Torneo Interparroquial

II Torneo Interparroquial

Tras varios meses intensos y una Semana Santa frenética, el polideportivo del colegio Hijas de Jesús acogió el segundo Torneo Interparroquial de Pamplona. A las nueve de la mañana se reunían los primeros equipos, acompañados de sus aficiones y la organización, para dar comienzo a un día de deporte, compañerismo y fe compartida con la bendición del Padre Arturo y unas palabras de esperanza pascual.
Los seis equipos se enfrentarían en dos grupos de tres para conseguir pasar a la segunda fase y acercarse al deseado primer puesto. Enseguida destacaría San Fermín, que desde bien temprano comenzaba a marcar goles y vencía a la vivaracha parroquia de San Andrés de Villava. Su segundo rival, Corazón de Jesús, comenzó tímidamente aunque sin duda conservando la ilusión. Entre tanto, Santa Teresa caía derrotada por San Nicolás y San Jorge que se enfrentaron en semifinales a San Fermín y Corazón de Jesús, respectivamente.
Ya habían pasado siete horas de mucha emoción, nervios y tensión, un marcador fundido, mucho Powerade y Corazón de Jesús y San Nicolás que se enfrentaban por el tercer y cuarto puesto. A pesar del sorprendente portero del equipo negro, Corazón de Jesús contaba con el pichichi del torneo y sus imparables nueve goles con los que consiguió un merecido tercer puesto. También en la tanda de penaltis San Fermín conseguiría el trofeo de ganador frente a San Jorge y el de Zamora (portero menos goleado).
No todo fue de color de rosa y también esto hay que destacarlo, para que no se vuelva a repetir; que cada palo aguante su vela y haga examen de conciencia, eso sí, el Señor lo sabe todo y ve nuestros corazones. Busquemos todos la santidad.
Una mención especial se merece Corazón de Jesús, que se llevó el trofeo a la deportividad, así como los árbitros y mesas que hicieron posible un día de buen fútbol y mucho entusiasmo. Además, el dinero recaudado viajará hasta la República Dominicana, donde las Hijas de Jesús (F.A.S.F.I.) están ayudando a construir una potabilizadora. Que todo haya sido para mayor gloria de Dios.