20.000 personas en la segunda Javierada

El pasado día 12 de marzo, tuvo lugar la segunda Javierada multitudinaria en la explanada del Castillo de Javier. Tras el Vía Crucis se celebró la Eucaristía presidida por Mons. Francisco Pérez que fue concelebrada por más de 70 sacerdotes. El frío y la lluvia acompañaron a los peregrinos durante la madrugada y parte de la mañana del sábado.
Ni el viento ni la lluvia frenaron el camino de miles de peregrinos que desde diferentes puntos de Navarra, se dirigían con fe, devoción y esperanza al Castillo de Javier. La gran mayoría salió desde Pamplona, pero hubo muchos peregrinos de la zona media que partieron desde sus respectivas localidades, como Peralta, Lerín, Falces, Tafalla, Miranda, entre otras. Todos ellos tuvieron su lugar de encuentro en Sangüesa a las tres de la tarde y de ésta forma hacer el Vía Crucis hasta Javier.

La Javierada comenzó a las doce, para un pequeño grupo de 13 personas procedentes de San Javier de Murcia, posiblemente los primeros peregrinos de camino a Javier desde Pamplona, que salían de Noáin con el mismo espíritu que años anteriores y con una gran cantidad de peticiones. “Hemos venido con mucha devoción y cariño, somos jóvenes y queremos dar testimonio de fe viva y de que Jesucristo existe” explicaba uno de los peregrinos murcianos, que actualmente están hermanados con el pueblo de Javier. Otros peregrinos prefirieron salir más tarde, bien con la parroquia, con el colegio, con su cofradía, con sus amigos, sus familiares o en solitario. También hicieron la Javierada algunos miembros de ASPACE Navarra junto con un grupo de voluntarios, desde la localidad de Sangüesa. Durante el trayecto de Pamplona a Javier se instaló una carpa con alimentos y bebidas en el alto de Loiti. No hay que olvidar la labor realizada por los voluntarios de la asociación Asvona, que lleva 21 años ayudando a los peregrinos durante su marcha a Javier, y que en esta ocasión sirvieron fundamentalmente café, caldo y chocolate caliente a los peregrinos.

Vía Crucis y Misa
Este año, el Vía Crucis salió a las 2:45h de la tarde, un cuarto de hora antes de lo previsto, debido a las condiciones metereológicas. Miles de peregrinos se concentraron en Sangüesa para realizar el tradicional Vía Crucis hasta el santuario de Javier. Una gran cantidad de cruces de madera poblaron la cabecera del Vía Crucis.

A las cinco de la tarde empezó la Eucaristía en la explanada del Castillo de Javier, presidida por el Arzobispo de Pamplona y Tudela, D. Francisco Pérez, y concelebrada por más de 70 sacerdotes de las diócesis de Pamplona y Tudela. Durante la Misa, hubo muchos sacerdotes confesando a los fieles en los laterales de la explanada, donde filas de peregrinos esperaban para recibir el sacramento del perdón. Al comienzo de la Misa, el vicario general, Juan Aznárez, leyó un mensaje del Papa de exhortación a los peregrinos a “marchar con corazón alegre, siguiendo el ejemplo de tantos cristianos que han querido venerar el lugar donde nació el patrono de las misiones”. Durante la homilía, don Francisco Pérez animó a los fieles a ser testigos y misioneros de Cristo en la tierra: Además, el Sr. Arzobispo lanzó varios mensajes en contra de la sociedad en la que vivimos, marcada por el secularismo y una severa crisis de fe. Además, también hablo de la vida, como don de Dios e hizo una crítica a las leyes que cohíben la libertad de la persona humana. Explicó a los fieles, que una de las grandes tentaciones de este mundo es “posponer a Dios y dejarlo en segundo plano” y continuó diciendo que “sufrimos una severa crisis de fe en Dios como creador y dueño de vida. De ahí que se pretenda ausentarlo y marginarlo como si fuera alguien ajeno a la vida, a la realidad económica y a la realidad social”. También tuvo palabras a favor de la familia, donde puntualizó que “está padeciendo desde muchísimos ángulos ataques de todo tipo, con frecuencia presentados como razonables”. No quiso terminar su intervención sin mencionar la Jornada Mundial de la Juventud que se está preparando durante estas fechas con mucha ilusión y esperanza. D. Francisco animó a la oración, al compromiso y a la colaboración de esta tarea.

Petición por Japón
Durante la celebración, se pidió por los muertos y desaparecidos en el terremoto que asoló a la isla del Pacífico. El Sr. Arzobispo dijo al respecto que “estamos conmovidos por el tsunami de Japón y se os puede preguntar por dónde está Dios. En la cruz”. En la oración de los fieles se pidió por los jóvenes, por los misioneros y también por las vocaciones al seminario, en vísperas del día del Seminario que se celebrará el sábado día 19 de marzo, fiesta de san José. Durante la oración de los fieles, hubo peticiones formuladas por miembros de ASPACE. Además, la misa fue cantada por el coro de la parroquia de Corella de Nuestra Señora del Rosario y San Miguel. Después de la comunión, el delegado de Misiones Diocesanas, José María Aícua, dio gracias por los misioneros en general y de manera particular a los destinados en Japón.

Tras la Eucaristía, un grupo de voluntarios salieron al altar con cinco estandartes de colores, donde cada uno representaba a un continente, un gesto simbólico de llamamiento para la Jornada Mundial de la Juventud que se desarrollará este verano en Madrid. Además, el vicario general, Juan Aznárez, informó de la muerte de un joven de San Sebastián de 32 años, Jon Zaldúa, durante su peregrinación a Javier. Durante toda la tarde del sábado hubo un stand integrado por voluntarios promocionando la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Se aprovechó la ocasión para distribuir material relacionado con la JMJ y dar información sobre los actos que se celebrarán en Madrid. También se anunció de una nueva Javierada para jóvenes que tendrá lugar el 13 de agosto como acontecimiento previo a la visita papal a la capital de España, junto con los 6.000 jóvenes acogidos por Navarra procedentes de diferentes nacionalidades.