Romería

Castillonuevo a la Virgen de la Peña

Desde la primera mitad del siglo XVI los habitantes de los pueblos roncaleses de Burgui y Castillonuevo y los zaragozanos de Salvatierra de Esca y Lorbés, acuden en romería a la ermita de la Virgen de la Peña (1.294 m). Cuentan las crónicas que, por iniciativa de los sacerdotes, se construyó para afirmar la paz entre los pueblos, ya que había muchos litigios por el derecho a los pastos y el aprovechamiento de los montes. La Cofradía de la Virgen de la Peña data de 1521.

La ermita es una preciosa construcción con espadaña y campana. Está preciosamente conservada y remozada en su interior y exterior. Al lado hay una hospedería con amplias salas para el servicio de los cofrades y romeros. Está construida sobre el impresionante borde del precipicio de la peña que da vista a la foz de Burgui. El paisaje es espectacular. Por un lado se contemplan los profundos valles vecinos llenos de pinos, quejigos, brezos, bojarales y pastos; por otro, los rocosos pirineos, todavía con algo de nieve acumulada en las vaguadas.

ROMERIA DE CASTILLONUEVO
El pasado día 17 de junio les tocaba cumplir con la tradición de ir en romería a los habitantes de Castillonuevo. Algunos caminaron durante tres horas hasta la cima. La fiesta tuvo un primer momento de encuentro fraternal con el saludo de unos y otros y un pequeño aperitivo para recuperar fuerzas. La Eucaristía fue el centro de la romería. Se hizo una acción de gracias a Dios por los beneficios recibidos, se recordó el Corpus y cáritas y a los fieles difuntos del pueblo y cada uno a los de su casa. La devoción a la Virgen tuvo su expresión al final de la misa. Se cantó un Ave María, muy conocida por los fieles y una “Salve a la Virgen de la Peña”, que es propia del pueblo de Castillonuevo. Allí resonaron como una plegaria, que permanece durante todo el año, las notas del verso popular: “Dios te salve, Virgen pura, Virgen Santa de la Peña por nosotros siempre ruega. Esos tus ojos piadosos a nosotros siempre vuelvan”.

La fiesta se completó con una comida de hermandad en la que sacaron de sus cestas familiares los mejores productos de su pueblo y los pusieron a disposición de todos. Con la tarde en caída volvieron los romeros a Castillonuevo con la satisfacción de haber cumplido un año más una hermosa tradición que los une, los hermana y los identifica como fieles devotos de la Virgen de la Peña.