Abriendo La Puerta De La Iglesia1

Homenaje al sacristán de Cintruénigo

Abriendo la puerta de la iglesiaEl pasado domingo, día 30 de marzo, la parroquia de Cintruénigo ofreció un homenaje al Sr. José Azagra, que está a punto de cumplir 92 lucidos años. Ha sido un sacristán  fiel, celoso y humilde durante treinta y dos años. Por su sacristía han pasado media docena de párrocos.  Aparece en las fotografías de más de un millar y medio de bautizos. Recuerda con alegría que asistió a cerca de quinientas bodas. Despidió con tristeza a más de mil queridos feligreses, cuyos restos reposan en el cementerio de la Purísima. Solía decir, lleno de sabiduría, a los párrocos al volver del cementerio: mire, un sitio libre en los primeros bancos, menos mal que van empujando los que vienen por atrás.

Presidió la celebración el Sr. Arzobispo D. Francisco Pérez, que con su presencia quiso dar al homenaje la importancia merecida, pues, dijo: las personas que colaboran en las parroquias como el señor José son un tesoro para la Iglesia y merecen nuestro mayor reconocimiento. Estuvo acompañado por el actual párroco D. José Ignacio Larragueta, varios párrocos antiguos, sacerdotes, numerosos vecinos del pueblo y miembros de la comunidad cristiana, que le expresaron su gratitud y afecto.

La coral embelleció la celebración con sus preciosas polifonías. Al final le dedicaron una hermosa poesía y le ofrecieron diversos regalos. Después, toda la comunidad compartió un aperitivo en las dependencias parroquiales. El semanario Diocesano La Verdad lo apartó del jolgorio para hablar con él.

La Verdad: Sr. José, le veo muy emocionado y descubro lágrimas en sus ojos ¿qué ha pasado?

Sr. José: Ha sido al final de la misa cuando ya no he podido aguantarme. Me he echado a llorar cuando el Sr. Arzobispo me ha dado un abrazo, me ha agradecido mi trabajo y me ha regalado un rosario que le dio el Papa Francisco cuando estuvo en la visita a Roma.

La Verdad: Ud. ha conocido a muchos papas, ¿qué le parece este Papa?

Sr. José: Me encanta. Su forma de ser está haciendo que vuelva la gente a la iglesia. Por eso el rosario del papa me hace mucha ilusión.

La Verdad: Dice ud. que vuelve gente a la iglesia. ¿Cómo ha visto su iglesia desde los años ochenta?

Sr. José: La he visto muchos años llena, pero en los últimos años ha habido un bajón importante; aunque se llena en muchas ocasiones; pero los jóvenes casi no se ven. Hemos perdido la fe, aquella fe viva… Se ha perdido mucho la fe en todos. La fe ya no es como la de antes. Pero esto ha sido en todo el mundo, ¡eh!, en todo el mundo, no sólo aquí… Me da una pena muy grande…pero, algunos están volviendo.

La Verdad: Ya veo que se enfervoriza, se desahoga y lo siente de verdad… pero, dígame: ¿qué acontecimientos más sobresalientes guarda en el recuerdo durante tantos años?

Sr. José: La remodelación de toda la iglesia, que duró muchos años, es lo que más recuerdo. ¡Cómo trabajaron los párrocos y colaboraron los parroquianos con sus  empresas, maquinarias, con sus manos…, esto es lo más importante: con sus manos y sus donativos! Ahora la iglesia está como una joya. Da gusto venir…
La Verdad: Sr.José, las alegrías y las tristezas van de bracete. ¿Qué recuerda más?

Sr. José: Sin duda las alegrías que fueron muchas; cuando se ordenó sacerdote aquí en la parroquia un hijo del pueblo, D. José María Garbayo, actual párroco de Ribaforada; cuando se iban reinaugurando las obras nuevas; en las novenas y fiestas de La Purísima y la Virgen La Paz; en todas las celebraciones de la parroquia. porque a mi me emociona todo lo que se hace en la parroquia. Me han alegrado siempre mucho los numerosos monaguillos que han pasado por la sacristía y también las celebraciones de los niños de la catequesis

La Verdad: ¿Y las penas?

Sr. José: También las hubo. Tuvimos grandes funerales, muy sentidos, de personajes importantes. Las mayores tristezas fueron los chicos jóvenes que han muerto en accidentes. Recuerdo la terrible impresión de la muerte del párroco D. Félix Floristán en accidente. Aquella tarde todos le estábamos esperando para la misa y nunca llegó. El disgusto fue terrible.

La Verdad: Y, ¿ahora qué va hacer?

Sr. José: Tengo muchas cosas que hacer, pero todos los días seguiré viniendo a la iglesia aunque no tenga que preparar las cosas y todos los días iré de paseo a ver a la Purísima en su ermita del cementerio.

La Verdad: ¿Qué les quiere decir para despedirse a los lectores de La Verdad?

Sr. José: Que en ningún sitio se está mejor que en la Iglesia.