Carmelita

Una vida entregada a los pobres

carmelitaEl día 23 de abril de 2014 falleció en Madrid el P. Roberto Barreneche Alzuguren, carmelita, a la edad de 87 años. Fue el impulsor del comedor parroquial en la Parroquia de El Carmen de Zaragoza con un trabajo incansable durante más de cincuenta años.

Los más desfavorecidos lo calificaron en su funeral: “Pobre entre los pobres, todo para todos”. Este es el mejor epitafio para un hombre evangélico que entregó su vida a los pobres. Nació en Azpilicueta (Navarra) en 1926. En sus años juveniles entró en contacto con la orden carmelitana. Se ordenó sacerdote en Roma en 1951. El curriculum de su vida es intenso. Muy preparado en teología en sus primeros años de sacerdocio fue profesor en el seminario de Villarreal (Castellón). Después trabajó como misionero en las comunidades más pobres de Ciales, en Puerto Rico durante casi diez años. La etapa más intensa de su vida se desarrolló a su vuelta a la casa de los carmelitas en Onda (Castellón). Estando allí fue elegido Prior Provincial de la orden en Aragón y Valencia durante seis años. A partir de 1978 estuvo ya siempre en Zaragoza donde creó un comedor social que atiende ahora a más de cien personas. Esta obra se hizo muy popular y querida. Todos en Zaragoza conocen al “Padre Roberto” por haber dedicado sus desvelos a los pobres.

Falleció en Madrid el día 23 de abril de 2014. Sus restos mortales fueron trasladados a Zaragoza donde se celebraron solemnes funerales con la asistencia y gratitud de las autoridades municipales, de las comunidades de carmelitas, de los parroquianos de El Carmen y sobre todo de sus protegidos. Fue enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de la Ciudad ya que en el año 2011 el Ayuntamiento lo nombró “hijo adoptivo” de la ciudad. Presidió la celebración el P. Antonio Rodríguez, prior de la comunidad carmelita, y en sus sentidas palabras invitó a imitar su generosa entrega. “Nos abre y nos señala el camino para estar y vivir en medio del pueblo. ¡Gracias Roberto!”, comentaba el P. David, compañero de comunidad: “Doy gracias a Dios por lo mucho que me enseñó, lo mucho que viví con él… Doy gracias a Dios por su opción por los últimos de la tierra,  verdadero testimonio de vida. Doy gracias a Dios por el amor a la Orden, por lo mucho que la quería. Doy gracias a Dios por sus consejos, por su compañía, por los miles de detalles que tuvo conmigo y con mi familia. Doy gracias a Dios por su perseverancia, por su sobriedad, por su austeridad, por su entrega…”

P. ROBERTO (Santiago) Karmeldarra