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Un grupo de jóvenes peregrinó a Lourdes

Milagrosa. Así podríamos apellidar a la peregrinación que hicimos los jóvenes de la parroquia de Santa Teresa de Jesús, de Pamplona, a Lourdes. 44 chavales, de entre 14 y 25 años fuimos, convencidos de que la Virgen nos estaba esperando allí. El primer milagro lo hizo desde aquí: tristemente nuestro párroco no pudo acompañarnos, pero él y muchos sacerdotes se movieron. Cuando todo parecía solucionado, a última hora volvimos a quedarnos sin sacerdote. Alguien en el autobús dijo: “seguro que Dios nos tiene preparado algo en Lourdes”. Y así fue. Nuestro querido Santi hizo 6 horas de viaje en coche para estar con nosotros no más de 12 horas. Tiempo para una catequesis sobre María medianera y unos laudes gozosísimos al día siguiente.

Y los milagros se sucedían. Chavales que apenas rezaban pasaban ahora cuentas del Rosario en los ratos libres, como quien agarra un tesoro y no lo quiere soltar. Caras radiantes, empapadas de lágrimas, se negaban a apartar la vista de la imagen de la Virgen en la gruta. Tan pronto alguien sonreía, sintiendo el abrazo de la Madre, como lloraba sintiéndose demasiado indigna para recibir tanto Amor.

Visitamos a los hermanos y hermanas de la Comunità Cenacolo, gente desahuciada, adicta, deprimida… que gracias a la vida en comunidad y la oración han superado ese hombre viejo y viven confiados en la Providencia, siendo testimonios vivos del poder de Dios y de la amorosa protección de la Virgen.

La noche del sábado también fue impresionante. Cuando volvíamos a dormir, fuimos a saludar a la Virgen en la gruta. De pronto se desató una tormenta y, aunque muchos nos refugiamos enseguida, otros rezaban helados y empapados un Rosario. Tanta era su fe, que no sentían otra cosa salvo el calor de la oración.

Es imposible contar, aún menos saber, todos los pequeños milagros que esta peregrinación nos ha traído. Ahora, más fuertes que antes, seguiremos dando guerra para que cosas como éstas no parezcan pertenecer a un pasado ya lejano y superado. ¡Por María a Cristo! Bayemtusi!