Erratzu

Misa homenaje en la localidad de Erratzu

ErratzuErratzu. Los vecinos de Erratzu recordaron a los damnificados de las inundaciones, ocurridas hace 100 años, con una Eucaristía celebrada por el párroco de la localidad Juan Zabala. Las campanas de la iglesia comenzaron a repicar a las 8:30 horas, para recordar la tragedia que asoló al pueblo.

Durante la celebración, que dio comienzo a las 11:30 horas, el párroco leyó una carta del Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, quien no pudo acudir por encontrarse celebrando, en Pamplona, la fiesta del Corpus Christi. La carta de don Francisco decía así:

“Erratzu es un pueblo de hondas raíces cristianas, un pueblo estrechamente unido a los Obispos de Pamplona y a la historia de la Iglesia diocesana. La siembra del Evangelio y la intensa vida parroquial han dado a lo largo de los siglos muchos frutos de santidad en vuestras familias, que han encontrado en Jesucristo, en su Palabra y sus sacramentos, el mejor tesoro y la más valiosa herencia. Sólo Dios sabe la inmensa riqueza que ha derramado sobre vuestros antepasados, vuestros familiares y sobre vosotros mismos. Como representación de todos ellos, vamos a mencionar a unas cuantas personalidades que han dado testimonio de esta entrega maravillosa de vuestro pueblo a Cristo y que han llevado muy lejos el nombre de Erratzu.

Quisiera recordar, en primer lugar, a un predecesor mío, D. Juan Lorenzo de Irigoyen, que fue Obispo de Pamplona entre 1768 y 1778. Sus contemporáneos nos lo describen como un hombre de oración constante, austero, amigo de los pobres y enfermos, preocupado por la santificación de sus sacerdotes y por la atención pastoral del Pueblo de Dios. Él fundó el Seminario Conciliar de Pamplona, donde siguen hoy preparándose los futuros sacerdotes. Gracias a su labor en favor del Santuario de Aralar, la devoción a San Miguel cobró nueva fuerza y ha perdurado hasta nuestros días. Entre otros trabajos que hizo para su pueblo natal, promovió y costeó la construcción del claustro de la Parroquia de Erratzu, a fin de que un domingo al mes se celebrase una procesión con el Santísimo por el mismo. De la misma casa nativa de D. Juan Lorenzo salió su sobrino D. Miguel José Irigoyen, que fue Obispo de Zamora y posteriormente de Calahorra.

Entre los sacerdotes de cierta edad de nuestra tierra el nombre de Erratzu está indisolublemente unido a la figura de D. Blas Fagoaga, sacerdote piadoso y culto escritor, cultivador de la lengua vasca, que fue bibliotecario y profesor de Filosofía y de Euskera en nuestro Seminario.

No podemos olvidar a Sor Catalina Irigoyen, con raíces familiares en vuestro pueblo, religiosa Sierva de María, en cuya ceremonia de beatificación tuve la suerte de poder participar el 29 de octubre de 2011. Y recordamos también a Manuel Arizcun, padre de familia, presidente de la Acción Católica, muerto en la bahía de Santander en 1936, cuya causa de canonización ha sido ya abierta.

Este impresionante desfile de amigos de Cristo es sólo una muestra de la identidad profunda de vuestro hermoso pueblo. Ahora hace 100 años, el 2 de junio de 1913, una inmensa tromba de agua, barro y piedras sembró de destrucción y dolor la vida de vuestros antepasados. Pero en medio de la desgracia Dios os regaló un signo admirable de su amor y cercanía: de manera inexplicable el párroco D. Pedro Inda fue capaz de salvar el sagrario, con el Santísimo Sacramento, y depositarlo debajo de uno de los arcos del claustro, precisamente en el lugar construido por el Obispo Irigoyen para realzar el culto a la Eucaristía.

Hoy como ayer Jesús, el Señor, sigue vivo en medio de nosotros, presente realmente sobre todo en la Eucaristía. Él nos salva y protege, Él nos acompaña y alienta, Él es la garantía del verdadero progreso, de la verdadera libertad, de la verdadera paz en nuestros corazones, en nuestras casas y en nuestro pueblo.

Recibid mi gratitud y mi bendición.”

Tras la celebración hubo una bendición al pueblo en la Plaza.

Además, la casa parroquial de la localidad se convirtió durante esos días en un museo que mostraba imágenes de la mayor catástrofe acaecida en el Baztán, el 2 de junio del año 1913.