25 de enero de 2010

Nacional

Beatifican al doctor Samsó en Mataró
La Razón
La basílica de Santa Maria de Mataró acogió la primera beatificación que se realiza en Cataluña desde el siglo XII.
La basílica de Santa Maria de Mataró (Barcelona) se quedó pequeña ayer para acoger la ceremonia de beatificación del doctor y sacerdote Josep Samsó (1887–1936). Más de 2.000 personas asistieron al acto, oficiado por el arzobispo de la archidiócesis de Barcelona, Lluís Martínez Sistach. Una pantalla gigante situada en la puerta de la iglesia permitió seguir la beatificación en directo. Quedaron pocas sillas vacías.
Además de Martínez Sistach, encabezó la ceremonia el prefecto de la Congregación por la Causa de los Santos, y enviado por orden del Papa desde el Vaticano, el cardenal Angelo Amato. Sobre Samsó, destacó que «no lo mataron porque se hubiera manchado de delitos, sino sencillamente porque era sacerdote, porque creía en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque rezaba, porque proclamaba el Evangelio de Jesús, porque enseñaba la bondad y la verdad al pueblo de Dios, sobre todo a los jóvenes».
«Caridad y santificación»
Amato añadió que «a los sacerdotes y a los rectores, comprometidos con el apostolado, el beato mártir Josep Samsó les demuestra que al menosprecio se le responde con la caridad, a la ingratitud con la misericordia, a las ofensas con el perdón, a la desesperación con la esperanza, a la descristianización de la sociedad con la propia santificación».
La del doctor Samsó fue la primera ceremonia de beatificación realizada en Cataluña desde el siglo XII. De esta manera, recordó Amato, «con Benedicto XVI se recupera la vieja práctica de beatificar en el mismo lugar relacionado con el homenajeado, y no en Roma, como sucedía en los últimos años».
Josep Samsó i Elias es ahora beato, pero no santo. Ésta última figura tiene un culto, dentro de la Iglesia Católica, ilimitado, mientras que un beato lo tiene limitado a una zona geográfica y eclesiástica dentro de los límites de un orden o congregación».
El acto duró una hora y media y uno de los máximos protagonistas fue el cardenal arzobispo de Martínez Sistach. En su homilía, agradeció al Papa Benedicto XVI que «haya acogido su petición de poder celebrar esta beatificación en el marco del milenario de la parroquia de Santa Maria». «Es una gracia de Dios que la beatificación del doctor Samsó coincida con este año sacerdotal que estamos celebrando por indicación del Papa, y que quiere contribuir a que los sacerdotes puedan vivir con mayor intensidad el don del sacerdocio y el ministerio presbiteral», añadió.
«Testigos de la fe»
Según Martínez Sistach, los santos y los beatos son los mejores testigos de la fe y, a la vez, son unos grandes benefactores de la humanidad. Nuestro beato Josep Samsó ofrece una aportación muy positiva y muy necesaria para que nuestra sociedad avance por caminos de perdón y reconciliación».
Al acto asistieron, entre otras autoridades, el presidente de la Generalitat, José Montilla, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que acudió junto a su esposa Marta Ferrusola, el diputado del PP y vicepresidente tercero del Congreso de los Diputados, Jorge Fernández Díaz, la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez–Camacho, y el alcalde de Mataró, Joan Antoni Baron.
La ceremonia levantó fuertes emociones entre el público, especialmente en la gente de más edad, que aún recuerdan la trayectoria de la figura del doctor beatificado.
«Era un mártir del municipio»
En Mataró, los más viejos del lugar recuerdan con gran emoción la persona del doctor Josep Samsó i Elias. Es aún muy querido entre los feligreses, que le consideran un mártir. Samsó nació en otra población, Castellbisbal, pero fue rector de la parroquia de Mataró y se le relaciona con este municipio. El doctor y sacerdote murió a los 49 años, justo al inicio de la Guerra Civil, en 1936. Fue fusilado por un pelotón anarquista, durante la persecución que sufrió la Iglesia en esos años. Anteriormente, había sido encarcelado. Samsó fue sacerdote y arcipreste de la basílica de Santa Maria de Mataró, y fue coherente hasta el final: quiso abrazar a los que lo fusilaron.

Internacional

El Papa muestra al beato Samsó como modelo
La Razón
Benedicto XVI aprovechó su discurso de después del Ángelus ayer en la ventana de su estudio para proponer al nuevo beato Josep Samsó i Elias como modelo para sacerdotes, especialmente para los párrocos. Así, el mártir catalán, que perdonó y abrazó a sus asesinos, adquiría mediáticamente un carácter internacional.
«Que en este Año Sacerdotal, su ejemplo sirva de estímulo a los presbíteros en el solícito ejercicio de su ministerio pastoral y anime a los fieles a dar en todo momento un testimonio valiente y convencido de su fe», deseó el Pontífice ante los miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
«Para los sacerdotes, especialmente para los párrocos, él constituye un modelo de dedicación a la catequesis y a la caridad con los pobres», añadió.
El Papa también rezó una breve oración en catalán: «Que el nuevo beato Josep Samsó i Elias os bendiga y os proteja; feliz domingo», dijo en esta lengua. Aunque ni Benedicto XVI ni Juan Pablo II han usado el catalán en las bendiciones «Urbi et orbe» de inicio de año, Juan Pablo II solía decir una frase en este idioma cuando beatificaba o canonizaba un catalán (presidió las ceremonias de nueve santos o beatos catalanes). Por ejemplo, en Loreto, en 2004, dijo del médico y sacerdote Pere Tarrés que «es un gran honor para vuestra tierra, y su figura como hombre, médico y sacerdote es un ejemplo luminoso». En 1993, el Papa habló en catalán en Madrid, al canonizar a Enrique d’Ossó.
Perdonando a los enemigos
Josep Samsó i Elias, asesinado en 1936 por anarquistas, fue, según dijo ayer el Papa, un «verdadero testigo de Cristo» que «murió perdonando a sus perseguidores». Y añadió: «En su martirio, entregó generosamente su vida al Señor entre palabras y gestos de perdón y misericordia», dijo.
La beatificación tuvo lugar el sábado en Mataró, con la presencia de casi 2.000 fieles, 450 sacerdotes, una veintena de obispos (entre ellos, todos los catalanes, el arzobispo Osoro, de Valencia, y el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino), así como los cardenales Lluis Martínez Sistach y Ricard Maria Carles, el nuncio Renzo Fratini y el legado pontificio, Angelo Amato, que proclamó el decreto papal de beatificación.
Benedicto XVI proclamó sus últimos santos españoles el pasado 11 de octubre (el Hermano Rafael y San Francisco Coll i Guitart) y el próximo será el granadino ray Leopoldo de Alpandeire, que será beatificado en Granada el 12 de septiembre.

El Papa insta a los sacerdotes a seguir el ejemplo del beato español Josep Samsó
La Razón
El Papa Benedicto XVI exhortó hoy a sacerdotes, especialmente a los párrocos a seguir el ejemplo del doctor y sacerdote español Josep Samsó, que fue beatificado ayer en Mataró (Barcelona), porque “constituye un modelo de dedicación a la catequesis y de la caridad hacia los pobres”.
El Papa se refirió a Samsó, que fue beatificado ayer en la Basílica de Santa Maria de Mataró en un ceremonia que por primera vez se realiza en Cataluña en lugar de en El Vaticano, después de rezar el Ángelus en la plaza de San Pedro.
Benedicto XVI habló del nuevo beato, fusilado por los republicanos el 1 de septiembre de 1936 en el cementerio de Mataró, en tres idiomas: italiano, español y catalán.
“Deseo recordar -dijo- que se celebró ayer en Mataró la beatificación del Siervo de Dios Josep Samsó i Elias, sacerdote que destacó por su caridad y su celo apostólico”.
“En su martirio, entregó generosamente su vida al Señor entre palabras y gestos de perdón y misericordia”, aseguró en referencia a que Samsó pidió antes de ser ejecutado que lo desataran y quiso abrazar a los que iban a matarle.
El beato dijo a sus ejecutores que les perdonaba y que quería morir sin los ojos vendados mirando la ciudad.
“Murió perdonando a sus perseguidores”, afirmó en italiano en su alocución a los peregrinos.
Benedicto XVI pidió que “en este Año Sacerdotal, su ejemplo sirva de estímulo a los presbíteros en el solícito ejercicio de su ministerio pastoral y anime a los fieles a dar en todo momento un testimonio valiente y convencido de su fe”.
Y en catalán proclamó: “que el nuevo beato Josep Samsó i Elias os bendiga y os proteja. Feliz Domingo”.

El plan de Cáritas en Haití requiere treinta millones; en España ya ha recaudado siete
La Razón
Desde el terremoto de Haití del pasado día 12, Cáritas Española ha recaudado más de 5 millones de euros en donativos para ayudar a las víctimas, y las distintas Cáritas de cada diócesis han con seguido, además, otros dos millones. Otra importante asociación católica española, Manos Unidas, ya ha enviado 780.000 euros a asociaciones con presencia en Haití, como los Hermanitos de Santa Teresa y las Hermanas de María Reina Inmaculada.
Caritas Internationalis, que coordina los esfuerzos de la solidaridad católica en la isla a través de Cáritas Haití y el CRS (la Cáritas de Estados Unidos) ha preparado un programa de alimentos, agua, vivienda, atención médica y servicios no alimentarios para dos meses que llegará a 200.000 haitianos. El coste de este programa es de 30 millones de euros. El pasado martes el CRS llevaba recaudados 9 millones de euros de los católicos norteamericanos.
Ayer se celebraron colectas extraordinarias en Estados Unidos y en la mayoría de parroquias católicas de Latinoamérica, con llamamientos a la generosidad de los obispos sudamericanos. Se esperan cantidades enormes. A modo de ejemplo, hace una semana una telemaratón de los obispos dominicanos recaudó 1 millón de euros para la vecina Haití.

El ‘papa’ del vudú: «La ayuda sólo llega a los cristianos»
EL MUNDO
Día de rezo en Puerto Príncipe. Pocos templos siguen en pie. ¿Es la hora del vudú? El papa de esta religión lo tiene claro: «Ellos sabrán qué hacen mal, porque no he visto a ningún hugan [sacerdote vudú] morir, pero sí se han caído iglesias».
«Hasta el arzobispo de Puerto Príncipe ha muerto». Quien habla así es Max Beauvoir, desde su residencia, a una hora de Puerto Príncipe. Un lugar con tanto misterio como el que destila este notable de una práctica religiosa a la que muy pocos reconocen pertenecer, pero que prácticamente todos practican en Haití. Él fue una de las primeras personas con las que se reunió el presidente René Préval pocos días después del terremoto. Con él habló del desastre en que había quedado convertido Haití y de la ayuda internacional.
El papa del vudú (74 años, casado y con una hija de 45) recibe a EL MUNDO en su casa de Mariani, un laberinto de mangos y palmeras jalonado de esculturas de piedra y cuya pequeña plaza con gradas está lista para una ceremonia. Y lo hace indignado. Vestido de forma impecable, con un pantalón y una especie de guayabera blancos, explica su enfado: «Estamos muy contentos de ver a todos los extranjeros ayudándonos, pero después de 12 días, los vuduístas no han visto un grano de arroz. Lo único que vemos son grandes aviones paseando por encima de nuestras casas. Ésta es una más de las discriminaciones que llevamos viviendo durante toda la Historia. Ni una botella de agua, ni un paquete de comida, ni ropa… nada».
¿Por qué? «Porque desde que llegó Colón y su religión, aquí sólo funciona un cristianismo de Inquisición que nos margina», asegura. «Eso es lo que hemos heredado, así que se están quedando con todo. La ayuda sólo llega a los cristianos». El religioso continúa su queja: «Ayer [por el sábado], me reuní con todos los jefes de vudú del país y todos coincidieron en decirme lo mismo. No estamos recibiendo nada, continúa la discriminación histórica a la que nos vienen sometiendo desde hace siglos».
El papa del vudú echa gran parte de la culpa a las potencias europeas (se refiere a España y Francia) que «nunca aceptaron la independencia haitiana». Mientras habla, un gigantesco rottweiler pasea plácidamente entre las sombras y el entrevistado, aportando aún más misterio a un lugar en el que también hay una gigantesca foto de Beauvoir el día de su entronación como líder vudú.
Medio en serio, medio en broma, el sacerdote católico Gilles Dauroc, especialista del diario francés La Croix, señala que, a falta de datos estadísticos fiables, «en Haití se considera que hay un 80% de católicos, un 40% de protestantes y un 90% de practicantes del vudú, estas cifras hay que tomarlas más en serio de lo que parece».
A pesar de lo que dice Beauvoir, para el diccionario de la RAE el vudú no es una religión, sino «un cuerpo de creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales y empleo del trance como medio de comunicación con sus deidades, procedente de África y corriente entre los negros de las Indias Occidentales y el sur de Estados Unidos».
Sin embargo, para Beauvoir «es la tradición de los haitianos, no sólo de los esclavos de África sino también de los indios que estaban en Haití», según señala en perfecto español.
Los conocedores de la vida haitiana destacan que el vudú ha sido un importante elemento de control político y social en Haití, y que no hubo líder alguno que no tirara de su poder, influencia y penetración para gobernar. Aun así, y a pesar de su arraigo, sólo a partir de 2003 los sacerdotes del vudú comenzaron a disfrutar en el país del primer reconocimiento oficial de su religión. Aquél fue el año en que el ex presidente Aristide les concedió autoridad para unir en matrimonio a la gente.
Pero el papa del vudú está también indignado porque estos días ha visto cientos de cuerpos sepultados en fosas comunes y cubiertos de cal de forma indigna. «El alma no muere, vivimos 16 veces. Ocho como hombre y ocho como mujer. La vida, esta vida, es para ganar conocimiento y purificación, por eso hacemos ceremonias bajo el agua, para limpiar. Esto es así porque el objetivo de la vida es ganar conocimiento. Después de ese proceso, todo el mundo sin excepción se integra en Dios y comienza una existencia para cuidar de las cosas vivas del Universo».
Así que, advierte, no está bien la forma en la que se está tratando a los muertos. No se pueden enterrar cientos de cuerpos en un mismo lugar, sucio y descuidado. «Nuestros ancestros no lo perdonarán», concluye.

El Papa insta a todos los sacerdotes a seguir el ejemplo del beato Josep Samsó
ABC
El Papa Benedicto XVI exhortó hoy a sacerdotes, especialmente a los párrocos a seguir el ejemplo del doctor y sacerdote español Josep Samsó, que fue beatificado ayer en Mataró (Barcelona), porque “constituye un modelo de dedicación a la catequesis y de la caridad hacia los pobres”.
El Papa se refirió a Samsó, que fue beatificado ayer en la Basílica de Santa Maria de Mataró en un ceremonia que por primera vez se realiza en Cataluña en lugar de en El Vaticano, después de rezar el Ángelus en la plaza de San Pedro.
Benedicto XVI habló del nuevo beato, fusilado por los republicanos el 1 de septiembre de 1936 en el cementerio de Mataró, en tres idiomas: italiano, español y catalán.
“Deseo recordar -dijo- que se celebró ayer en Mataró la beatificación del Siervo de Dios Josep Samsó i Elias, sacerdote que destacó por su caridad y su celo apostólico”.
“En su martirio, entregó generosamente su vida al Señor entre palabras y gestos de perdón y misericordia”, aseguró en referencia a que Samsó pidió antes de ser ejecutado que lo desataran y quiso abrazar a los que iban a matarle.
El beato dijo a sus ejecutores que les perdonaba y que quería morir sin los ojos vendados mirando la ciudad.
“Murió perdonando a sus perseguidores”, afirmó en italiano en su alocución a los peregrinos.
Benedicto XVI pidió que “en este Año Sacerdotal, su ejemplo sirva de estímulo a los presbíteros en el solícito ejercicio de su ministerio pastoral y anime a los fieles a dar en todo momento un testimonio valiente y convencido de su fe”.
Y en catalán proclamó: “que el nuevo beato Josep Samsó i Elias os bendiga y os proteja. Feliz Domingo”.

Benedicto XVI invita a los sacerdotes a anunciar el Evangelio por Internet
ABC
Benedicto XVI aseguró ayer que los sacerdotes deben anunciar el Evangelio no sólo con los medios tradicionales, sino también con los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales como foto, vídeo, animaciones y sitios web, y dirigirse también a los no creyentes.
El Papa habló así en su discurso «El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra» con motivo de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Los nuevos medios de comunicación y su notable influencia «hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal», indicó.
Para el Papa, el sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo.

Opinión

Rezar junto al Potomac
EL MUNDO / MANUEL MILIÁN
El «dios menor» que, en expresión del embajador Javier Rupérez, es Obama, ha invitado a orar en Washington DC a nuestro inconmensurable presidente Zapatero.
Bien hecho, Sr. Obama, hay que rezar ¡y mucho!, por este mundo que personajes como Zapatero y su cohorte de descreídos y laicistas han conducido al sumidero ¿Cómo se explica tanta deferencia del presidente norteamericano con un socialista-populista-sindicalero, cuyo respeto por la nación americana fue palpable ante la bandera en aquel desfile militar de la Castellana?
Asombroso. Fray Luís de León, de no ser descreido, le mostraría la belleza en los prados del Bierzo de sus hermosos diálogos Los Nombres de Cristo; y Santa Teresa de Ávila -asimismo castellana- le pondría sal y pimienta al puchero del breakfast «porque Dios anda entre los pucheros» según su elevado saber; y, tal vez San Juan de la Cruz le auxiliaría en esta su noche oscura, fúnebre y prolongada, para que Dios ilumine su mente y le retorne al camino de la bondad suprema y del acierto conveniente a la malhadada ciudadanía española, que no logra dar con el sendero de la mejor vida… Confesaré, amigo ZP, que hoy me siento feliz; que me placería formar parte de tu comitiva para ser tu lazarillo con mis conocimientos de aquella tierra, de la ciudad que tanto amé, y que me mostró qué era eso de la Democracia sin adjetivos ni adherencias; y qué era la Libertad, el respeto a la voluntad del pueblo sin la menor mácula de esa minusvalía de los aciagos populistas, que nos castigan sin piedad desde la izquierda.
Porque todavía guardo en mi corazón un respetuoso afecto por el amigo que fue -por más que discrepe de sus ideas políticas- pues, como cristiano, conozco los parabienes de la plegaria, de la humildad, del sacrificio, que mis antepasados me enseñaron; porque mi fe es viva y me obliga a desear lo mejor para mi prójimo, cantaré de gozo y rezaré ese día del Presidential Prayer Breakfast del primer jueves de febrero, para que alcance la luz a tus ojos y a tu mente, y que el Dios de los cristianos te auxilie con sus fuerzas para sacarnos del pozo profundo en que hemos ido a dar. In God we trust es algo más que una leyenda en el dólar. George Washington lo entendía así, y era masón, y leía respetuosamente la Biblia que podrás encontrar aún en su granja de Mont Vernon, junto al Potomac, en Alexandria. Hago votos porque así sea, amigo de otros tiempos.

El pozo de Camuñas
ABC / Juan Manuel de Prada
La mina abandonada de las Cabezuelas, en la localidad toledana de Camuñas, se convirtió durante la Guerra Civil en fosa común de cientos de vecinos de las poblaciones próximas de Cuidad Real y Toledo, asesinados por las milicias del Frente Popular en los habituales «paseos» que se perpetraban en la retaguardia. Ahora un equipo de arqueólogos y médicos forenses de la sociedad de ciencias Aranzadi ha logrado localizar varias decenas de esqueletos en uno de los pozos de la mina, de más de treinta metros de profundidad, después de vaciarlo de toneladas de tierra; y se supone que, bajo una espesa capa de cal con que los milicianos tapaban los cadáveres después de arrojarlos al pozo, se podrían hallar muchos más, en sucesivos sustratos. Algunos de los esqueletos desenterrados revelan, por su complexión, ser de mujeres; y las vestiduras eclesiásticas de otros muchos permite confirmar que eran sacerdotes y religiosos martirizados.
En un programa de televisión de Intereconomía («¡Muerte a los fascistas de Intereconomía!», es una de las proclamas de progreso que hacen furor en internet), las cámaras descendían al pozo de Camuñas, para mostrar el descubrimiento. Pero lo más sobrecogedor y emocionante del programa no eran (con serlo mucho) las imágenes que mostraban aquel descenso a los sótanos del horror, sino los testimonios de los familiares de las personas asesinadas: sobrinos de sacerdotes que murieron invocando el nombre de Cristo, hijos de labriegos cuyo único delito fue confesarse católicos e ir a misa. En aquellos testimonios no había ni el más leve atisbo de rencor; el natural dolor por la pérdida -reavivado por las excavaciones en la mina- no se dirigía, como un reproche o un escupitajo, contra los verdugos de sus padres o tíos, sino que se elevaba como una plegaria al cielo; y era un dolor dulcificado por el perdón, el mismo perdón que Cristo solicitó al Padre desde la cruz (uno de los familiares evocó, incluso, la cita evangélica: «Perdónalos, porque no saben lo que hacen»). Fueron testimonios de una belleza y una magnanimidad sobrehumanas que me invitaron a reflexionar sobre la naturaleza del perdón; y, más concretamente, sobre el precepto del «amor al enemigo» que Jesús lanza en su Sermón de la Montaña.
Ese precepto es, en verdad, sobrehumano; esto es, inalcanzable sin ayuda sobrenatural. A quien no está revestido de esta ayuda podemos reclamarle amor al amigo, incluso un vago amor filantrópico al género humano; pero para amar al enemigo se requiere el concurso de una fuerza divina que supla nuestras debilidades. Sabemos, por el testimonio de personas que presenciaron su muerte, que muchos de los asesinados durante la Guerra Civil murieron perdonando a sus verdugos (abrazándolos incluso, como el beato Samsó); y tal perdón se ha transmitido a sus familiares, como quedó refrendado en el programa de Intereconomía. Así, aquella fuerza divina que los asistió en el martirio los ha convertido en «víctimas de reconciliación». Y si España ha llegado a ser un país habitable, después de aquel aquelarre de sangre y espanto que la enardeció hace setenta años, es porque hubo personas capaces de amar a sus enemigos, capaces de perdonar a quienes les odiaron y de devolver aquel odio convertido en amor; porque, en fin, hubo personas revestidas de una fuerza sobrenatural.
Y, si ese misterio de amor no admite más explicación que la sobrenatural, ocurre exactamente lo mismo con el misterio de iniquidad que ha empujado a nuestros gobernantes a utilizar a los muertos de la Guerra Civil para encizañar a los españoles y enviscarlos a los unos contra los otros. Porque si hay misterios que sólo logra explicar el concurso divino, hay otros que sólo los explica el concurso diabólico.

Navarra

Fiestas de la Virgen de la Paz durante el fin de semana
Diario de Noticias
La población cirbonera celebró ayer la festividad de su patrona La Virgen de la Paz. Aunque el día no acompañó a lo largo de la jornada con lluvia intermitente, el hecho de ser domingo propició un gran ambiente festivo en toda la población. Como ya es tradicional, los auroros salieron por las calles principales. Por la tarde en todos los bares y cafeterías se obsequió a los clientes con la tradicional trenza de la Virgen de la Paz. Este dulce lo elabora la familia Álvarez Montes.