Año Misericordia

Año santo de la misericordia

El pasado día 13 de diciembre, tercer domingo de adviento, a las cinco de la tarde se abrió la primera Puerta Santa en la historia de nuestra Diócesis. Esta puerta conducirá a la comunidad cristiana de Navarra a celebrar el Año Santo Jubilar de la Misericordia, que el Papa Francisco ha convocado en toda la Iglesia. Un domingo después, 20 de diciembre y a la misma hora, la Catedral de Tudela se unirá también con una segunda Puerta Santa.

Este acontecimiento es algo insólito (nunca se ha hecho si exceptuamos la que se abre en santiago en cada año compostelano) y con un impresionante contenido eclesial, simbólico, litúrgico y por supuesto histórico. En esta entrevista, el Delegado Diocesano para el Año de la Misericordia, Javier Leoz, cuenta a los lectores de La Verdad qué es el Año de la misericordia y cuáles son sus principales características y consecuencias.

Javier, ¿qué es el Año de la Misericordia?

Es una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso más renovado, más acentuado y más entusiasta el testimonio cristiano. ¿Con qué color o con qué apoyo?: con la misericordia. El Papa, cuando anunció este acontecimiento eclesial, dijo literalmente: «El mundo está necesitado de misericordia». Por lo tanto tenemos dos aspectos importantísimos que no podemos dejar de lado: la relación Dios y con el prójimo. El último Año Jubilar (aunque luego se convocaron otros de singular temática como el del Rosario, Eucaristía, de la Fe o San Pablo) tuvo lugar en el año 2000. Este, por deseo del Papa Francisco, tiene sus peculiaridades.

Por primera vez en la historia de la iglesia, un papa desea que en todas las diócesis se abra una puerta santa ¿a qué se debe?

Bueno, para comprender esta iniciativa, hay que leer el pensamiento del Papa. Quiere un Jubileo descentralizado, cercano y aunque no deja de tener su protagonismo la Ciudad de Roma, con todo lo que ello implica, desea que cada diócesis sea «una pequeña Roma» donde atravesando simbólicamente una Puerta Santa para alcanzar la Indulgencia de Dios, la Gracia, la Eucaristía o el perdón, tomemos fuerza para dar lo mejor de nosotros mismos a los demás. Yo diría, como suele comentar coloquialmente un compañero sacerdote «este Año Jubilar quiere el Papa que sea en tono menor», es decir; no tan brillante externamente como lo pudo ser el convocado por el Papa Juan Pablo II con motivo del Año 2000 pero sabiendo que es un arma para presentar el rostro más afable y generoso de la Iglesia.

¿Cómo fue el acto de apertura de la  puerta santa?

El Domingo de Gaudete, 13 de diciembre, ya se abrió la Puerta Santa de Pamplona, y el 20 se procederá a la apertura de la Puerta Santa en Tudela. En Pamplona, una vez reunida la asamblea en el interior del templo, esperó a que el Arzobispo junto con los Abades, Cabildo, sacerdotes, representantes de congregaciones y pueblo, saliendo por el claustro y avanzando por Calle Dormitalería se acercara hasta el atrio catedralicio. Después de la lectura de la síntesis de la Convocación del Jubileo por parte del Delegado Episcopal para el Año de la Misericordia, el Sr. Arzobispo procedió, en un gesto simbólico, a empujar la puerta central de la Catedral. Una vez abierta, de par en par la Puerta Santa, al sonido de la campana María se  cruzó el umbral que nos lleva a vivir todo lo que este Año Jubilar entraña. Al finalizar la Eucaristía todos los fieles que lo desearon pudieron franquearla al salir de la catedral. No olvidemos que, el Papa, entiende una «puerta santa» no como entrada sino como salida al encuentro del mundo.

¿Qué es exactamente una puerta santa?

En principio representa los brazos abiertos de Dios Padre y que, además, nos ofrece la gracia de su perdón. Lo que ocurre es que, en los tiempos que vivimos (aunque ya Pio XII en 1947 ya lo decía) se ha perdido la conciencia de pecado y, por lo tanto, cualquier otra puerta o ventana abiertas engañosamente a nuestro alrededor nos producen más sensaciones externas e internas que una Puerta Santa que nos lleva al encuentro con Dios. Por ello mismo, desde las parroquias, catequesis, grupos de oración, homilética y otros ámbitos, hemos de despertar el gusto por dar ese paso de la “puerta de dintel bajo” que tiene al mundo, a esa otra Puerta Santa (con mayúsculas) y con perfil alto que es el jubileo. Dicho de otra manera la Puerta Santa, que se abrirá en Pamplona y Tudela, es una oportunidad para dar un paso hacia adelante y, tal vez, para dar otro hacia atrás en aquellos puntos en los que andamos perdidos, débiles y nos parecen conquistas para nuestra felicidad.

Además de las dos puertas santas; ¿el Arzobispo ha pensado en otros templos para ganar la indulgencia jubilar?

Sí; así es. Al igual que el Papa Francisco ha querido dar este privilegio a todas las Diócesis del mundo para que tengan su Puerta Santa, también, el Arzobispo Don Francisco, ha querido que tres templos más en Navarra (además de la catedral de Tudela) sean también lugares donde se pueda alcanzar ese júbilo de gracia, de perdón y de misericordia. San Miguel de Aralar y Roncesvalles (que tocan el cielo por el Norte de Navarra) y el Santuario de Javier (que late en el corazón de nuestro viejo reino) serán tres iglesias que, al entrar en ellas, confesarnos, comulgar y rezar por las intenciones del Papa nos llevarán a una experiencia fuerte de la misericordia de Dios. No tendrán Puerta Santa pero, en sí mismo, una iglesia ya es un ámbito que nos lleva a vivir, recuperar, sentir y celebrar lo que una Puerta Santa sugiere y despierta.

¿Por qué el lema «misericordiosos como el padre» para el año jubilar?

El lema lo dice todo. Además iniciamos el Año Litúrgico de la mano de San Lucas de cuyo texto (Lc 6, 27-36) el Papa ha recogido la idea. Nos lleva a todos a muchos interrogantes: ¿Sé hacer ese humilde gesto y me mantengo en actitud de acogida y de apertura al Amor que se me ofrece? -¿Pienso, en el fondo, que el amor de Dios obedece y responde a mis problemáticos méritos? En mis obras, ¿miro más al ‘premio’ o al posible ‘castigo’ que al amor desinteresado y gratuito? -¿Tengo el sentido de la gracia, de la gratuidad y de la gratitud, o, más bien, me muevo por el espíritu mercantil o comercial, pasando a Dios ‘factura’ por mis ‘obras buenas’? -Desde la experiencia de ser amado con amor misericordioso, ¿he aprendido a amar con el mismo amor de misericordia? Hay mucha tela que cortar con este lema propuesto por el Papa y, el Año de la Misericordia, nos aporta unas buenas tijeras para intentarlo.


ACCIONES PARA EL AÑO DE LA MISERICORDIA

Para vivir a fondo el Año de la Misericordia el Papa Francisco sugiere varias acciones en su Bula: «El rostro de la misericordia».

1 Iniciar el Jubileo del año de la misericordia asistiendo a  la apertura de la puerta santa en las diversas catedrales. Este hecho expresa ponerse a tono con los ideales de Jesucristo que es la puerta para entrar y encontrar la salvación (Jn 10, 9)

2 Participar en la Eucaristía, que es la cumbre de la vida cristiana. Tener momentos de meditación y adoración al Santísimo.

3 Recibir el sacramento de la Penitencia o Reconciliación que «permite tocar con la mano la grandeza de la misericordia y recuperar el sentido de la vida»

4 Meditar la Palabra de Dios, leyendo el evangelio de San Lucas que es el evangelio de la misericordia expresada en sus parábolas.

5 Cumplir con alegría las obras de misericordia corporales y espirituales. Es necesario conocerlas «para despertar nuestras conciencias latentes ante la tragedia de la pobreza». «En el atardecer de la vida te examinarán en el amor» (San Juan de la Cruz).

6 Vivir la Cuaresma con intensidad meditando el Evangelio de San Lucas, que es el evangelio que se proclama en este año litúrgico. Es un momento fuerte para fomentar la devoción al Corazón de Jesús en la advocación de la Divina Misericordia.

7 Participar en las 24 horas para el Señor entre el viernes y el sábado víspera del IV domingo de Cuaresma.

8 Hacer alguna peregrinación a las catedrales o santuarios. La peregrinación recuerda que el hombre es un caminante hacia la patria del cielo.

9 Recibir la indulgencia plenaria, que es quitar todo rastro que dejan las heridas del pecado en el alma.

10 Hacer misiones para el pueblo anunciando la alegría del perdón abriendo el corazón a los suburbios existenciales, llevando consuelo, misericordia, solidaridad y atención a los que viven situaciones de inseguridad y sufrimiento.«Dejémonos sorprender por Dios. El nunca se cansa de perdonar» (Papa Francisco)

11 Ayudar en la Colecta del Jueves Santo para los pobres de Cáritas.

12 Participar en la Magna Procesión Mariana Jubilar de advocaciones de Vírgenes.

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Fotos de la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Pamplona