Dia Del Seminario

Apóstoles para los jóvenes

Es una alegría celebrar cada año el Día del Seminario y con este motivo acercarnos un poco más a todos vosotros para compartir la inquietud por las vocaciones sacerdotales. Sois muchos -sacerdotes, laicos, consagrados, comunidades religiosas, grupos parroquiales, movimientos- los que nos aseguráis vuestra oración por el Seminario y las vocaciones y nos manifestáis verdadero interés por todo lo que se refiere a esta casa.

Este año celebramos el Día del Seminario el 18 de marzo, V Domingo de Cuaresma, víspera de San José. El lema, “Apóstoles para los jóvenes”, viene al hilo del próximo Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en octubre en Roma para tratar el tema de Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Con este motivo el Papa Francisco ha dirigido unas inspiradas palabras a los jóvenes, invitándoles a “salir para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo os acompaña” y “a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo”.

Les recuerda también el Sucesor de Pedro la respuesta -«Venid y lo veréis» (Jn 1,38)- que Jesús dio un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí, ¿dónde vives?». Y es que también a los jóvenes de hoy “Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Habéis encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Habéis escuchado esta voz? ¿Habéis sentido este impulso a poneros en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continúa resonando en el corazón de cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sepáis emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantaros”. En el ambiente que nos toca vivir pudiera parecer que proponer a los jóvenes la fe, el seguimiento de Jesucristo, la llamada a entregar la vida por Dios y por los hermanos y, más aún, la vocación sacerdotal, es una pretensión utópica, ingenua. Pero nosotros no podemos mirar la realidad con una visión meramente sociológica o estadística, nuestra mirada ha de ser mucho más profunda: ha de ser una mirada de fe y de humanidad que apunte a lo más genuino y verdadero del hombre. Vivir sin Dios es un camino de desconcierto y disgregación. Lo verdaderamente utópico e ingenuo -en el peor sentido de estas palabras- es pensar que el ser humano pueda construir al margen de Dios algo duradero que merezca la pena. La historia de cada persona, de cada sociedad, del mundo, da muchas vueltas; tarde o temprano la sed del corazón humano busca el fundamento, el sentido, la razón última de la propia existencia y de la marcha de nuestra humanidad. Y, en verdad, ¿puede haber para un corazón joven alguien más atrayente que Jesucristo y una misión más consoladora que entregar la vida por su Reino? ¿Estamos nosotros cerca para ofrecer el cántaro de agua viva y fresca que apague esa sed y dé cauce a esas inquietudes? La llamada a dar testimonio de la propia vocación y a contagiar a otros el entusiasmo por el Evangelio nos impulsa a una permanente conversión, a buscar la verdad de la vida, a encontrar en Jesús la perla escondida por la que merece la pena entregarlo todo.

Nuestro Seminario Diocesano de San Miguel cuenta en el presente curso con nueve seminaristas: Juan Terrés Goena (Cizur Menor), Daniel Ballarin Bengoechea (Ansoáin), David Pérez Bescós (Pamplona), Donato Ochoa Navarro (Santacara), Pedro Luis Calvo Astráin (Pamplona), Daniel Echeverri Gutiérrez (Sarriguren), Héctor Arratíbel González (Lerín), Jorge Tejero Ariño (Barañáin) y José Ángel Zubiaur Mayans (Pamplona). ¿Qué es este pequeño número para tantas y tan acuciantes necesidades? Cierto, pero no olvidemos que una vela encendida, aun cuando su llama sea mortecina y vacilante, puede llegar un día a encender un millón de velas. Cuidemos esas pequeñas llamas con cariño y fidelidad, sin desalentarnos. Amemos nuestra parcela, no nos avergoncemos de ella porque sea pequeña y humilde y no brille a los ojos del mundo… «El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano, me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad» (Sal 15).

Agradezcamos lo que tenemos, oremos y trabajemos para crecer, ayudémonos con esperanza unos a otros para que, en medio de nuestra pobreza y debilidad, sea Jesucristo el que brille con fuerza y pidámosle insistentemente que suscite las vocaciones que precisa la nueva evangelización de nuestra tierra. Tenemos esta semana dos convocatorias que nos pueden ayudar en este compromiso por las vocaciones. Por un lado, la Jornada Vocacional que tendrá lugar en el Seminario este viernes 16 de marzo. Por otro, la ordenación de dos diáconos al día siguiente, sábado 17 de marzo, a las 12’00 en la Capilla Mayor del Seminario: se trata de José Ángel Zubiaur Mayans, de Pamplona, seminarista del Seminario Conciliar de San Miguel, y de Juan Ruiz Royo, de Barillas, seminarista del Seminario Misionero Redemptoris Mater. Siempre tenemos que agradecer vuestra oración, entrega y colaboración, también económica -la colecta del Día del Seminario ascendió el pasado año a 171.049,80 euros-. ¡Gracias de corazón!

La comunidad del Seminario Diocesano Misionero “Redemptoris Mater” está formada en estos momentos por veinte seminaristas y tres formadores. Como parte de nuestra formación a la misión, nuestro Seminario tiene unas características que lo definen: ser diocesano, misionero e internacional. Y además, un periodo del proceso formativo se desarrolla fuera del Seminario. En estos momentos hay cinco seminaristas en esta etapa: Esteban (estadounidense en Puerto Rico), Thang (vietnamita en Funes), Manuel (dominicano en Israel), Andrés (colombiano en Serbia) y Allan (filipino en San Sebastián). Durante este curso, están viviendo en casa: Ken de Filipinas; Huyhn de Vietnam; José Humberto de Guatemala; Héctor de Venezuela; José Ignacio y Yilberth de Colombia; Renato de Argentina; y Matteo de Italia. Además seis de diversas provincias españolas: Marcos de Castellón; César de Madrid; Jonatan e Íñigo de Vizcaya; Juan y Santiago de Navarra. Finalmente Reinzy, de Venezuela, está tramitando la documentación para venir.