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#PazOrienteMedio: “Tengo 12 años y he vivido tres guerras en Gaza. ¿Cuántas más veré?”

manosunidas111 Mohhamad vive en Gaza y con solo doce años ha vivido ya tres guerras y muchos ataques por parte del ejército de Israel. Aunque el de hace unos días podría haber sido el último. La bomba que impactó en casa de su vecino Ismael y mató a dieciocho personas, podría haber caído en la suya.

¿Cuándo podrá ser un niño?

“Supe enseguida que mis vecinos y amigos estaban muertos. Y lloré. No es la primera vez que veo este caos y sé que tengo que ser fuerte”. Mohhamad habla con el representante de la oficina de Cáritas en Gaza, mientras recorre un escenario dantesco de calles vacías que solo albergan escombros y se pregunta cuando podrá jugar con otros niños en esas calles…

Gaza bombardeada. Foto Cáritas Jerusalem

Esta nueva escalada del conflicto palestino-israelí ha dejado, en las dos últimas semanas, más de 500 muertos, en su inmensa mayoría civiles, y miles de heridos. Además, más de medio millón de personas han tenido que desplazarse de sus hogares, en busca de la seguridad que pueden ofrecer los campos de refugiados.

Y mientras la población civil sufre las consecuencias de una guerra interminable, las posiciones de los dos bandos contendientes parecen más enfrentadas que nunca. Y la comunidad internacional reacciona con tibieza ante unos ataques en los que los “lamentables errores” dejan decenas de muertos cada día.

manosunidas11111Respeto al trabajo de los médicos

Y centenares de heridos, a los que, según nuestro socio local Médicos por los Derechos Humanos, es ahora casi imposible atender dada la precariedad del sistema de salud de Palestina. Faltan médicos, medicinas, material y plazas hospitalarias. Además, a esto hay que añadir (o restar) los centros hospitalarios que se han visto directamente afectados por los bombardeos. “La neutralidad médica se está violando y se ignora la protección especial de la que deben ser objeto estos equipos por su estatus y su misión”, denuncian.

Por ello, esta organización, formada por médicos hebreos con los que Manos Unidas trabaja desde hace años, ha pedido al gobierno de Israel, “protección para los equipos de rescates y para el personal médico en Gaza, para que puedan llevar a cabo sus obligaciones sin verse expuestos a los peligros (…)”. De igual manera, continúa el comunicado “dadas las enormes dificultades a las que se enfrentan los civiles a la hora de evacuar las zonas bajo fuego intenso, pedimos a ambas partes respeten un corredor de seguridad para los ciudadanos que buscan evacuar las áreas bajo bombardeadas”.

Poca esperanza

También la misionera comboniana, Alicia Vacas, lamenta tener que ser testigo de una “nueva vuelta de tuerca en este círculo vicioso de odio y violencia entre los pueblos que amamos”. Una “espiral de venganza, que causa pánico a ambos lados del Muro y una marea de muerte y desolación en la Franja de Gaza” y ante la que afirma sentirse impotente.

“No vemos atisbos de esperanza o de diálogo, más allá de los gestos valientes y audaces de activistas y personas de buena voluntad que non dudan en exponerse para denunciar tanto sufrimiento innecesario y sin sentido: un arsenal infernal al servicio de la destrucción y la muerte, capaz de amortiguar las voces que claman por una salida no-violenta y racional al conflicto”, asegura la religiosa española.

Miedo encubierto

Por su parte, Sami El-Yousef, director regional de la Misión Pontificia, con quienes también trabajamos en Manos Unidas, asegura que, a pesar de la aparente firmeza de las voces de aquellos con quienes ha estado en contacto a lo largo de estos días en Gaza, ha podido sentir “la preocupación y el miedo. La falta de descanso y de sueño, la ansiedad…”.

“¡Qué manera de vivir!”, exclama. Y a pesar de ello, comenta con admiración, son unos valientes que y siguen llamando “hogar” a Gaza, y mantienen la fe en que dentro de poco, esto solo sea un recuerdo para ellos.

Desde Manos Unidas pedimos la Paz en Oriente Medio, denunciamos esta nueva escalada de la violencia y rechazamos, como tantas otras veces, una guerra sin sentido, que ha dejado ya demasiadas víctimas en el camino y no permite a lo niños disfrutar de una infancia que por derecho les corresponde.

Manos Unidas en la zona

Nuestro trabajo en Israel y Palestina nos ha permitido conocer a muchas personas que, en ambos territorios, se afanan por poner fin a un conflicto apoyado por unos pocos y sufrido por la mayoría. Profesionales, religiosos, políticos, miembros de organizaciones civiles y otros ciudadanos que piden nuestra ayuda para acabar algo que ellos no empezaron, pero que sí quieren terminar.

Manos Unidas trabaja en Israel y Palestina desde hace 21 años. Desde entonces ha apoyado en la zona más de 30 proyectos por un importe que supera los 1,5 millones de euros.