15 de febrero de 2010

Nacional

Rouco se suma a la preocupación por el futuro de las pensiones en España
ABC
El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Antonio María Rouco Varela, ha expresado en su alocución semanal su preocupación por la crisis económica y por las cifras del desempleo. Bajo el título «La conversación cuaresmal en tiempos de crisis», Rouco señala que vivimos una «crisis de nuestra economía con unas consecuencias dolorosísimas para muchas personas y familias». «Se pierde el trabajo, se teme perderlo; se teme al futuro: ¿quién y cómo se garantizarán las prestaciones para el desempleo, la jubilación, la vejez, la enfermedad?», resalta, según informa Ep.
«Se nos acerca la Cuaresma en un tiempo de crisis. Crisis económica, persistente y grave como pocas veces en el más próximo y alejado pasado. Los especialistas nos remiten a la crisis financiera del año 1929», añade.
Para Rouco, «la inquietud es grande y la dura realidad de lo que se experimenta cada día en la vida personal, familiar y social avala, cuando no impone, esa impresión de incertidumbre y tensa preocupación que se advierte en los ambientes más populares y en la opinión pública».
«¿Qué nos ha fallado? ¿En qué hemos fallado todos? Es indudable que se pueden señalar con acierto causas de orden técnico: de ciencia y praxis económica, sociológica, política y jurídica. Esas causas, sin embargo, no lo explican todo». «Las más decisivas hay que buscarlas en el ámbito de las conciencias y en el uso de la libertad. Son de naturaleza ético-moral y espiritual y tienen que ver con el ejercicio auténtico, veraz e insobornable de la responsabilidad personal y colectiva», añade.
Pajín está «triste»
Mientras Rouco expresa su preocupación por la crisis, los partidos políticos continuaban este domingo lanzándose los trastos a la cabeza y dejaban un poco más claro que hablar de pacto de Estado no es más que, hoy por hoy, un recurso literario. Durante todo el fin de semana no se ha producido el más mínimo acercamiento de posturas, por si alguien tenía dudas.
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, acusó al PP de preferir «malas noticias» económicas con tal de mejorar sus expectativas electorales y de haber decidido «condenar» su labor a una oposición que sólo espera un dato negativo de la economía.
En un acto con las juventudes del partido sobre educación y empleo, Pajín ha confesado que estaba «triste» porque el PP no quiere «arrimar el hombro» y sumarse a un gran pacto para superar la recesión. «No están dispuestos a estar a la altura», aseguró Pajín, pero eso no impedirá que los socialistas sigan «adelante» y pongan en marcha todas las iniciativas para «remontar la difícil situación».
Por el PP, su secretaria general, María Dolores de Cospedal, pidió al presidente Zapatero que acepte las propuestas económicas del PP para superar la crisis o «deje paso a otros». «Si en el PSOE, con el señor Zapatero a la cabeza, no saben cómo lo tienen que hacer, o no saben qué ofrecer a los españoles, que admitan las propuestas del PP o que dejen paso a otros porque España necesita un cambio de rumbo», aseguró Cospedal durante la clausura de la Junta Directiva Regional del PP de Castilla-La Mancha.

“La vida religiosa en España vive una transición”
ABC
El jesuita Elías Royón recibe a ABC en la casa provincial de la Compañía de Jesús, en un momento de grandes desafíos para la vida religiosa.
-¿Cómo ve la situación de la vida religiosa en España?
-La vida religiosa vive una situación de «transición»; sale de un pasado, caracterizado por una realidad muy fuerte en cuanto al número y a la presencia en variados ámbitos apostólicos, y se encamina a un futuro, con una presencia numéricamente mucho menor y apostólicamente más selectiva. Pienso que la vida consagrada necesita renovar con vigor su vida y misión, su pasión por Jesucristo, que le haga visible en la sociedad por el testimonio de sus vidas y de su audacia ante los desafíos.
-¿Cuáles son sus expectativas al frente de la Confer?
-Prestaremos especial atención al tema vocacional, a lo intercongregacional, a la reestructuración y planificación de las Congregaciones, a la revitalización del sentido de la vida consagrada, a descubrir dónde están las necesidades más urgentes y menos atendidas de nuestra sociedad, cuáles son las formas adecuadas de evangelización en las fronteras de la cultura, de la pobreza, de la juventud, de la familia. Otro punto de interés será el de profundizar en las relaciones y en la colaboración con todos los componentes de la comunión eclesial: jerarquía, sacerdotes, laicos, asociaciones, movimientos.
-¿Cómo se construye esa comunión? ¿Tiene alguna receta?
-La comunión exige el cultivo de unas actitudes que se derivan de ese deseo de que se realice el mandato del Señor: «Que todos sean uno», escucha a la diversidad como riqueza del Espíritu, creer que todos son necesarios para la misión de la Iglesia, respeto y aprecio de los diversos pareceres, ideas y experiencias.
-¿Qué piensa de la reforma de la ley del aborto?
-El Magisterio de la Iglesia en este punto es constante y claro: es inaceptable cualquier norma que acepte la práctica del aborto y el considerarlo como un derecho. Y esto porque la vida desde su concepción es una realidad humana independiente de la madre, y por tanto un bien que debe ser protegido. Sin olvidar que el respeto a la vida humana es el más firme cimiento de un orden social justo y que este derecho a la vida no es sólo una cuestión central para los católicos, sino también para muchas personas sin compromisos religiosos explícitos.
-¿Y de la polémica sobre los crucifijos en las escuelas?
-El crucifijo, después de dos mil años de historia de la humanidad, encarna y simboliza, no sólo para los cristianos, unos valores que fundamentan una sociedad que aspire a ser más justa y humana. Querer que desaparezca de lugares como la escuela es desconocer las raíces de nuestra civilización europea o desear hacerlas desaparecer, con el fin de que no influyan en la construcción de la sociedad. Quizás sería ésta una ocasión para que los cristianos examináramos si nuestras vidas, privada y públicamente, son coherentes, no con un símbolo, sino con lo que significa Cristo en la Cruz.
-¿Es necesaria una reforma de la ley de libertad religiosa?
-Mi impresión es que no. La ley vigente puede ser perfectamente aplicada para afrontar las cuestiones que se puedan crear en la nueva situación de España. Si el Gobierno fuera adelante con una nueva ley, ésta debería encuadrarse en el marco de una laicidad entendida integralmente como propone nuestra Constitución; una laicidad «positiva».
-¿Qué requisitos debe reunir el Pacto por la Educación?
-Su necesidad es incuestionable. Deberá garantizar el derecho de todos a la educación y la libertad de los padres para elegir el centro donde crean que se garantiza una formación integral para sus hijos. Esto implica también una formación abierta a la trascendencia, donde se encaje y valore la asignatura de Religión. El Pacto requerirá además una financiación justa para los centros concertados, en igualdad con la red pública y dignificar social y profesionalmente al profesor.

Rouco se pregunta «quién garantizará las pensiones» ante la «dura» realidad
La Razón
El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Antonio María Rouco Varela, ha expresado en su alocución semanal su preocupación por la crisis económica y por las cifras del desempleo. Bajo el título «La conversación cuaresmal en tiempos de crisis», Rouco señala que vivimos una «crisis de nuestra economía con unas consecuencias dolorosísimas para muchas personas y familias». «Se pierde el trabajo, se teme perderlo, se teme al futuro: ¿quién y cómo se garantizarán las prestaciones para el desempleo, la jubilación, la vejez, la enfermedad?», resalta el prelado.
«Se nos acerca la Cuaresma en un tiempo de crisis. Crisis económica, persistente y grave como pocas veces en el más próximo y alejado pasado. Los especialistas nos remiten a la crisis financiera del año 1929», añade, informa Ep.
Para Rouco, «la inquietud es grande y la dura realidad de lo que se experimenta cada día en la vida personal, familiar y social avala, cuando no impone, esa impresión de incertidumbre y tensa preocupación que se advierte en los ambientes más populares y en la opinión pública».
«¿Qué nos ha fallado? ¿En qué hemos fallado todos?», se pregunta. Y concluye que las causas más «decisivas» hay que buscarlas «en el ámbito de las conciencias y en el uso de la libertad».

Internacional

Benedicto XVI pide inspirarse en el valor de la vida humana para legislar
La Razón
El Papa Benedicto XVI realizó ayer y, una vez más, un alegato en favor de la vida humana al pedir que, a la hora de legislar sobre temas relacionados con la misma, los gobiernos se inspiren en el valor de la vida humana, en lugar de en «criterios prácticos» que llevan a la aprobación de leyes como la legalización de la eutanasia o el aborto. En una audiencia en el Vaticano con los representantes de la XVI Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida, el Pontífice explicó cómo «la historia ha demostrado cuán peligroso y deletéreo puede ser un Estado que legisle sobre cuestiones que afectan a la persona y la sociedad, pretendiendo ser él mismo fuente y principio de la ética».
Bioética y ley moral natural
El Santo Padre apostó por conjugar «bioética y ley moral natural» para analizar las necesidades que la vida del ser humano tiene desde su principio hasta su fin. «En el contexto actual, se nota que no siempre los derechos que defienden la dignidad humana reconocen la vida en su natural desarrollo y en las fases de mayor debilidad», denunció, al tiempo que pedía que «la vida sea reconocida siempre como sujeto de derecho y nunca como objeto sometido al arbitrio del más fuerte».
Además, el Papa denunció que existe el riesgo de una «deriva relativista a nivel legislativo» si no se tienen en cuenta los principios universales que permiten verificar un «denominador común» en esta materia para toda la humanidad.
Por último, Benedicto XVI consideró que también la bioética, como muchas otras disciplinas, necesita garantizar una «coherente lectura» de las cuestiones éticas. «Es necesario repetir con firmeza que no existe una comprensión de la dignidad humana vinculada sólo a elementos externos como el progreso de la ciencia, el avance en la formación de la vida humana o la piedad fácil ante situaciones límite», concluyó.

El presidente del ‘Banco vaticano’ advierte que el origen de la crisis “es la bajada de la natalidad”
Forumlkibertas.com
Protección a la familia, más hijos y austeridad, la fórmula propuesta por Gotti Tedeschi
“El verdadero origen de la crisis es la caída de la natalidad en los países occidentales”. Así lo afirma Ettore Gotti Tedeschi, conocido economista y presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR, conocido como el Banco Vaticano), en una entrevista al informativo semanal Octava Dies del Centro Televisivo Vaticano, según informa el portal de noticias Zenit.org.
Hoy en el mundo occidental, recordó el profesor Gotti Tedeschi, la tasa de crecimiento de la población ha llegado al 0%, es decir, a 2 hijos por pareja, hecho que ha comportado un cambio profundo de la estructura de la sociedad.
A propósito de esto, observó, “en lugar de estimular a las familias y a la sociedad a volver a empezar a creer en el futuro y a tener hijos”, “hemos dejado de tener hijos y hemos creado una situación, un contexto económico negativo de decrecimiento, y decrecimiento quiere decir más austeridad”.
“Cayendo los nacimientos –subrayó según Zenit.org–, hay menos personas jóvenes que entran en el mundo del trabajo productivamente, y hay muchas más personas ancianas que salen del sistema productivo y que se convierten en un coste para la colectividad”.
“En la práctica –explicó–: si la población no crece, los costes fijos de esta estructura económica y social aumentan, lo que dramáticamente depende de cuánto está evidentemente desequilibrada la estructura de la población y cuánta es su riqueza. Sin embargo los costes fijos aumentan: aumentan los costes de la sanidad y aumentan los costes sociales. No solo: ya no se pueden bajar los impuestos”.
“Hay además otro fenómeno que impacta en la economía gracias a la tasa de crecimiento cero de la población, y es la caída del ahorro – prosiguió el economista –. Los jóvenes que no tienen trabajo suspenden el ciclo de acumulación del ahorro durante años; las familias no se forman; muy a menudo no se forman familias con un cierto número de compromisos hacia los hijos, de manera que el ahorro se extingue”.
“En este sentido, cuando la caída del desarrollo del mundo occidental se debe a la falta de natalidad, se convierte en un hecho preocupante –afirmó Gotti Tedeschi–. Se inventa al respecto el intento de compensar esta caída del desarrollo a través de actividades financieras y ante todo con la deslocalización –se intentan transferir todas esas producciones a Asia, para volver a traerlas con costes menores; y con una mayor productividad, pero la productividad tiene límites-”“En los últimos 10 años –explicó–, la tasa de endeudamiento de las familias americanas, ya bastante alto (que era el 68% del producto interior bruto más o menos en 1998) ha pasado en 2008 al 96% del producto interior bruto, es decir, ha aumentado 28 puntos”.
“Si se toman los 28 puntos percentuales de crecimiento sobre 10 años y lo divide, se obtiene una media de la tasa de crecimiento del 2,8% al año, debido exclusivamente al consumismo por endeudamiento de las familias americanas”.
“En la práctica, éste ha sido el origen de la crisis, hasta llegar después a los excesos de las llamadas subprime –afirmó–. El origen por el que el instrumento financiero, la compra a deuda, la extensión del crédito, se realizó fue para compensar la tasa de crecimiento del desarrollo de la economía ligado al hecho de que no nacen hijos”.
Según el presidente del IOR, “el origen de la crisis no está en los bancos o en las finanzas. Los bancos y las finanzas han contribuido a agravar la crisis en sus orígenes, intentando compensar los problemas que se habían generado precedentemente, es decir, la caída del desarrollo económico, que se ha intentado camuflar con el uso de instrumentos financieros”.
“Si puedo incluso ser más polémico, diré que más que los banqueros, la responsabilidad la han tenido algunos gobernantes, que han estimulado, apoyado y justificado esa expansión crediticia que se ha utilizado para sostener una tasa de crecimiento que se ha reconocido como ficticio”, observó.
Según el economista, finalmente, “la única forma de reconstituir un equilibrio económico-financiero” es la “austeridad”.

El Papa insta a los políticos a «redescubrir la caridad»
La Razón
El Papa Benedicto XVI hizo hoy un llamamiento a la caridad de los católicos y a los hombres de buena voluntad, especialmente a los que tienen responsabilidades en la administración pública, para garantizar “un futuro digno” a todos los seres humanos, en un mundo en el que prevalece “la lógica del beneficio y la búsqueda del propio interés”.
Durante su visita a un albergue de Cáritas diocesana de Roma, el santo Padre se encontró con voluntarios, responsables y personas albergadas a los que recordó que “la Iglesia no abandona, porque reconoce en el rostro de cada uno de ellos el de Jesús”.
En este sentido, el Pontífice destacó que el albergue de Cáritas se ha convertido “en un lugar donde, gracias al generoso servicio de tantos trabajadores y voluntarios, se realizan cada día las palabras de Jesús: ‘Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era extranjero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis'”.
Con motivo de ‘Año europeo de la lucha contra la pobreza y la exclusión social’, Benedicto XVI instó a redescubrir la caridad como “fuerza propulsora de un auténtico desarrollo y de la realización de una sociedad más justa y fraterna”.
“Para promover una convivencia pacífica que ayude a los hombres a reconocerse miembros de la única familia humana es importante que las dimensiones del don y de la gratuidad se redescubran como elementos constitutivos de la vida cotidiana y de las relaciones interpersonales”, argumentó.
Tras su visita, el Santo Padre ofició el rezo dominical del Angelus ante los miles de fieles y peregrinos que se congregaron este mediodía en la Plaza de San Pedro. Al introducir la oración mariana, Benedicto XVI identificó la revolución traída por Cristo con la revolución del amor, a su juicio, “tan necesaria para el ser humano”. “Jesús no propone una revolución de tipo social y político, sino la revolución del amor, que ya ha realizado con su Cruz y con su Resurrección”, manifestó.
Asimismo, afirmó que la tarea de los discípulos del Señor a realizar en la sociedad actual es “manifestar la justicia de Dios” consolando a los pobres. Además, invitó a dejarse guiar por María “en el camino de la Cuaresma, para ser liberados de la ilusión de la autosuficiencia, reconocer que tenemos la necesidad de Dios, de su misericordia, y entrar así en su Reino de justicia, de amor y de paz”.

«La Iglesia no abandona a los pobres», defiende el Papa
La Razón
El Pontífice animó, no sólo a los católicos, sino a todas las personas, a trabajar por «un futuro digno del hombre».
Ante las críticas que se lanzan con frecuencia contra la Iglesia al considerarse que ésta no ayuda lo suficiente a los más pobres, Benedicto XVI lanzó ayer un mensaje a ciudadanos romanos con escasos recursos en el que les dejaba claro que «La Iglesia os ama y no os abandona, porque reconoce en el rostro de cada uno de vosotros el rostro de Cristo». El Pontífice visitó un albergue de Cáritas diocesana de Roma, donde se encontró con voluntarios, responsables y personas acogidas. El complejo asistencial, creado hace 23 años, consta de un albergue, comedor y un pequeño centro médico, destinado a los pobres y sin techo de Roma.
En su discurso, Benedicto XVI afirmó que este centro «se ha convertido en un lugar donde, gracias al generoso servicio de tantos agentes y voluntarios, se realizan cada día las palabras de Jesús: ‘‘Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era extranjero y me acogisteis, enfermo y me visitasteis’’». El Pontífice puso de manifiesto que practicar la caridad hacia los más desfavorecidos constituye la misión de la Iglesia, junto con el anuncio del Evangelio.
Posteriormente, Benedicto XVI quiso aprovechar el discurso para animar «no sólo a los católicos, sino a cada hombre de buena voluntad, en particular a cuantos tienen responsabilidad en la administración pública y en las diversas instituciones», a «empeñarse en la construcción de un futuro digno del hombre». Además, invitó a cuantos trabajan en el albergue a considerar a las personas acogidas en el centro «como uno de los tesoros más preciosos» de sus vidas.
Por último, el Papa invitó a los jóvenes a vivir la experiencia del voluntariado, que constituye «una auténtica escuela en la que se aprende a ser constructores de la civilización del amor, capaces de acoger al otro».
15 millones de euros para Haití
Este fin de semana, Cáritas Española ha publicado el 4º informe de actividad sobre su respuesta a la emergencia en Haití. Desde el terremoto del pasado 12 de enero, Cáritas Española ya ha recaudado 15 millones de euros, que están siendo destinados a apoyar la acción de la Iglesia haitiana a favor de las víctimas. Por diócesis españolas, a día 8 de febrero, Cáritas de Córdoba había recaudado 587.000 euros, Burgos: 369.000, Santander: 330.000, Salamanca: 260.000 y Huesca: 60.000 euros.

Detenidos en Asia hasta que no renuncien a su fe
La Razón
Durmiendo al raso sin luz ni agua limpia ni comida, por no querer renunciar a su fe. Esta es la situación que soportan 48 cristianos de la provincia de Salavan, situada al sur de Laos, país del sudeste asiático, desde el pasado 10 de enero. Fue entonces cuando el líder del Gobierno del distrito de Ta-Oyl ordenó su detención, después de un incidente en el que 100 oficiales del distrito irrumpieron en una celebración religiosa del domingo por la mañana, apuntaron con pistolas a las cabezas de los feligreses y forzaron a 48 de ellos, entre ellos niños, a entrar en un descampado cercano, donde se dice que permanecen detenidos.
No los soltarán hasta que no renuncien a su fe. Les has confiscado sus pertenencias personales y han destruido seis de sus casas. No los dejan volver a la aldea y ahora están durmiendo en el suelo sin refugio y con la única agua que les provee un pequeño arroyo cercano, ha denunciado «International Christian Concern» (ICC), una organización internacional que se dedica a asistir a cristianos que son víctimas de persecución y discriminación por practicar su fe.
Otra organización con el mismo fin, «Human Rights Watch for Lao Religious Freedom» (HRWLRF), ha explicado a la agencia Ucanews que el líder local declaró el año pasado que el culto a los espíritus sería la única forma aceptable de culto en la comunidad y anunció que habían «prohibido la fe cristiana en nuestro pueblo».
Mayoría budista
En Laos, un 65% de la población es budista y un 1,5%, cristiana, con unos 40.000 católicos. Las autoridades comunistas acusan a los cristianos de adherirse a creencias importadas que representan una amenaza para el sistema político.
Sin embargo, los artículos 6 y 30 de la Constitución de Laos garantizan el derecho de los cristianos y de otras minorías religiosas a practicar la religión que escojan sin discriminación o penalización.

El Papa, conmovido por los vagabundos
ABC
Las lágrimas se asomaron a los ojos del Papa y rodaban por sus mejillas mientras Benedicto XVI escuchaba el saludo de una vagabunda convertida en voluntaria en el refugio para inmigrantes sin casa en la céntrica Stazione Termini de Roma. Bajo las vías de la gigantesca estación de trenes, un ejército invisible de novecientos voluntarios entre médicos, farmacéuticos, asistentes sociales, cocineros y limpiadoras ha atendido a millones de vagabundos e inmigrantes pobres en sus 23 años de actividad.
Giovanna Cataldo llegó al refugio de Cáritas de Roma en una situación desesperada pero, gracias a la ayuda gratuita de otras personas, se rehabilitó y se convirtió en voluntaria para, a su vez, ayudar a una gran cantidad de pobres y de «homeless» que se protegen de la lluvia y del frío en la Stazione Termini. La compañía «Ferrovie dello Stato» cedió a Cáritas los espacios vacíos bajo la estación, en los que ahora hay comedor gratuito, ambulatorios y refugio de vagabundos a los que el Papa dijo ayer: «La Iglesia os ama profundamente y no os abandona porque reconoce en el rostro de cada uno de vosotros el rostro de Jesús».
El «Chinatown» de Roma
Benedicto XVI comenzó a emocionarse cuando, al saludar a una mujer china, le explicaron que, con ayuda de voluntarios que hablan los dos idiomas chinos acogían a muchos inmigrantes de ese país ya que el «Chinatown» de Roma ha crecido al lado de la Stazione Termini. Después saludó a una joven peruana, a una mujer de Camerún, y a docenas de pobres más.
El refugio de Cáritas recibe también a gitanos y dispone incluso de una furgoneta-ambulatorio para visitar los campamentos de nómadas en la operación «Salud Gitana». Cuando el Papa saludaba a una chiquilla de dos años en brazos de su madre, le explicaron que la pequeña tiene que someterse este mes a una operación a corazón abierto. Por los pasillos, las fotos de refugiados y de pacientes dejaban claro que ésta era «su casa».
Benedicto XVI se emocionó también cuando le regalaron un crucifijo mutilado procedente de la iglesia de Onna, aldea situada en el epicentro del terremoto de L´Aquila, adonde acudieron muchos de los voluntarios de Cáritas.

Opinión

Por qué sí
Diario de Navarra / José G. Vera
La decisión de colocar una estatua de Juan Pablo II en la avenida pamplonesa que lleva su nombre ha suscitado un cierto revuelo político en Pamplona. Las razones a favor de esa decisión son muchas y están alejadas de imposiciones, dogmatismos o confesionalidades municipales.
Su forma de vivir las virtudes humanas, su heroicidad en las virtudes cristianas, el reconocimiento de su misión por parte de todas las confesiones religiosas y su dimensión de personaje para la historia, le hacen merecedor de esa imagen.
El pontificado de Juan Pablo II fue por su duración, por su intensidad y por su dimensión pública uno de los más notables de la historia de la Iglesia y de la historia de la humanidad. Prácticamente todos los gobernantes del mundo coincidieron en señalar su liderazgo moral, su entrega en la lucha de las causas justas y su valor como referente histórico. Así lo reconocieron Bush, Putin, Chirac, Blair, Berlusconi o Fidel Castro. El israelí Sharon, el egipcio Mubarak y el palestino Abbas destacaron su dedicación a la paz. Javier Solana, responsable de la política exterior de la UE, lamentó que el mundo haya perdido a “un líder espiritual inolvidable y a un inteligente campeón de la paz”. A ninguno de ellos les sorprendería una imagen de Juan Pablo II en Pamplona.
También la clase política en España lo reconoció así. El día 2 de abril de 2005, a los pocos minutos de morir Juan Pablo II, Zapatero decía que su muerte “representa la pérdida de una de las figuras mundiales más relevantes de la historia reciente” y alababa su “compromiso inquebrantable con la búsqueda de la paz para el mundo y la solidaridad entre los hombres”. Gaspar Llamazares alabó de él su “compromiso personal en favor de la paz y de los derechos humanos, como hizo palpable con sus denuncias ante la guerra de Irak”. En Navarra, la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que destacaba su papel en “la defensa de los derechos humanos” y su expresión de “los valores universales de fraternidad y solidaridad con los pueblos más necesitados”, a la vez que recordaba que fue el primer Papa que visitó Navarra, en 1982. A ninguno de ellos les sorprendería una imagen de Juan Pablo II en Pamplona.
En el ámbito de las confesiones religiosas la sintonía es idéntica. La más alta autoridad suní de El Cairo, Mohamed Sayed Tantaui, agradecía al Papa su impulso de la “amistad de los pueblos cristiano y musulmán, gracias a su respeto a los valores y los principios de justicia y paz”. Como hombre de la paz fue calificado por el Dalai Lama, el presidente de la Unión Mundial de los Ulemas Musulmanes, el patriarca de Constantino-pla, el Gran Rabino de Israel, o el líder chií Mohamed Jatami. El secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias, el pastor metodista Samuel Kobia, destacaba que “su influencia ha superado largamente los límites de la Iglesia católica romana y de la comunidad cristiana mundial”. A ninguno de ellos les sorprendería una imagen de Juan Pablo II en Pamplona.
Sus virtudes humanas sirven también de estímulo para quienes no comparten la misma fe que el Papa, pero desean una humanidad mejor. Su generosidad, entrega, laboriosidad, disponibilidad y tesón, su honestidad, su capacidad de pedir perdón y de perdonar son virtudes que todos podemos reconocer en su imagen y seguramente a todos los pamploneses, con independencia de nues- tra fe, nos gustaría que se reconocieran en nosotros. Igualmente las virtudes cristianas vividas heroicamente son modelo para todos los católicos: su fe, esperanza y caridad alientan hoy a millones de personas, que esperan su pronta beatificación. En la imagen de Juan Pablo II, muchos podremos ver un Papa de la Iglesia Católica, pero todos podremos ver un hombre entregado al servicio de los demás, en especial de los que sufren (pobreza, hambre o guerras injusta). A ninguno de nosotros nos sorprendería una imagen de Juan Pablo II en Pamplona.
Mirándolo así, la oposición a esta imagen de Juan Pablo II puede parecer una muestra de intolerancia hacia los valores representados por este personaje histórico, referente moral, líder de los católicos y modelo de humanidad y de servicio a la paz.

Episodios de cristofobia
ABC / Juan Manuel de Prada
El Cristo de Monteagudo que la cristofobia pretende ahora derruir fue erigido, en honor al Sagrado Corazón de Jesús, durante el reinado de Alfonso XIII. El diario La Verdad de Murcia, en un clarificador artículo de Pedro Soler, detalla las vicisitudes que precedieron a la inauguración del monumento: el proyecto, impulsado en 1921 por una comisión de próceres locales, fue financiado por suscripción popular y encomendado al escultor José Planes, entre el alborozo de los murcianos, que organizaron diversos actos religiosos, recordando la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, mientras el periódico de la ciudad publicaba relaciones de las donaciones populares recibidas, que permitían entrever que «lo que parecía cosa irrealizable y que muchos calificaban de utópica, por las dificultades surgidas, en breve espacio de tiempo va a tener feliz realización». Tales dificultades motivarían que Planes se apartase del proyecto; y a la postre la imagen del Sagrado Corazón que se erigió en Monteagudo fue obra del joven escultor murciano Antonio Nicolás. La inauguración del monumento se celebró el 31 de octubre de 1926; acontecimiento que, según nos narra Pedro Soler, se desarrolló entre romerías y numerosas manifestaciones de fe popular.
Aquel Cristo de Monteagudo -como el del Cerro de los Ángeles- sería destruido diez años más tarde, en plena vorágine cristofóbica desatada por la Guerra Civil. Algunos años más tarde, en 1951 exactamente, otro monumento fue levantado sobre las ruinas del antiguo; y ahora, como ocurriera en 1936, otra vorágine cristofóbica trata de derribarlo, aduciendo que se trata de «una reliquia del totalitarismo católico impuesto por Franco». El odium fidei se disfraza con ropajes diversos, aclimatándose a la época en que trata de imponerse; en esta fase «democrática» de la historia, el odium fidei, que en épocas perfumadas por el aroma de la sangre no necesitaba para imponerse sino la expansión de los más sórdidos instintos criminales, se emperifolla con la coartada legalista, amparándose además en la ignorancia histórica que corrompe a un pueblo reducido a la esclavitud. El Cristo de Monteagudo no es ninguna «reliquia del totalitarismo católico impuesto por Franco», sino expresión de una fe popular que fue perseguida y abatida por el plomo durante la Guerra Civil; y este episodio cristofóbico que trata de volver a destruirlo, como ocurriera en 1936, no es sino otra expresión -más meliflua, si se quiere- del mismo odio de antaño.
Otro episodio cristofóbico más abyecto aún se está desarrollando en estos días, al cobijo de la llamada ley de Memoria Histórica, en el monasterio de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que los cristófobos de hogaño pretenden convertir en una suerte de museo de los horrores del franquismo. Pero para ello hace falta primeramente negar el sentido religioso de aquel monumento, que la cruz de piedra más alta de Europa pregona a los cuatro puntos cardinales; un sentido que la presencia de monjes benedictinos en el lugar hace patente. La coartada legalista ha prohibido ya el acceso al recinto; pero su objetivo más inmediato es expulsar a los monjes benedictinos del monasterio. Tal expulsión, que podría consumarse en las próximas semanas, permitirá invertir la verdadera naturaleza del Valle de los Caídos: un monasterio benedictino encomendado, bajo la advocación de la Cruz, a la oración por los muertos caídos en una guerra fratricida se convierte así en un monumento al odio; o sea, la «abominación de la desolación» de la que nos hablaba el profeta Daniel. Y es que en el episodio del Cristo de Monteagudo, como en la expulsión de los monjes del Valle de los Caídos, disfrazado de coartadas legalistas, hallamos el mismo odio de antaño, la misma cristofobia que derribaba estatuas del Sagrado Corazón y vaciaba de monjes los monasterios.

Preservar el don de la tierra
ABC / Jesús Higueras
Sigue en nuestra mente el horror sufrido por el pueblo de Haití. Pero no olvidemos que el dolor de ese pueblo, como el de tantos en la tierra, además de estar motivado por la muerte súbita de miles de personas con motivo del terremoto, es también un dolor muy profundo que nace de la terrible injusticia que supone la pobreza y el hambre, el subdesarrollo y la falta de unas infraestructuras mínimas que sostengan el posible crecimiento de la sociedad.
Por eso, Manos Unidas nos recuerda un año más la obligación que tenemos todos los ciudadanos del mundo desarrollado, pero de un modo especial los cristianos, de crear estructuras estables de justicia que ayuden a superar la tragedia del hambre y la pobreza. En esta campaña se nos propone como lema «contra el hambre, defiende la tierra», pues hemos de ser conscientes que en el plan original de Dios, la naturaleza es el marco en el cual se desarrolla en armonía la vida del hombre. Para los cristianos, hablar de la tierra o de naturaleza es hablar de la obra creadora de Dios. Si olvidamos el origen y el destino del universo, y en nuestro caso del planeta en el que vivimos y lo desvinculamos de Dios, su verdadero autor, corremos el riesgo de hacer un mal uso de los bienes creados, cayendo en el egoísmo y en el olvido más absoluto del destino universal de esos mismos bienes, creyendo que sólo unos pocos deben disfrutar de la creación mientras que la mayoría padece unas carencias terribles. Defender la creación es defender al ser humano, especialmente al más débil, al hambriento, al enfermo, al no nacido, al anciano indefenso, pues toda la creación debe ponerse al servicio del ser humano y éste, a su vez, protegerla para protegerse a sí mismo.
Es Dios mismo quien nos pide que colaboremos en la construcción de un mundo un poco más justo.