Lacunza

«No apreciamos la gran riqueza que tenemos con el cristianismo»

Arabista, africanista e islamólogo, el pamplonés y Padre Blanco Justo Lacunza ha sido asesor personal de los últimos Papas sobre el mundo musulmán, así como de un gran número de gobiernos que han solicitado su asesoramiento. Aprovechando su presencia en Pamplona con motivo del curso que tenía que impartir sobre ‘Desafíos de la misión: Inmigrantes y Refugiados’, este semanario habló con él sobre el islam.

¿Cuáles son las principales características de la religión islámica?
El islam es una religión monoteísta, por lo tanto cree solamente en un solo dios, al que llaman Alá. La religión musulmana tiene el credo musulmán y luego tiene las manifestaciones litúrgicas. El credo musulmán tiene seis artículos de fe que son: Dios, los ángeles, los libros, la resurrección, los profetas y la predestinación final. Por su parte, las manifestaciones litúrgicas del credo tiene cinco: El testimonio de la fe musulmana, que tiene dos partes: la creencia en un dios único y en Mahoma, que es el mensajero de Dios; después tenemos el culto o la oración ritual; el ayuno durante el mes del ramadán; el pago del impuesto religioso para la comunidad y diferentes fines; y por último la peregrinación a la Meca.
Por una parte tenemos lo que son los cimientos y fundamentos de la fe musulmana y por otro lado lo que es la expresión de esa fe musulmana. Esto ocurre generalmente en la mezquita que tiene una triple función: una función de culto, una función social y una función didáctica, donde el imán explica las cosas y transmite la enseñanza de los textos del Corán o de otros textos de la tradición musulmana.
A parte del Corán tienen el texto de la revelación, que para los musulmanes es una revelación divina ofrecida a Mahoma. Después tenemos la tradición profética de Mahoma, es decir el ejemplo, las palabras y las actitudes. Estos dos elementos, divino y humano, son las dos fuentes de la legislación. A lo largo de la historia del islam se han añadido otras dos fuentes. Una que es el consenso de los juristas, cuando están de acuerdo en la aplicación de la ley en un caso determinado y después la analogía de situaciones. Estas cuatro son las fuentes fundamentales de la ley islámica.
A parte de esto tenemos una dimensión local, una dimensión nacional y una dimensión global del islam.

¿Es el islam una religión de paz?
Yo creo que no se puede decir que islam es igual a paz, algo que ahora oímos constantemente. Eso es un error lingüístico y un error gramatical, ya que el islam por definición significa sometimiento a la voluntad de Dios. El musulmán es aquel que se somete a la voluntad de dios. Evidente que después tenemos todas las consecuencias a ese sometimiento y tenemos esa parte bélica y guerrera que vemos en los yihadistas. Es verdad que ese término yihad en sus diferentes acepciones y en su diferente composición verbal y gramatical lo encontramos en el Corán 164 veces. Podrán decir que los cristianos, en el Antiguo testamento también tenemos historias de guerras. Pero tenemos el Nuevo Testamento que ha ido más allá. Todo es parte de nuestra historia, nos guste o no nos guste. Por eso, uno de los grandes retos que tienen los juristas musulmanes es hacer hincapié en todas las partes positivas que tienen el Corán, y que son muchas. Los yihadistas y los islamistas, al coger esa parte bélica y presentarla como la esencia del islam, están pisoteando su religión.

¿Realmente el islam discrimina a la mujer?
En el momento en el que textos del Corán hablan de poligamia, el derecho que tiene un hombre a casarse con cuatro mujeres contemporáneamente, eso denigra los derechos de la mujer. No hay igualdad de derechos, a pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo hacia los derechos matrimoniales, los derechos de propiedad y los derechos de herencia. Pero esa discriminación tenemos que ver en que niveles está, porque yo puedo ver que la ley me dice una cosa y después dependerá de la educación que tengan las mujeres, del papel que estén jugando esas mujeres a nivel nacional o internacional y de la lucha de las mujeres por mantener y recobrar todos sus derechos e igualdad. No basta con que cambien los textos de la ley, sino también la educación de las mujeres. Con la educación se puede llegar a hacer muchísimas cosas. Con la educación podemos llegar a progresar.

¿Qué opina sobre el velo?
El velo no es un elemento esencial del islam, quieren que lo sea, pero no lo es. El velo es parte de las costumbres y parte de las tradiciones. No es lo mismo que si tú llevas un crucifijo, porque para nosotros el crucifijo es un símbolo de lo que es lo esencial de nuestra fe, que es Jesús en la cruz. El velo no tiene ningún significado. Los islamistas y los de tendencia muy refractaria quieren que la mujer lleve velo porque ésta es una forma de controlar, de decirle a la mujer que su papel está en casa, etc.

¿Cree que el islam está minando la cultura europea basada en las raíces cristianas?
No están rompiendo nuestra cultura, pero sí que nos están obligando a hacernos preguntas. Una cultura que no esté abierta a otras culturas hay que preguntarse si es tradición, si es costumbre o es cultura. La cultura por definición está abierta a otras culturas. Una cultura no es un elemento estático. Es algo que crece y hay diferentes elementos que entran dentro de bagaje cultural, con todos los problemas y dificultades y con todas las cosas buenas que nos pueden venir de esas culturas, como por ejemplo las lenguas. En España tenemos musulmanes que vienen de 30 países diferentes y eso es una riqueza en sí, pero eso también supone retos, desafíos, desencuentros, problemas, dificultades, etc. Porque muchas veces lo que se piden son derechos y nadie se pregunta sobre las obligaciones y eso es un denominador común en todos los países del mundo. Somos muy avaros y exigimos muchos derechos pero no queremos obligaciones.
Hay el problema eterno de la integración. Tú no puedes vivir aislado dentro del país en el que vives, en el que te ha acogido y no interesarte por la cultura de ese país. Y para interesarte por su cultura tienes que aprender su lengua.

Y los musulmanes ¿tienden a cerrarse, a no abrirse a otras culturas?
Tienden a cerrarse. Me gustaría que estuvieran mucho más abiertos a nuestra historia, a nuestras culturas, a lo que significa Europa en todos los niveles. No pueden pretender imponer lo suyo como si fuera lo mejor. Pero en Europa encuentran un vacío por esa desafección de la gente con la religión. No apreciamos la gran riqueza que tenemos con el cristianismo. El cristianismo ha sido fuente de derechos, de posibilidades, del arte y las ciencias, de la democracia, de la educación, de la dignidad del ser humano. Nadie como el fundador de la fe cristiana, Jesucristo, ha insistido tanto en ese valor de la persona humana. Solo tenemos que ver en el Evangelio todos los encuentros que ha tenido Jesús para darnos cuenta de la importancia que Jesús da al encuentro con diferentes personas, independientemente de sus tradiciones, religiones, etc. El centurión, la samaritana, la adúltera… El mensaje de los evangelios nos sirve para volver a retomar las raíces del cristianismo y de lo que es realmente importante. Un cristianismo que no tienen esperanza y que está encerrado en sí mismo es un cristianismo que coge roña y no progresa y eso no es testimonio de vida y menos de fe.

¿Cree que el islam puede convivir con otras religiones?
Los cristianos han convivido con los creyentes de otras religiones toda su historia, pero lo importante es ese testimonio y ese convencimiento que deben tener los cristianos. Eso irradia. Ahora nos hemos anquilosado mucho y nuestra fe no tiene la energía, no tienen lo que tienen que tener. La convivencia es un elemento esencial. Convivir con la humanidad de cada uno, convivir en la libertad, en el respeto. Y el musulmán tiene tanta humanidad como la que pueda tener yo. Todos tenemos denominadores comunes, tenemos las mismas necesidades, etc. Lo que nos diferencia muchas veces es la cultura, la religión o la lengua, pero podemos encontrar terrenos comunes para resolver los problemas que tenemos. El problema de la violencia no es solo un problema islámico, es un problema de todos. Tenemos que ver todas las áreas en las que podemos colaborar, como por ejemplo la justicia social en la defensa de los derechos de la mujer, de los niños, en la defensa de una buena educación, en el respeto común, respeto de los espacios públicos, etc.