Congreso Divina Misericordia

Congreso Nacional de la Divina Misericordia

En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. Él da todo de sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos. Es bello que la oración cotidiana de la Iglesia inicie con estas palabras: «Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme» (Sal 70,2). El auxilio que invocamos es ya el primer paso de la misericordia de Dios hacia nosotros. Él viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos» (Misericordiae Vultus 14).

El fin de semana del 22 y 23 de octubre se celebró en Madrid el I Congreso de la Divina Misericordia, enmarcado en este año jubilar de la Misericordia.

El lugar fue el Auditorio de la Fundación Pablo VI donde más de cuatrocientas personas venidas de diferentes puntos de España, de nuestra diócesis acudieron veintitrés personas, pudieron escuchar profundas ponencias y testimonios que tenían como eje vertebrador la Misericordia.

Comenzó la mañana del sábado con la bienvenida Monseñor Ginés Ramón Garcia, Obispo de Guadix, dando paso a la ponencia del Cardenal Arzobispo de Valencia don Antonio Cañizares que versó sobre “Jesucristo, rostro de la misericordia del Padre” palabras las de don Antonio que nos mostraron el rostro de la misericordia en el hermano, concluyó la mañana del sábado con la celebración de la Eucaristía presidida por el Cardenal Cañizares.

La tarde comenzó con el rezo de la Coronilla y continuó con unos testimonios por parte de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia de Cracovia hermanas Teresa e Izabela, Ayuda a la Iglesia Necesitada y perseguidos por su fe, Jose María Zavala, escritor y José Manuel Horcajo sacerdote del barrio de Vallecas. Unos testimonios que pusieron rostro a la misericordia en los más necesitados en los que habitan en las periferias geográficas y existenciales.

Don Manuel González López-Corps con su ponencia “La confesión: Sacramento de la Misericordia“ habló de la importancia de este sacramento, donde se ve muy claramente la que el Padre tiene con nosotros.

La noche del sábado nos trasladamos a la Catedral de La Almudena para celebrar una Vigilia de Oración Presidida por Don Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid y Cardenal Electo.

La mañana del Domingo comenzó con el rezo de las Laudes y posteriormente Monseñor Sebastiá Taltavull, Obispo Auxiliar de Barcelona y Administrador Apostólico de Mallorca nos habló de “Las obras de Misericordia”, su ponencia rica en palabras nos animó a concretar nuestra misericordia en hechos hacia nuestro prójimo “Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu: La principalidad de la ley nueva está en la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta en la fe que obra por el amor” (Evangelii Gaudium 37).

La segunda ponencia del domingo corrió a cargo de las hermanas Izabella y Teresa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, versó sobre “La Espiritualidad de Santa Faustina Kowalska” una santa que acercó el mensaje de Dios a la humanidad con su vida.

Tras esta ponencia vino el momento de los agradecimientos a tantas personas que han hecho posible este I Congreso sobre la Divina Misericordia.

La Eucaristía de Clausura la presidió el Cardenal Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Don Ricardo Blázquez.

La comida fraterna puso punto final a estas jornadas intensas que nos proyectan al futuro y que nos animan a ser signos y portadores de la misericordia de Dios a nuestro prójimo.

Alberto López Escuer