Bautizo Japonesa

Cirilo Orradre: “Éste es el bautizo que más alegría me ha dado celebrar”

El pasado 30 de septiembre la parroquia de San Lorenzo de Azoz acogió una celebración muy especial: el bautismo de una japonesa, Yuki Terashima, a la que hace un año Dios le tocaba el corazón visitando esa misma parroquia. Cirilo Orradre, sacerdote diocesano destinado como misionero en Japón durante 54 años, presidió esta emotivo y preciosa celebración.

El sacerdote Cirilo Orradre nunca pensó que pasados los años de su estancia en Japón como misionero, la hija de una de sus feligresas le pediría en bautismo en su Navarra natal.

Todo comenzó el pasado año, cuando la japonesa Yuki Terashima vino de visita a Pamplona junto a su madre, antigua amiga y feligresa de Cirilo. Durante la estancia en nuestra Diócesis, Cirilo les acompañó a conocer varios lugares de la geografía navarra, entre los que no faltó su Azoz natal. “En esta parroquia de Azoz me bautizaron al poco de nacer. Aquí recibí la Primera Comunión y también aquí me ordené sacerdote”, les explicó Cirilo. Fue en ese momento cuando Yuki comenzó a llorar conmovida por la historia. “Quiero que el año que viene me bautices aquí”, le confesó Yuki a Cirilo. “Quiero, ahora que tú ya estás jubilado, continuar la labor que hiciste”. Tras su vuelta a Japón, donde Yuqui, de 49 años, trabaja como encargada de un museo y una sala de exposiciones, comenzó a prepararse para el paso más importante de su vida. Una religiosa le ayudó durante todo el proceso de formación.

Y es así como, un año después, Yuki Terashima, recibió el Bautismo el pasado 30 de septiembre en la iglesia parroquial de San Lorenzo de Azoz, convirtiéndose, según sus propias palabras en el día más grande de su vida.
El pueblo de Azoz se preparó para este acontecimiento tan importante y es que, no todos los días, alguien recorre miles de kilómetros para bautizarse. Las campanas de la parroquia bandearon, como sucede en los días extraordinarios, para llamar a los fieles a esta ceremonia tan importante. Yuki, acompañada por su madre, su madrina y una amiga, ocupó el primer banco de la iglesia y se mostró feliz y emocionada durante toda la celebración, que fue presidida por el propio Cirilo y concelebrada por otro antiguo misionero en Japón, José Antonio Izco, y por el seminarista japonés Masahiro Yuki.

Como Yuki no domina el castellano, la homilía fue predicada en japonés. Cirilo anunció, a los vecinos allí congregados, que Azoz le había enviado como misionero a Japón hacía 50 años y que ahora, ellos enviaban a Yuki como cristiana, como hija de Dios y como misionera. Palabras que hicieron llorar a Yuki. “Vamos a rezar por ti”, concluyó Cirilo.

Tras la comunión, la madre de Yuki tocó el “Ave María” con una ocarina y Cirilo aprovechó ese momento para consagrar a Yuki a la Virgen, a su madre del cielo, y pedir para que la Virgen le cuidase toda la vida.

Tras renunciar a Satanás y al pecado y recibir las aguas bautismales, Yuki entró a formar parte de la Iglesia. Al término de la celebración, Yuki pronunció unas palabras en castellano, donde agradeció haber podido vivir ese acontecimiento tan importante para ella. “En esta iglesia se han dado muchos sermones, pero como el del día 30 muy pocos”, concluyó Cirilo.

El punto y final de esta celebración lo puso una comida en Olave, junto a un grupo de 30 fieles.
En palabras del propio Cirilo, la celebración del día 30 fue “una catequesis muy buena sobre el Bautismo, porque nosotros nos hemos bautizado de pequeños y no recordamos qué pasó en ese momento pero, al ir explicando paso a paso cada símbolo, resultó muy enriquecedora”. “Fue una ceremonia preciosa, donde Yuki estuvo muy emocionada, llorando gran parte de la celebración”, explica Cirilo a este semanario. “Éste es el bautizo que más alegría me ha dado celebrar, porque Yuki tiene una fe inmensa “.