Presentación de la Carta Verbum Domini

El pasado 21 de enero se celebró en la parroquia de San Nicolás de Pamplona, un acto público organizado por la Vicaría de Fe y Cultura y el centro local de la Asociación Católica de Propagandistas, en el que se presentó la reciente Exhortación apostólica de Benedicto XVI Verbum Domini, fruto del Sínodo de los Obispos celebrado en el 2008, dedicado a la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia.
El ponente fue D. Gonzalo Aranda, profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y uno de los traductores de la recién aparecida Biblia de la Conferencia Episcopal Española. La sala estuvo abarrotada de público.

El ponente destacó los objetivos planteados en esta exhortación: “la revalorización de la Palabra divina en la vida de la Iglesia… para que la Biblia no quede como una palabra del pasado, sino como algo vivo y actual… en un mundo que considera con frecuencia a Dios como algo superfluo o extraño”, para así “abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante”. A continuación presentó unas claves de lectura en la Exhortación, dividida en tres partes: I. Verbum Dei: El Dios que habla y la respuesta del hombre, pues “la Palabra de Dios tiene voz y rostro: Jesucristo”; II. Verbum in Ecclesia:

La Palabra de Dios en la Liturgia, en la vida eclesial y en la vida del cristiano, cuya clave de lectura es que “A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios ” ( Jn 1,12); y III. Verbum mundo: La Palabra de Dios anunciada por la Iglesia al mundo, a sus realidades, a sus culturas, a sus religiones, cuya clave de lectura es: “A Dios nadie le ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer ” ( Jn 1,18).

También trató otros aspectos como la relación entre la Palabra de Dios y la Biblia, la interpretación de la Biblia en la Iglesia, la Biblia en la celebración de la Eucaristía “donde “Cristo realmente presente en las especies del pan y el vino, está presente también de modo análogo en la Palabra proclamada en la liturgia”) y la Biblia en la vida cristiana, con temas tan sugestivos como la lectura orante en la comunión eclesial: lectio divina, la lectura por los fieles laicos para así “discernir la voluntad de Dios…”, y la lectura en familia, para “redescubrir su propia grandeza a la luz de la Palabra”.