Luis Oroz

“Queremos vivir el presente con pasión”

El pasado domingo, 26 de abril, la parroquia de San Miguel de Pamplona celebró su 75 aniversario, lo hizo con una Eucaristía de acción de gracias, presidida por el Arzobispo, don Francisco Pérez. Con ocasión de este aniversario hablamos con su párroco, don Luis Oroz.

¿Cómo se está viviendo este 75 aniversario de la parroquia de San Miguel?
Con una convicción fuerte y muy valiosa. Lo dice el Papa: “La parroquia es la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas, en contacto con los hogares y con la vida del pueblo… Alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades y centro de constante envío misionero”. “Alegres, porque han recibido la alegría de Cristo” (EG 28 y 10). Desde el principio nos planteamos celebrar el 75º de una manera sencilla; solemne pero muy austera. Conferencias, conciertos, celebraciones a lo largo del año. Con mucha participación de los feligreses y reforzando el ambiente de oración y acción de gracias a Dios.  El lema, que copiamos del Papa, marca los objetivos: 75 años haciendo comunidad. memoria agradecida, presente apasionado y porvenir soñado. Miramos al pasado con gratitud. Queremos vivir el presente con pasión. Y abrazamos el futuro con  esperanza.  Seis verbos: Tenemos que conocer a Jesucristo, celebrar a Jesucristo, vivir a Jesucristo, y para ello, orar, compartir y anunciar. Asimilar que, junto a la conversión personal, es precisa la conversión pastoral que está reclamando el tiempo presente y a la que nos invita el Papa Francisco. Y trabajar la identidad cristiana… Crear lo nuevo sin destruir lo anterior, si es evangélico y bueno. El Año de Santa Teresa nos está ayudando: “A tiempos recios, amigos fuertes de Dios”.

San Miguel es una parroquia emblemática de Pamplona, ¿es mucha responsabilidad ser su párroco?
“Siervos inútiles somos”, dice el Señor,  para intentar hacer con su gracia, lo que debemos hacer. La responsabilidad del servicio que hacemos los sacerdotes es siempre grande, en San Miguel o en cualquier parroquia de la Diócesis. Seguir las huellas del Buen Pastor es muy exigente.  Pero llena de satisfacción, alegría y paz. Y en San Miguel hay excelentes colaboradores muy responsables. Doy gracias a Dios por tantos “buenos pastores” que nos han precedido y por los que están hoy en la parroquia. Y me siento muy agradecido a la Iglesia y al Sr. Arzobispo que confío en mi para esta encomienda.

¿Por qué San Miguel, sin ser una parroquia antigua, mueve a tanta gente? ¿Qué destacaría de la parroquia de San Miguel?
Artísticamente hicieron un templo muy bello. El retablo catedralicio, restaurado e iluminado hace 4 años, es “una pieza sobresaliente de la retablística española”. Y ayuda y ambienta la oración, las celebraciones y el recogimiento. La cúpula, el órgano, magnífico, recién restaurado… El templo está abierto todas mañanas y largamente por las tardes. Por tradición, San Miguel es una parroquia con mucha vitalidad y abarca todos los campos de la actividad pastoral: Evangelización y catequesis, mucho culto y celebraciones y una vida de caridad intensa. Al estar en el centro, resulta cómodo participar en las Eucaristías. De ahí, el empeño de celebrar bien la Eucaristía todos los días, y de que no falten confesores para celebrar el sacramento del Perdón. Muchos sacerdotes, los tres residentes en la casa y los estudiantes de la Universidad de Navarra, diocesanos, pastoral Universitaria, están comprometidos con nosotros. Esto es posible también, gracias a los muchos fieles que vienen todos los días a San Miguel. Es una bendición de Dios ver la participación sacramental de tantos jóvenes. La primacia de la gracia, de la santidad y de la oración. A destacar, entre muchas cosas buenas, el excelente servicio de colaboradores. Muchos y buenos. Y tantas personas que el Señor pone junto a nosotros y nos ayudan a conocerle, a quererle y a servir mejor.  Mucha participación. El grupo de Cáritas  atiende a muchas personas, sobre todo inmigrantes. La primacía del Mandamiento Nuevo, “conmigo lo hicísteis”. Lo hacen muy bien, porque no sólo dan ayuda material, sino también la ayuda humana y espiritual, que los va integrando en la vida parroquial y en la sociedad. Da mucha alegría ver que, además de tener sus celebraciones especiales (polacos, peruanos, bolivianos, africanos…), cada día va creciendo su participación en la Eucaristía ordinaria de la parroquia, con el resto de feligreses. Además, se puede ayudar mucho y a muchos, porque la generosidad de los feligreses y donantes, es muy grande. Para Cáritas y para la parroquia. Nos duele  una espina: Qué no estamos haciendo bien para no tener vocaciones.  Esta conmemoración está ayudando a una mayor conciencia interparroquial y diocesana: San Francisco Javier y San Antonio celebran también sus 75 años de existencia.

¿Cómo son los fieles de San Miguel?
Como muchos en el Ensanche, se van haciendo mayores. Pero son, de lo bueno lo mejor. Siempre bien dispuestos para echar una mano, participar. Generosos. Lo mismo ocurre con los muchos que vienen de otros lugares. Nuestro sueño es servirles y ayudarles lo mejor que sabemos y podemos. Tratamos de trabajar la acogida cordial y evangélica de los que se acercan, cuidando la relación personal con todos; creer en el valor supremo del Evangelio y en la importancia de nuestro Misión; y creer sinceramente en la bondad de nuestros contemporáneos.. Nunca llegaremos al listón alto que nos marca el Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Pedimos seguir contando con su confianza. Y pedimos la luz y los dones del Espíritu para seguir “la pastoral” del Buen Pastor: relación personal, llamada; conoce a las ovejas y le conocen, camina con ellas, sale a buscar a la oveja perdida o descarriada, la carga sobre sus hombros, está cerca de las que sufren, prepara buenos pastos.  Y nuestra gran preocupación: atraer a las ovejas alejadas. “Tengo también otras ovejas que no son de este redil”, dice Jesús.