El coro catedralicio de Pamplona visitó la bella ciudad de Praga

El coro catedralicio de Pamplona visitó la bella ciudad de Praga

Praga. Del 10 al 14 de mayo el coro catedralicio de Pamplona presentó música navarra y de otras catedrales de España en la bella ciudad de Praga. Ésta se puede decir que, junto con Viena, es la verdadera “ciudad de la música”. Su centenar de iglesias monumentales, sobre todo barrocas (al margen de auditorios y òpera), son el escenario preferido de coros, cuartetos y orquestas de Europa.

Todo estaba programado con meses de antelación, y aunque la Embajada de España en Praga ofrecía sus gestiones para cantar en la Catedral de San Vito o en la famosa iglesia de Ntra. Sra. de Tyn, es tal la aglomeración de turistas que se optó por buscar otras iglesias menos turísticas, aunque siempre monumentales. La primera actuación fue en Santo Tomás de Malá Strana (misa en castellano y posterior concierto) y la segunda en San Ignacio de la Plaza Karlova, un concierto que incluía ejemplos musicales de las Reducciones Jesuíticas de Sudamérica (siglos XVII-XVIII).

En esta ocasión no se llevó ningún organista de Navarra, sino que se optó por buscar artistas profesionales locales. Ellos fueron una joven organista llamada Lynda y el titular de los Jesuitas Tomáš Pindór, a quienes bastó un ensayo para actuar con la Capilla, instrumentistas capaces de seguir improvisando adecuadamente sobre el tema que dejaba el coro. El problema no está en encontrar profesionales ni en el lenguaje musical que es universal, sino en toda la preparación anterior en distintas lenguas y sus traductores: checo, italiano, inglés, francés y polaco. El presentador de la iglesia de San Ignacio leyó en checo las notas del programa, incluido el canto final de despedida, esta vez en euskera. También es justo agradecer la valiosa colaboración de los Agustinos y de los Jesuitas polacos. Estos citaron en la presentación a San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier. Los Jesuitas tuvieron una gran presencia y poder en la Contrarreforma de Praga, y les son deudores grandes edificios como el Clementinum, Universidad, Bibliotecas, Colegio e iglesia de San Ignacio de la Plaza Carlova, ahora todos propiedad del Estado. Colaboró la Embajada de España en Praga, en cuya página web se puede ver más (www.embapragacultura.es)

Nunca hubieran soñado nuestros polifonistas locales que un día se escucharía su música guardada en viejos pergaminos de la Catedral de Iruña, en bellos y lejanos escenarios, partituras de anónimos medievales, Michael Navarrus, Julián Prieto, H. Eslava. Después de visitar “in situ” parte de la ciudad, a uno le quedan deseos de volver a actuar en dos posibles escenarios muy sugerentes: la iglesia católica de San Nicolás de Malá Strana y la Sinagoga Española (mezcla de ornamentación judía y árabe). Para otra vez…

Aurelio Sagaseta