13 de mayo de 2010

Internacional

Benedicto XVI: «Que vuestra vida sea un lugar de belleza»

La Razón

Benedicto XVI pasó ayer la mañana con los cultos y poderosos en Lisboa y, como contraste, por la tarde llegó a Fátima, símbolo de la sabiduría de los pequeños y los humildes, donde cinco millones de peregrinos anuales veneran a dos niños, pastores analfabetos, como beatos de la Iglesia. De hecho, el motivo oficial del viaje papal son los 10 años de la beatificación de Francisco y Jacinta dos Santos, que nunca llegaron a ir a la escuela, tuvieron sus primeras visiones en 1916, con 8 y 6 años, y murieron con 11 y 10 años.

Sus cortas vidas contrastan con la del anfitrión del Papa por la mañana, el cineasta Manoel de Oliveira, que a sus 101 años sigue estrenando películas. Cuando la Virgen se apareció en Fátima, durante la Primera Guerra Mundial, Oliveira tenía la misma edad que Francisco, y cuando nació el bebé Joseph Ratzinger ya tenía 18 años y trabajaba en el cine mudo. Oliveira representó a los 1.500 asistentes al encuentro del Papa con el mundo de la cultura. En su discurso afirmó que «las raíces de la nación portuguesa y de toda Europa, queramos o no, son cristianas» y sugirió que en el arte y la religión residen «la memoria y la nostalgia del Paraíso perdido del que nos habla la Biblia, tesoro inagotable de nuestra cultura europea».

Por su parte, el Papa recordó que «para nosotros, cristianos, la Verdad es divina; es el “Logos” eterno, que tomó expresión humana en Jesucristo», propuso el «respeto dialogante» que puede «abrir puertas nuevas para transmitir la verdad» y animó a los artistas a hacer «cosas bellas, pero sobre todo, convertir vuestras vidas en lugares de belleza».

Sócrates, «religiosidad propia»

La otra gran cita de la mañana fue con el primer ministro, el socialista José Sócrates. Al contrario que Zapatero durante la visita papal a Valencia de 2006, Sócrates  sí asistió a la misa del Pontífice el martes. «Tengo una religiosidad propia», afirmó el político que ha implantado en Portugal el divorcio rápido, el aborto libre en plazos y el matrimonio homosexual. «Me gusta participar en el sentimiento trascendente con otras personas», declaró a la salida de la misa. Ayer, en el encuentro con el Papa, alabó el trabajo social de las instituciones católicas y sus relaciones «excelentes» con el Estado.

Al llegar a Fátima por la tarde, el Papa ofreció una rosa de oro ante la imagen de la Virgen, en la capilla de las apariciones. En una oración compuesta por él, comparó la bala del pistolero Alí Agca, insertada en la corona de la imagen, con «la bala de nuestras preocupaciones y sufrimientos». A las seis celebró vísperas con unos 6.000 clérigos, a los que propuso el modelo de la Virgen y del Santo Cura de Ars y les pidió que se apoyen mutuamente. A las nueve y media, una multitud le acompañó en el rezo del Rosario y la procesión de las antorchas.

Por su parte, el prefecto emérito de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal portugués José Saraiva, rechazó el martes en declaraciones a Radio Vaticano que la Iglesia esconda ningún secreto más de Fátima, como algunos rumorean dentro y fuera de la Iglesia. «La tercera es la última parte del mensaje secreto; no existe razón alguna para afirmar que existe una cuarta parte», aseguró.

Ratzinger: “La Iglesia tiene que aprender a estar en el mundo”

EL PAÍS

Benedicto XVI mantuvo ayer en la segunda jornada de su visita a Portugal el tono autocrítico con el que inició el viaje. “La Iglesia tiene que aprender a estar en el mundo actual”, en un diálogo “sin ambigüedades”, dijo el Papa ante más de 1.000 representantes de la cultura y las artes reunidos en el Centro Cultural de Belem (CCB), en Lisboa. El Pontífice se trasladó por la tarde a Fátima, que acapara todo el protagonismo de la visita papal hasta mañana.

Las palabras de Benedicto XVI en Lisboa fueron un canto a la verdad, descrita como “un servicio que la Iglesia presta a la sociedad. Y un canto al “respeto dialogante”, que permita una comunicación y “respeto de otras verdades”. El Papa marcó el tono de sus intervenciones en el vuelo que lo trasladó el martes a Lisboa, cuando asumió los pecados de la Iglesia (al afirmar que el enemigo está dentro de sus filas) en una condena firme de los abusos cometidos por religiosos.

Tolerancia religiosa

Ayer, defendió el diálogo intercultural, como piedra angular, entre África y Europa, y el respeto de todas las tendencias religiosas. Le escuchaba una nutrida representación de intelectuales y políticos, en cuyo nombre habló el cineasta Manoel de Oliveira, de 101 años. Antes de trasladarse en helicóptero a Fátima recibió en la Nunciatura al primer ministro, José Sócrates (socialista), con el que conversó sobre “la importancia que las instituciones de la Iglesia católica tienen en Portugal, en el desarrollo de las políticas sociales”, según dijo el jefe de Gobierno.

En el santuario, donde los católicos conmemoran hoy el 93º aniversario de las apariciones de la Virgen a tres jóvenes pastores, le esperaban miles de fieles. En la oración en la ermita de las Apariciones, Benedicto XVI aludió al tercer misterio de Fátima, que profetizaba el atentado contra su antecesor, Juan Pablo II, perpetrado el 13 de mayo de 1981, y a “la bala que fue interceptada por la Virgen”. En este viaje a Portugal, el Papa ha hecho una relectura del tercer misterio, al que tuvo acceso cuando era, como cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El mensaje de Fátima, ha dicho, anunciaba sufrimientos de la Iglesia, que “vemos hoy de manera particular”. En su primera visita a la nueva basílica de Fátima, Benedicto XVI ofició una misa de vísperas ante una multitud de sacerdotes, diáconos y seminaristas.

Texto íntegro del «tercer secreto de Fátima»

La Razón

«Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima.

Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima, el Señor Obispo de Leiria, y de la Santísima Madre vuestra y mía. Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más en lo alto, a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando, emitía llamas que parecía que iban a incendiar el mundo, pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él. El Ángel, señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!” Y vimos en una inmensa luz, que es Dios, “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él”, a un obispo vestido de blanco. Hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre. También a otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque, con la corteza. El Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas, y medio tembloroso, con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino. Llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos ángeles, cada uno con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.  Tuy, 3-1-1944.»

El Papa pide a los intelectuales que no teman «confrontarse» con Dios

La Razón

Benedicto XVI abogó también por potenciar el diálogo intercultural, para promover la cooperación entre países y construir una “ciudadanía mundial” basada en los derechos humanos, independientemente del origen étnico, pertenencia política y creencias religiosas.

El Papa dijo hoy en Lisboa que un pueblo que reniega de Dios “acaba perdido en los laberintos del tiempo y de la historia, sin valores claramente definidos y sin objetivos” y exhortó a los intelectuales a “no tener miedo” a confrontarse con Dios y a dialogar con los creyentes.

Benedicto XVI abogó también por potenciar el diálogo intercultural, para promover la cooperación entre países y construir una “ciudadanía mundial” basada en los derechos humanos, independientemente del origen étnico, pertenencia política y creencias religiosas.

El Pontífice, en su segundo y último día en Lisboa, camino de Fátima, se reunió con el mundo de la cultura portuguesa, representada, entre otros, por el centenario cineasta Manoel de Oliveria (101 años), al que expresó su “admiración”, y la fadista Carminho, de 25, una de las nuevas voces del fado, antes quienes dijo que la sociedad actual vive una época “turbulenta”.

“La cultura actual refleja una tensión, que a veces toma forma de conflicto, entre el presente y la tradición. La dinámica de la sociedad absolutiza el presente, separándolo del patrimonio cultural del pasado y sin intención de delinear el futuro”, afirmó el Papa ante más de mil personas.

El Obispo de Roma dijo que esa valorización del presente como “fuente inspiradora del sentido de la vida”, choca con la fuerte tradición cultural de pueblos, como el portugués, marcados por la influencia milenaria del cristianismo.

El Pontífice agregó que ese conflicto entre tradición y presente se expresa en la crisis sobre la verdad de Dios, “la única que puede orientar y trazar el sendero de una existencia conseguida, tanto a nivel individual como pueblo.

“Para una sociedad formada mayoritariamente por católicos y cuya cultura está profundamente marcada por el cristianismo se revela dramático intentar encontrar la verdad fuera de Jesucristo”, subrayó el Papa.

Benedicto XVI expresó el respeto de la Iglesia con “otras verdades” o con “las verdades de los otros” y abogó por el diálogo con otras culturas.

El Papa teólogo, recordando a Pablo VI, afirmo que la Iglesia tiene que dialogar con el mundo en el que vive y que ese diálogo debe ser sin “ambigüedades”.

A este respecto agregó que constatadas las diferencias culturales hay que trabajar para que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que se enriquezcan de ellas y le ofrezcan lo que poseen de bien, auténtico y bello.

“Esta es una hora que exige lo mejor de nuestras fuerzas, audacia profética, capacidad renovada para mostrar nuevos mundos al mundo”, dijo el Papa recordando al poeta nacional luso Luis de Camoes.

Y en esa línea agregó: “vosotros, trabajadores de la cultura en todas sus formas, creadores de pensamiento y opinión, que gracias a vuestro talento tenéis la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad colectiva, no tengáis miedo de dialogar con los creyentes, que como vosotros se sienten peregrinos en el mundo y en la historia hacia la belleza infinita”.

“Queridos amigos, la Iglesia considera como su misión prioritaria en la cultura moderna tener despierta la búsqueda de la verdad y por consiguiente de Dios. Os invito a profundizar en el conocimiento de Dios. Hacer cosas bellas, pero sobre todo hacer que vuestras vidas sean lugares de belleza”, concluyó el Papa.

Benedicto XVI defendió el Concilio Vaticano II, que impulsó a la Iglesia hacia el tercer milenio y la renovó, y dijo que el mismo la Iglesia acogió lo mejor de la modernidad, “evitando los errores y callejones sin salidas de la Reforma y del Iluminismo”.

Tras este encuentro, el Papa se reunió con el primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, bajo cuyos gobiernos se han aprobado las leyes de matrimonios homosexuales, divorcio sin consentimiento mutuo y aborto.

Esta tarde el Papa se traslada a Fátima, a 125 kilómetros de Lisboa, donde se postrará ante la Virgen que se apareció a los tres pastorcillos en seis ocasiones en 1917 y tan unida desde entonces a todos los Pontífices.

Visitará la Capilla de las Apariciones y, lo mismo que hizo en 1967 Pablo VI, entregará una rosa de oro a la Virgen.

Juan Pablo, que visitó el santuario en tres ocasiones (1982, 1991 y 2000) y siempre consideró que la Virgen la salvó la vida el 13 de mayo de 1981 cuando fue tiroteado en el Vaticano por el terrorista Ali Agca, donó a la Virgen la bala que le disparó el turco y que está engarzada en la corona.

Benedicto XVI celebrará las vísperas con los sacerdotes, bendecirá las antorchas y participará en el tradicional rosario.

El Papa en Portugal: “El perdón no sustituye la justicia”

Forumlibertas.com

Benedicto XVI inicia su viaje pastoral afirmando que “la mayor persecución de la Iglesia, nace de su pecado” aunque advierte que “ninguna fuerza podrá jamás destruirla”.

El Papa Benedicto XVI ha sido recibido cálidamente en su viaje pastoral a Portugal que se ha iniciado este martes, 11 de mayo y que durará hasta el viernes. Miles de personas con banderas dedicaron un recibimiento caluroso al Santo Padre. El obispo de Roma, en sus primeras palabras en el viaje, abordó sin ambages la polémica provocada por los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y afirmó que “la mayor persecución de la Iglesia nace del pecado en su seno”.

Con la valentía y la transparencia con la que está tratando tanto el pontífice como la Iglesia este tema, Benedicto XVI explicó a los periodistas en el vuelo que lo llevaba a Lisboa que “los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo proceden de afuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente del interior de la Iglesia, del pecado que se da en la Iglesia”.

Además, el Santo Padre ha negado que en el mensaje de la Virgen de Fátima se pueda ver el atentado que sufrió Juan Pablo II o los escándalos sexuales en el seno de la Iglesia ya que se trata de un mensaje “universal”.

“Esto siempre se ha sabido, pero hoy lo vemos de manera realmente aterradora: la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos de afuera, sino que nace del pecado de la Iglesia, y la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender por una parte el perdón, así como la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye a la justicia”, ha agregado el Papa.

La Iglesia siempre continuará

El Papa Benedicto XVI ha manifestado que es “una prioridad” que los cristianos aporten su perspectiva en todos los ámbitos de la sociedad durante la Eucaristía que presidió el lunes de su llegada en la Plaza del Comercio de Lisboa y a la que asistieron miles de personas.

“La prioridad pastoral es hacer de cada mujer y hombre cristiano una presencia radiante en medio del mundo, en la familia, en la cultura, en la economía”, ha señalado el Pontífice. En este sentido, ha recalcado que “muchas veces nos preocupamos de las consecuencias sociales, culturales y políticas de la fe, dando por hecho de que la fe existe, algo que cada vez es menos realista”, según reporta la agencia Europa Press.

En su opinión, quizá “se ha confiado excesivamente en las estructuras y en los programas eclesiales, en la distribución de poderes y funciones”. “Pero ¿Qué sucede si la sal se vuelve insípida?”, se ha preguntado.

Ante esta situación, Benedicto XVI ha hecho un llamamiento para que “se vuelva a anunciar con vigor y alegría el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo”. “La resurrección de Cristo nos asegura que ninguna fuerza podrá jamás destruir a la Iglesia. Por tanto, nuestra fe tiene fundamento, pero es preciso que tome vida en cada uno de nosotros”, ha añadido.

Para esto, según ha continuado, “hace falta un esfuerzo capilar para que cada cristiano se transforme en testigo y anuncie la esperanza que lo anima: sólo Cristo puede satisfacer plenamente los deseos de cada corazón humano y responder a las cuestiones más inquietantes sobre el sufrimiento, la injusticia y el mal”.

Opinión

Benedicto XVI, alto y claro

ABC / Valentí Puig

Se llega a una paradoja trágica cuando al afirmar algo de trascendencia con toda firmeza y rigor, el ruido y la polución sistemáticas lo tergiversan hasta el extremo de que la afirmación se convierta en negación; la claridad, en ambivalencia; la entereza, en duda. Benedicto XVI lleva tiempo diciendo lo mismo sobre el escándalo de la pederastia, pero se le han atribuido otras versiones, contradictorias cuando no contrapuestas. Una y otra vez, casi en un «crescendo» que es sólo aparente, su mensaje era el de la transparencia, de honda humildad y exactitud intelectual. Está todo en la «Carta a los católicos de Irlanda».

¿Se podrá ahora interpretar de cualquier otro modo lo dicho en Portugal? Queda alto y claro: ha dicho que la más grande persecución a la Iglesia no viene de enemigos de fuera, sino que nace del pecado de la Iglesia. Quienes hayan minimizado, camuflado y maquillado estos delitos funestos, a veces al amparo de comparaciones estadísticas, son una prueba de cómo las buenas intenciones se convierten en una vertiente del relativismo, en el mejor de los casos. El enemigo en casa. Esas defensas melifluas y siempre parciales pueden causarle al catolicismo más daño que la verdad cruda, desnuda, casi beligerante, porque al final sólo cuenta que la verdad nos hará libres. Caiga quien caiga. «El perdón no sustituye a la justicia», ha dicho el Papa Ratzinger, y es lo que llevaba tiempo diciendo, tanto sobre el caso Maciel como con el escándalo de la pedofilia. Para tales conductas existen la Policía y los jueces. No basta para nada con el derecho canónico: aplíquese el Código Penal.

¡Cuánto perdón habrá de pedir Benedicto XVI en nombre de la Iglesia católica siendo él quien antes quiso echar abajo el tinglado de los mercaderes del templo! Es otra paradoja trágica, algo que un agustiniano de tanto fuste como él ha de percibir con una claridad dolorosa. Se le creía absorto en sus meditaciones teológicas, pero estaba escrutando el corazón de las tinieblas, en un ámbito del mal al que se le había consentido un territorio, una impunidad y casi un método. Hubo quien prefirió tolerar internamente ese tumor antes que acudir a consolar y ser justos con las víctimas: es más, hubo quien exigió el silencio de las víctimas para proteger a los culpables.

Sabemos que esas cosas han ocurrido y, en consecuencia, habrá un antes y un después. Para quien quiera escucharla, ahí está la voz alta y clara de Benedicto XVI. Negar la probabilidad de una nueva desconfianza sería engañarse. Entre otras cosas, seguramente haya que reparar algunas disfunciones manifiestas de la Curia romana y transparentar sistemas de responsabilidades. Haría falta un carácter como el de Bernanos para fustigar la bajeza de los comportamientos que han conducido a esta crisis y a la insidia de su negación. Decía: «Para mí, pensar no es una necesidad ni un placer, es un riesgo». Decir la verdad con coraje.

Habrá quien prosiga excusándose en complots, en manejos oscuros. Puede haberlos, pero Benedicto XVI ha hablado alto y claro. También sus palabras constituyen un antes y un después. Una condena de tal calado no se había pronunciado desde tiempo inmemorial. Sin duda, las circunstancias lo exigían, para el mundo católico y para la presencia del legado cristiano y sus valores en lo que llamamos civilización. La Iglesia católica -dice- tiene una profunda necesidad de reaprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, por un parte, el perdón, y también la necesidad de justicia. También habría que ser justos con Joseph Ratzinger.

Navarra

El colegio de la Compañía de María de Tudela celebra su fiesta

Diario de Navarra

El colegio de la Compañía de María de Tudela está celebrando esta semana las fiestas en honor a su patrona Santa Juana de Lestonnac con la participación de toda la comunidad escolar.

Una de las novedades de esta edición de la fiesta ha sido la instalación en el patio del colegio de una réplica de la imagen de Santa Juana de Lestonnac, cuyo original se encuentra en la fachada de la Sagrada Familia de Barcelona.