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Fiesta por Sor María Catalina Irigoyen en la Catedral de Pamplona

El pasado 5 de noviembre, la congregación de las Siervas de María, acompañadas por la Superiora General, la Madre Alfonsa Bellido Alós, celebró en la Catedral de Santa María la Real de Pamplona una Misa de acción de gracias por la beatificación de Sor María Catalina Irigoyen Echegaray.

El 5 de noviembre, una semana después de la Beatificación de Sor María Catalina, se celebró en la Santa Iglesia Catedral Nuestra Señora la Real de Pamplona una gran fiesta en acción de gracias al Señor por la beatificación de Sor María Catalina Irigoyen Echegaray.

“Entonemos un himno de gloria/ que bendiga gozoso al Señor/ por el don de María Catalina/ por su entrega en servicio y amor”. Así canta el himno oficial y así quisieron celebrarlo todas las Siervas de María que en ese día tan especial se encontraban en Pamplona, presididas por su Superiora General la Madre Alfonsa Bellido Alós.

A las 12 del mediodía dio comienzo la Eucaristía presidida por el Sr. Arzobispo Mons. Francisco Pérez González y concelebrada por 22 sacerdotes. Estuvo armonizada por el organista de la Catedral, Julián Ayesa y la Capilla de Música dirigida por Aurelio Sagaseta.

Al iniciar la Misa, la Madre Postuladora Julia Castillo, describía el sentido de la fiesta: “Hoy nos congregamos ante este altar de la Iglesia Catedral de Pamplona para agradecer al Señor ese espléndido regalo de la Beatificación a la vez que expresamos nuestra gratitud a todos vosotros porque la nueva Beata es fruto de esta noble tierra, Navarra. El modelo de santidad que la Iglesia nos presenta con Sor María Catalina, tiene su punto de arranque aquí, en esta catedral, donde ella recibió el sacramento del Bautismo y con él, el más glorioso de los títulos y el mejor de los privilegios, el ser hija de Dios. En este altar participó ella cada día de la Eucaristía, prolongando su gratitud al Señor con grandes ratos de oración. Sin duda alguna en estos espacios dedicados al Señor escuchó su llamada a seguirle más de cerca y cada día en la Eucaristía reafirmaba su decisión de seguirle como Sierva de María”.

Solicita su admisión a Santa María Soledad en la recién fundada comunidad de Pamplona, pero pronto será Madrid su lugar de vivencia evangélica, su determinación por asemejarse en todo a Cristo Jesús. Adquiere y asimila en sí muy pronto la identidad de Sierva de María en su carisma de misericordia y en su espiritualidad de servicio, fraternidad, humildad. Pendiente de Cristo y del hermano sufriente, su vida fue como reza otra estrofa del himno: “En la noche lo buscabas/ anhelabas ver su rostro/ se te mostró en los enfermos/ y lo ungiste con respeto”.

Asistiendo a los enfermos en sus domicilios con gran generosidad, (en tiempos de cólera, peste…etc) y luego solicitando de puerta en puerta ayuda para su comunidad y los enfermos fue presencia constante de Cristo, su Señor. Ella que decía que “solo sirvo para Servir” supo con su presencia irradiar a Dios; con ella entraba Dios; un Dios misericordioso y compasivo”.

“La santidad es lo esencial en nuestra vida, -así nos decía el Señor Arzobispo en la homilía- nada vale la pena si no ponemos a Cristo en nuestra vida”. A los jóvenes les animaba: “La felicidad la da Jesucristo. El buen samaritano. Sólo sirvo para servir a Cristo. Las cosas de Dios se hacen en el silencio; en el silencio de la noche de las Ministras de los Enfermos. Seguir mostrando que lo único que sirve es seguir a Cristo. Ir a Cristo y desde este Cristo ir a los demás. Que Cristo sea el centro de tu corazón. Que Cristo penetre en tu vida. El amor es siempre moderno, actual, progreso. Si no hay amor la vida no tiene sentido. Ésa es la perfección: la santidad en el amor. Que Sor Maria Catalina sustente la fe en su querida Navarra”.

Al finalizar la Misa, la Madre General dio las gracias a todos los presentes y de manera especial a todas las familias navarras de cuyos hogares han salido toda una legión de Siervas de María, hoy esparcidas por las diferentes partes del mundo. Muchos de estos familiares estaban presentes en la Catedral; ¡También los descendientes de Sor María Catalina!

Para todos un gracias entrañable de las Siervas de María, así como para todo el pueblo de Errazu con su párroco a la cabeza: Juan Zabala, que el día 6 celebró con lluvia abundante pero con gran alegría y solemnidad, y acompañados por numerosas Siervas de María, la acción de gracias por su paisana, en estos días más aplaudida: Sor María Catalina. Todo sea un himno de gloria a nuestro Dios. Siervas de María