18 de enero de 2010

Una multitud de fieles despide al obispo Antonio Vilaplana en la catedral de León
La Razón
Más de un millar de fieles, nueve obispos y un centenar de sacerdotes despidieron ayer en la catedral de León al obispo Antonio Vilaplana en el funeral celebrado en honor de quien fuera, durante 15 años (1987-2002), obispo de la diócesis leonesa, cuyos restos mortales descansan ya en la seo.
El obispo de León, Julián López, ha presidio el funeral y su posterior entierro en la capilla penitencial de la catedral, antiguamente de San Andrés, 36 años después de que la seo acogiera por última vez entre sus muros los restos mortales de un obispo, los correspondientes al prelado Luis Almarcha.
La capilla ardiente, instalada desde primera hora de la mañana en el Palacio Episcopal, ha registrado una continua afluencia de gente, hasta que se han trasladado los restos mortales a la catedral.
A las 12:30 horas, los Cabildos Catedral y Colegial, junto con algunos de los jóvenes sacerdotes ordenados por Vilaplana, han trasladado el féretro desde el Palacio Episcopal hasta la seo leonesa, donde a las 13 horas ha comenzado la Misa Exequial que han concelebrado nueve obispos y cerca de un centenar de sacerdotes.
En su homilía, Julián López ha calificado a Antonio Vilaplana de un «fiel servidor» y ha recordado cómo solía advertir a los sacerdotes de que «no somos dueños de esta palabra que nos ha sido confiada, sino oyentes primero, para poder más tarde llegar a ser testigos».
Su muerte, sucedida el jueves en Valencia, ha proseguido, constituye un motivo para «actualizar su legado», por ello, ha anunciado que se renovará el compromiso de la Iglesia Legionense de continuar la aplicación de las Constituciones Sinodales del Sínodo diocesano de 1993-1995.
A continuación ha tenido lugar el traslado del cuerpo hasta la capilla penitencial custodiado por la familia, obispos, cabildo de la Catedral y sacerdotes ordenados por el que fuera prelado de la diócesis leonesa, que han portado el féretro para su inhumación.

Munilla capea el temporal: “Hablé de males en el plano teológico”
ABC
El nuevo obispo de San Sebastián no ha tenido lo que se dice buen aterrizaje: tomó posesión el sábado y ya ha provocado un terremoto político y social al decir: «Existen males mayores que lo que ha pasado en Haití». El lendakari considera incompresinble la declaración. Dirigentes del PSOE aprovechan para cargar contra el «obispo sin alma» y dan la razón al revuelto clero guipuzcoano.
El nuevo obispo de San Sebastián, el donostiarra José Ignacio Munilla, no ha tenido un «estreno» que se diga muy dulce. Tras su toma de posesión el pasado fin de semana, en los últimos días ha tenido que sortear las críticas por la dimisión de toda la cúpula de la diócesis guipuzcoana, que juzgó «normal» en los micrófonos de la Cadena COPE porque es automático el «cese» de los vicarios cuando se jubila un prelado, y ayer, de nuevo ante otros micrófonos -los de la SER- provocó un terremoto político y social cuando dijo que «existen males mayores que lo que está pasando en Haití, como la crisis espiritual que atraviesa España».
Con el impacto todavía en mente de la inconmensurable tragedia que azotó el pasado martes Haití, con decenas de miles de muertos, las palabras de Munilla no encuentran comprensión entre personas como el lendakari Patxi López, quien ha tachado hoy de «fuera de la realidad» y del humanismo propio del cargo eclesiástico que ocupa Munilla, que añadió que aunque es triste lo ocurrido en Haití, es peor «el desarme moral y el materialismo de la sociedad».
López ha dicho hoy en la SER que estas manifestaciones de Munilla «no eran lo que necesitaba para su aterrizaje» al frente a la diócesis guipuzcoana y ha agregado que «están tan lejos de ese humanismo que tiene que tener el cristianismo que estoy convencido de que tendrá que salir a rectificarlas o a corregirlas». El lendakari considera que ésta debería ser la actitud del nuevo obispo de Guipúzcoa, «porque es incomprensible para cualquier persona que ante ese drama humano tremendo que está habiendo en la zona más pobre de toda América», Munilla se refiera a «no sé qué problemas de espiritualidad».
Munilla acusa de «distorsionar» con un titularEl propio Munilla ha salido al paso del temporal poco después para acusar a los medios de comunicación de «distorsionar y manipular» sus palabras sobre el terremoto de Haití al difundir un titular «injusto y extraído con fórceps» que, en su opinión, «sugiere desinterés e insolidaridad de su parte hacia los damnificados de la catástrofe» y ha justificado su declaración en el marco del «plano teológico» con la promesa de Dios de «felicidad eterna» tras el mal que sufren. Así se ha defendido el obispo, mediante un comunicado. En este sentido, el prelado ha detacado que «trataba de explicar que el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra porque Dios les promete felicidad eterna». «En ese contexto utilicé la expresión “existen males mayores”, refiriéndome explícitamente a otro tipo de mal, al pecado de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres», ha subrayado Munilla en alusión al plano de mal natural (como el desastre acaecido en Haití) y el artificial, provocado por el hombre.
En este sentido, ha señalado que precisamente en esa entrevista realizó una llamada de solidaridad con los damnificados del terremoto e incluso anunció que Cáritas Diocesana de Guipúzcoa (Diócesis de San Sebastián) había enviado 100.000 euros al país caribeño. «Además propuse a los ciudadanos que en las próximas fiestas patronales de la ciudad mantengan una austeridad solidaria en favor de los que sufren en ese país», ha indicado.
Muchos pasos más allá de la crítica a sus palabras han ido dirigentes como la secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, Elena Valenciano, que ha tachado de «cruel y desalmada» la declaración del prelado donostiarra y lo ha llegado a definir como el «obispo sin alma». Valenciano ha dedicado a Munilla un artículo en su blog en internet, que precisamente titula con ese membrete: «El obispo sin alma». «Mucha gente habrá comprendido por qué el clero vasco se mostraba tan crítico y reacio al nombramiento de este sujeto como obispo de San Sebastián».
Según la dirigente socialista, el tono en el que Munilla mencionaba a «esos pobres haitianos traducía su desprecio hacia el sufrimiento espantoso de la población masacrada por un terremoto y por 200 años de pobreza, dictaduras, corrupción política, analfabetismo, enfermedad y muerte». «Señor Munilla, tras la muerte, ¿dónde van los que no tienen alma?», le pregunta en un tono sarcástico Valenciano.

Munilla dedica su misa a las víctimas de Haití
ABC
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha dedicado hoy su primera misa oficial como prelado donostiarra a los «damnificados» y «difuntos» del seísmo de Haití, tras la polémica creada esta semana por las declaraciones en las que aseguraba que «existen males mayores» que esta «tragedia».
Munilla ha aprovechado el contexto que le brindaba la celebración del día del emigrante y del refugiado en la parroquia de San Pío X de San Sebastián, abarrotada de ciudadanos latinoamericanos y de otros países, algunos de ellos con vistosos trajes folclóricos típicos de sus lugares de origen, para enviar «un recuerdo muy especial» a las víctimas del seísmo.
En una colorida eucaristía, durante la que Munilla ha posado junto a las banderas de distintas naciones latinoamericanas, el prelado ha recordado también a los emigrantes haitianos que se encuentran fuera de su país y que desconocen la situación en la que pueden encontrarse sus seres queridos porque no pueden comunicarse con ellos.
«En un día como hoy -ha pedido Munilla-, vamos a acordarnos de que Dios llora entre nosotros, Dios llora en la tierra. Nos unimos al dolor que clama al Padre. El Padre escucha ese dolor, lo acoge y es capaz de hacer el milagro de que estemos recibiendo un gran testimonio estos días, el testimonio de esos humildes que en su dolor claman a Dios».
«Confiemos -ha continuado- en que esa súplica que dirigen a Dios y ese testimonio de fe que están dando ante todo el mundo aquellos damnificados también conmueva los corazones y nos llame a una respuesta solidaria».
El nuevo obispo de San Sebastián ha afirmado asimismo que, a su entender, el hecho de que su primera eucaristía oficial esté dirigida a los inmigrantes es «un signo» de Dios que le pide que esté «especialmente cercano» a ellos.
El obispo ha recordado también a los inmigrantes que «la integración es muy importante», pero al mismo tiempo les ha pedido que no pierdan sus «raíces» y que mantengan su propia «personalidad».
Finalmente, ha reclamado a los «responsables» institucionales que concedan «todas las facilidades» para la reagrupación de las familias de los inmigrantes en nuestro país y que la próxima festividad de San Sebastián, que la capital guipuzcoana celebrará el 20 de enero tenga un espíritu «especialmente solidario».

Católicos, ortodoxos, anglicanos y evangélicos rezan juntos por la unidad
La Razón
Desde hoy y hasta el próximo lunes la Iglesia celebra la «Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos», bajo el lema: «Vosotros sois mis testigos de todas estas cosas», palabras que dirigió Jesús resucitado a sus discípulos. Numerosas diócesis españolas como la de Orihuela-Alicante o la de Valencia acogerán celebraciones ecuménicas en las que participarán las diferentes comunidades cristianas que conviven en las provincias –católica, ortodoxa, anglicana y evangélica–.
Los obispos de la Comisión para las Relaciones Interconfesionales han publicado un mensaje en el que piden que durante este año, al rezar por la unidad de los cristianos, se tenga presente «cuánto se ha conseguido ya en el camino hacia la unidad doctrinal en la fe». Estos logros, afirman, «animan a superar nuevos obstáculos», como «los recelos que suscita la presencia de unas iglesias en territorio donde históricamente se hallan otras implantadas». Por lo que piden por que «todos los cristianos respetemos la libertad religiosa de las personas», y en particular la de los «hermanos ortodoxos que hoy tenemos entre nosotros».

Munilla dedica su primera misa a los muertos en terremoto de Haití
La Razón
Munilla ha aprovechado el contexto que le brindaba la celebración del día del emigrante y del refugiado en la parroquia de San Pío X de San Sebastián, abarrotada de ciudadanos latinoamericanos y de otros países, algunos de ellos con vistosos trajes folclóricos típicos de sus lugares de origen, para enviar “un recuerdo muy especial” a las víctimas del seísmo.
En una colorida eucaristía, durante la que Munilla ha posado junto a las banderas de distintas naciones latinoamericanas, el prelado ha recordado también a los emigrantes haitianos que se encuentran fuera de su país y que desconocen la situación en la que pueden encontrarse sus seres queridos porque no pueden comunicarse con ellos.
“En un día como hoy -ha pedido Munilla-, vamos a acordarnos de que Dios llora entre nosotros, Dios llora en la tierra. Nos unimos al dolor que clama al Padre. El Padre escucha ese dolor, lo acoge y es capaz de hacer el milagro de que estemos recibiendo un gran testimonio estos días, el testimonio de esos humildes que en su dolor claman a Dios”.
“Confiemos -ha continuado- en que esa súplica que dirigen a Dios y ese testimonio de fe que están dando ante todo el mundo aquellos damnificados también conmueva los corazones y nos llame a una respuesta solidaria”.
El nuevo obispo de San Sebastián ha afirmado asimismo que, a su entender, el hecho de que su primera eucaristía oficial esté dirigida a los inmigrantes es “un signo” de Dios que le pide que esté “especialmente cercano” a ellos.
El obispo ha recordado también a los inmigrantes que “la integración es muy importante”, pero al mismo tiempo les ha pedido que no pierdan sus “raíces” y que mantengan su propia “personalidad”. Finalmente, ha reclamado a los “responsables” institucionales que concedan “todas las facilidades” para la reagrupación de las familias de los inmigrantes en nuestro país y que la próxima festividad de San Sebastián, que la capital guipuzcoana celebrará el 20 de enero tenga un espíritu “especialmente solidario”.

Internacional

La deshumanización de Holanda: tras tocar fondo, la religión se vislumbra como una salida
Forumlibertas.com
Enseñanza religiosa prohibida, 40% de la población sin creencias y 2.500 eutanasias anuales; el contraste: ya se ordenan 15 sacerdotes al año y crecen las inscripciones en los colegios católicos
Holanda, un país que hace medio siglo era católico o protestante, o sea absolutamente cristiano, ha vivido un proceso radical de secularización que se ha traducido en los siguientes datos estadísticos: el 41% de la población declara no tener ninguna creencia religiosa; el 58% ignora el significado de la Navidad; sólo un 16% de los niños se bautizan; y sólo un 7% de católicos van a misa los domingos.
Al mismo tiempo, el vació existencial de una población inmersa en el laicismo ha conducido a una progresiva deshumanización de la sociedad que se ve reflejada en hechos concretos, como que actualmente se practiquen más de 2.500 eutanasias al año y más 400 suicidios asistidos.
Sin embargo, algo se mueve. Tras tocar fondo, poco a poco, la religión se vislumbra como una posible salida a la decadencia de la secularizada Holanda. Tanto es así que, mientras en el 68 no salió ni un solo sacerdote del seminario de Haarlem-Ámsterdam, hoy ya hay 45 seminaristas, reflejo de una fuerte presencia neocatecumenal, y se ordenan 15 sacerdotes nuevos cada año.
Son datos de un informe elaborado por Marina Corradi que fue publicado el pasado 23 de diciembre en el diario Avvenire, propiedad de la Conferencia Episcopal italiana.
Colegios católicos llenos
Según el obispo de Haarlem-Ámsterdam, Josef Maria Punt, algo ha cambiado respecto a la crisis más dura experimentada veinte o treinta años atrás y ahora “se percibe una nueva exigencia, generada por el sentido de vacío”.
“Hoy, cada año en Holanda se ordenan 15 nuevos sacerdotes […] En esta diócesis, algunos cientos de personas piden cada año el bautismo de adultos”, añade.
Además, Josef Punt constata que “en nuestra escuela católica en Haarlem no llegamos a aceptar todos los pedidos de inscripción. Tengo la sensación que estos padres, pese a que no son creyentes, están fascinados por la belleza del cristianismo y la desean para sus hijos”.
Así, ante el sentido de vacío que se ha producido, sobre todo entre los más jóvenes, “la Iglesia está verdaderamente llamada a ser misionera”, añade el arzobispo emérito de Utrecht, el cardenal Adrianus Simonis, de 78 años.
“Se han perdido dos generaciones. Se trata de recomenzar de nuevo, y dentro de una cultura indiferente al cristianismo, en medio de medios de comunicación que no son amistosos”, agrega el llamado “gran anciano” de la Iglesia holandesa.
Descristianización evidente
De hecho, el proceso de descristianización vivido en Holanda desde hace medio siglo es evidente. Mientras que las principales confesiones protestantes agrupaban a finales de los años 50 al 23% de la población, hoy sólo alcanzan el 6%. Los católicos eran en 1958 alrededor del 42%, pero actualmente se han reducido al 17%.
La Oude Kerk, la iglesia más antigua de Ámsterdam, construida en 1309, está actualmente en el corazón del Barrio Rojo, donde las prostitutas sudamericanas y del Este golpean en los cristales para atraer la atención de los transeúntes.
La Neuwe Kerk, la iglesia donde eran coronados los reyes de Holanda, es ahora un museo; y la única iglesia que triunfa es la de la Cienciología, con seis pisos en pleno centro.
Cabe recordar también que en 1964 se abolió la enseñanza de la religión en las escuelas, hasta el punto en que dos generaciones de holandeses han olvidado el alfabeto cristiano.
“Nos hemos extraviado, hemos perdido nuestra identidad cristiana. Si esta identidad fuese fuerte, no tendríamos miedo a los islámicos”, advierte el cardenal Simonis.
Islamización de la sociedad
El cardenal se refiere así a una cierta islamofobia que se está dando en una buena parte de la sociedad. Y es que sobre una población total por encima de los 16 millones de habitantes, el número de inmigrantes árabes supera los 900.000; y el número de mezquitas, sólo en Ámsterdam, es de veinte.
Al mismo tiempo, el partido de Gert Wilders, de la derecha populista, es el segundo según las encuestas, mientras que dos terceras partes de los holandeses consideran que los inmigrantes son demasiados.
Pero, por otra parte, se está produciendo desde hace unos años un fenómeno paralelo de crecimiento de los inmigrantes cristianos, que ya sumaban en 2007 unos 700.000. Estos cristianos dan vida a iglesias propias y están también reintroduciendo, por ejemplo, los crucifijos en las aulas católicas del país.

Colectas católicas para Haití, desde La Habana hasta Seúl
Forumlibertas.com
Órdenes religiosas y obispados ya anuncian millones en donaciones
Según la agencia AsiaNews, el cardenal Nicholas Cheong Jin-suk, arzobispo de Seúl, ha ordenado que se envíen 50.000 dólares a Haití para las necesidades más inmediatas y ha escrito a los obispos haitianos prometiéndoles más colectas y oraciones.
En México y Brasil, los países con más católicos del mundo, numerosas diócesis están convocando colectas especiales. La Conferencia Episcopal Brasileña ha convocado a “todas las comunidades eclesiales, parroquias y diócesis a promover el próximo domingo, día 17, o el 24 de enero o en otra fecha conveniente, oraciones y colectas de dinero para las víctimas”.
El presidente de los obispos de México, Carlos Aguiar Retes, ha escrito animando a los obispos de su país a ayudar “enviando aportaciones económicas de acuerdo a la solicitud de la Cáritas Internationalis. La ayuda económica se puede recaudar por alguna colecta, o bien por el medio que vean más oportuno en su propia iglesia particular”.
Colectas en las pobres parroquias de Cuba
El cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, en una carta que se leerá este domingo en las pobrísimas parroquias cubanas, apela a la caridad para hacer una colecta nacional. El cardenal invita “a compartir, desde nuestra pobreza, con el hermano pueblo de Haití”. “Soy consciente de la difícil situación económica que reina entre nosotros, pero en situaciones como éstas debemos tender nuestra mano para compartir con nuestros hermanos lo poco que tenemos”, dice el texto.
“Lo más oportuno es hacer una colecta monetaria, sea en moneda nacional o aún en CUC, con los sacrificios y privaciones que ello conlleva”, afirma el cardenal. El dinero, precisa, se entregará “luego de su conversión” a Caritas Internationalis.
El obispado de San Sebastián, 100.000 euros; el de Alicante, también
José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, acudió a los micrófonos de la SER porque, según una nota enviada por el obispo, la emisora le dió «la amable ocasión de hacer una llamada a la solidaridad con los daminificados de Haití», en la que Munilla anunció el envío de 100.000 euros desde Cáritas diocesana de Guipuzcoa, al tiempo que pidió una «austeridad solidaria» en las próximas fiestas patronales.
Por desgracia, buena parte de la prensa de izquierdas ha tergiversado este hecho, y en vez de recoger la ayuda de los católicos de San Sebastián a Haití han sacado de contexto unas declaraciones de Munilla sobre el sentido de mal y del pecado en los países opulentos para dar la sensación de que al obispo no está sensibilizado con las víctimas del terremoto. Políticos socialistas como Patxi López y Elena Valenciano, en vez de valorar la solidaridad católica, se han dedicado a criticar al nuevo obispo de San Sebastián y deformar sus declaraciones..
Otro obispado español que ha anunciado ya una primera donación de 100.000 euros a través de Cáritas es el de Orihuela-Alicante, cuyo obispo, Rafael Palmero, anima a que se recaben más aportaciones y ayudas.
Las ONGs jesuitas en la isla, dispuestas
El general de los jesuitas, Adolfo Nicolás, ya ha anunciado un primer envío de 20.000 euros a través de los fondos solidarios de la Compañía de Jesús (FACSI). Las instalaciones de las ONGs jesuitas en Haití (Solidarité Fwontalyé y Fe y Alegria) casi no han sufrido daños y están dispuestas para actuar.
Mario Serrano, el jesuita que dirige el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM) en República Dominicana, ya está sobre el terreno en Haití. El SJRM colabora con la ONG jesuita Entreculturas (especializada en emigrantes, lleva 7 años en Haití) y con Fe y Alegría (especializada en educación, lleva 4 años en Haití). Los primeros donativos sirven para hacer llegar agua potable, alimentos enlatados, medicamentos, artículos de higiene, tiendas de campaña y material de cobijo.
Ayuda a la Iglesia Necesitada ya ha prometido 70.000 dólares para la primera emergencia humanitaria, y colaboración posterior para reconstruir infraestructuras dañadas. Los envíos de dinero de AIN se hacen a través de la nunciatura de Haití, una forma eficaz de ahorrar comisiones de transferencia en bancos; es una vía que tiene la Iglesia para asegurarse que llega todo. El Nuncio Apostólico en el país, Mons. Bernardito Auza, asumirá la gestión y distribución de esta ayuda que servirá para los bienes básicos: agua, comida, medicamentos y refugios provisionales.
Salesianos, en primera línea
Se sabe que un salesiano de 83 años y otros dos, estudiantes de teología, murieron en el terremoto. Las ayudas salesianas se están coordinando desde el centro de Misiones Salesianas de New Rochelle (Nueva York). Son 66 los salesianos que trabajan en Haití, organizados en 9 comunidades que trabajan sobre todo con jóvenes, en un país donde el 37% de la población es menor de 14 años. Las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas) han podido comunicar que todas están bien, aunque han sufrido graves daños en sus obras. Están presentes en 14 comunidades, con 79 religiosas, atendiendo también escuelas, internados, orfanatos… En Cataluña recoge fondos la ONG salesiana VOLS, y en toda España, las Misiones Salesianas.
Obispos italianos, 2 millones de euros; los de EE UU, 3,44 millones
La Conferencia Episcopal italiana ha prometido el envío de dos millones de euros para las primeras emergencias: esto es el doble de lo que ha prometido el Gobierno italiano.
La Conferencia Episcopal Española pide a los católicos oración y donativos «a través de Cáritas Española y de otras instituciones católicas». Cáritas Española ya ha enviado 175.000 euros.
En EE UU viven cientos de miles de católicos de origen haitiano. De hecho, incluso un obispo auxiliar de Brooklyn es de origen haitiano y existen varias ONGs de ayuda al país caribeño. La movilización de la solidaridad católica ameriana será grande. El 24 de enero se celebra una colecta nacional para América Latina y buena parte de lo recaudado se dedicará a Haití. Además, este fin de semana habrá colectas especiales adicionales, a petición del cardenal Francis George, presidente de los obispos norteamericanos, los cuales ya han prometido cinco millones de dólares (3,44 millones de euros).
La Iglesia en República Dominicana, que durante décadas ha convivido con los problemas que implica una emigración muy pobre en un país que no es opulento, ha convocado una colecta en todas las parroquias del país. El cardenal Nicolás López, arzobispo de Santo Domingo y Primado de América, pide ayuda «a las naciones hermanas de América y de otros continentes»… algo que llevan haciendo muchos años.
La zona afectada en Haití cubre cuatro diócesis (Puerto Príncipe, Jacmel, Gonaives y Jeremie), con seis millones de habitantes. Antes del terremoto había 150 parroquias, con cuatro millones de católicos, 450 sacerdotes y más de 600 religiosas.

Benedicto XVI: «Mi pensamiento está con la querida población de Haití»
La Razón
Benedicto XVI exhortó hoy a proseguir las tareas para ayudar a la población de Haití golpeada por el terremoto que ha causado decenas de miles de muertes y resaltó el esfuerzo de las numerosas organizaciones caritativas ante las numerosas necesidades del país.
El Papa así lo manifestó ante varios miles de fieles que asistieron en la plaza de San Pedro al rezo del ángelus dominical, en el que dijo que desde que supo del terremoto y los daños causados su pensamiento está con “las queridas poblaciones de Haití”.
El Obispo de Roma señaló que el Nuncio (embajador del Vaticano) en Haití, “que gracias a Dios está bien”, le tiene “constantemente informado” y que así ha conocido la muerte del arzobispo de Puerto Príncipe, Serge Miot, de 61 años, falleció a causa del seísmo, así como numerosos sacerdotes, religiosos y seminaristas.
“Sigo y animo el esfuerzo de las numerosas organizaciones caritativas que se hacen cargo de las inmensas necesidades del país. Rezo por los heridos, los sin techo y por todos los que, trágicamente, han perdido la vida”, afirmó el Papa.
El pasado día 13, nada más conocer el terremoto, Benedicto XVI expresó su solidaridad con los afectados e hizo un llamamiento “a la generosidad” de la comunidad internacional para que se movilice inmediatamente, “para que no falte la ayuda a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y de dolor”.
El Papa anunció que la Iglesia Católica se ponía en marcha inmediatamente para, a través de sus instituciones caritativas, paliar las necesidades más inmediatas de la población”.
El cuerpo sin vida del arzobispo Miot fue encontrado entre los escombros del arzobispado, uno de los edificios que ha destruido el temblor de tierra.

Benedicto XVI defiende que la Santa Sede ayudó a los judíos
La Razón
Tanto la Basílica de San Pedro del Vaticano como la Sinagoga de Roma tienen sus fachadas orientadas hacia el Tíber. Ambos edificios se miran en el río milenario que habló a Eneas y que con su curso sinuoso y tan caudaloso en estas fechas une el lugar más sagrado para la cristiandad con el corazón de la comunidad hebrea italiana. Están separados por poco más de dos kilómetros: el Vaticano río arriba y algo más aguas abajo la Sinagoga, ubicada frente a la hermosa isla tiberina. Ésta fue la distancia que Benedicto XVI tuvo ayer que recorrer para estrechar más que nunca las relaciones entre las dos fes.
«El exterminio de los judíos es imposible de olvidar». El diálogo interreligioso, y especialmente con el judaísmo, está siendo una de las mayores preocupaciones del pontificado de Benedicto XVI, que no ahorró palabras en el reconocimiento de la Shoah. «Cómo no recordar, cómo olvidar sus lágrimas, la desesperación de mujeres y de niños, cómo no conmemorar el exterminio… primero anunciado y luego llevado a cabo por los nazis». El Pontífice lamentó el silencio y la «indiferencia» de muchos durante aquellos años, pero recordó a los «católicos» que siguiendo el impulso de su fe «abrieron los brazos para socorrer a los judíos, arriesgando con ello su propia vida».
No quiso el Papa citar directamente a Pío XII, aunque subrayó los esfuerzos de la Santa Sede para ayudar a la comunidad hebrea durante la persecución nazi. «También la sede apostólica desenvolvió una acción de socorro clandestina», dijo. Esta información, advierten fuentes vaticanas, podrá ser confirmada por los estudiosos dentro de alrededor de cinco años, cuando el Archivo Secreto Vaticano permita el acceso a toda la documentación del pontificado de Pío XII, que abarca desde 1939 hasta 1958.
Las palabras de Benedicto XVI fueron en parte una contestación a lo que había dicho antes Riccardo Pacifici, presidente de la comunidad judía de Roma, quien sostuvo que Pío XII «debería haber hecho algo frente a la Shoah».
El Gobierno israelí, sin embargo, no quiso reabrir heridas del pasado y mostró su profundo agradecimiento por la visita del Papa. Silvan Shalom, «número dos» del Ejecutivo hebreo, calificó de «histórica» la presencia de Benedicto XVI en la sinagoga y destacó su profundo interés por la comunidad judía. «Hace un año estuvo en Israel y visitó el Museo del Holocausto», recordó.
Igual de contento estaba el rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, quien destacó el modelo que supone el Santo Padre. «La imagen de respeto y de amistad que emana de este encuentro debe ser un ejemplo para todos los que nos observan. Judíos, cristianos y musulmanes estamos llamados, sin exclusión, a cumplir una responsabilidad de paz».
Un paso más hacia la amistad
Horas antes de emprender con su comitiva el corto camino que lleva desde el Vaticano hasta la Sinagoga de Roma, el Papa anunció a los peregrinos en el rezo del Ángelus la importancia que la visita suponía para el diálogo interreligioso.
«A pesar de los problemas y de las dificultades, se trata de un paso más en el camino de concordia y de amistad entre católicos y judíos». Benedicto XVI recordó que han pasado ya 24 años desde que su predecesor, Juan Pablo II, hiciera la misma visita, que todavía hoy es recordada con cariño por la comunidad hebrea italiana. «Entre los creyentes de las dos religiones se respira un clima de gran respeto y diálogo. Nuestras relaciones son maduras y hay un común empeño por valorar lo que nos une: la fe en un único Dios, ante todo, y también la defensa de la vida y de la familia, la aspiración por la justicia social y por la paz», explicó el Pontífice.

Ali Agca, el terrorista que atentó contra Juan Pablo II, sale de la cárcel

La Razón
Memhmet Ali Agca, el terrorista ultraderechista turco que atentó contra el papa Juan Pablo II en 1981, fue hoy puesto en libertad de una cárcel próxima a Ankara.
Agca fue trasladado inmediatamente a una oficina de reclutamiento militar para ser sometido a un examen médico y decidir si es apto para el servicio militar, que aún no ha cumplido a sus 52 años.
Los periodistas que esperaban fuera de la cárcel de Sincan no pudieron ver al hombre que atentó en Roma contra la vida de Juan Pablo II.

El Papa visita la Sinagoga de Roma
Diario de Navarra
Benedicto XVI pisó ayer por primera vez la Sinagoga de Roma, en una visita en la que abogó por que “sanen de una vez las llagas del antisemitismo cristiano” y defendió a Pío XII de las acusaciones judías de haber callado ante el holocausto, afirmando que ayudó de manera discreta a los judíos.
Se cumplían casi 24 años de la visita de Juan Pablo II, la primera vez que un Papa pisaba una sinagoga.

El Papa defiende a Pío XII en su primera visita a la sinagoga de Roma

EL PAÍS
La comunidad judía italiana acogió ayer al papa Benedicto XVI con aplausos en su primera e histórica visita a la sinagoga de Roma, casi 24 años después de la que realizó Juan Pablo II en 1986. El encuentro reflejó que la voluntad de paz, concordia y diálogo por ambas partes ha sustituido a dos mil años de humillaciones católicas contra el Pueblo de la Alianza.
La comunidad judía italiana acogió ayer al papa Benedicto XVI con aplausos en su primera e histórica visita a la sinagoga de Roma, casi 24 años después de la que realizó Juan Pablo II en 1986. El encuentro reflejó que la voluntad de paz, concordia y diálogo por ambas partes ha sustituido a dos mil años de humillaciones católicas contra el Pueblo de la Alianza. Pero también mostró que quedan importantes diferencias, y heridas abiertas.
El acto, abierto con un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Haití, fue intenso y conmovedor, sobre todo por la presencia en el auditorio de un grupo de supervivientes de la Shoah. Cuando el presidente de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, les citó en su discurso, Benedicto XVI se puso en pie y les ovacionó desde el altar.
En una jornada de gestos, quizá el más importante sucedió al inicio de la visita, cuando el Papa se convertía en el primer pontífice que colocaba una corona de flores en la lápida que honra la memoria de los 1.021 deportados romanos a Auschwitz el 16 de octubre de 1943, de los cuales sólo volvieron vivos 17.
Ante un templo mayor engalanado, las palabras del Papa alemán fueron interrumpidas varias veces con aplausos. La primera fue cuando condenó el Holocausto y recordó que en los últimos años la Iglesia había pedido perdón a los judíos por las “plagas del antisemitismo”, afirmando: “Ojalá que esas plagas se curen para siempre”.
Luego, glosando lo dicho durante su visita a Auschwitz en 2006, Ratzinger calificó la Shoah como la “horrenda cumbre de un camino de odio”, y la achacó a “una ideología que idolatraba al hombre y la raza para tratar de aniquilar a Dios”.
Hablando en tono mesurado, con su frialdad habitual, Ratzinger trasladó su estima y afecto a la comunidad “hermana”. Pero lo que dijo sobre el asunto más polémico en curso, la beatificación de Pío XII, no parece haber satisfecho a los judíos. Ratzinger evitó a toda costa corregir su visión apologética del Papa, al que hace dos semanas nombró venerable. Al citar la deportación de miles de romanos desde el cercano gueto romano hasta Auschwitz, recordó que “algunos fueron indiferentes”, pero que hubo otros “valientes católicos” que contribuyeron a dar refugio a los perseguidos. Y concluyó: “La sede apostólica también dio su ayuda, a menudo de forma escondida y discreta”.
Riccardo Pacifici, presidente de la comunidad hebrea de Roma, admitió que muchos religiosos “se jugaron la vida” ayudando a los judíos “sin pedir nada a cambio”, pero subrayó que el silencio del papa Eugenio Pacelli “todavía duele”. “Fue un error. Quizá no habría salvado a mucha gente de los trenes de la muerte, pero habría dado una señal fuerte de esperanza a miles de personas”, dijo Pacifici. El líder hebreo recordó al Papa que debe abrir los archivos del Vaticano a los historiadores para que se pueda llegar a un juicio histórico compartido.
El rabino jefe de Roma, Riccardo di Segni, esbozó la milenaria historia de opresión por parte de los Estados pontificios contra la comunidad judía más antigua de Occidente y elogió al papa Juan XXIII y al Concilio Vaticano II, que en 1965 abrió el camino de la reconciliación. “Si se pone en duda el Concilio, no habrá posibilidad de diálogo”, manifestó el rabino. “Es un punto de referencia que abrió una nueva etapa de diálogo y dio un impulso irrevocable a la amistad con la comunidad judía”, respondió Ratzinger.
Segni defendió la visita del obispo de Roma, que había sido criticada por algunos sectores judíos. A su juicio, el histórico encuentro con Wojtila logró que el Vaticano reconociera por fin el Estado de Israel poco después. Sobre ese tema, el Papa pasó de puntillas y se limitó a pedir la paz para Tierra Santa.

Benedicto XVI visita la sinagoga de Roma y defiende a Pío XII
EL MUNDO
En 1943 un total de 1.022 judíos que vivían en Roma fueron deportados al campo de exterminio de Auschwitz. De ellos, sólo 14 regresaron con vida. ¿Hizo el papa Pío XII todo lo que pudo para evitar esa matanza?
La cuestión enfrenta desde hace décadas a judíos y católicos. Para los primeros, el Papa guardó un silencio cómplice ante los crímenes nazis. Para los segundos, hizo todo lo que estuvo en su mano para ayudar a los judíos y si optó por callar fue sólo con el fin de salvar más vidas. Y ayer, en la primera visita de Benedicto XVI a la sinagoga de Roma, la discusión volvió a plantearse. «La Sede Apostólica llevó a cabo una acción de socorro, con frecuencia escondida y discreta», destacó Ratzinger, quien no dudó además en condenar con fuerza la Shoah y al antisemitismo.
Pero importantes exponentes judíos defendieron una opinión muy distinta. Como Riccardo Pacifici, presidente de la comunidad hebrea de Roma, quien durante su discurso de bienvenida al Papa no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas al recordar a sus padres muertos en Auschwitz. «Mis tíos, sin embargo, se salvaron gracias a que encontraron refugio en un convento en Florencia. Numerosos religiosos pusieron en peligro sus vidas sin pedir nada a cambio. Por eso el silencio de Pío XII duele aún más», sentenció.

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Opinión

Munilla, ecce homo
ABC / Juan Manuel de Prada
Decía Chesterton que el mundo moderno está invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. ¿Y cómo se vuelven locas las virtudes? Se vuelven locas cuando son aisladas unas de otras, cuando son obligadas a vagar en soledad. Así, la justicia sin misericordia se vuelve crueldad; la misericordia sin justicia se vuelve laxitud relativista; la humildad sin magnanimidad se vuelve falsa modestia; y la magnanimidad sin humildad se vuelve activismo vanidoso. También la caridad corre el riesgo de convertirse en una virtud loca, cuando se separa de la verdad; o, dicho más gráficamente, cuando las obras de misericordia corporales se separan de las obras de misericordia espirituales. Sobre el peligro del divorcio entre las obras de misericordia corporales y espirituales ya alertaron en el pasado multitud de pensadores cristianos, entre ellos Donoso Cortés, quien avizoró que una Iglesia que tratase de justificar su lugar en el mundo mediante el mero auxilio a las necesidades materiales de los pobres acabaría siendo desplazada por los Estados; pues llegaría un tiempo en que los Estados dispondrían de mayores medios para satisfacerlas. Ese tiempo ya ha empezado a llegar; y, desplazada de su lugar en el mundo, la Iglesia tiene que resignarse a actuar como una especie de «capataz de obra» -uno más entre muchos- en medio de la «orgías solidarias» que el Mátrix progre decreta, a toque de trompeta, cada vez que se desencadena una catástrofe de dimensiones atroces en los arrabales del atlas.
Al Mátrix progre le ocurre como a aquel personaje de Los hermanos Karamazov, que «cuanto más ama a la Humanidad en general, menos ama a la gente en particular, como individuos». Frente a este activismo vanidoso en el que se zambullen las sociedades que necesitan ahogar las ladillas de la mala conciencia, se sitúa la caridad cristiana, que necesita -porque tiene fe en la Encarnación- encarnarse en el dolor del prójimo. Y encarnarse en el dolor del prójimo significa algo más que limpiar de escombros un país destruido o abastecer de alimentos a una población famélica, cosas que a fin de cuentas pueden lograrse con dinero; encarnarse en el dolor del prójimo significa restaurar su corazón quebrantado, cosa que ni todo el dinero del mundo puede lograr. Y para restaurar los corazones quebrantados -para que el ejercicio de la caridad no se convierta en una virtud loca, en un mero activismo vanidoso- hace falta consolar al triste, hace falta sufrir con paciencia los defectos del prójimo, hace falta corregir al que está en un error, etcétera. Hace falta, en fin, preocuparse por la salvación de las almas, que se supone que es el cometido principal de un cura (como su propio nombre indica), y principalísimo si se trata de un obispo. Munilla, preocupado por la salud de las almas, descubre males espirituales que son también catastróficos, y que no acontecen sólo en los arrabales del atlas, sino también y sobre todo aquí, en esta parcela del mundo invadida por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas.
A nadie que no tenga obturado el entendimiento por la propaganda del Mátrix progre se le ocurriría pensar que esta preocupación de Munilla por los males espirituales que han quebrantado el corazón del hombre discurre ajena a la preocupación por los males corporales que acarrea un terremoto. Pero el Mátrix progre, engolfado en sus «orgías solidarias», se revuelve furioso y escandalizado, porque no admite que se recuerden las enfermedades del alma, contra las que no vale todo el dinero del mundo; y en cuyo mantenimiento sostiene su dominio. Y al obispo Munilla, ante un mundo que ha convertido la caridad en una virtud loca, separándola de la verdad, no le queda más remedio que callar, como hizo Jesús en el pretorio, mientras crece el clamor rabioso de la multitud cretinizada: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».

Gestos de esperanza
ABC / Jesús Higueras
No es un simple gesto. La visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma va mucho más allá de lo que podría interpretarse como un acto de cara a la galería. Ya Juan Pablo II, hace 24 años visitó también este lugar de oración y de estudio hebraico y con ello rompió un muro que se había ido levantando durante dos mil años entre judíos y cristianos. Un muro que ha generado odios absurdos y persecuciones crueles que tenían un mismo origen: la falta de diálogo con aquellos que son nuestros «hermanos mayores» en la fe, pues es mucho lo que compartimos con el pueblo judío, es mucho lo que nos ha enseñado y, sobre todo, de este pueblo ha nacido el Salvador del mundo. Por ello es necesario restablecer canales de comunicación, de mutua comprensión y respeto que nos lleve a caminar juntos en la construcción de un mundo más justo y más humano. Atrás deben quedar los reproches, pues la polémica siempre es enemiga del entendimiento, sobre todo cuando sabemos que hay buena voluntad por ambas partes, pues muchas veces se pretende crear un ambiente «tenso» para dar más énfasis a las noticias.
Los cristianos y la comunidad judía deben alegrarse de lo ocurrido ayer en la sinagoga de Roma: el vicario de Cristo y el rabino de Roma se encuentran para orar y abrir nuevos caminos de entendimiento. Reconciliación, fraternidad y unidad han sido las palabras que más ha utilizado Benedicto XVI, que no es la primera vez que visita a nuestros hermanos judíos en su «propio terreno», pues tenemos en la mente el valiente viaje que el Papa realizó hace pocos meses a Tierra Santa, para ayudar a construir la paz en el lugar del nacimiento de Cristo.
En todos estos gestos vislumbramos señales de esperanza para un futuro mejor, pues sólo desde la comunicación sincera y el perdón mutuo se construyen las verdaderas relaciones humanas.

Navarra

La Hermandad de la Pasión reconoce a Eduardo Maison como integrante
Diario de Navarra
El prior, Juan Miguel Arriazu, destacó “el esfuerzo” de Maison en la Hermandad de Pamplona desde hace 17 años
Unas cien personas asistieron ayer a la fiesta anual que celebra todos los años la Hermandad de la Pasión del Señor de Pamplona. En ella, y como cada enero, el motivo de la fiesta se centró, como viene siendo habitual, en el homenaje a uno de los hermanos.
Este año, ha sido el turno de Eduardo Maison Ruiz de Apodaca, de 61 años, que es desde 1974 parte integrante de esta residencia oratorio de Pamplona, dedicada principalmente a la procesión de Semana Santa.
El prior de la Hermandad, Juan Miguel Arriazu Larrambedere, dijo que se celebraba ayer la misa por ser el domingo más próximo a la fecha real del aniversario (es hoy, 18 de enero). “Todos los años reconocemos a una persona que se haya esforzado y haya colaborado especialmente durante el año. Por eso, en esta ocasión, reconocemos a Eduardo”, afirmó Arriazu minutos antes del inicio de la celebración.
El homenajeado, Eduardo Maison, se sentía orgulloso de ser el protagonista de la mañana y acompañado por su madre, asistió a la eucaristía en las primeras filas del local.
El acto transcurrió con la celebración de una misa, ofrecida por el capellán de la Hermandad, Carlos Ayerra, quien agradeció el servicio de Maison por sus labores desde hace 17 años. “Gracias por ser como eres, Eduardo, tan sencillo y cariñoso”, dijo Carlos Ayerra a las 12 de la mañana, cuando empezaba la eucaristía.
El homenajeado recibió una placa conmemorativa como reconocimiento al esfuerzo y tareas que realiza y tras esto, todos los asistentes y hermanos asistieron a un aperitivo.
Hoy, otra celebración
A las 20 horas de hoy, todos los integrantes de la Hermandad de la Pasión del Señor de Pamplona, que son cerca de 6.000, han sido convocados a un solemne funeral que se celebrará en la Catedral por el fallecimiento de 126 hermanos durante el pasado año 2009.
El prior de la Hermandad, Juan Miguel Arriazu, recordó también ayer que la labor de todos ellos no se reduce únicamente a la procesión de Semana Santa, sino que a lo largo del año hacen “más de cincuenta actos para todos los pamploneses”.

“Estoy siempre por aquí, el primero”
Diario de NAvarra
Eduardo Maison Ruiz de Apodaca ha sido el homenajeado de este año en la Hermandad de la Pasión del Señor en Pamplona. A sus 61 años, con orgullo “y corbata”, recibía este reconocimiento acompañado de su madre y el resto de asistentes.
¿Por qué le premian a usted, Eduardo?
Porque ellos se portan muy bien conmigo y yo me porto muy bien con ellos también. ¿Qué hace usted para y por la Hermandad?
Pues estoy siempre por aquí. Me toca la Semana Santa y llevo todas las procesiones, ayudo a la Hermandad como puedo. ¿Está contento con el premio?
(Risas) No sé lo que me darán, eso lo sabrá el Prior.
Protagonista del día, menudo orgullo…
Hoy soy el protagonista de la Hermandad, pero soy protagonista casi todos los días, ¿eh? (Risas). Porque yo soy el primero. Antes de que lleguen ellos, yo ya estoy por aquí. Aunque el primer hermano es el prior.

Cálida veneración de las reliquias de San Fermín
Diario de Navarra
Santos Villanueva, quien ofició la homilía, hizo varios llamamientos por las víctimas de Haití – Decenas de personas se congregaron en la iglesia de San Lorenzo para venerar los restos de San Fermín, su patrón
Viva. La devoción de los pamploneses por San Fermín no se queda simplemente en el 7 de julio. Así lo demostraron ayer las decenas de fieles que se acercaron hasta la iglesia de San Lorenzo, en una fecha en la que se conmemora el hallazgo de los restos de consagrados del Patrón de Navarra por San Salvio, obispo de Amiens, en torno al año 600. El motivo estaba claro, venerar las reliquias del santo.
Así, cambiando por un día la mirada, los presentes desviaron los ojos del retablo central que guarda la imagen de San Lorenzo, situada en mitad de la iglesia, y centraron su atención en la capilla de San Fermín, ubicada en la parte derecha del templo.
Ya desde minutos antes de que comenzara el servicio, decenas de creyentes se apostaron dentro y fuera de la capilla, adornada para la ocasión, durante la celebración de la misa de las reliquias para sentirse un poco más cerca del patrón navarro.
Así, durante la misa celebrada en honor del santo, el párroco de la iglesia de San Lorenzo, Santos Villanueva, quien fue el encargado de oficiar la homilía, destacó la dimensión religiosa de las reliquias, situándolas por encima del valor histórico. Junto a él, pudo verse a los sacerdotes Antonio Azcona, antiguo párroco de la cárcel de Pamplona, y Vitorino Aranguren, colaborador de la parroquia de San Lorenzo. “Roguemos por que San Fermín, cuya fiesta de las reliquias celebramos, derrame sus bendiciones sobre nuestra tierra”, imploraron los religiosos.
Del mismo modo que pidieron por la prosperidad de Navarra, realizaron repetidos llamamientos por las víctimas del terremoto de Haití, explicando cómo y dónde realizar los donativos para ayudar a los más desfavorecidos por la catástrofe. “Debemos rogar por aquellos que se entregan por ayudar a los demás de un modo desinteresado, por los desaparecidos, por quienes desconocen el paradero de sus familiares y por quienes han perdido parte de su vida”, insistieron los religiosos.
La celebración también congregó a los cinco miembros de la Corte de San Fermín (Juan José Martinea, José Luis Molins, Jesús Michel, Gerardo Palacios y Enrique Bretos), grupo encargado de custodiar sus joyas, ornamentos y reliquias, y procurar su atención piadosa y cultural. La cofradía, cuyo origen se remonta a la Edad Media, momento en que Navarra fue azotada por una epidemia de peste, suele reunirse cinco veces al año con el propósito de administrar las cuotas de la Corte, en la que hay inscritas alrededor de 600 personas.
La misa también contó con la asistencia de Ignacio Polo, concejal de Conservación urbana del Ayuntamiento de Pamplona; y Valentín Alzina, concejal de Educación, ambos en representación del consistorio.
Una imagen todo el año
Historia o tradición, los pamploneses demostraron ayer que el peso de su patrón no pierde fuerza con los años. “San Fermín significa mucho más que el siete de julio y todos debemos luchar por que esta tradición siga así”, pedía el párroco, Santos Villanueva, ante la atenta escucha de los presentes.
De este modo, y tras finalizar la misa, los fieles aguardaron turno para poder besar y venerar parte de las reliquias del santo patrón, al mismo tiempo que recogieron de manos de los religiosos una imagen plastificada con la oración de San Fermín.