FÁTIMA

Peregrinación de acción de gracias a Fátima

Del 4 al 9 de noviembre, un grupo fieles de las parroquias de la zona de la Ribera participaron en una peregrinación de la Virgen de Fátima, como acción de gracias por la visita pastoral del Sr. Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, a las parroquias de la zona la Ribera.
Entre los 37 participantes se encontraban, entre otras, 15 personas de Fitero, 6 de Milagro, 6 de Cascante, 3 de Tudela. La peregrinación fue presidida y dirigida por el Sr. Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, y los párrocos de Fitero, don José Javier Goitia, y el párroco de Milagro, don José Ignacio Omeñaca. También participaron en la peregrinación las dos Hermanas Religiosas de las Esclavas Misioneras de Jesús de Milagro.
Durante los seis días de peregrinación hubo momentos para la fe y la devoción, así como para el ocio y la cultura. El primer día hicieron noche en Salamanca. Allí visitaron la ciudad y celebraron Misa en las Oblatas, monjas fundadas por don José María García Lahiguera, natural de Fitero. Los peregrinos se sintieron muy acogidos por las monjas y tuvieron un encuentro con ellas en el locutorio.
Al día siguiente visitaron Fátima y celebraron Misa allí. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Mons. Francisco Pérez puso a los peregrinos y a todos los fieles de la zona de la Ribera bajo la protección de la Virgen. Antes de terminar el día participaron en una procesión nocturna, llevando a la Virgen en andas mientras se rezaba el rosario. La procesión fue presidida por Mons. Pérez.
Ya por la mañana siguieron visitando Fátima, participando en la Eucaristía que se celebró en la capilla de las apariciones. Pudieron conocer los sepulcros de los tres pastorcillos y sus casas natales.
Al día siguiente partieron hacia Lisboa. Celebraron Misa en la iglesia que está sobre la casa donde nació San Antonio de Padua y visitaron el monumento a los Descubridores, donde está representado San Francisco Javier. Tras la visita a Lisboa, Mons. Francisco Pérez tuvo que marcharse, ya que tenía una reunión en la Conferencia Episcopal Española.
De Lisboa partieron hacia Mérida, donde visitaron las ruinas romanas y celebraron Misa en la basílica de Santa Eulalia. Allí, el párroco tuvo la amabilidad de enseñarles la cripta arqueológica donde se conserva el sepulcro de la mártir.
El último día celebraron una Eucaristía en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en Cáceres.