Asdf

Identidad de género y derechos humanos

asdfLa profesora Ángela Aparisi presentó en el Vaticano su conferencia Identidad de género y derechos humanos, en la que revisa los logros conseguidos en el camino hacia la igualdad varón-mujer. Aparisi repasó los hitos ocurridos durante los 25 años transcurridos desde la publicación, por Juan Pablo II, de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, especialmente en el seno de la Iglesia católica, aunque también a escala global.

Al Congreso asistieron más de 100 obispos y representantes de diversos movimientos eclesiales de todo el mundo, y las conclusiones fueron presentadas al Papa Francisco por parte del cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

La conferencia planteaba el reto actual de trabajar interdisciplinariamente -desde la teología, la antropología, la filosofía y el derecho-, en la elaboración de un modelo de relación sexo-género que, superando diversas deficiencias de los modelos anteriores, -“especialmente del modelo patriarcal, y del modelo igualitarista”, apunta Aparisi- establezca las bases de una nueva concepción en este campo.

En su ponencia, la profesora Aparisi expuso algunos rasgos generales de las diversas concepciones, especialmente del igualitarismo y del pensamiento de la diferencia. Partió de la idea de que ambas visiones, “aunque han llevado a cabo aportaciones muy valiosas en relación al reconocimiento de derechos humanos, no presentan un adecuado modelo de relación entre sexo y género”. Así por ejemplo, el igualitarismo “elimina todo rasgo diferencial entre varón y mujer”. La apelación a cualquier diferencia por razón de género es, en consecuencia, considerada sospechosa e, incluso, discriminatoria. Por otra parte, el pensamiento de la diferencia “corre el riesgo de potenciar una relación varón-mujer entendida, fundamentalmente, en clave conflictual”. Frente a ellos, el modelo de la complementariedad varón-mujer “se encuentra en una mejor posición para abordar, de manera mas objetiva y equilibrada, este tema. Permite conjugar, adecuadamente, las categorías de igualdad de derechos y diferencia, sin que ninguna de ellas lesione a la otra”.