Arellano

La devoción al sagrado corazón

arellanoEl delegado de la Familia y párroco de la parroquia de San Fermín, impartió una conferencia en la víspera de la fiesta del Sagrado Corazón, en la misma iglesia mayor y en presencia de Jesús sacramentado.

El powerpoint le sirvió de medio y como eje de su disertación la homilía del Papa Francisco el año anterior -2013- con ocasión de la misma fiesta. Citas de Benedicto XVI, San  Juan Pablo II y de otros pontífices  del siglo XX  hacían evidente que lo que se inició como una revelación privada se ha incorporado al magisterio ordinario de la Iglesia, tanto en sus enseñanzas como en la liturgia.

Las revelaciones de Jesucristo a Santa Margarita Mª de Alacoque, presentándosele  como un corazón circundado por una corona de espinas, herido por la lanza y en llamas de amor, de cuyo fuego brota   la Cruz, es un símbolo real de una  fecundísima actualidad. El mundo está inundado de corazones que pregonan  la importancia del amor para nuestra vida: amor, amor, amor, cuando así no es posible el amor. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Nunca se ha hecho tan evidente a la humanidad que somos una necesidad de amar y de  ser amados. En el inicio de los tiempos modernos, cuando los  hombres empezaron a darle la espalda a Dios, en Paray Lemonial,  por medio de  una monjita  salesa, Dios mismo quiso recordar a la humanidad entera que es Amor su esencia y que sólo el amor explica el misterio asombroso de la Cruz. La imagen  difundida de su Corazón es la explicación  del horroroso tormento de la crucifixión y muerte de Jesús y de su resurrección, como cara o envés de la misma realidad. La Cruz es la historia más  grandiosa de amor y la síntesis de su gran mandamiento: amaros los unos a los otros como yo os he amado. Sólo anteponiendo el Corazón de Jesús como síntesis del misterio de la Cruz, cobra sentido el sufrimiento, los dolores humanos no como un ennoblecimiento masoquista sino como modos sublimes de manifestar  nuestra vocación al amor. El que da su vida la encuentra; el que la busca la  pierde.

Las promesas  que El Sagrado Corazón le hizo a Santa Margarita se cumplen constantemente. Las misericordias de Dios se constatan en el vivir y morir de quienes manifiestan en privado y en público que Cristo es el Amor de los amores, que su reino es el amor y que sólo quiere que todos los seres humanos se salven.