Abierta la causa de canonización del salesiano Mons. Marcelino Olaechea

OlaecheaEl arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro, anunció el pasado domingo, 7 de abril, la apertura de la causa de canonización del que fuera obispo de Pamplona entre 1935 y 1946, Marcelino Olaechea y Loizaga.

Así lo indicó al término de la homilía en la Misa que presidió en sufragio por el prelado vasco, en la que señaló que la puesta en marcha inmediata del proceso pretende que “no se pierdan las pruebas que todavía existen en personas que viven aún y que pueden manifestar quien fue este gran arzobispo de Valencia”. El Arzobispo calificó a monseñor Olaechea como “hombre de un corazón excepcional, que no vivió para sí mismo sino para los demás” y que ejerció su labor pastoral “de forma admirable, en especial para aquellos que más sufrían, haciendo que las personas pudiesen vivir la dignidad que merecen como hijos de Dios”.

Las primeras palabras como obispo de Pamplona

“Yo he venido con una sola ambición; una sola, pero insaciable. Esta ambición me la pegó Jesucristo; esta ambición se la han metido en el tuétano de los huesos a este pobre pecador todos los santos, y entre ellos mi dulcísimo patrono san Francisco de Sales y San Juan Bosco, mi padre y mi modelo. Una sola cosa quiero; no quiero dinero; no quiero más dinero que el que pidan las obras de Dios y la obra de Dios en los pobres; no quiero honores, que bien confundido estoy con los que me han llovido inesperada e indeclinadamente encima; no quiero paz ni sosiego cuando de los intereses de la Iglesia se trate. Una sola cosa quiero y la quiero con el mayor deseo, una sola cosa quiero con todas la fuerzas de mi ser: Hijos míos, ¡ayudadme a salvar mi alma! Hijos míos, ¡ayudadme a salvar vuestras almas!

Rogad a Dios que me de la muerte cuando mi existencia al frente de esta diócesis no sea un mayor bien para la salvación de mi alma o no sea un mayor bien para la salvación de vuestras almas. Que Dios me de la muerte o el Vicario de Jesucristo, el dulcísimo Jesús en la tierra, me descargue de esta responsabilidad”.

(Pamplona, 10 de noviembre de 1935)