12 de agosto de 2010

Nacional

 

Pacto en la empresa por el Ramadán

EL PAÍS

Los casi dos millones de musulmanes que viven en España celebran, desde ayer, el Ramadán. Este año, cumplir con el ayuno absoluto entre la salida y la puesta del sol les va a resultar más sacrificado que de costumbre, ya que la festividad coincide con el caluroso mes de agosto.

Los casi dos millones de musulmanes que viven en España celebran, desde ayer, el Ramadán. Este año, cumplir con el ayuno absoluto entre la salida y la puesta del sol les va a resultar más sacrificado que de costumbre, ya que la festividad coincide con el caluroso mes de agosto. Los musulmanes no pueden combatir la sed y, además, pasan más horas sin probar bocado. Algunos han podido coger vacaciones y viajar a sus países de origen. Pero otros tienen que trabajar. Los que están ocupados en labores arduas (como el campo o la construcción) llevan la peor parte.

Obligados por su fe a permanecer sin comer ni beber, los musulmanes corren el riesgo de deshidratarse y sufrir problemas de salud. Por ello, reclaman a sus jefes flexibilidad en la jornada laboral. Pero ¿deben las empresas ceder a las demandas de sus trabajadores para que estos cumplan con su religión? ¿Es una reivindicación legítima, ya que se trata de un derecho fundamental, o una medida de discriminación positiva? ¿Conviene una regulación estatal que clarifique las cosas?

Con el incremento de población -y, por tanto, de mano de obra- procedente de países musulmanes, algunas empresas optaron en su día por tomar medidas para facilitar el disfrute de la libertad religiosa. Es el caso de la empresa Escorxador de Girona. El 30% de los trabajadores de este matadero -el segundo de España, después del de Melilla, que empezó a acoger sacrificios islámicos- son musulmanes. Tres de ellos trabajan como imanes en sendas mezquitas. “Hay gente con profundas convicciones religiosas y nosotros tenemos una cultura de respeto a la diversidad”, explica el gerente, Josep Maria Puigvert.

Para evitar suspicacias -y porque hay trabajo- nadie coge vacaciones durante el mes de ramadán. La jornada, en cambio, se adapta a las necesidades. Así, al empleado musulmán se le permite un descanso antes del amanecer para que pueda rezar, beber agua y comer en abundancia. Como contrapartida, cuando los demás paran para almorzar a eso de las nueve de la mañana, el musulmán continúa trabajando. La empresa procura, además, que pueda marcharse a casa un poco antes para estar con la familia. Puigvert admite que esa medida ha generado malestar entre algunos autóctonos, que la perciben como un trato de favor injusto.

Una opinión similar expresa Albert Riba, presidente de la Asociación Ateos de Cataluña. “Hay una legislación civil que fija los horarios, y se deben cumplir. Los religiosos deben adaptarse o aguantarse, pero no tienen derecho a imponerse”. Riba no rechaza que, si una empresa lo desea, modifique sus costumbres. Pero insiste en que los trabajadores deben ofrecer algo a cambio.

Esa fórmula, la del pacto y la contrapartida, es la que se ha impuesto entre las empresas que han optado por la flexibilidad. Son solo unas pocas y pertenecen a sectores muy concretos (la hostelería, la agricultura y la construcción), donde los esfuerzos físicos son mayores. “Lo ideal es compaginar las creencias religiosas con las obligaciones del contrato. Hacemos ver a los empresarios que no es discriminación positiva y que no les supone ninguna pérdida, porque el trabajador rendirá igual”, relata uno de los responsables de inmigración de UGT, Samir Kollech.

Además de hacer coincidir las vacaciones de los musulmanes con el Ramadán, hay medidas menos drásticas. Por ejemplo, permitir que acaben la jornada una hora antes. O, en el caso de los temporeros que deben recoger fruta de sol a sol, hacerles empezar una hora antes para aprovechar las energías de la última comida.

“La cultura empresarial en España todavía no ha llegado a cotas como las de Holanda o Canadá, donde la acomodación de las fiestas religiosas está más avanzada”, resalta Kollech. “Si un trabajador pide fiesta un día por motivos religiosos, hay dos opciones: dársela, y que la compense otro día, o negársela. Pero si se le niega, el empresario corre el riesgo de sufrir una baja laboral. Estas medidas evitan el absentismo”, apostilla el responsable sindical.

Hace dos meses, una asociación agraria de Lleida anunció que iba a obligar a firmar a los temporeros musulmanes un documento por el que les eximían de cualquier responsabilidad si caían enfermos por el ayuno. La entidad dio marcha atrás y, en vez de eso, impartió cursos de formación a 400 empleados para evitar riesgos en la medida de lo posible.

Desde hace unos años, además, los convenios colectivos de ciertos sectores recogen esas demandas. En 2000, patronal y sindicatos firmaron un convenio en Baleares por el que los empresarios se comprometían a que los temporeros pudieran hacer jornada intensiva. El pacto también reconoce como día festivo (no retribuido) la Fiesta del Cordero. En la ciudad de Melilla, el convenio de la construcción de 2006 consideraba inhábiles los dos últimos días del Ramadán.

Para Taoufik Cheddadi, teólogo e imán de la mezquita de Mataró (Barcelona), se trata de un falso debate. “Los musulmanes llevan siglos ayunando y no les ha pasado nada. Las mayores batallas que han ganado las han luchado, precisamente, en épocas de Ramadán, como cuando Saladino echó a los cruzados de Jerusalén. Y eso es gracias a la fortaleza espiritual”, señala Cheddadi. El imán admite que el Ramadán es una de las festividades “que mejor se conocen y más se acepta” en Europa, pero remarca que los europeos “solo se han quedado con la faceta material: con que no se puede comer ni beber ni practicar sexo. La gente ve el sacrificio, pero no el mensaje más profundo, de contacto con Dios”.

Cheddadi concede, no obstante, que las altas temperaturas pueden suponer un esfuerzo excesivo para los que desempeñan las tareas más duras. Por eso recuerda que “el islam solo obliga al ayuno a aquellos que pueden seguirlo”. Algunas personas, por su condición, están exentas de seguir el ayuno: los niños, los ancianos, los enfermos (crónicos o temporales), las embarazadas, en periodo de lactancia o menstruación. Cheddadi cree que no se trata de escoger entre trabajo o religión, sino de buscar caminos intermedios: “Hay un principio islámico universal: la vida prevalece sobre la creencia, la práctica y la liturgia”.

El tercer pilar del islam, sin embargo, es observado por la inmensa mayoría de musulmanes. Los que, por alguna razón, no pueden seguirlo en el mes correspondiente, tienen que recuperar los días de ayuno antes del siguiente Ramadán. Y, si aun así no pueden hacerlo, deben dar dinero a los pobres. Este año, la cantidad fijada por la mayoría de comunidades islámicas de España es de cinco euros por cada día que el musulmán come y, por tanto, incumple el precepto.

El gran seguimiento del Ramadán hace que la comunidad islámica insista en la necesidad de ser flexibles. El presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España e imán de la mezquita del barrio madrileño de Tetuán, Riay Tatary, llama a empleadores y administraciones a ser “generosos” y facilitar el cumplimiento del ayuno. Tatary recuerda que las horas que se dejen de trabajar “tendrán que ser recuperadas” y que siempre debe haber “previo acuerdo” de las partes.

Las comunidades islámicas no solo apelan a la buena voluntad, sino también al acuerdo de cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España, de 1992. El artículo 12.1 indica que las entidades pueden solicitar “la conclusión de la jornada laboral una hora antes de la puesta del sol, durante el mes de ayuno (Ramadán)”. La misma norma fija que el horario de las comidas en las prisiones debe adaptarse. Aun así, los expertos aseguran que prevalece lo que fija el Estatuto de los Trabajadores.

“La religión les prohíbe comer, pero no trabajar. No existe ninguna obligación de acomodar horarios, eso dependerá de que la empresa, buenamente y si no le supone ningún perjuicio, lo haga. En los trabajos físicos, esa situación puede ser más difícil, y lo será más en los próximos años”, dice la profesora Zoila Combalía, profesora de la Universidad de Zaragoza experta en islam, en alusión a la alteración de fechas que sufre cada año el Ramadán.

Hasta última hora, los musulmanes de España no supieron que ayer, a las 5.05 horas, empezaba el periodo de abstinencia, ya que el inicio del Ramadán depende de la observación de la luna. Además, como el calendario es lunar, cada año se pierden 12 días. Si en los años noventa, el Ramadán se celebraba en pleno invierno, en los próximos años caminará hacia el mes de julio, cuando los días son aún más largos.

En los países de mayoría musulmana, hasta el tiempo se adapta a la festividad del islam: en Egipto, las autoridades han adelantado la hora para minimizar el periodo de abstinencia. Aquí, nada de eso ocurre. Hay algunos a los que no les preocupa: los que tienen jefes musulmanes o llevan su propio negocio. Pero son una minoría. El islam español es, sobre todo, un islam asalariado.

En qué consiste la celebración

– Qué es. Es una de las festividades más importantes de los musulmanes, que rememoran la revelación divina al profeta Mahoma para escribir el Corán.

– Duración. El Ramadán se celebra el noveno mes lunar del calendario islámico, durante un mes. Este año ha comenzado el 11 de agosto.

– El ayuno. Los musulmanes no pueden ingerir alimentos ni líquidos entre el amanecer y el ocaso. Tampoco pueden fumar o mantener relaciones sexuales.

– No lo siguen. Los niños, los ancianos, los enfermos, las embarazadas y, en general, las personas que no pueden hacerlo.

– Antes del alba. Los fieles rezan su primera oración del día e ingieren más calorías de lo habitual para aguantar el trabajo hasta la caída del sol.

– Tras el ocaso. Rompen el ayuno con un dátil e ingieren una pequeña cantidad de agua u otros líquidos. Después rezan y empiezan a comer con la familia.

 

“Es duro no comer ni beber si trabajas, pero estamos acostumbrados”

EL PAÍS

Si trabajar en verano en el campo es una labor dura, desde ayer ese esfuerzo es aún mayor para los temporeros de religión musulmana, ya que el inicio del mes sagrado de ayuno, el Ramadán, supone que aquellos que siguen de forma estricta el islam no pueden comer ni beber hasta que no se pone el sol. Pese a todo, los afectados aseguran que viven con normalidad esta situación, a la que dicen estar acostumbrados desde pequeños.

Abdallah Masuar, un temporero marroquí de la población leridana de Torres de Segre, explica que a los 12 años ya se inicia a los niños en la celebración del Ramadán, haciendo que ayunen un día por semana. A partir de los 16, ya se tiene que celebrar todo el mes completo. “Sí que es duro, pero todos estamos acostumbrados desde jóvenes a realizar el ayuno”.

Abdallah dirige una cuadrilla de 45 temporeros musulmanes que trabajan para un mismo payés, Gerard Marsellés, la mayoría de ellos desde hace años. Todos dicen cumplir con el Ramadán. “Nadie nos vigila, solo Alá”, asegura Abdallah, pero muchos agricultores explican que cuando están en grupo varios musulmanes cumplen más con la prohibición de beber y comer que cuando hay pocos, ya que se vigilan unos a otros. Además, ellos mismos reconocen que hay compañeros que no hacen el ayuno.

Aquellos que lo cumplen aseguran que no beben ni comen nada desde las cinco de la mañana, cuando sale el sol, hasta que se pone, sobre las nueve de la noche.

Trabajando en el campo, explican, la prohibición que se hace más dura es la de beber. “No sé como aguantan. Yo, si algún día me olvido el agua, lo paso muy mal. Además, me como un bocadillo a media mañana, porque estar en el campo es muy duro”, explica Dragosin Libiu, un temporero rumano que trabaja para el mismo agricultor. Mientras bebe agua delante de sus compañeros musulmanes, les dice bromeando que se van a morir al llegar a casa. Los musulmanes le replican, riendo, que él “irá al infierno”. Aunque no compartan costumbres o ideologías, la tolerancia y el respeto entre compañeros de diferentes nacionalidades y religiones es la tónica general.

“Podemos mojarnos la cara a menudo para hidratarnos e incluso, si no aguantamos más, podemos mojarnos la boca con agua y escupirla sin tragárnosla”, explica Ismael Jaghror, un marroquí de 29 años. Abdallah, que además de ser el encargado de la cuadrilla es el que cumple con el Ramadán de forma más estricta, añade un dato curioso: si alguien se marea no puede comer ni beber, a no ser que vomite, entonces se considera que está enfermo y puede tomar alimentos para recuperarse.

 

Internacional

 

El Vaticano quiere dar la primera comunión antes de los siete años

EL PAÍS

El cardenal Cañizares justifica en un artículo el adelanto de la edad establecida hace un siglo porque los niños crecen en un “ambiente adverso”

El Vaticano quiere adelantar a antes de los siete años la edad a la que los católicos reciben la primera comunión. El debate queda oficialmente abierto con el artículo publicado por Antonio Cañizares, prefecto de la congregación para el Culto Divino (encargado, por tanto, de los sacramentos), en el diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano el domingo pasado.

El Vaticano quiere adelantar a antes de los siete años la edad a la que los católicos reciben la primera comunión. El debate queda oficialmente abierto con el artículo publicado por Antonio Cañizares, prefecto de la congregación para el Culto Divino (encargado, por tanto, de los sacramentos), en el diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano el domingo pasado.

“No cerremos los oídos a la palabra de Jesús, quien dijo: ‘Dejad que los niños se acerquen a mí”. La cita del Evangelio cierra la reflexión de Cañizares. El cardenal propone que se dé la primera comunión a los menores de siete años, como estableció Pío X en un decreto del 8 de agosto de 1910 que sigue vigente. Hace un siglo se consideró que los siete era la edad para la confesión y la comunión porque a partir de ahí se tenía uso de razón.

Cañizares considera el centenario de aquella norma es “una ocasión providencial para recordar e insistir para que se administre la primera comunión en cuanto los niños tengan el uso de la razón, que hoy parece incluso haberse adelantado”.

En España, este sacramento se suele celebrar a los 9 o 10 años. Cañizares deja claro en el artículo su disgusto con esa elevación de la edad. “Al revés, es todavía más preciso adelantarlo”, escribe y explica por qué: “De cara a lo que está pasando a los pequeños y al ambiente tan adverso en el que crecen, no tenemos que privarles del don de Dios. Los niños viven sumergidos en miles dificultades, rodeados por un ambiente difícil que no les anima a ser lo que Dios quiere de ellos, muchos, víctimas de la familia”.

Y añade el también prefecto de la Disciplina de los Sacramentos: “No podemos, retrasandolo [la eucaristía], negar a los niños -a su alma y su espíritu- el alimento que les permite madurar y llegar a la plenitud”. La suya es una reflexión que, de momento no, anticipa ninguna decisión de la Santa Sede. Lo dice claro el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi: “El artículo de Cañizares no anuncia ninguna norma jurídica en preparación, simplemente es una reflexión de sabiduría pastoral”. Lombardi asegura que el texto fortalece la idea introducida por Pio X de que hay que suministrar la comunión a seres “que puedan entender el misterio de Cristo, que sepan qué es lo que están tomando”. “Sin embargo, no hay que pensar que esperando que sean mayores logren una mayor madurez y estén más preparados. Curas y padres tienen que procurar prepararles y acompañarles en el entendimiento”.

La primera comunión suele hacerse entre los 9 y los 10 años, con una preparación previa (la catequesis) que suele durar entre dos y tres años (una vez por semana). Excepcionalmente, algunas familias adelantan o retrasan la de algún hijo para que coincidan los hermanos.

Algunos miembros de la Iglesia católica preferirían retrasar la edad, no adelantarla. El delegado de catequesis de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Xose Manuel Carballo, explica que en esa diócesis el año pasado se aprobó un directorio de iniciación cristiana que establecía la edad de la primera comunión en los nueve años, con tres de formación.

Preguntado por la posibilidad de adelantarla, Carballo responde: “De tener que optar por algo, optaríamos más por retrasarla que por adelantarla”, puesto que “cuanto mejor sea la formación con la que puedan acceder a la primera comunión, mejor”. Algunos párrocos opinan que la posibilidad de retrasarla “facilitaría la personalización y la interiorización de la fe” por parte de los niños, que tendrían así “más capacidad para asumir y comprender” el significado de la celebración.

La preparación de la primera comunión incluye tres fases, según fuentes pastorales. A los cinco o seis años, se dedican al “despertar de la fe” y la acogida en la comunidad. Las dos restantes están más centradas en los contenidos y la “experiencia y la vivencia” de la fe católica. Los contenidos que se imparten los decide un directorio de catequesis, un organismo dependiente de las diócesis y en el que suelen participar un pedagogo y un especialista en teología pastoral.

Los cambios vaticanos suelen ser muy lentos. Hace cien años, el decreto Quam singulari de Pío X ponía fin a una confusión que dividía la Iglesia desde los comienzos del cristianismo. Hasta el siglo XIII, por ejemplo se solía impartir la primera eucaristía en el momento del bautizo. Algo que aún hacen los católicos griegos y orientales.

Poco practicantes

– Católicos, pero poco practicantes. La mayoría de los españoles, el 77%, se declara católico. Practicar es otra cosa: solo el 24% se definía como practicante en un barómetro del CIS de 2008. Y son aún menos (el 17%) los que asisten a misa casi todos los domingos.

– Menos comuniones y confirmaciones. Las celebraciones eclesiásticas son las ocasiones en las que más se llenan las iglesias pero estas también disminuyen. En 2005 tomaron la primera comunión unos 20.000 niños menos que en 2001. Su número cayó de 285.000 a 265.000. También se redujo la proporción de los bautizados del 65% al 57% de los nacidos.

– La juventud se aleja de la Iglesia católica. Casi la mitad (el 46%) de los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 se autodefinen como agnósticos, ateos o se declaran indiferentes, según un informe de la Fundación Santamaría de 2006. En esa franja de edad, un 10% asegura ser católico practicante y un 39% católico pero no practicante.

 

La revista “Familia cristiana” arremete contra Berlusconi

ABC

El espectáculo ofrecido por la política italiana antes de iniciar sus vacaciones veraniegas es “repugnante”. Así lo calificó la revista católica “Familia Cristiana” en un editorial, en el que acusan a los políticos de ser “personas que sólo se preocupan de sus propios intereses”.

“La opinión pública, aunque narcotizada por la televisión, está repugnada por el espectáculo poco gratificante que, casi diariamente, nos ofrece la clase política que se pelea por todo. Una clase política alejada de la gente e impotente a la hora de resolver los graves problemas del país”, se lee en el editorial.

La revista dirigida por Antonio Sciortino, anima a los jóvenes católicos a entrar en el mundo político, porque “son necesarias personas capaces de ofrecer a la nación objetivos compartidos”. Según la revista de los paolinos, “un país maduro no puede continuar adelante con hombres que han elegido la política para “acomodarse a sí mismos”.

El llamamiento del semanal católico llega pocos días después de las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal italiana, cardenal Angelo Bagnasco, quien durante una homilía recordó la necesidad de aplicar “la dimensión ética a la vida personal y social, para quienes cubren cargos de responsabilidad política y social”. Pero Familia Cristiana también se dirige a la Iglesia, invitando a su jerarquía a “evaluar su papel como punto de referencia ético y espiritual para la nación”.

Las afirmaciones del semanal católico no han gustado a los directos interesados. Desde el partido de Silvio Berlusconi, llegaban las primeras críticas señalando que el editorial “milita contra Berlusconi”, al mismo tiempo que Umberto Bossi, líder del partido federalista Liga Norte, llamaba “ignorante” al autor del texto. Mientras que desde la oposición alabaron el contenido del artículo matizando que “el comportamiento de algunos no puede deslegitimar a la entera clase política”.

 

Opinión

 

Carmen Gil, una fustiñanera entregada a los demás
Diario de Navarra / ANDRÉS VITAS
Carmen Gil Gil nació en Fustiñana el 8 de abril de 1914 en el seno de una familia eminentemente católica. Fue la segunda de 8 hermanos -3 religiosos y 5 ya fallecidos- y con 16 años entró en la congregación de las Madres Concepcionistas de la enseñanza.

Fue destinada a varios puntos de España y en Madrid tuvo que pasar episodios de vileza fraticida tan desgarradores como los que creó la Guerra Civil, en los que tuvo que esconder su condición de religiosa por peligro de su vida. Esta circunstancia le obligó a servir en una casa pensión. En 1972 obtuvo un permiso del Papa para, manteniendo su condición de religiosa, abandonar el convento y dedicarse a cuidar de su hermano José, que ejercía de párroco en el pueblo zaragozano de Novillas, donde ambos fueron muy queridos.

Actualmente vive con su hermana Josefina en Fustiñana y, a pesar de su longevidad, sigue colaborando con la parroquia. Será homenajeada hoy jueves en su pueblo natal, Fustiñana, en el Día de los mayores en el final de las fiestas patronales. Carmen Gil Gil, con 96 años, es una religiosa cualquiera, pero su larga vida religiosa le ha dado una experiencia donde atesora una fuente inagotable de buenos consejos, que se adquieren tras una larga vida entregada a los demás.

Su vida entregada a Dios daría para escribir libros enteros cuyas enseñanzas las podría aplicar el mejor psiquiatra.

Carmen es una monja como tantas otras que no salen en los papeles, pero que han dado su amor al prójimo, que le fluye de dentro como quien respira con una naturalidad callada y servicial. Cada día da gracias a Dios por haber podido aliviar a alguien.Tiene una estampa debilitada por los años, pero con una franca sonrisa que transmite serenidad.

Su brillo juvenil esconde su edad aunque, como la he escuchado alguna vez, “no todo lo que reluce es oro”. Sufre por todas las calamidades que ocurren en el mundo, pero ella sigue confiando en la misericordia de Dios.

Como harán hoy muchos fustiñaneros me uno como uno más al merecido homenaje, deseándole que siga con nosotros ayudando en la parroquia como solamente personas como ella lo saben hacer. Gracias por tu entrega y generosidad.

 

Navarra

 

Unas 20.000 personas han visitado ya este año la Catedral de Santa María

Diario de Noticias

El número de visitantes al Museo Catedralicio y Diocesano de Pamplona ha aumentado considerablemente en este año, tanto que ya en los seis primeros meses, la seo recibió la visita de casi 20.000 personas, lo que hace prever, según los responsables, que se puedan “superar los cuarenta mil visitantes del año 2009”.

En pleno Año Jacobeo, un total de 18.958 personas, “peregrinos o no”, han cruzado el patio del Arcedianato para visitar la Catedral, su claustro y el resto de estancias que han sido recientemente remodeladas “con el objetivo de facilitar un recorrido más asequible desde el punto de vista religioso, cultural y turístico”. Agosto suele ser el mes en el que tradicionalmente se registran más visitas, y, por ejemplo, el año pasado pasaron 8.217 personas.

A juicio de los responsables de los museos, en el aumento de visitas han influido las “medidas de accesibilidad a personas con movilidad reducida, el abaratamiento de los precios de entrada, y, en las últimas fechas, la exposición de las campanas de la Catedral, ya restauradas, sin olvidar la exposición sobre el Camino que puede verse en la girola de la Catedral”. Además, recuerdan que ya han comenzado las visitas guiadas, para “el que quiera conocer un poco más a fondo la historia del templo”.

 

El Ramadán llama al ayuno en Navarra a casi 15.000 musulmanes

Diario de Noticias

No sólo es ayuno y sacrificio. Para las cerca de 15.000 personas que componen la comunidad musulmana en Navarra, el Ramadán que comenzó ayer se compone también de grandes dosis de tolerancia, solidaridad, encuentro con la espiritualidad, socialización, ayuda al necesitado y familia. Durante un mes, los seguidores de una religión que aglutina ya a dos millones de fieles en todo el Estado, se comprometen a celebrar la revelación de los versos del Corán a Mahoma invirtiendo su rutina diaria y haciendo de la puesta de sol, el comienzo de la jornada en honor a sus creencias. El Ramadán, uno de los cinco pilares básicos del mundo musulmán, arrancó ayer en la Comunidad Foral con una especial dureza, debido a su coincidencia con el verano y las horas de sol de esta época. El inicio de este periodo lo había marcado la Luna, concretamente, el primer cuarto creciente después de la Luna Nueva del noveno mes del calendario lunar.

Una vez conocido el momento exacto, los musulmanes se impusieron voluntariamente que la fe mueve montañas y hasta dentro de 29 ó 30 días (depende también de la Luna) no comerán, beberán, fumarán o mantendrán relaciones sexuales desde el alba hasta el ocaso. Además, se seguirá a rajatabla la prohibición de mentir, hablar mal del prójimo a sus espaldas, la codicia… Quedan exentos de estas normas los enfermos, los niños, los ancianos o las personas que se encuentran de viaje. Éstos últimos, al igual que las mujeres que estén en pleno ciclo menstrual, pueden recuperar su ofrenda a lo largo de lo que resta de año.

presencia en la ribera El primer día de ayuno se rompió hacia las 21.15 horas. Tras el encuentro de las familias, muchos se desplazaron a las mezquitas para orar. Actualmente, Navarra cuenta con siete, cinco de ellas en la Ribera, una comarca en la que se concentra la mayor parte de los inmigrantes de origen musulmán. De hecho, los datos de 2009 ponían de manifiesto que en la Ribera argelinos (704) y marroquíes (494) son los más numerosos dentro del montante migratorio que también agrupa a senegaleses, guineanos y búlgaros. Así, el Ramadán será seguido mayoritariamente en esa zona, sobre todo en localidades, además de Tudela, como Villafranca, Milagro, Castejón, Cintruénigo y Corella, donde, por ese orden, la comunidad musulmana tiene mayor peso específico. Pese a que la integración avanza con paso firme, todavía quedan flecos por cortar en un proceso de adaptación a veces complicado, aunque los negocios encaminados a esta población en expansión siguen abriéndose. Carnicerías, locutorios, tiendas, peluquerías… Aunque la demanda de la población musulmana tiene respuesta, las asociaciones siguen pidiendo espacios para la oración, para la celebración de fiestas propias (como la del sacrificio del cordero) o la de lugares de entierro.

 

Editan un libro-CD con el Evangeliario de Roncesvalles
Diario de Navarra
Este antiguo códice litúrgico está considerado uno de los tesoros musicales más antiguos conservados en Navarra
El Gobierno de Navarra, a través del Departamento de Cultura y Turismo, ha editado en libro-CD la obra El Evangelio de Roncesvalles, primer tesoro musical del Viejo Reyno (s XII-XIII), dentro de la segunda edición del programa “La Música del Reino” organizado por este departamento para recuperar el patrimonio musical de Navarra.

La obra consta de una explicación del programa y de un estudio sobre el Evangeliario de Roncesvalles realizado por la musicóloga Mari Carmen Gómez. Según explica el consejero Juan Ramón Corpas en una breve introducción a la obra, este antiguo códice litúrgico está considerado uno de los tesoros musicales “más antiguos conservados en Navarra”. El Evangeliario de la Colegiata de Roncesvalles es un manuscrito del siglo XII con notación aquitana sobre línea, que recoge varias versiones de la genealogía de Cristo según San Mateo y San Lucas.

 

Sunbilla vive su día grande con San Tiburcio de protagonista
Diario de Navarra

La iglesia se llenó durante la misa y después, la fiesta se trasladó a la plaza Ramón Latasa, donde hubo dantzaris y gigantes
Sunbilla celebró ayer el día grande de sus fiestas, en honor a San Tiburcio. La Iglesia de San Bartolomé se llenó para celebrar una misa oficiada por el párroco Basilio Sarobe Aldabe. A pesar de haber nacido en Lesaka, lleva 58 años en la localidad. Admitió su emoción. El coro de la parroquia ambientó la ceremonia, en euskera. El vecino Santi Arrechea representó al pueblo, portando su bandera.

Después, el grueso de los congregados se desplazaron a la plaza Ramón Latasa. Allí, Sunbillako Dantzariak deleitó a los presentes. Los más pequeños fueron los encargados de mostrar los bailes de la tierra al compás de txistus y tambores. “Es importante que los niños se diviertan”, señaló el alcalde, Paco Errandonea, de EA. También explicó que, para él, lo más atractivo de sus fiestas es la misa del patrón. “Es lo más emblemático. Como católico que soy, me gusta cantarla”, explicó. Quiso destacar que la corporación municipal acudió en pleno. Mientras miraba como los sunbildarras más jóvenes bailaban la Esku Dantza, narraba su experiencia en el cargo. “Las fiestas se viven mejor desde fuera. Aunque el trabajo no es precisamente ahora, sino antes. Los jóvenes y el Ayuntamiento lo hacemos a medias”, señaló.

Los gigantes también animaron el día grande. Arkaitz Vicente admitió que le merece la pena levantarse después de trasnochar porque le gusta. “En Sunbilla se está mejor que en ningún sitio”, afirmó. La tarde tuvo como acto central partidos de pelota y fuegos artificiales que iluminaron la mágica noche del norte de Navarra.