Ordenaciones 130

Ordenaciones diaconales

El pasado 17 de marzo tuvo lugar en la Capilla Seminario Diocesano de San Miguel de Pamplona la Ordenación diaconal de los seminaristas José Ángel Zubiaur Mayans y Juan Ruiz Royo.


El pasado sábado 17 de marzo, a las 12,00 horas, en la Capilla Seminario Diocesano «San Miguel» de Pamplona, los seminaristas José Ángel Zubiaur Mayans y Juan Ruiz Royo recibieron la Ordenación diaconal, de manos de Mons. Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela. Cientos de personas y numerosos sacerdotes, acompañaron a los jóvenes ordenandos durante la emotiva ceremonia.

En la homilía de la Eucaristía, el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Mons. Francisco Pérez González, se dirigió a los ordenandos y les dijo: «Hoy, para la Iglesia Particular de Pamplona y Tudela, es un día de alegría al comprobar que Dios sigue llamando y dos jóvenes como José Ángel y Juan han dado un paso hacia adelante y le han dicho a Jesucristo: ¡Aquí estamos para seguirte! No es fácil dar pasos si no se tiene seguro de quién se fía uno. Y vosotros os habéis fiado del Amor de Dios y habéis sentido entregar la vida, si es necesario, como razón fundamental de vuestra existencia a favor de los hombres que esperan la Luz de Cristo. No temáis aunque puedan venir vendavales y tormentas. En todo vence el Señor. Así os lo pueden decir muchos sacerdotes que están esta mañana celebrando -con vosotros- el sacramento del orden como diáconos. Ellos os podrán mostrar lo que ha supuesto el camino pastoral durante tantos años. Jesucristo lo que promete, lo cumple. Pero para ello conviene fiarse de Él totalmente».

El Arzobispo de Pamplona quiso detenerse en el problema de las vocaciones al sacerdocio y explicó: «Si observamos las razones por las que un joven no se decide a ser sacerdote contemplaremos que en el fondo de su precaria decisión es el miedo: Miedo a una sociedad que no aprecia esta vocación, miedo a perder la fama, miedo a perder seguridades económicas, miedo a tener la impresión que esto no tiene plausibilidad, miedo a ser considerado un ‘dinosaurio del pasado’, miedo a no ser feliz… Sin embargo el Señor nos muestra que no hay mejor entrega que ponerse al servicio de los demás. Queridos José Ángel y Juan, voso­tros hoy mostráis esta Palabra que Cristo nos dirige. Os habéis decidido por seguir al Buen Pastor para ser pastores que necesita la sociedad. Los seres humanos tienen necesidad de buenos pastores y eso queréis ser vosotros. ¡Que nadie os robe esta vocación!»

Reflexionando sobre las implicaciones y las responsabilidades que conlleva la ordenación diaconal, el Arzobispo aseveró: «Dentro de poco pondré mis manos sobre vuestras cabezas y será el signo de ser elegidos para sanar los corazones y para servir con generosidad a todo el género humano. Os expropiáis de vosotros mismo para ser totalmente para Dios. Con esta expropiación ya no tendréis otros amores sino sólo a Dios: el celibato. Dios os ha elegido y os ha plasmado desde el seno materno. Y esto es lo primero. Después en este día os ha consagrado. Durante un tiempo viviréis la experiencia de Jesucristo Siervo para posteriormente entrar en Cristo Sacerdote. El Diaconado es servicio que no se sitúa como si fuera solamente un acto de solidaridad sino que se inserta ya en el sacramento del orden sagrado. Aprended durante este tiempo a ser servidores y sobre todo contemplad en Jesucristo los rasgos de su servicio a todos y de modo especial a los más necesitados.»

Finalmente, el Arzobispo invocó a la Virgen María y puso a los ordenandos y a sus familias bajo su protección, diciendo: «Que Santa María Reina y Madre de los sacerdotes y diáconos nos acompañe siempre. Ella, queridos José Ángel y Juan, estará siempre a vuestra vera y os acompañará en el recorrido de la vida y caridad pastoral que la Iglesia os confíe. Os pongo bajo el manto de María para que cuide de vosotros y de vuestras familias».

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Fotos de la ceremonia
Homilía de la Eucaristía