Beatificación en Osma del navarro Juan de Palafox

Palafox, el Beato de los indígenas
El pasado 5 de junio se celebró en El Burgo de Osma (Soria), la ceremonia de beatificación de Juan de Palafox y Mendoza, ilustre navarro oriundo de Fitero. A la beatificación acudieron numerosos peregrinos navarros, encabezados por el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Monseñor Francisco Pérez, que fue obispo de Osma de 1996 a 2003.
El pasado día 5 de junio, se celebró la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza, en la localidad soriana de El Burgo de Osma. El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y Legado Papal, el cardenal Ángel Amato, presidió la Eucaristía de Beatificación en la Catedral de El Burgo de Osma (Soria) en la que participaron más de 3.500 personas. En la Misa participaron el cardenal Antonio Cañizares, y el nuncio del Papa en España, Renzo Fratini, junto con otros arzobispos y obispos, entre los que estaba el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Mons. Francisco Pérez, y más de doscientos sacerdotes. También, hubo una vigorosa presencia iberoamericana, encabezada por el cardenal de México, arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, así como algunos diputados y muchos sacerdotes y fieles. Al acto asistió también un grupo de fieles de Navarra, entre los que se encontraba el Presidente de la Comunidad Foral Miguel Sanz Sesma.

El obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar, abrió la ceremonia recorriendo los hitos de la biografía del nuevo beato, desde su nacimiento en Fitero (Navarra) en 1600 hasta su fallecimiento como prelado en El Burgo de Osma (Soria) en 1659, una vida en la que ejerció de consejero del Consejo de Indias, obispo de Puebla y Virrey de Nueva España. En su homilía, el cardenal recordó el extraordinario espectáculo de santidad que ofreció la Iglesia española en su larga historia y resaltó que Palafox sobre todo fue un santo cuyo celo pastoral consistió esencialmente, citando sus mismas palabras, “en extirpar el mal y plantar lo que es santo y bueno”. Amato insistió sobre el esmero de Palafox en el “cuidado del sacerdocio” en la sociedad del siglo XVII. Para Angelo Amato, la labor como Obispo del Venerable destacó “en la formación de clérigos”. También hablo de “las singularidades de Palafox en la historia de la Santidad” y remarcó las similitudes con la trayectoria de “San Agustín y la obra de Santa Teresa”. Para Angelo Amato “El Obispo de Osma experimentó la gloria de las cargas más elevadas y la humillación de la desgracia y el aislamiento, que acogió con fe heroica y con auténtico espíritu cristiano”.

Amato, destacó dos facetas del nuevo Beato, como el respeto hacia los indígenas y el cuidado de sus sacerdotes. El legado papal señaló que Palafox fue un personaje “brillante” y “poliédrico” al encontrarse en él al obispo preocupado del bien espiritual de los fieles, al Virrey ocupado en la buena administración, al pensador político, al escritor fecundo y al mecenas de las artes; “pero sobre todo fue un santo”. La imagen del nuevo beato, descubierta durante la ceremonia de beatificación, tras la lectura de la carta de Benedicto XVI, fue realizada por la hermana Francis Robles, religiosa agustina del monasterio de la Conversión de Becerril de Campos (Palencia).

Por su parte, el Papa Benedicto XVI, recordó en su viaje a Croacia la figura de Juan de Palafox y Mendoza. Benedicto lo describió como un “hombre de vasta cultura y profunda espiritualidad, gran reformador, pastor incansable y defensor de los indios”.