IV Encuentro de las Familias con el Arzobispo

Más de un centenar de familias acudió el pasado domingo al IV Encuentro de las Familias con el Arzobispo, Francisco Pérez, en el Seminario Conciliar de Pamplona, organizado por la delegación diocesana de Familia y Apostolado Seglar. Fue una jornada de convivencia en la que mayores y pequeños pasaron un grato agradable, en compañía de D. Francisco. Unos 50 voluntarios se encargaron de la organización y de entretener a los niños y adolescentes con actividades y juegos. Hubo hinchables, gymkanas y servicio de guardería para los más pequeños.

La jornada comenzó con la Santa Misa a los pies del monumento del Sagrado Corazón de Jesús, en la trasera del Seminario. Durante la homilía, don Francisco comentó que había llegado de Albania, donde había participado durante esa semana en un encuentro de obispos europeos. Allí se llevó una grata impresión al ver que tras la caída del Comunismo hace más de una década ha resurgido con fuerza la fe y se han vuelto a llenar los templos.

Al hilo del Evangelio del domingo (la parábola del viñador cuyos servidores infieles terminan matando a su hijo), D. Francisco explicó que la viña es la Iglesia y no tiene sentido rebelarse contra ella. “Es como si yo me rebelara contra mi propia madre, por muy vieja que esté”, señaló. Por ello, elevó su voz al Cielo para que nos ayude a respetar al dueño de la viña.

En presencia de muchas familias numerosas y con niños pequeños, destacó el papel de la familia como primera educadora. “La familia es la primera escuela, donde se aprende a amar y donde se aprende a respetar. Yo he aprendido más en el seno de mi familia que en colegios y en la universidad”, confesó D. Francisco Pérez. La celebración estuvo amenazada por el coro de Burlada. La colecta de esa eucaristía irá destinada al centro diocesano de apoyo a la mujer embarazada.

Después de la Santa Misa, los mayores asistieron a una charla impartida por José Manuel Cotelo, director de la película “La última cima”, que narra la vida de Pablo Domínguez, sacerdote que murió en el Moncayo en 2009. Bajo el título, “Fe, nueva evangelización y familia”, Cotelo nos relató innumerables anécdotas de su vida familiar y profesional para ilustrarnos que “es Dios el que lleva las riendas de nuestra vida y lo último que podemos hacer es imponer nuestros planes sobre los planes divinos”. Así, alertó contra la tentación del éxito: “Para Dios, los fracasos son éxitos”. Puso un ejemplo: durante años, José Manuel Cotelo intentó acercar a Dios a su esposa a base de argumentaciones y consejos. “Cuando me puse delante de Dios y le dije ‘yo no puedo’, entonces ocurrió el milagro de la conversión”. Cotelo dio las gracias por haber nacido y vivido en una familia cristiana “rodeado de santos”. Relató que su padre murió en un atentado “cinco minutos después de comulgar”. “Ese mismo día, mi madre, delante de los nueve hermanos nos explicó que la muerte de nuestro padre no iba a suponer ningún cambio en nuestra familia, que íbamos a seguir viviendo con alegría y sin rencor. Y así ha sido”, añadió.

Por la tarde, los asistentes tuvieron la oportunidad de lanzar sus preguntas a Cotelo y a D. Francisco en una mesa redonda. Cotelo relató algunos detalles sobre la repercusión de “La última cima”. Así, nos contó que ha recibido 40 e-mails de personas que han tomado la decisión de ser sacerdotes después de ver la película.

La jornada terminó con un rato de oración ante el Santísimo.