Día Del Catequista

DÍA DEL CATEQUISTA: TESTIGOS DEL MISTERIO

Un año más, el pasado 23 de febrero se celebró el Día del Catequista. Una jornada que se convirtió en un día festivo de encuentro para todos los catequistas de Navarra. La Virgen del Puy de Estella hizo, este año en el que se celebra el 60 aniversario de su coronación, de extraordinaria anfitriona abriendo su casa a los más de 450 catequistas que acudieron de toda la Diócesis Pamplona y Tudela.

“Testigos del Misterio” fue el lema de esta jornada y la imagen de María visitando a su prima Santa Isabel la expresión de lo que ha de ser un catequista, una persona llena de Dios que hace de su vida un anuncio del Evangelio. Escuchar y acoger la Palabra, orarla y guardarla en el interior, anunciarla, compartirla, celebrarla… Vivir la experiencia de la encarnación que hace salir al encuentro de los otros para contar y compartir lo vivido. Así lo hizo María con Isabel. La oración en la Basílica del Puy marcó el comienzo del día. Allí escucharon el eco de la vivencia de María, vivencia de pequeñez y sencillez mirada por Dios. Realidad desde la que abrió el corazón a Dios diciendo, sí, y que luego anunció con alegría a su prima Isabel.

El día soleado, lleno de color y calor del bueno, invitaba a realizar una “bajadica del Puy” cuya primera parada fue el Colegio del Puy. Los Misioneros del Verbo Divino presentaron “La historia de una Biblia”, relato y testimonio de una catequista que vivió con fuerza el encuentro con la Palabra, que cambió su vida y la de toda su familia. Este momento concluyó con la entrega de una Biblia Joven a cada catequista, un regalo que les emocionó y que agradecieron profundamente a los Misioneros y a la Editorial Verbo Divino.

Siguieron su “bajadica” hasta la Iglesia de San Miguel, para detenerse un momento ante el Misterio, a contemplar y adorar. La Hermana Mª Teresa, monja Benedictina, introdujo este momento de oración con unas preciosas palabras que ayudaron a rezar con más profundidad.

La última parada fue en el Centro Parroquial, donde dos grandes testigos de ayer, Pedro y Pablo, relataron su experiencia y los símbolos que reflejan los primeros pasos en la fe de la Iglesia primitiva: las llaves y la espada. Y este recorrido terminó con un sentido y agradecido homenaje a D. Fernando Sebastián, que ha dejado un legado importante para los catequistas y para la misión evangelizadora de la Iglesia.

La Eucaristía en la Iglesia de San Juan, presidida por nuestro Señor Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, recordó una vez más que los catequistas son enviados a ser “Testigos del Misterio”, y les hizo una invitación: “RÍE” (reconocer-integrar-elegir).

El día terminó compartiendo mesa y mantel, en un ambiente animado y festivo. Un año más, el Día del Catequista fue un hermoso encuentro que ha dejado en todos el “buen sabor de la alegría”.