Misa estacional en Tudela

El pasado 13 de noviembre, el Obispo presidió la Eucaristía en la Catedral de Tudela, a la que asistieron más de 500 personas, con motivo de la iniciación de la visita pastoral a la zona de la Ribera.
El trece de octubre se celebró la Misa Estacional en la Catedral de Tudela, presidida por el obispo Don Francisco Pérez, con motivo de la iniciación de la visita pastoral a la zona de la Ribera. Más de 500 personas se congregaron para recibir al Obispo y celebrar la Santa Misa. Además, 35 sacerdotes concelebraron junto al Arzobispo, entre ellos, el Deán de la Catedral de Tudela. La Iglesia estaba repleta de gente.

El Obispo llegó a la capital Ribera y fue recibido por el Cabildo de la Catedral, donde momentos después se dirigió a la Capilla del Santísimo de Santa Ana donde tuvieron un rato de oración ante Jesus Sacramentado. Después fueron a la Sede, donde se hizo una oración por el Obispo y por último, el Deán hizo un recibimiento al Obispo antes de la celebración de la Santa Misa.

El Arzobispo en su homilía resaltó una frase del evangelio “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. El obispo resaltó que no hay mejor eslógan para la Visita Pastoral que esta enseñanza de Jesucristo.

El Obispo resaltó la importancia de la oración de las comunidades monásticas: “Estoy seguro que las comunidades monásticas rezarán por nosotros para que nos preparemos a ser tierra abierta y esponjosa a fin de que la simiente que caiga produzca abundantes frutos“.

La homilía del Obispo la podríamos separar en cuantro partes. En la primera habló sobre el cariz especial de la Nueva Evangelización ante los grandes retos que se nos ofrecen: “En la Visita Pastoral iremos analizando la formación cristiana en sus distintos etapas de edades y de vocaciones: niños, jóvenes, matrimonios, adultos… Trataré de vivir junto con vosotros y aunque suponga trabajo y esfuerzo no me importa pues mi labor es la de anunciar la Palabra de Dios y, como vuestro Pastor, ayudaros a vivir cada día más la fe en Jesucristo a través de su Iglesia. Sabemos que tenemos una responsabilidad como creyentes y no podemos dejarnos llevar por las ofertas de una sociedad que busca caminos distintos a los que el Señor nos indicó. Hemos de ser fuertes y aunque suponga a veces pérdida de salud, bien merece la pena entregarse a los demás para que Jesucristo sea conocido, amado y adorado”, dijo.

Por otro lado habló sobre la importancia de los sacramentos: “La Eucaristía es la fuente de donde “mana y corre” el amor de Dios, puesto que él ha venido para darnos Vida y en abundancia. Cuando las fuerzas flojean o la vida cristiana se empaña con la debilidad y el pecado, tenemos las manos amorosas del Padre Bueno que nos abraza con ternura y nos hace fiesta. ¡Es la fiesta de la gracia santificante que se hace palpable y visible puesto que habita en nosotros! ¡Es el sacramento de la Confesión que nos otorga la libertad como auténticos hijos de Dios! Y cuando vivimos los demás sacramentos, en el encuentro profundo con Cristo, se hace más presente la promesa de él: “No es dejaré huérfanos; estaré siempre con vosotros hasta el final de los tiempos”. La Vida de Cristo está con nosotros y es una vida que trasciende hasta la eterna puesto que también su palabra es cierta: “He venido para que tengáis vida y vida en abundancia”. ¡Qué grande ser cristianos y miembros de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica!“

En tercer lugar, señaló que no hay que olvidar que nuestra vida cristiana ha de ser fraterna y solidaria apoyada en la caridad de Cristo, que ha venido para que signifiquemos su amor en la cercanía a los enfermos, pobres y necesitados: “Cualquier cosa hagáis al más pequeño, a mí me lo hacéis”. El Obispo transmitió a los fieles que “sólo desde la fraternidad y la colaboración entre todos, como hacían las primeras comunidades cristianas, se puede ver el milagro que hace Cáritas y otras instituciones en favor de los más pobres” También se acercó de una manera especial a la gente ribereña “ Visitaré a todos y de un modo especial quiero tener una relación fraterna y abierta con los sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral. Cualquiera que desee hablar conmigo, estaré a su disposición. ¡Ayudadme con vuestra plegaria y oración! “

Por último, el Obispo pidió a Santa Ana, a la Virgen María bajo tantas advocaciones, a los santos de nuestra Diócesis como Santa Vicenta María López de Vicuña -natural de Cascante- y a otros muchos que “nos ayuden a vivir con ilusión y alegría este tiempo pastoral por excelencia. Os ruego que no olvidemos de pedir por la Jornada Mundial de la Juventud dónde espero abráis vuestras casas para recibir a los jóvenes que llegarán, cinco días antes, a nuestra tierra de Navarra. Se espera que vengan más de seis mil jóvenes. ¡Será un acontecimiento impresionante! También pidamos para que pronto sea beatificado el P. Pedro Legaria fundador de las Hermanas de Cristo Rey y que está enterrado en la Casa de Espiritualidad de la Hermanas sita en Tudela. Recemos por los frutos de esta Visita Pastoral. No olvidemos el lema: “Con vuestra perseverancia, salvaréis vuestras almas”.