25 de junio de 2010

Nacional

Los obispos creen muy “grave” que el Gobierno prohiba los crucifijos en las aulas

ABC

La Conferencia Episcopal Española (CEE), consideró ayer “grave” que una sentencia prohíba la exhibición de símbolos religiosos, y está en contra de que se prohíba el uso del crucifijo en las escuelas publicas por ley, dijo su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino. En la rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión Permanente de la CEE, Martínez Camino añadió que el crucifijo “no impone ninguna religión, no implica ninguna confesión de fe y que el Estado, aconfesional, debe tutelar la libertad religiosa”. “Eliminar símbolos es segar la hierba bajo los pies de nuestra propia cultura. Prohibir el crucifijo es ir en contra del crucifico”, añadió.

Según el portavoz de la CEE, “nuestras sociedades son cristianas y el Estado tiene que tener su neutralidad, pero eso no quiere decir que esté legitimado para prohibir la exhibición de los símbolos cristianos en ningún sitio”. El crucifijo, agregó, además de un símbolo cristiano “es un símbolo de la raíz de nuestra cultura”.

La Comisión Permanente hizo una Declaración también ante la resolución el próximo día 30 de la Corte europea sobre la exposición de símbolos religiosos en las escuelas estatales. La corte emitirá un fallo sobre el recurso del gobierno italiano por la sentencia del tribunal europeo que daba la razón a una ciudadana que había pedido la retirada del crucifijo en una escuela cerca de Padua en 2002. La Declaración pide a Europa que respete “a la vez la libertad religiosa de cada uno y las tradiciones de cada pueblo y nación” para que se puedan desarrollar unas relaciones adecuadas entre las religiones y los pueblos, en justicia y en libertad.

La CEE, junto con otras conferencias episcopales, subraya la importancia de esta cuestión para las convicciones religiosas de los pueblos y para las tradiciones culturales de Europa y argumenta que gracias al cristianismo, Europa ha sabido afirmar su autonomía.

El Gran Poder vuelve al culto

LA RAZÓN

La talla de Jesús del Gran Poder, obra del escultor Juan de Mesa, volverá a partir de las 8,00 y hasta las 22,00 horas de este viernes al culto tras el ataque que sufrió el pasado fin de semana por parte de un funcionario de prisiones en la basílica de San Lorenzo de Sevilla, lo que le ha valido al agresor su imputación en un delito de  atentado contra el patrimonio histórico y su suspensión provisional  de funciones por parte de Instituciones Penitenciarias.

El hermano mayor del Gran Poder, Enrique Esquivias, indicó a Europa Press que como medida cautelar, y a falta de una reflexión definitiva en la que deben contar con asesoramiento profesional en materia de seguridad, el camarín de la imagen permanecerá cerrado salvo los viernes, en los que se mantendrá abierto con un refuerzo de la vigilancia.

Esquivias, asimismo, aseguró que la hermandad no se plantea otros actos de reivindicación y repulsa contra el ataque más que una Misa de Acción de Gracias y el besamanos “que se organiza cada vez que el Señor se incorpora al culto”, manifestándose “totalmente al margen” de otros actos de acción social, como la convocatoria de ayer en la Plaza de San Lorenzo, realizada en el marco de la red social cibernética Tuenti.

El Cabildo de la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de   Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, asimismo, resolvió   en sesión extraordinaria no personarse en las diligencias incoadas en   contra de este funcionario de prisiones por el Juzgado de Instrucción   número 10.

Así, esta talla –datada en 1620, icono del mundo cofrade   hispalense y dañada en su articulación con el hombro al serle   arrancado el brazo durante el suceso– será expuesta en la basílica   de la hermandad; a las 18,00 horas, el templo albergará una misa   solemne presidida por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, para   celebrar la restitución de la pieza, de incalculable valor histórico   al tratarse de un emblema del barroco sevillano.

El cabildo ha ratificado su total “colaboración” con la acción de la justicia. Al respecto, Esquivias consideró que la mayor “gravedad” de los hechos es la relativa a los “efectos sobre los sentimientos y convicciones religiosas” de los feligreses y seguidores de la hermandad, dado que los desperfectos ocasionados en la talla son subsanables.

Los obispos dicen que «sin la cruz no hay futuro»

EL MUNDO

No sólo es el símbolo por excelencia de la fe cristiana, sino también el icono de la memoria y de la cultura de España. «La cruz nos identifica como pueblo y sin ella no hay futuro», dice la Iglesia católica. Tanto es así que la Conferencia Episcopal asegura que prohibir la cruz en los lugares públicos es «dejar indefenso a un pueblo ante otras ofertas culturales, no siempre benéficas».

El documento episcopal parece referirse, entre líneas, a la oferta cultural y religiosa del islam. Pero ni los prelados ni su portavoz se atrevieron a confirmarlo explícitamente. Monseñor Martínez Camino reiteró, en varias ocasiones durante la rueda de prensa, que se podían referir tanto a la oferta cultural musulmana como a la agnóstica o a la atea.

En cualquier caso, la jerarquía católica está convencida de que si se suprimen los símbolos religiosos católicos, serán suplantados por otros. Porque, como explica Camino, «el ser humano es esencialmente simbólico y, si se suprimen los símbolos propios de nuestra cultura, serán sustituidos por otros».

Además, los símbolos expresan valores fundamentales de nuestra memoria, de nuestra historia y de nuestra cultura. Valores como el de la separación Iglesia-Estado, la afirmación de la autonomía de los campos espiritual y temporal a la apertura «al principio de libertad religiosa, respetando tanto los derechos de los creyentes como de los no creyentes». El ejemplo de este respeto, según los obispos, es el hecho de que «otras religiones se difunden entre nosotros al amparo de esa realidad».

De la cruz no sólo viene la salvación, sino también los derechos civiles. Camino, en el trazo grueso, recalcó en varias ocasiones que «todos los logros de nuestra civilización surgen de la cruz». Para después matizar que la separación Iglesia-Estado y el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa no se consigue plenamente hasta después del Vaticano II (1962-1965). E, incluso, en España no se plasma hasta años después. «Ha sido un proceso de desarrollo de unos principios que están desde el comienzo en el cristianismo», matizaba el portavoz del episcopado.

En cualquier caso, la Iglesia católica cree que «las sociedades de tradición cristiana no deberían oponerse a la exposición pública de sus símbolos religiosos; en particular, en los lugares en los que se educa a los niños». Primero, porque la presencia de la cruz «en los ámbitos públicos» es un símbolo inclusivo y «sostén de los que sufren y los necesitados, sin distinción de fe, raza o nación».

En segundo lugar y sobre todo, la Conferencia Episcopal subraya las razones culturales e históricas de la presencia pública del crucifijo. «En la cultura y en la tradición religiosa cristianas, la cruz representa la salvación y la libertad de la humanidad. De la cruz surgen el altruismo y la generosidad más acendrados, así como una sincera solidaridad ofrecida a todos, sin imponer nada a nadie».

Oponerse a su presencia pública dificultaría la transmisión «a las generaciones futuras de su propia identidad y de sus valores». Prohibir la cruz conduciría, según los obispos, a convertir en contradictoria a la sociedad, por «rechazar la herencia espiritual y cultural en la que hunde sus raíces». Más aún, ponerse en contra de los símbolos religiosos es «cegar las fuentes básicas de la ética y del derecho que se han mostrado fecundas en el reconocimiento, la promoción y la tutela de la dignidad de la persona».

Por todo este cúmulo de razones, la Conferencia Episcopal española se une a «otras conferencias episcopales y a diversas instancias tanto estatales como sociales de todo el Continente» para apoyar «la exposición de los símbolos religiosos en las escuelas estatales».

«Prohibir el crucifijo pone en peligro la libertad religiosa»

LA RAZÓN

Madrid- El próximo 30 de junio se conocerá la revisión sobre la sentencia que dictó en 2009 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en relación con la presencia de los crucifijos en las aulas. El Tribunal de Estrasburgo declaró en su día que la exhibición de estos símbolos cristianos en las paredes viola el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones y, además, viola el derecho de los padres a educar a sus hijos.

En España, la Conferencia Episcopal se ha mostrado a favor de que los crucifijos permanezcan en las aulas, sumándose a otras 22 Conferencias Episcopales europeas y 11 Estados que se personarán en el recurso. El portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino, presentó ayer, tras la reunión de la Comisión Permanente de los obispos, una declaración sobre la exposición de los símbolos religiosos en Europa. En ella los obispos españoles declaran que esta actitud cierra «el camino del futuro» a las sociedades y piden que los crucifijos se mantengan en las escuelas para transmitir ideas y valores.

Separación Iglesia y Estado

«Gracias precisamente al cristianismo, Europa ha sabido afirmar la autonomía de los campos espiritual y temporal y abrirse al principio de la libertad religiosa, respetando tanto los derechos de los creyentes como de los no creyentes», remite la declaración.

Martínez Camino quiso dejar claro que «si se mantiene esta sentencia que prohíbe el crucifijo será una cuestión grave», ya que hay «que pensar bien en cómo se concibe la justa neutralidad del Estado, que no es sujeto de fe ni puede imponer ninguna fe», tampoco es «autoridad religiosa» lo que debe hacer es «tutelar la libertad religiosa». Con la frase célebre «Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» recordó la antigüedad que tiene esta distinción.

El Episcopado español recuerda que la presencia de símbolos cristianos en la vida pública y, en concreto del crucifijo, «refleja el sentimiento de los cristianos de todas las confesiones y no pretende excluir a nadie». Al contrario, es expresión de una tradición a la que todos reconocen un gran valor y un gran papel como sostén para los que sufren, sin distinción de fe, raza o nación», reconocen.

«Eliminar símbolos es segar la hierba bajo los pies de nuestra propia cultura y valores», así señaló Martínez Camino que la polémica no sólo afecta a la libertad religiosa sino que también afecta a nuestras tradiciones y culturas. La exhibición de símbolos cristianos  en espacios públicos «no es una imposición, sino un símbolo de la raíz de nuestra cultura».

«Nuestra cultura tiene ese matiz, queramos o no», añadió el portavoz, al tiempo que señaló que existen un gran número de no creyentes «que se confiesan culturalmente cristianos». Además, consideró que «ese vacío de símbolos será sustituido por otros», «como los del agnosticismo, el ateísmo, u otras creencias religiosas con otros valores», algo que el Estado no puede imponer.

Otro peligro que consideró Camino «si se sigue la línea prohibicionista», es el de «concebir la religión como algo privado, que no puede aparecer en el ámbito público. Esto es totalmente contrario a una visión justa y positiva de la libertad religiosa», afirmó.

El caso italiano

El caso conocido como «Lautzi», se originó tras la denuncia de una madre finlandesa, y residente en Italia, que pidió la retirada del crucifijo en el colegio público en el que estudiaban sus hijos. Ante la negativa del colegio, la mujer lo denunció ante los tribunales italianos en los que nunca encontró éxito, hasta que lo presentó en Estrasburgo. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos exigió a Italia en marzo de 2009 que retirara la cruz de los colegios.

Los italianos pidieron la revisión de la sentencia, que en caso de no aceptarse, el Gobierno de Berlusconi dispondrá de tres meses para retirar los crucifijos de las aulas. Esto mismo podría ocurrir en el resto de países europeos, ya que este fallo, aplicable ahora sólo a Italia, sienta un precedente que en el futuro puede ser extrapolable a las otras naciones europeas si sus ciudadanos presentan demandas como la de Soile Lautsi.

Camino: «Los homosexuales merecen respeto y amor»

LA RAZÓN

Martínez Camino defendió durante la rueda de prensa de ayer que «no es legítima ninguna discriminación» hacia los homosexuales, en respuesta a una pregunta sobre la corrección de las declaraciones que hizo en su página web el portavoz de CiU en el Congreso, Duran Lleida, criticando que se celebre y apoye la «salida del armario» de una persona y no el paso de la homosexualidad a la heterosexualidad.

El portavoz de la CEE no quiso valorar las palabras de Duran Lleida pero sí defendió que «todas las personas, con independencia de su conducta, son dignas de un respeto absoluto, y no sólo un respeto, sino también de amor». Camino explicó que la Iglesia católica ve la «conducta» homosexual, subrayó la palabra conducta, como «desordenada», aunque ha reiterado que «de ahí no se deriva que se pueda discriminar ni tratar mal a alguien».

«Quitar la cruz es dejar a la sociedad indefensa ante otras ofertas culturales»

LA RAZÓN

El secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, dio a conocer este jueves un documento realizado por los obispos españoles sobre la exposición de símbolos religiosos cristianos en Europa, con motivo de la deliberación el próximo 30 de junio de la Corte Europea de Derechos Humanos sobre un recurso presentado por el Estado italiano ante una sentencia que ordena la retirada del crucifijo de una escuela pública italiana; conocido como el “caso Lautsi”.

En el documento, los obispos señalan que “ponerse en contra de los símbolos de los valores que modelan la historia y la cultura de un pueblo es dejarle indefenso antes otras ofertas culturales, no siempre benéficas, y cegar las fuentes básicas de la ética y del derecho que se han mostrado fecundas en el reconocimiento, la promoción y la tutela de la dignidad humana”.

Martínez Camino precisó, al término de la Asamblea Permanente de los obispos, que “el vacío que supondrá” la prohibición de la cruz “tenderá a ser llenado por otros símbolos” relacionados con “el ateísmo, el agnosticismo o símbolos de otras tradiciones religiosas que tienen otros valores”. El portavoz aprovechó este caso judicial que ha levantado una gran polémica en Italia para recordar que el crucifijo “es mucho más que un símbolo cristiano, es el símbolo de la raíz de nuestra cultura” por lo que su presencia en la escuela pública no supone “la imposición de una religión por parte del Estado”.

«No pretende excluir»

En cualquier caso, el Episcopado español recuerda que la presencia de símbolos cristianos en la vida pública y, en concreto de la crucifijo, “refleja el sentimiento de los cristianos de todas las confesiones y no pretende excluir a nadie”. “Al contrario es expresión de una tradición a la que todos reconocen un gran valor y un gran papel catalizador en el diálogo entre personas de buena voluntad y como sostén para los que sufren y los necesitados, sin distinción de fe, raza o nación”, reconocen.

La Conferencia Episcopal defiende también que fue el cristianismo el que favoreció que Europa supiese afirmar la autonomía de los campos espiritual y político y abrirse al principio de libertad religiosa. “Esto se ve más claro en nuestros días, cuando otras religiones se difunden entre nosotros al amparo de esa realidad”, añaden.

Finalmente, los prelados españoles reconocen que el derecho a la libertad religiosa existe y se afirma cada vez más en Europa, y que en algunos países se permiten explícitamente otros símbolos religiosos. En cualquier caso, reiteran que “sólo en una Europa en la que sean respetadas a la vez la libertad religiosa de cada uno y las tradiciones de cada pueblos y nación, podrán desarrollarse relaciones adecuadas entre las religiones y los pueblos, en justicia y en libertad”.

Internacional

Opinión

Entre comunistas y católicos

EL PAÍS / RAFAEL ROJAS

Las conversaciones entre el cardenal Jaime Ortega Alamino y el general Raúl Castro propiciaron algunos ademanes -desfiles de las Damas de Blanco sin “actos de repudio”, traslado de 12 presos políticos a centros de detención en sus lugares de origen, licencia extrapenal de Ariel Sigler Amaya, pronunciamientos de personalidades de la cultura insular a favor de la liberación de opositores, juicio a Darsi Ferrer y fin de condena en arresto domiciliario- que no por insuficientes y tardíos dejan de ser promisorios. Varios medios han asegurado que es la primera vez que el Gobierno cubano reconoce como mediador a un actor nacional, pero lo cierto es que ese tipo de conversaciones entre las jerarquías de la Iglesia católica y el Partido Comunista tienen lugar, por lo menos, desde los años setenta y casi siempre han contemplado el tema del presidio político.

En octubre de 1978 se produjo el llamado “primer diálogo” entre un sector del exilio y el Gobierno de Fidel Castro, que logró, además del inicio de los viajes de emigrantes a la isla, la liberación de 3.600 presos de conciencia, casi todos, arrestados 17 años atrás. Dos líderes del exilio involucrados en aquel proceso, la académica católica María Cristina Herrera y el banquero judío Bernardo Benes, han narrado el papel de la Iglesia en aquella negociación. Aquel entendimiento tuvo a su favor la distensión diplomática del presidente Jimmy Carter, su énfasis en los derechos humanos, pero también las aproximaciones entre católicos y comunistas cubanos y latinoamericanos, generadas por el auge de la Teología de la Liberación.

Durante 30 años las relaciones entre Iglesia y partido, agenciadas por la Oficina de Asuntos Religiosos de este último, han sido fluidas y a la vez tensas. En más de una ocasión, la jerarquía católica ha demandado mayores espacios de comunicación para realizar su labor pastoral y ha cuestionado diversas políticas oficiales: desde las que fomentan la intolerancia y el autoritarismo hasta las que favorecen la diversidad sexual y el derecho al aborto. No pocas veces el Gobierno cubano ha limitado el liderazgo cívico de la Iglesia, a pesar de su disposición a reconocerla como la principal institución de la sociedad civil cubana, como se constató en los años previos y posteriores a la visita del papa Juan Pablo II, en 1998.

Dicho esto, habría que reconocer los beneficios del diálogo católico para la democratización de Cuba, sin ocultar sus límites. Existe en ambas jerarquías, la comunista y la católica, una dañina tendencia a presentar ese diálogo como “nacional” o como si en el mismo estuvieran representadas todas las voces de la sociedad cubana. Se trata, como le gusta decir a Fernando Savater, de una aplicación de la figura retóricade la sinécdoque al proceso de representación política, por la cual una parte se arroga el derecho a hablar por el todo. Las exclusiones de ese diálogo son evidentes, como puede comprobarse, por ejemplo, en las más importantes publicaciones de ambas instituciones: opositores o críticos liberales, democristianos o socialdemócratas son estigmatizados o silenciados en las mismas.

El reconocimiento de la Iglesia católica como institución básica de la sociedad civil tiene sentido toda vez que la misma cuenta con una feligresía o una identificación confesional -por muy flexible que sea- de más de la mitad demográfica cubana, dentro y fuera de la isla. Dicho reconocimiento hace visible, al menos, un pedazo de la pluralidad ideológica de Cuba, ya que doctrinalmente el catolicismo, lo mismo en Roma que en La Habana o Miami, no puede suscribir la ideología marxista-leninista ni el orden institucional del socialismo cubano. La Iglesia no se opone públicamente a dicha ideología ni a dicho sistema, y los da por legítimos, pero tampoco oculta su discrepancia filosófica o moral con los mismos.

Sin embargo, ese reconocimiento también implica el ocultamiento o la marginación de otras iglesias, instituciones o asociaciones de tipo religioso, racial o cultural, que también forman parte de esa sociedad civil. No pocas veces el discurso oficial presenta a la Iglesia católica como frontera del pluralismo, es decir, como si esa institución fuera la única alternativa tolerable -por ser “verdaderamente representativa”-, con lo cual se justifica la intolerancia, ya no de otras instituciones o asociaciones de la sociedad civil, sino de las organizaciones opositoras de la sociedad política. Salvando distancias, ese arreglo tiende a reproducir, con la hegemonía de la Iglesia católica en la sociedad civil, la hegemonía del Partido Comunista en la sociedad política.

No podría valorarse el diálogo reciente entre Iglesia y partido en Cuba sin medir sus alcances reales. Esta vez, a diferencia de otras negociaciones en el pasado reciente, la Iglesia no ha pedido mejores condiciones para su labor pastoral, sino liberaciones de presos políticos. Se trata, pues, de una demanda de amnistía que no puede satisfacerse con un editorial de Granma, la bienvenida al canciller Mamberti o el debate académico de la Semana Católica. No queda más remedio que concluir que el compromiso del Gobierno con la mediación de la Iglesia ha sido, hasta ahora, ambivalente: solo 12 presos fueron trasladados, no liberados, y la misma semana que se produjeron los primeros traslados la policía detuvo a 38 opositores, durante más de 48 horas, para impedir que se reunieran en casa del líder liberal Héctor Palacios.

Hay, por lo visto, una diferencia entre la coyuntura actual y la de hace 30 años, cuando el Gobierno concedió la mayor liberación de presos políticos del último medio siglo. Entonces La Habana negociaba desde la estabilidad y la consolidación nacional e internacional; ahora debe negociar desde la incertidumbre y el cuestionamiento doméstico y foráneo. Lo peor de un sistema totalitario que negocia o aparenta negociar en su decadencia no es tanto la irrealidad de lo que pide como la precariedad de lo que ofrece a cambio de permanecer inmutable. El deterioro de los derechos políticos en Cuba es tal que ni la más generosa amnistía lo resuelve.

En toda negociación no solo se sopesan costos y beneficios de lo que se demanda y lo que se concede: también se intercambian símbolos y efectos colaterales. Es evidente que el Gobierno cubano decidió alentar la revocación de la Posición Común de la Unión Europea por medio de la buena voluntad de Roma y Madrid. Aunque haya ofrecido poco y con un perverso manejo de los tiempos -dos días antes de la reunión de los cancilleres en Luxemburgo se produjeron los últimos traslados-, la Iglesia sale reforzada, ya que consolida su posición mediadora ante los familiares de los presos, la oposición, el exilio y buena parte de la ciudadanía insular y la comunidad internacional.

En su negociación con la Iglesia, el Gobierno demostró que entiende a los presos políticos como moneda de cambio. Los traslados y la suspensión de actos de repudio contra las Damas de Blanco fueron apenas un tanteo de la posibilidad de flexibilización de la política europea hacia la isla, alentada por Madrid y Roma. Además de esperar hasta el último minuto, los líderes cubanos no han resistido la tentación de enviar mensajes contradictorios: cancelaron el viaje a la isla del relator de la ONU contra la tortura, Manfred Nowak, y liberaron a Sigler, condenaron a Ferrer y lo enviaron a su casa.

Las negociaciones con una dictadura, podría pensarse, son así. Pero no deja de ser trágico que una de las piezas de ese intercambio sea la libertad de 200 opositores pacíficos, injustamente encarcelados por delitos de asociación y conciencia.

Navarra

Sanz, indignado con Telletxea por sus “insultos” a la Iglesia católica

DIARIO DE NAVARRA

El presidente Miguel Sanz se mostró indignado con el parlamentario de NaBai Patxi Telletxea, por sus “insultos” hacia la Iglesia católica en el pleno que la Cámara foral celebró ayer. El representante de la coalición nacionalista calificó a esta confesión de “carca, anómala y absolutamente obsoleta”, además de señalar que gasta dinero público en cosas “pornográficas”, como monumentos dedicados a “vísceras corporales”.

Sanz declaró a este periódico que Telletxea había protagonizado “un discurso burdo, indigno, impropio de un representante del pueblo navarro, irrespetuoso e insultante contra quienes profesan la fe católica” y le pidió que retirara sus palabras.

Telletxea había preguntado al consejero de Cultura, Juan Ramón Corpas, si le parecía adecuado destinar 40.000 euros a la Iglesia para la apertura turística de templos y monumentos de su patrimonio. En opinión del parlamentario de NaBai, “después del ingente” dinero público que se destina a restaurar y conservar el patrimonio de la Iglesia debería ser ella la que se encargara de “enseñarlo”. “Ya vale, lo que estamos haciendo es financiando encubiertamente a esta confesión religiosa”. Y dijo más:

– “Con ese dinero hace cosas que llamaría pornográficas, como monumentos dedicados a vísceras corporales, como el último que hemos visto al corazón de no se qué. Esto es una vergüenza que no tiene sentido. Esta confesión religiosa carca, anómala y obsoleta debería autofinanciarse”.

Telletxea se refería a la estatua del Sagrado Corazón de Jesús, consagrada en un acto público el pasado domingo, y situada en la explanada del Seminario. Su coste, 180.000 euros, será sufragado con donativos de los fieles.

El consejero Corpas dejó claro en su respuesta que no entraría a responder a los adjetivos con los que Telletxea “tan fácilmente” había calificado a la Iglesia:

-“Señor Telletxea, no contestaré a su visceral visceralidad y a sus juegos de palabras que, en mi opinión, son de muy mal gusto”.

El titular de Cultura defendió el gasto para la apertura de los templos. “Antes del convenio, había iglesias que no se abrían, no se visitaban o tenían horarios incompatibles”. Corpas destacó que la iniciativa llevó a las iglesias del Camino de Santiago en 2009 a más de 35.000 visitantes y que ya se ha tomado una medida similar en el camino francés.

“Lo mínimo, respeto”

Fuera de la sesión, el presidente Sanz señaló que el “discurso insultante” de Telletxea no debería figurar en el diario de sesiones y que éste “haría muy bien” en retirar sus palabras . Destacó que el propio Reglamento de la Cámara foral, en su artículo 119, recoge que se podrá llamar al orden a un orador si en su discurso ofende a cualquier persona o entidad.

“Lo mínimo que debe exigirse a quienes formamos parte del Parlamento es respeto por todas las ideas y credos cuando se defienden democráticamente”, subrayó Sanz. Agregó que ni el propio Telletxea aceptaría “insultos de tal calibre dirigidos contra la fe musulmana, contra el laicismo, el budismo o la fe protestante”. El presidente se mostró “convencido” de que “muchos votantes de NaBai se habrán sentido ofendidos por calificativos tan gruesos como los que ha pronunciado uno de sus representantes en el Parlamento”.

Las campanas de la catedral ya se pueden visitar

DIARIO DE NAVARRA

La exposición, al aire libre, se encuentra en el patio del Arcedianato, al que se accede desde la calle Dormitalería, igual que al Museo Catedralicio. Las campanas se han dispuesto según el concurso de ideas realizado con alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra. El horario para poder visitar las campanas será, por tanto, el mismo de la catedral.

Ocho meses y cientos de kilómetros después, las diez campanas de la catedral de Pamplona restauradas en talleres de Valencia y Alemania descansan en el patio del Arcedianato de la seo. Allí se podrán visitar, al menos hasta febrero y, quien las vio antes de su periplo, evidenciará el resultado una cirugía profunda en los bronces, en su aspecto exterior, aunque el gran cambio se notará cuando ocupen su lugar en las torre, ya en primavera, y suenen un 30% mejor y más alto.

“Dicen que la Cuenca de Pamplona abarca hasta donde llega el sonido de la campana María. Pues bien, la Cuenca de Pamplona abarca toda Europa”. Francesc Llop, antropólogo y asesor en el proceso de restauración, quiso destacar con esta frase “la fama mundial” de la “María”, pero también la calidad artística de todo el conjunto de campanas de la catedral de Pamplona, que datan de entre el siglo XVI y el XIX. Recordó los tres puntos que más le impresionaron de él cuando el Ministerio de Cultura le encargó realizar un inventario de campanas. “La “Gabriela”, de la que se ha hablado poco, tiene mucho valor, sobre todo por sus ricas inscripciones góticas y el cabildo de la época tuvo el gusto de guardarla cuando se rajó hace al menos 120 años. Podían haberla refundido, pero la guardaron para tiempos mejores, que han sido estos”, apuntó el experto. Reparó asimismo en el grupo de campaneros porque, ,”gracias a ellos las campanas están vivas” y se detuvo en la “María”, la mayor de España en uso, que se toca manualmente. La silueta de este bronce de 10.060 kilos de peso comparte también escenario en la exposición, pero es el único que permanece en la torre porque su dimensión impide sacarlo. Se restaurará “in situ”, desde finales de julio.

Recuperar sonoridad

El primer objetivo de la restauración ha sido recuperar la sonoridad de las campanas, muy deteriorada, “debido a la suciedad acumulada durante años en los bronces, a la deficiente mecanización y a la progresiva pérdida del oficio de campanero”. Y la tarea ha seguido dos criterios; uno, conservar los yugos de madera y herrajes originales. Así se ha hecho, salvo cuando ha sido imposible por motivos de seguridad, técnicos o acústicos; por otro lado, han tratado de instalar mecanismos que reproduzcan los toques tradicionales y no impidan los manuales. Llop enumeró pequeñas excepciones, por ejemplo, que un pequeño espacio de la campana de las Horas, una de las mayores, mantiene el color con el que llegó al taller, para poder comparar el antes y el después de la restauración y, observar el tono que todas tomarán con el paso del tiempo, más pronto que tarde, debido a las inclemencias meteorológicas. El brillo actual del bronce durará poco.

La restauración se ha centrado en el taller Técnica y Artesanía 2001 de Massanassa, en Valencia, donde se han realizado también pruebas de equilibrio, volteo y sonido. Distinto ha sido el periplo de la “Gabriela” porque a su estancia en Levante se une el viaje al taller de Leachenmeyer, en Nördlingen, Alemania, donde le repararon la grieta que impedía hacerla sonar. Los técnicos que ya han escuchado su sonido dicen que impresiona y Francesc Llop afirmó que, para cualquier campanero, “tocarla es una sensación de poder, porque dos personas puedae mover una masa de 2.700 kilos, de casi 4.000 sumados yugo y herrajes”.

En definitiva, Llop está satisfecho porque considera que la reparación ha respetado las costumbres locales, algo aún poco habitual en este tipo de procesos. “Aún se sustituyen yugos de madera históricos por otros de hierro, se refunden campanas históricas, se instalan motores continuos para el volteo y se programan toques según el buen parecer de las empresas”, señaló.

La llegada de las campanas suma un hito más en el proceso de restauración de la fachada de la catedral de Pamplona, obra que arrancó en octubre de 2009 y finalizará en marzo próximo, auspiciada por la Fundación Caja Madrid, el Gobierno foral, Ayuntamiento de Pamplona y el propio Arzobispado. Representantes de todas estas instituciones estuvieron ayer presentes en la apertura de la muestra: Pío Díaz de Tuesta, representante de la entidad financiera; la alcaldesa Yolanda Barcina, el consejero Juan Ramón Corpas, el arzobispo Francisco Pérez, así como la dirección facultativa y técnica de la obra. Y en un plano más discreto, Isidro Ursúa, sacerdote navarro, autor de la colección “Campanas y Campaneros” y una de las voces más sabias en el tema.

Presentación de los Amigos de la Catedral

DIARIO DE NAVARRA

La seo de la capital ribera acogió ayer la presentación, ante más de 150 personas, de una nueva entidad creada por trece tudelanos. Se trata de la Asociación de Amigos de la Catedral de Tudela, que tiene como fin proteger y difundir el arte, la historia y la cultura del conjunto catedralicio a través de actividades culturales o el fomento de estudios e investigaciones, y promover su cuidado y atención por parte de las instituciones públicas y privadas.

El acto contó con la presencia del consejero de Relaciones Institucionales y Educación, Alberto Catalán; el alcalde de Tudela, Luis Casado; y varios ediles del consistorio. También asistió el vicario general Juan Antonio Aznárez, además de representantes de entidades colaboradoras con la asociación. La parte musical del acto corrió a cargo de la Schola Gregoriana “Gaudium Nostrum, de Ablitas, y el organista Santiago Quemada. El arquitecto tudelano Manuel Blasco realizó un repaso a la historia y características de la construcción de la seo.

Claustro y puerta del Juicio

El presidente de la asociación, Luis Durán, dijo que la entidad, sin ánimo de lucro y cuyos socios lo son a título personal, nace con el objetivo de impulsar y proteger el patrimonio de la seo, y con la intención de colaborar con instituciones, entidades y asociaciones relacionadas con el templo. Destacó la rehabilitación de la catedral que culminó en 2006, así como la riqueza de su archivo diocesano y musical. Calificó a este último como uno de los más relevantes de la Comunidad foral y dijo que su estudio permitirá recuperarlo.

Durán añadió que queda pendiente, “y hasta el momento sin fecha” dos importantes actuaciones en el claustro y la puerta del Juicio “que necesitan una intervención urgente”.

La asociación, por acuerdo unánime de su junta, nombró al que fuera archivero de Tudela, Julio Segura Moneo, ya fallecido, como el primer socio de honor de la entidad. Durán afirmó que la asociación no hubiera sido posible sin el estímulo inicial “de un gran amante de Tudela” como era Segura. Pidió a las autoridades municipales la posibilidad de dedicarle una calle. Su viuda, Ana Carmen Pérez, agradeció este nombramiento. Deseó, al igual que, según dijo, lo hubiera querido su marido, que este proyecto “tenga cada día más amigos y juntos preservemos la riqueza histórica de Tudela”. “Julio provocó la idea para velar, una vez más, por la historia y la cultura de la ciudad”, comentó.

Julio Segura, primer socio de honor de la Asociación Amigos de la Catedral

DIARIO DE NOTICIAS

El archivero tudelano fallecido hace un año, Julio Segura, fue nombrado ayer, a título póstumo, primer socio de honor de la Asociación de Amigos de la Catedral de Tudela no sólo por su aportación cultural a la ciudad y por su defensa del templo tudelano sino porque fue uno de los primeros impulsores de este colectivo desde que en el año 2006 se terminaran las obras de restauración de las mismas. El presidente de esta asociación Luis Durán, que ayer se presentó en sociedad ante la presencia de unas 200 personas, destacó que “esta iniciativa no sería posible sin el esfuerzo inicial de un incansable estudioso de Tudela y amante de la catedral”, haciendo referencia a Segura. Su viuda, Ana Carmen Pérez, que estuvo acompañada de sus dos hijos, su nuera y sus nietos, recibió el diploma entre aplausos y con una gran emoción.

Dentro del reconocimiento que realizó Durán pidió al alcalde Luis Casado, que se encontraba presente junto con el consejero de Educación, Alberto Catalán, que “considere la posibilidad de poner su nombre a una calle” aunque recordó que “estaría profundamente contrariado”, dada su poca afición a reconocimientos y homenajes. Además recordó a las administraciones que todavía quedan dos elementos por restaurar “de forma urgente a la vista de su deterioro”, la Puerta del Juicio y el Claustro. Por último destacó la relevancia y riqueza de los archivos catedralicios (bibliográficos y musicales) “uno de los más relevantes de la Comunidad Foral”.

Por su parte Ana Pérez explicó el interés y la devoción de su marido por la catedral de Tudela, “una vez que hubieron terminado las obras de restauración la enseñaba a la gente como si hubiera sido él mismo quien la hubiera restaurado. Hubiera deseado que esta Asociación de Amigos de la Catedral tuviera cada vez más miembros”.

primera actividad El acto de ayer, que se celebró en el interior de la seo tudelana, contó con la actuación del grupo de canto gregoriano de Ablitas, Gaudium Nostrum.

El arquitecto tudelano Manuel Blasco ofreció una charla, como primera actividad de este colectivo, en la que destacó las características que diferencian a este templo de otros de la época y que se construyó durante tres siglos (XII al XV).

Entre los elementos más desconocidos hizo hincapié en la relevancia de la orientación de la seo y de la luz, así como del retablo que, frente a la luminosidad de la catedral, fue realizado para ser colocado en ese lugar como “elogio a la sombra” por las pinturas que contiene.

La Plataforma convoca a los pueblos a defender su patrimonio ante la Iglesia

DIARIO DE NOTICIAS

La Plataforma en Defensa del Patrimonio convoca mañana sábado, a las 10.30 en la Casa de Cultura de Burlada, una asamblea abierta a todos los alcaldes y concejales de Navarra afectados por las inmatriculaciones de edificios y otros bienes que ha realizado la Iglesia Católica desde 1998, al amparo de la última modificación de la Ley Hipotecaria. En la asamblea se concretarán las líneas de actuación para intentar que los municipios y concejos recuperen como bienes públicos todos aquellos lugares que la Iglesia escrituró a su nombre.

A la asamblea están citados los 117 ayuntamientos que se han adherido a la Plataforma y todos los cargos electos que deseen sumarse, bien con representación municipal o a título particular. Se trata de crear una “fuerza común para resolver esta situación”, señala la Plataforma. Como ya hiciera en 2007 con la primera asamblea que logró la adhesión de 117 municipios, el Ayuntamiento de Huarte ha enviado una propuesta a todos los consistorios.

Desde que se celebró la asamblea anterior, ni la Iglesia ha dado marcha atrás ni el Parlamento de Navarra ha contestado a las peticiones que le planteó la Plataforma entonces. Ahora se pretende desbloquear la situación con varias actuaciones: instar a los grupos parlamentarios y al Gobierno a que soliciten información sobre lo inmatriculado; a la Diócesis que deje los 1.087 bienes escriturados en la situación anterior a 1998; que se presente un recurso de inconstitucionalidad del artículo 206 de la Ley Hipotecaria; que el Gobierno ofrezca a los pueblos información sobre el origen y los derechos de su patrimonio y que informe sobre las inversiones realizadas en estos bienes.

El Ayuntamiento de Huarte va a iniciar un pleito con el Arzobispado, para lo que ya ha habilitado una partida de 4.000 euros. Según el alcalde, Javier Basterra, tienen documentación que acredita que la iglesia es del pueblo.