Cinco Llagas 1 Scaled

Suspendida la celebración del voto de las Cinco Llagas

El año 2020 pasará a los libros de historia del protocolo pamplonés, ya que, como consecuencia del coronavirus, se ha tenido que suspender la celebración del ‘Voto de las Cinco Llagas’, una promesa tomado por los regidores de la ciudad en el año 1601.

Este voto era una acción de gracias, precisamente por la ‘intervención divina’ en la erradicación de otra epidemia: la peste que en 1599 había asolado la ciudad, diezmando la población.

Una epidemia fue el origen de esta costumbre y tuvo tal importancia que sus efectos todavía se aprecian hoy, como iconografía, en los principales símbolos de la ciudad de Pamplona; otra enfermedad, en este caso una pandemia, ha modificado el rito cuatro siglos después.

Por motivos sanitarios y cumpliendo las previsiones del Estado de Alarma, el Consistorio ha tenido que aplazar, por el momento sin fecha, este acto institucional que se realiza en Cuerpo de Ciudad en la iglesia de San Agustín de Pamplona.

Pese a la ausencia, la Corporación Municipal ha querido hacerse presente en el acto litúrgico de Jueves Santo en la Catedral, a través de un cirio encendido.

La decisión municipal es aplazar la celebración, no suspenderla, aunque tampoco sería la primera vez que eso sucediera. Ha habido otras interrupciones de esta tradición pamplonesa, como en la llamada ‘Francesada’ (1809), los años de la Desamortización de Mendizábal, o durante la I y la II República. Asimismo, la determinación municipal se extiende este año a no colocar en la fachada de la Casa Consistorial los tradicionales reposteros que representan el escudo de Pamplona, los de los antiguos burgos medievales y la efigie de las Cinco Llagas.

El Voto de las Cinco Llagas es uno de los diez que comprometían a la ciudad desde antaño y consiste en procesionar, en Jueves Santo y por el interior de San Agustín, las Cinco Llagas, un paso que se lleva en andas y que representa la imagen policromada de un Corazón de Jesús que descansa sobre las manos de dos ángeles arrodillados.

El Corazón de Jesús tiene esmaltada en su superficie la representación de las heridas de la Crucifixión: las cuatro llagas de las extremidades del Crucificado y la que le infligió la lanza de un romano en un costado, todas ellas circundadas por la corona de espinas. Al menos desde la década de los 70 del siglo XX, la procesión la encabeza una bandera negra en señal de luto.

Prueba del arraigo de esta imagen es que, además de en este paso procesional, por acuerdo de los representantes del municipio desde el año 1600, las llagas se siguen reproduciendo en el reverso de las medallas oficiales de los Corporativos y en el reverso de la bandera de la ciudad.

El historiador Juan José Martinena remite a las palabras del escribano de Pamplona Martín de Senosiain. Este recogía cómo en el año 1599 un fraile franciscano de Calahorra, tras recibir unacomunicación divina, transmitió a su superior, y éste al obispo de la ciudad, cómo acabar con la peste que cercaba Pamplona.

El remedio, que según los cronistas erradicó la enfermedad, era que la población portara sobre el pecho descubierto durante 15 días la imagen impresa en papel o pergamino de las Cinco Llagas, además de realizar una procesión en Jueves Santo con las “sagradas insignias” en andas. La ciudad se volcó, muchas fueron las procesiones y veneraciones de las que hay noticia, y cuentan las crónicas que, en el plazo fijado por el sueño del monje, la peste terminó.