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Somos cooperadores, junto con Dios, de la transmisión de la vida

El pasado sábado 26 de octubre la delegación de Familias celebró una jornada de formación titulada “El Amor que da vida (cooperadores con Dios Creador)”. Unas ochenta personas acudieron al Seminario de Pamplona para participar en los distintos actos de la jornada: conferencias, testimonios, comida, mesa redonda, rezo del Rosario y celebración de la Santa Misa.

Los maestros de ceremonias de la jornada y quienes fueron introduciendo a los distintos ponentes fueron don Miguel Garisoain, delegado de Familias, y José María Echeverri, médico y responsable de COSPLAN.

La conferencia de don José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, constó de dos partes. En la primera subrayó la base antropológica de la regulación responsable de la natalidad en la familia y basó su intervención en abundar en el punto 222 de la Encíclica Amoris Laetitia, en que se afirma que los esposos deben ser generosos en la comunicación de la vida. De acuerdo con el carácter personal del amor conyugal, el camino adecuado para la planificación familiar presupone un diálogo consensual entre los esposos, el respeto de los tiempos y la consideración de la dignidad de cada uno de los miembros de la pareja.

Monseñor Munilla afirmó que era preciso redescubrir el mensaje de la Encíclica Humanae vitae y la Exhortación apostólica Familiaris consortio para contrarrestar una mentalidad a menudo hostil a la vida. Igualmente invitó a los esposos a cumplir y promover el uso de los métodos basados en los “ritmos naturales de fecundidad” (Humanae vitae, 11). También insistió en que “se debe hacer ver que estos métodos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y favorecen la educación de una libertad auténtica” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2370), insistiendo siempre en que los hijos son un maravilloso don de Dios, una alegría para los padres y para la Iglesia. “A través de ellos el Señor renueva el mundo”, explicó.

En la segunda parte de su intervención, Mons. Munilla pasó de la antropología a la explicación práctica de la postura de la Iglesia en cuanto a la regulación de la natalidad. Subrayó la importancia de darse cuenta que a Dios le ofende lo que le hace daño al hombre y por eso los métodos artificiales son contrarios a la regulación natural porque evitan que seamos cooperadores, junto con Dios, de la transmisión de la vida. Igualmente recalcó que es importante tener en cuenta que el lugar digno para que el ser humano venga al mundo es un acto de amor, y este escenario es el matrimonio a través de la entrega de los esposos.

En la siguiente ponencia, José María Echeverri, médico y responsable del Centro de Orientación Familiar Diocesano (COSPLAN), presentó las actividades que desarrollan en el centro y expuso brevemente los métodos naturales de la regulación de la fertilidad. Habló de su eficacia y de sus beneficios, que principalmente son contribuir a generar una cultura de amor y vida, y descubrir al hijo como don y fruto del amor.

El testimonio del matrimonio formado por Alberto y María José fue el momento más cercano y personal de la mañana. Abrieron su casa y su corazón para hablar con naturalidad de temas tan complejos e íntimos como la castidad dentro del matrimonio y la abstinencia. Lejos de ser aspectos dañinos o dolorosos, nos contaron cómo el ejercicio de la paternidad responsable, los transforma en caras diferentes y fructíferas del mismo amor.

Durante toda la mañana, y mientras los padres se formaban con estos ponentes, los más pequeños pudieron disfrutar de guarderías diferenciadas por edades. Todos se juntaron al concluir la mañana, en unos salones del Seminario, para tener una agradable comida en la que intercambiaron impresiones.

Ya en los postres, Mons. Munilla, abrió una mesa redonda en donde invitó a intervenir a los asistentes con observaciones o preguntas a las que fue respondiendo una a una. La ideología de género, la castidad matrimonial y el valor del ejemplo como herramienta de apostolado, fueron algunos de los asuntos tratados en este agradable rato. Un momento cercano con uno de los obispos que más está incidiendo en la importancia de la familia como núcleo de la vida social.

Por último, se reunieron en la capilla para el Rosario y celebrar la Santa Misa. Un colofón perfecto para una jornada de formación provechosa e intensa.