Navarra, la que nos vio nacer

Entre los días 25 al 31 de enero, Mons. Francisco Pérez realizó una visita pastoral a los navarros residentes en Méjico, con motivo de la entronización de la Virgen de Roncesvalles en la Iglesia del Sagrado Corazón de esta ciudad. A continuación, les ofrecemos el testimonio de dos navarras residentes en Méjico y presentes durante la visita pastoral que realizó don Francisco Pérez.
El domingo 30 de enero del 2011 será una fecha difícil de olvidar para muchos navarros residentes en México D.F. y no sólo para ellos, sino para los hijos, nietos y bisnietos que han heredado de sus antepasados un profundo amor por Navarra, la tierra que los vio nacer y por la que han suspirado hasta el último día de su existencia. Un sueño hecho realidad fue este emotivo acto de entronización y bendición de una imagen de la Patrona del Pirineo navarro por el Sr. Arzobispo de Pamplona, don Francisco Pérez, quien presidió la Eucaristía.

Emocionados quienes llevaron la imagen en andas hasta el altar a los compases del Himno de las Cortes de Navarra, seguían niños de la comunidad navarra y otros pertenecientes a la parroquia, con rosas que pusieron a los pies de la Virgen; cerrando la procesión Mons. Francisco Pérez y nueve misioneros y sacerdotes navarros, de otros puntos de España, de Goa, del Congo, de Kenya y de Nicaragua, en una unión de voluntades, de fe y devoción.

En el templo no cabíamos todos. Bellas voces del Ensamble Fratellum cantaron la Misa de la Asunción, de la compositora navarra Emiliana de Zubeldía, (Salinas de Oro 1898-Hermosillo (México) 1986) y el acordeón de Antonio Barberena. Los feligreses expectantes ante las palabras sencillas pero profundas del Sr. Arzobispo, hablándonos al corazón, de esa unión que tanto necesitamos hoy en todos los ámbitos, de ese ocuparse más de lo universal que de lo particular, recordando la importancia de la familia, ante tantos padres con sus hijos y abuelos llegados a venerar a Nuestra Señora de Roncesvalles con el Niño en brazos. También nos habló de Roncesvalles como punto de partida del Camino de Santiago, recordándonos el sentido de la peregrinación a Compostela.

La talla de la Virgen, esculpida en madera con pátina de plata, es hechura del artista Enrique Méndez, de Puebla de los Ángeles. En este lugar recóndito, donde se encuentra la Parroquia del Sagrado Corazón, se iniciará el camino de aquellos peregrinos que partirán de México para llegar a Compostela desde Roncesvalles y eso será en el próximo mes de mayo.

Emoción y lágrimas se sentían en el ambiente. Ahora su imagen maternal está más cerca de nosotros. Nuestro pensamiento agradecido a nuestros mayores que nos inculcaron esta devoción y asimismo nuestro sincero agradecimiento a D. Francisco Pérez por este viaje pastoral que nos ha dejado una profunda huella. Ha pasado como una estela de luz por estas tierras mexicanas.
En su honor hubo una comida de fraternidad en la que reinó la amistad y la alegría. La asistencia fue numerosa tanto de religiosas y sacerdotes que llevan a cabo su labor apostólica como son las Hospitalarias del Sagrado Corazón, las Damas Apostólicas, Esclavas de la Dolorosa, los Misioneros del Verbo Divino, Agustinos Recoletos, Capuchinos y Asuncionistas.
Entre las familias se encontraban los Juamperez, Barberena, Elizagaray, Barazabal, Aguerre, Marrodán, Aranaz, Cenoz, Arrache, Larraechea, Goñi, Arcelus Iroz, Arcelus de Diego, Arcelus Ferrer, Gorraiz, Arriada Mendicoa, Echenique Eciolaza, Maisterrena, Elizondo, Sacido Blasco, Casas, Echenique Garaicoechea, Saharrea, Fernández Labiano, Garralda, Oyamburu, Iraizoz Arrieta, Tamariz Murillo, Remírez Pérez, Remírez Rion, Arregui Mendiburu, Mendiburu Agraz y un largo etcétera.

Estuvo presente el Presidente Municipal de Cadereyta (Querétaro) don Antonio Pérez Barrera y esposa, así como don José Pérez Trejo y José Luis Pérez Velásquez, acompañándonos en este acto como recordatorio del hermanamiento que hay entre Cadreita de Navarra y Cadereyta de Querétaro.

Pilar y María del Carmen Arcelus Iroz