Retiro

Retiro del arzobispo con los sacerdotes

La unidad eclesial representa el objetivo prioritario de la nueva etapa del Plan Pastoral
El pasado jueves se celebró el retiro sacerdotal de cuaresma en Pamplona. El arzobispo centró su meditación en la llamada a los sacerdotes para vivir la comunión eclesial, hasta el punto de calificarla como “el secreto de la nueva evangelización”. Insistió en que “todos estamos llamados a vivir la unidad como estilo de vida cristiana y sacerdotal”.
Estas palabras se insertan dentro de la nueva etapa del Plan Pastoral diocesano, centrado en la Iglesia, misterio de comunión. Don Francisco ha escrito una catequesis con este título, para ser trabajada en las parroquias durante este tiempo de Cuaresma-Pascua. En ella nos recuerda que “la eclesiología de comunión es una idea central y fundamental” del Vaticano II, ya que la Iglesia hunde sus raíces en el en el misterio fontal de la comunión: Dios Padre, su Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo. El Dios cristiano no es soledad, sino comunión”. Por ello, pidió a los sacerdotes la vivencia de una comunión “viva, afectiva y efectiva”. La comunión es un don y tarea, pues “supone todo un proceso que empieza en el encuentro acogedor, sigue a través del aprecio y la amistad y, sin duda, pasará por los vericuetos de las contradicciones y sucesivas reconciliaciones.” Frente al desánimo producido por la falta de frutos, recordó que “cuando uno cree que no ha hecho nada es el momento de máxima unión con el Padre. Es el punto más místico de nuestra vida sacerdotal, pues nos une a la cruz de Cristo: romperte para darte a los demás”. Por último, remarcó que en la Iglesia “cada uno tiene su carisma y su función en el cuerpo de Cristo. La unión es lo que hace que todo el cuerpo funcione”.