Jornada De La Vida Consagrada

Jornada de la Vida Consagrada

Más de 350 consagrados celebramos la clausura del Año de la Vida Consagrada y su día del Jubileo de la Misericordia, en la Catedral de Pamplona. La celebración fue presidida por Mons. Francisco Pérez, quien contó con la presencia de abad de Leyre y numerosos religiosos.

Todo comenzaba con el rito procesional de entrada por la Puerta Santa, cantando el himno oficial: “Misericordiosos como el Padre”. Salieron por al puerta de San José, guiados por la Cruz Procesional y seguidos por los sacerdotes, hasta llegar a la Puerta Santa, donde entraron inclinando sus cabezas y deseando acoger la Misericordia de Dios. De este modo pusieron fin a un año muy intenso y esperanzador para los religiosos que continuará con el jubileo que les sumerge en la misericordia y les invita a ser “Profecía de la Misericordia”, como reza el lema de este año.

Como afirman desde CONFER el Año de la Vida Consagrada, que acaban de cerrar les ha ayudado a despertar, a ser profetas. Ahora han de abrir más nuestros ojos y limpiarlos de la indiferencia, para acoger y ofrecer humildemente Misericordia. La Profecía, como les dice el Papa Francisco, es lo que caracteriza la Vida Consagrada, y lo será si viven como Jesús vivió. Siguiéndole a Él más de cerca, conseguirán una vida alegre, despierta, esperanzada, apasionada, consagrada, contemplativa, comprometida, encarnada y adoradora.

Esta profecía ha de estar centrada en Dios y en los crucificados de este mundo. Han de mirar su interior, reconocer y dejarse curar las heridas por la Misericordia de Dios Padre, en el trato personal con Jesús. Serán profecía si se dejan provocar por los gritos de auxilio de tantos y tan distintas situaciones de dolor y sufrimiento.

En las heridas, en el reconocimiento de la debilidad, en la necesidad de perdón y misericordia, se encuentran todos los hombres y mujeres de este mundo.