San Miguel3

Reunión de cruces de la unidad pastoral de Leitza-Lekumberri

Como viene siendo habitual, el primer domingo de septiembre, los vecinos del antiguo arciprestazgo de Larraun, denominado actualmente como la unidad pastoral de Leitza-Lekumberri y que congrega a las parroquias de Goizueta, Arano, Leitza, Areso, Lekunberri , Larráun, Araiz, Betelu, Basaburúa e Imoz, se reunieron con sus cruces parroquiales en San Miguel de Aralar.

Esta procesión de cruces parroquiales coincidió con el Asolbizio, una fiesta en la que los fieles pueden conseguir la indulgencia plenaria.

A esta jornada se unió Mons. Francisco Pérez, que continúa realizando su visita pastoral por lso pueblos del Valle de Larraun y de Leizarán.

En esta jornada, a la que acudieron representantes de cada pueblo con sus cruces parroquiales, los fieles abarrotaron la basílica de San Miguel para participar en la Eucaristía.

Previamente, se celebró un acto penitenciario con confesiones individuales y personales, en las que estuvieron presentes siete presbíteros junto con el Arzobispo. Posteriormente se celebró la Eucaristía, presidida por nuestro Arzobispo. En la homilía, don Francisco recordó que “el ser humano para ser más humano necesita vivir la humildad como propone Jesucristo. La violencia, el desprecio al hermano, la falta de fraternidad y solidaridad son frutos de la soberbia. La humildad es la puerta que se abre para la santidad. La humanidad humaniza, la soberbia deshumaniza”.

Al celebrarse los 100 años de la consagración del altar de la Basílica de San Miguel de Aralar, se ha concedido la gracia jubilar de la indulgencia plenaria siempre que se cumplan las condiciones de confesión sacramental, comunión eucarística, rezo del Credo y oración por las intenciones del Papa.

Como colofón a este día festivo, los asistentes pudieron pasar a besar la imagen de San Miguel de Aralar, para posteriormente participar en las comidas familiares que cada grupo de los asistentes organizaban.

El dinero que se conseguido durante este día se destinará a ayudar a algún misionero perteneciente a una de las parroquia de la zona.