Visita Pastoral

Visita pastoral a Berbinzana

Berbinzana vive el primero de marzo la fiesta del Santo Ángel de la Guarda, una de sus fiestas de mayor arraigo, celebrada con gran participación de fieles con Misa solemne, precedida por la procesión por las calles del pueblo con la imagen del Santo Ángel, acompañamiento de la Corporación Municipal, banda musical, cohetes, campanas,…
Con motivo de esta fiesta, el Sr. Arzobispo realizó una breve pero intensa visita pastoral a la parroquia. Visita motivada por su encuentro fortuito en Pamplona con varias personas de la parroquia que le mostraron el deseo de su visita. Puesto en contacto el párroco, Abel Calvo, con D. Francisco, se aprobó la oportunidad de la fecha del primero de marzo, pese a coincidir con el Miércoles de Ceniza, y se concretó el programa de la visita.
Esta comenzó a las 11.00 horas con una visita privada y tranquila al poblado “Las Eretas” de la Edad de Piedra, del siglo VII a.C., situado en la misma localidad, bajo la guía atenta y detallada de la Sra. Belén Chocarro, encargada del museo y del yacimiento arqueológico. La relajada visita agradó sumamente a D. Francisco.
Una hora más tarde, ya en la iglesia, tras preparar brevemente la Eucaristía, el Sr. Arzobispo recibió el saludo de la Corporación Municipal al completo, iniciándose después, a las 12.30 horas, la solemne procesión por las calles del pueblo. Durante la Eucaristía que le siguió, solemne, alegre, participada y “muy cantada por todos” en palabras del mismo D. Francisco, el Arzobispo agradeció la invitación y la fraterna y alegre acogida, y en sus palabras, sencillas y cercanas, invitó a todos los presentes a mantenerse firme en la fe recibida de los mayores, “a creer en la fe de aquellos en quienes se cree y a quienes se ama, es decir, de los padres, los abuelos,…”. En la procesión de ofrendas recibió, como obsequio de la comunidad varios productos propios del pueblo, tales como espárragos, vino y aceite, a los que se añadiría la colecta para ayudarle en sus obras personales de caridad. D. Francisco terminó la celebración invitando a los niños presentes y a las mamás con niños pequeños a subir al presbiterio para saludarles personalmente, haciendo lo mismo después con cuantos quisieron acercarse.
Finalizada la Misa, era el tiempo del aperitivo tradicional y familiar y D. Francisco se reunió para ello con un grupo de unas 20 personas, formado por los integrantes del Consejo Parroquial, miembros de la Corporación Municipal, catequistas y colaboradores más cercanos, en un encuentro distendido y alegre, de interesante diálogo que se prolongó por cerca de una hora.
La posterior comida, acompañado por el párroco, con una muy interesante conversación, tuvo lugar en el acogedor ambiente de una familia, feliz de poder recibir a su obispo en su hogar.
Por deseo expreso de D. Francisco, tras la comida comenzó una ronda de visitas a personas enfermas o ancianas. Fueron cinco quienes lo recibieron gozosos en sus casas, escuchando sus palabras de ánimo y aliento y recibiendo también de sus manos al Señor en la comunión. A todos prometió que les haría llegar en breve un sencillo recuerdo de su visita.
A las 18.00 horas, el Sr. Arzobispo procedió a revisar los Libros Parroquiales, encontrándolos debidamente llevados y ordenados y procediendo a estampar en ellos su firma y sello en recuerdo de la visita realizada.
Sobre las 18.20 horas, D. Francisco abandonó Berbinzana, agradeciendo vivamente la alegre y fraterna acogida recibida y manifestando que había sido una jornada “gozosa”.