Iranzu

XXXIII Jornadas Pastorales en Iranzu. La Misión

En este año 2019, las tradicionales jornadas pastorales en Iranzu han tenido un tono misionero para poder así irnos preparando como iglesia particular a la celebración del Mes Misionero Extraordinario en el próximo octubre.

Durante los días 26, 27 y 28 de agosto en el marco natural y espiritual incomparable del monasterio y con la gran acogida de los padres teatino, un grupo nutrido de sacerdotes diocesanos, diáconos, religiosos y laicos han participado en las distintas ponencias que se han ofrecido para acercarnos a la realidad esencial de la misión en la iglesia.

El lema que el Papa Francisco ha elegido para orientar el desarrollo de este mes extraordinario: “bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en Misión por el Mundo”, ha sido el hilo conductor de las tres ponencias.

El lunes 26, D. Javier Sagasti Boquet, sacerdote de nuestra Diócesis, párroco de Santa María de Barañáin y profesor de la asignatura de Eclesiología en nuestros centros diocesanos de formación nos ofreció una interesante reflexión.

La hora de la “y” en la misión de la Iglesia: misión entre nosotros y misión “ad gentes”. Una hora señalada desde el Vaticano II. En este título queda recogido el deseo profundo que mueve el corazón del Papa Francisco en su deseo de seguir haciendo efectivo el magisterio del concilio que en sus grandes documentos pone de relieve la esencia misionera de la Iglesia: Su misión, su razón de existir es precisamente esta: evangelizar, es decir, llevar a Jesús. (Francisco en Nápoles el 21 de marzo de 2015).

Este reconocimiento explicitado en el concilio fue fructificando desde la promulgación en 1919 de la Maximum Illud, la gran encíclica que produjo un cambio en la concepción de la misión “ad gentes” y que Francisco quiere conmemorar en este Mes Misionero Extraordinario. Todo el siglo XX puede reconocerse como el “siglo misionero” por la promulgación de grandes documentos sobre la misión y evangelización. El mismo Concilio Vaticano en su conjunto, es un gran acontecimiento evangelizador.

Ante la situación en la que nos encontramos hoy, tanto en nuestro entorno como en los lugares tradicionalmente considerados como tierra de misión, la presencia de Jesús y sus palabras nos llama al discipulado, a la confianza y a la misión. La misión es un verdadero misterio porque no sabemos bien la razón de que Dios necesite de nosotros para darse a conocer. Nos encontramos ante el fenómeno de la increencia y de una vuelta ambigua hacia lo religioso. Tenemos comunidades cristianas más acostumbradas al “pastoreo” que la “pesca”, pero que sigue realizando un continuo trabajo y esfuerzo, a veces muy callado por la evangelización. Por eso se hace necesario suscitar y cultivar una experiencia gozosa y profunda de Dios. Volver a escuchar esa llamada interior que “no podemos callar” (Hch.4,20).

El contenido de la misión de la Iglesia es, y ha sido siempre, la misión del Señor Jesús: revelar y comunicar el amor de Dios al ser humano. El Santo Padre desea que cada fiel cristiano bautizado renueve y haga efectiva su vocación bautismal, y por tanto su ser enviado, a dar testimonio al mundo.

Don Carlos Escribano Subías, Obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño se hizo presente el día 27 para transmitirnos el necesario maridaje que hay entre la misión y la juventud. Los jóvenes son fin y medio, sujeto y objeto primordial de la misión evangelizadora de la Iglesia. Dado que D. Carlos fue elegido por el Papa para participar en el sínodo de los jóvenes pudo presentar un testimonio cercano de este acontecimiento y de las preocupaciones, cuestiones y deseos que en un clima de diálogo fraterno tuvo lugar entre el Papa Francisco, los padres sinodales y los jóvenes que participaron. Christus Vivit es el fruto y la exhortación apostólica con la que el Papa se dirige a todos los jóvenes con un especial cariño.

Se sabe de las dificultades para llegar y acceder al corazón de la juventud. El sínodo es un signo de esperanza porque desea dar comienzo a un camino de acercamiento, de crecimiento conjunto sustentado en la escucha de aquello que late y preocupa a los jóvenes. Hay una pluralidad de formas de ser en la juventud y se hace necesario comprender como son los jóvenes que van a ser sujetos de la acción evangelizadora. Uno de los espacios en los que la juventud se mueve y no se puede prescindir de él es el mundo digital. Hay que entrar en su mundo y en su lenguaje para poder acercarles las palabras de Jesús.

Los jóvenes necesitan propuestas fundamentales en el ámbito de la fe, ayuda para crecer en la santidad como la gran meta que todos han de alcanzar y la fidelidad a la propia vocación.
La juventud necesita de un verdadero acompañamiento con valor sinodal, se trata de ir haciendo camino juntos, para que puedan ser evangelizados y evangelizadores.

Para finalizar las jornadas, el miércoles 28, el padre blanco Justo Lacunza, natural de Pamplona y experto en la cultura islámica nos hizo una impresionante presentación de la misión en su relación con la fe islámica. Por sus muchos años de dedicación al estudio de la religión musulmana, y sobre todo por su experiencia producida por su contacto con la cultura islámica. El islam hoy puede causar en muchos casos perplejidad, miedo, irritación o malestar… el terrorismo asociado a posiciones radicales incrementa estas actitudes junto al gran desconocimiento que existe sobre su esencia. En algunos espacios si hay tolerancia con la fe cristiana, un ejemplo de ello es que la parroquia más grande del mundo, con más de quinientos mil feligreses, está en Qatar. El padre Justo Lacunza anima al conocimiento, al entendimiento y a fomentar la convivencia.

Para ser fieles a la misión encomendada, es muy importante contextualizar el mensaje de Jesús en escenarios muy diferentes y circunstancias muy diversas sin perder de vista “el Amor de Dios y el Amor al prójimo”, siendo la Eucaristía la expresión suprema y sublime. Es necesario reconocer que “la Iglesia es una, santa y pecadora”, es decir afrontar sin miedo, sus luces y sus sombras.

La palabra es el medio esencial para llevar adelante la misión, aunque no siempre se hace posible por las minorías y las leyes de estados que lo prohíben. La cultura, manifestada en la imagen, el arte y la arquitectura o la música pueden ser mediaciones que favorezcan un diálogo que acerque el mensaje del Evangelio.

Los Papas, especialmente tras el Concilio Vaticano II, han tratado de llevar adelante un esfuerzo continuo por lograr entendimiento con el islam y sus líderes y lo han realizado por medio de distintos encuentros. El Papa Francisco dijo en su encuentro con el gran imán de la universidad al-Azhar en viaje a Egipto que “el encuentro es el mensaje”, sin duda una forma de llevar adelante la misión de la Iglesia.

Estas jornadas ha sido un verdadero encuentro de los sacerdotes de nuestra iglesia diocesana que han recibido un estímulo para llevar adelante su misión cotidiana. El delegado de misiones, como punto final, exhortó a los sacerdotes a que participasen y animasen a los fieles en la celebración del Mes Misionero Extraordinario del próximo octubre para que tenga como fruto una verdadera reactivación de la vocación misionera de cada bautizado.