23 de agosto de 2010

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El Papa invita a saber acoger las «legítimas diferencias humanas»

La Razón

El Papa recalcó hoy que los textos litúrgicos recuerdan que todos los hombres están llamados a la salvación y que ésta es también una invitación para saber acoger la legítimas diferencias humanas, después de que Jesús viniera para reunir a los hombres de todas las naciones e idiomas.

El Pontífice así lo manifestó tras el rezo del Ángelus dirigiéndose a los peregrinos de lengua francesa que asistieron al patio central de la residencia de los papas de Castel Gandolfo, al sur de Roma, donde pasa el verano.
Las palabras del Papa llegan después de la actuación de la política de deportación de gitanos que ha emprendido Francia a través de la repatriación asistida.
Durante el Ángelus el Papa subrayó también que “Dios rebaja a los soberbios y a los poderosos de este mundo y eleva a los humildes” y precisó que la Virgen María es un claro ejemplo de esta “verdad evangélica.
Benedicto XVI recordó que en la jornada de hoy la liturgia invita a venerar a la Virgen María con el título de “Reina”, cuando se cumplen ocho días de la festividad de la Asunción, e hizo hincapié en el pasaje del Evangelio en el que Jesús afirma: “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”.
El Papa pidió además la mediación de la Virgen para que favorezca “la paz, especialmente allí donde prevalece la absurda lógica de la violencia, con el fin de que todos los hombres comprendan que en este mundo debemos ayudarnos los unos a los otros”.
Benedicto XVI aprovechó además la ocasión para saludar “al grupo de Legionarios de Cristo llegados de diferentes países” a la ciudad de los papas.

La economía entiende muy poco de dioses

EL PAÍS

Si el sociólogo Max Weber (1864-1920) viviera, puede que hoy hubiera titulado de otro modo uno de sus libros más importantes, La ética protestante del capitalismo. Porque el desafío económico de los países asiáticos, por un lado, y la emergencia de potencias que poco o nada tienen que ver con la tradición de Lutero configuran un panorama alejado del maniqueísmo protestantes-católicos.

Si el sociólogo Max Weber (1864-1920) viviera, puede que hoy hubiera titulado de otro modo uno de sus libros más importantes, La ética protestante del capitalismo. Porque el desafío económico de los países asiáticos, por un lado, y la emergencia de potencias que poco o nada tienen que ver con la tradición de Lutero configuran un panorama alejado del maniqueísmo protestantes-católicos en que se inscribe la obra de Weber, cuya tesis viene a ser que el talante industrioso, emprendedor e individualista de los protestantes es un factor más acorde con el mercado que el de los católicos, supeditados a la jerarquía y contrarios a la usura.

Ni el capitalismo es lo que era cuando Weber escribió esa obra, ni las sociedades occidentales (protestantes o católicas, tanto da) son las únicas que rigen los destinos del mundo, y mucho menos en el contexto de la actual crisis. Si a ello se añade que algunos expertos refutan la tesis de la obra de Weber, el debate sobre el triunfo o el fracaso de las naciones debería formularse en términos globales, y, por mor de la corrección política, con independencia de cualquier mención religiosa, capaz de encender hogueras como bien ha podido comprobar Barack Obama al apoyar públicamente la construcción de una mezquita en la zona cero de Nueva York.

Averiguar si los países protestantes -o los confucionistas o los sintoístas, en el siglo XXI- son más prósperos que los católicos por la influencia de distintos factores culturales es una pretensión, por general, demasiado equívoca. Bélgica, de mayoría católica, es un país desarrollado, por no hablar de la católica Italia, que pertenece al G-8. Los economistas, en general, niegan la mayor: no hay hecho cultural que influya en la cuenta de resultados. Sociólogos y antropólogos, por no hablar de los teólogos, sostienen en su mayoría lo contrario: que es posible hallar la influencia que una fe o, por llamarlo de otro modo, un hecho cultural, tiene en aspectos tan cuantificables como el déficit o el PIB de una nación.

El doctorando de la Universidad de Harvard Davide Cantoni se ha atrevido a matar al padre de la sociología moderna refutando en parte su tesis de que protestantismo es igual a riqueza. Con un estudio titulado Los efectos económicos de la reforma protestante, Cantoni analiza el crecimiento económico de 272 ciudades alemanas (162 luteranas, 88 católicas y 21 calvinistas) de 1300 a 1900, llegando a la conclusión de que la diferencia de religión no explica las diferencias de crecimiento entre unas y otras.

Interpelado sobre la osadía que supone para un científico social llevarle la contraria a Weber, Cantoni advierte contra la tentación de sacar “demasiadas conclusiones” de los resultados de su trabajo. “Mi investigación es una comparación de largo recorrido, desde 1300 a 1900, de ciudades alemanas. Su relevancia es, ante todo, local, en el sentido de que responde a este planteamiento: ¿Cuál ha sido el impacto de la reforma protestante en el crecimiento de las ciudades alemanas entre 1300 y 1900?”. Ante la tentación de extrapolar algún dato, Cantoni pide extremar la cautela: “En un sentido más amplio, el estudio podría servir para pronunciarse, cum mica salis, sobre la importancia del protestantismo en el crecimiento económico de Europa en general. Pero usarlo en un contexto distinto, como por ejemplo la Latinoamérica actual, no es de recibo”.

Eso por lo que hace a la hipotética influencia del protestantismo en la economía. Porque el contexto en que Weber pergeñó su obra era ajeno a la actual pujanza -demográfica y política- del islam; al desafío económico de los tigres asiáticos y al mestizaje sociocultural -es decir, también religioso- de algunas de las potencias emergentes: Brasil, por ejemplo. El desempeño económico de India o China -que ya es la segunda potencia mundial, por delante de Japón- y su éxito global merecen capítulo aparte. Pero como sustrato del debate, el influjo de las diferencias culturales en los distintos modos de desarrollo de las naciones sigue teniendo cierto aliento, pese a las reticencias economicistas. A modo de ejemplo, aun políticamente incorrecto, para suscitar a las bravas la cuestión: ¿Puede triunfar económicamente un país -cualquiera de los musulmanes- que se detiene cinco veces al día para rezar? ¿Suponen las religiones orientales, del confucionismo al sintoísmo, una patente de éxito para el desarrollo económico, pese a las condiciones de precariedad de la clase trabajadora -menores incluidos en algunos casos-, o en aquel solo influyen circunstancias objetivas, cuantificables?

“Cantoni compara alemanes con alemanes; según su tesis, lo importante es ser alemán, no protestante o católico”, explica José Ignacio Torreblanca, del FRIDE, que se hizo eco de la tesis de Davide Cantoni en un artículo publicado en EL PAÍS (Prejuicios, 5 de abril de 2010). “Lo interesante del debate de las teorías del desarrollo es averiguar qué circunstancias objetivas influyen en el triunfo. Y, al revés, cuáles están detrás del subdesarrollo. Hay una estructura de oportunidades: los países más que pobres son desiguales. Todas las periferias, por definición, son más pobres que el centro, donde se concentran las oportunidades. Y eso puede verse incluso en la Unión Europea. ¿Quiénes son los países que están a la cola de la UE? Irlanda, Portugal, España y Grecia”, explica Torreblanca. De los cuatro, tres (Irlanda, Portugal y España) comparten tradición cultural, y profundas raíces católicas.

Para Iliana Olivié, investigadora principal de la Fundación Elcano y profesora de Teoría del Desarrollo Internacional en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tras el éxito de muchos países asiáticos no hay que ver la velada o la patente influencia de las religiones que sus poblaciones profesan, sino políticas integrales de desarrollo. “Aunque hay muchos casos diversos, hay elementos comunes: una política integral de desarrollo en la que todo se supedita a ese modelo, que además es un modelo nacional; y una apropiación del mismo por parte de la población. La sociedad ha metabolizado ese modelo, lo ha hecho suyo con un patriotismo bien entendido. ¿Se puede concluir de ahí que las filosofías orientales conducen al éxito económico? De ninguna manera. Lo que diferencia a Asia es ese proyecto nacional y coherente de desarrollo, que incluye al conjunto de la sociedad y que va a ir adaptándose a los tiempos”. Ahora bien, aunque Olivié se niega a aceptar que en el desarrollo influya factor cultural alguno, “si hay una cierta homogeneidad cultural, social, étnica, puede que sí ayude…”. Pero sin inferir de ello que las filosofías orientales empujen al éxito. “De ninguna manera”, sentencia.

Desde los tiempos de Adam Smith y Karl Marx, el debate sobre el desarrollo de las naciones se formula en torno a tres puntos básicos: “Mayor o menor intervención del Estado; si es necesaria o no una industrialización, un eje de discusión que se ha revitalizado con el extraordinario desarrollo de China, y mayor o menor apertura de los mercados, algo que está relacionado con el primer punto. Este esquema sustenta todas las teorías de desarrollo”, explica Olivié.

La investigadora señala, no obstante, que, al pensar en clave de eficacia, competitividad o éxito, “lo hacemos influidos por la cultura dominante, que es la anglosajona”. Y, a la inversa, si repasamos el panorama económico iberoamericano -con la excepción de Brasil, o del despegue económico chileno de los años noventa-, lo hacemos enfocando a países que se emanciparon sobre la base -las ruinas- de un sistema ajeno, el colonial. “España exportó un modelo de burocracia institucionalizado, y es verdad que ha podido dejarlo como legado en América Latina”, señala Olivié. No obstante, en un debate como este “no hay síes ni noes, todo es una amplia gama de grises”.

Federico Steinberg, también investigador principal de la Fundación Elcano y profesor de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, comparte con su colega el rechazo inequívoco a la influencia cultural como determinante del éxito o el fracaso económico de una nación. “A los economistas no nos gustan las explicaciones culturalistas, parte del desarrollo asiático se puede explicar sin recurrir a ellas. La gente responde a incentivos, esta es la base de la teoría económica. Si todo fuera [influencia] cultural, estaríamos abocados a un determinismo trágico”. Pero concede: “No negamos que la ética protestante esté detrás de gente más ahorradora o inversora, pero lo que importa es que las políticas públicas se hagan bien o mal”. Así, si la religión -la diferencia cultural, en suma- no es determinante, ¿influye más el contexto? ¿Puede un país sustraerse a la crisis con un buen rumbo económico? “Los países con buenas políticas internas, por ejemplo Brasil, siguen desarrollándose pese a que el marco internacional no es favorable. En suma: el desarrollo consiste en buenas políticas públicas internas; el subdesarrollo, en lo contrario, y esto sucede tanto en dictaduras como en democracias…”.

El sociólogo Enrique Gil Calvo defiende a capa y espada la influencia de factores culturales en los distintos grados de desarrollo. En el ámbito occidental, dice, “hay tres mundos del bienestar: el nórdico, que equivaldría a la socialdemocracia; el anglosajón, o liberal, y el continental, o democristiano. Así que por un lado estarían los modelos nórdico y anglosajón, y por otro, todos los demás, es decir, lo que ahora llamamos PIGS [acrónimo de Portugal, Irlanda, Grecia y España]. Esta división se puede apreciar también en las políticas públicas, incluso en el mayor o menor grado de corrupción”, en la que, no hay que decirlo, los países meridionales de la UE sacan peor nota que los del norte.

Pero ¿dónde está la explicación? ¿En qué hunde sus raíces la diferencia entre los tres bloques? Gil Calvo no lo duda: “En la religión. Los nórdicos son luteranos; los anglosajones, calvinistas, y los PIGS, católicos, salvo Grecia”. A los tres modelos de desarrollo citados podría añadirse un cuarto, el renano, un híbrido “donde se mezclan protestantes y católicos”, explica Gil Calvo.

Para el sociólogo, las diferencias culturales lo empapan todo. “También los distintos sistemas jurídicos vigentes en Occidente, la common law frente a la civil law, que se basan en distintos modelos de familia, el autoritarista frente al igualitario, o el troncal, donde todo lo hereda el primogénito”.

Ciñendo el debate al contexto occidental, Gil Calvo considera que la influencia de la cultura en la economía se puede demostrar empíricamente, “incluso a través de las encuestas”. Por ejemplo, la desigual respuesta de las sociedades frente a la corrupción. En el Barómetro de enero de 2010 del CIS, la corrupción y el fraude solo constituían la undécima preocupación de los españoles, muy por detrás de cuitas como la economía o la inseguridad. “A los católicos se nos perdona la corrupción como se nos perdonan los pecados, basta con confesarse. Por el contrario, entre los calvinistas impera el sálvese quien pueda, la insolidaridad y la desigualdad: los ciudadanos quieren ser desiguales. El igualitarismo es el rasgo del luteranismo, con un Estado de bienestar muy completo en el que los ciudadanos quieren ser iguales”.

Aunque este reportaje no tenga pretensiones científicas, queda demostrado, grosso modo, que la benedictina regla del ora et labora (reza y trabaja) ha tenido a lo largo de la historia muy desiguales manifestaciones según a qué punto del mapa se mire. Pero de ahí a que la cuenta de resultados de las naciones se incline más por el haber que por el debe, o viceversa, en función de una creencia determinada, es algo que pocos científicos, una vez muerto -y rematado por obra y gracia de Davide Cantoni- Weber, van a defender.

Ventajas de ser feligrés e inmigrante

Numerosos inmigrantes, en su mayoría latinoamericanos, protagonizan una pequeña revolución religiosa en países como España: de su mano, la presencia de las iglesias evangélicas se ha multiplicado. Pedro Tarquis, portavoz de la Alianza Evangélica Española, sostiene que su pertenencia a una Iglesia es un factor que facilita la integración. “Están más centrados, buscan trabajo con más empeño y tienen como objetivo el bienestar del hogar y, en especial, de los hijos”.

“El índice de maltrato doméstico es sensiblemente inferior entre los evangélicos, tanto en las sociedades de acogida como en las de origen. Y la tasa de alcoholismo también es menor”, señala.

Davide Cantoni no oculta que Latinoamérica -un continente tradicionalmente católico con un índice de penetración de las Iglesias protestantes entre el 20% y el 40%, según el Observatorio de La Paz- “es un importante laboratorio social”.

“La expansión del protestantismo, especialmente el de tipo evangélico, en Latinoamérica es un fenómeno muy interesante, y es cierto que hay señales de que la gente que se convierte al protestantismo es también ambiciosa, trabajadora y con mayor capacidad de movilidad social”, expone este doctorando de Harvard. “No obstante, debemos evitar las correlaciones del tipo: ‘la mayoría de los protestantes latinoamericanos son muy trabajadores y tienen un fuerte sentido de la moral’. Porque la clave es: ¿son laboriosos y morales porque son protestantes o, al revés, escogen convertirse al protestantismo solo porque saben que el protestantismo es acorde con una actitud laboriosa y moral?”.

Opinión

 

¿Es Europa laicista?

Diario de Navarra / Víctor Manuel Arbeloa
A UNQUE incompleto en cuanto a la Unión Europea, y con la distorsión de Turquía, el estudio European Mindset, llevado a cabo por la Fundación BBVA, ha sondeado en catorce países los valores comunes de carácter público y privado.

La gran mayoría de ciudadanos de doce países de la Unión -Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Polonia, Portugal, España, Suecia y Reino Unido-, más Suiza y Turquía, se confiesan creyentes y miembros de alguna confesión. Proporción que llega al 67% en la Unión Europea. Nueve de cada diez griegos y polacos afirman esa pertenencia, y casi el total de los turcos. En España son siete españoles de cada diez.

Como es natural, una cosa es la profesión de fe y otra la práctica habitual religiosa. Es alta en Grecia, Italia, Polonia y Turquía, y baja en Suecia, Dinamarca y Reino Unido. Los españoles están en la media europea.

Entre los rasgos identificadores de Europa están la democracia, el respeto de los derechos humanos, la cooperación al desarrollo, la tolerancia y la cultura de los valores cristianos. Para los españoles los valores cristianos son menos determinantes que en el resto de los países, por el rechazo a la estrecha vinculación de la Iglesia al poder político, que, por cierto, no era una invención del franquismo, sino una larguísima tradición que nos llegaba desde el siglo VI.

Donde hay un gran consenso es en la separación entre el Estado y la religión, avalada por más del 70 por ciento de la ciudadanía, a pesar de las iglesias nacionales, como la del Reino Unido (anglicana) y las de algunos países escandinavos (luteranas). En cuanto a la ayuda oficial a las confesiones, la mitad de la UE está a favor y la otra mitad en contra. Los españoles, junto a belgas y franceses, son los menos favorables.

En los países más religiosos, como Turquía, Grecia y Polonia, son mayoría los que piensan que es necesario creer en una religión para tener valores morales y actuar éticamente bien, pero en España, Francia, Dinamarca y Suecia esta opinión es minoritaria. Sin embargo, los europeos no profesan un relativismo ético (inexistencia de criterios claros sobre el bien y el mal), aunque sean partidarios de una cierta flexibilidad al aplicar principios y criterios comúnmente establecidos.

En los ritos religiosos llamados “de paso” (bautizo, comunión, boda, funeral), la mayoría de los europeos anteponen la tradición al significado de las ceremonias religiosas. Muchos, especialmente en los países escandinavos, los toman como una costumbre. España concuerda con la media europea en la práctica de los bautizos -6Ž6, en una escala siempre de 0 a 10-, y se sitúa por debajo en los matrimonios: 5Ž9 frente al 6Ž4 europeo.

En cuanto a la vida estable en pareja sin casarse, una media europea de 7Ž7 se muestra conforme. El divorcio alcanza una conformidad de 7Ž0, y la soltería de padres o madres un 7Ž3. La tendencia es creciente.

La eutanasia genera mayor rechazo en los tres países más religiosos y mayor conformidad en suizos, daneses, suecos y belgas. El aborto es aprobado extensamente en Dinamarca y Suecia con una media superior al 8Ž0. Grecia, Polonia, Italia y Reino Unido lo consideran inaceptable, por algo más del 5Ž0. En España, la aceptación de la eutanasia supera con un 6Ž8 la media del 6Ž3, y la del aborto se queda en un 5Ž1, frente a la media de un 5Ž2.

Prevalece la negativa a las madres de alquiler, los matrimonios homosexuales y la adopción por estas parejas. Pero los españoles, junto a suecos, daneses y belgas, aprueban esos matrimonios (5Ž7 frente al 4Ž2 de la media) y esa adopción (5Ž3 frente al 3Ž6 de la Unión).

Más reprobadas son las relaciones sexuales fuera de la pareja, siendo España la más condescendiente: 4Ž3 frente a la media del 3Ž4.

Navarra

 

Viana inaugura la ermita de San Martín tras una reconstrucción que ha costado 475.000 euros

Diario de Noticias

La ermita de San Martín, en Viana, celebró ayer su inauguración oficial. El Consistorio y la Parroquia de Santa María organizaron un acto al que acudieron cientos de vianeses. Y es que el lugar tiene un gran significado para los vecinos. Han sido muchos los años que la ermita ha estado en ruinas hasta que desde el Ayuntamiento se puso en marcha un proyecto para su restauración. El presupuesto de las obras ha sido de 475.000 euros, financiado en su mayor parte por el Ayuntamiento de Viana, 300.000, y también por los vecinos, a través de Caja Navarra, 175.000. El alcalde, Gregorio Galilea, quiso agradecer este apoyo y también el del arquitecto vianés Jesús Ángel Duque, director de obra, y de la empresa constructora, Fermín Osés. “Un pueblo que recupera sus tradiciones es un pueblo con cultura y esperamos que esta restauración contribuya a ello”, manifestó el primer edil.

Realmente los trabajos han supuesto la construcción de la ermita prácticamente en su totalidad, puesto que apenas quedaba en pie parte de una pared. El pequeño templo, construido completamente con sillería, y del que ya existen documentos que datan del siglo XI, se encuentra a poco más de un kilómetro del casco histórico de la ciudad y pertenecía a la aldea de Tidón, cuyos habitantes se trasladaron a Viana en 1219.

Los vecinos que contemplaban ayer el resultado de las obras no dejaban de manifestar su entusiasmo. “En la vida hubiese pensado que esto podía quedar tan bien”. “Ha sido una sorpresa el resultado”. “Como vecinos de Viana debemos sentirnos orgullosos”, comentaban José María Arina Arina, Salvador Sáinz Velasco y Alfredo González de San Pedro.

Otros de los más orgullosos por la restauración son los vecinos que tienen en el término de San Martín sus huertas con pequeñas casas de campo. Entre ellos ayer se encontraba María José Fernández Correa. “Me da muchísima alegría que hayan restaurado la ermita, deja el entorno mucho más bonito y ha quedado muy bien”, manifestaba. Otro propietario de una huerta vecina es Jesús Rubio Arana, quien comentaba: “yo sólo he conocido las ruinas y tener la ermita restaurada tan cerca es un orgullo, ha quedado muy bonita”.

ya se ha creado una cofradía El contar con la ermita remozada ha levantado el ánimo de muchos vianeses que, incentivados por el párroco, José María Ortiz Sola, han constituido la cofradía de San Martín. Son muchos los que se han animado ya que, además de la devoción, el precio es simbólico, sólo 5 euros al año. El templo ya cuenta con todos los parabienes ya que ayer, a las siete de la tarde, el Arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez González, acompañado por el párroco de Viana y el coadjutor, Juan Cruz Labeaga, bendijeron el lugar ante los vecinos congregados en la ermita. Tras una breve celebración religiosa, los asistentes pudieron disfrutar de un ágape.

El libro “Irache en imágenes” revela “el desconocido interior” del monasterio

Diario de Noticias

La Asociación de Amigos del Monasterio de Irache, con el apoyo del Ayuntamiento de Ayegui y del Centro de Estudios Tierra Estella (CETE), acaba de editar una completa publicación sobre el monasterio, obra de los docentes Antonio Sola Alayeto y Xavier Larreta Anocíbar, que pretende revelar a todos los públicos el “desconocido interior” del templo.

Bajo el título Irache en imágenes, un viaje a través del tiempo, se esconde una laboriosa tarea de recopilación de datos y detalles sobre el Monasterio de Irache, un libro que, basado en fotografías e ilustraciones, pretende, según Larreta, mostrar “la enorme riqueza decorativa” que tiene el templo, especialmente en el claustro renacentista, lleno de iconografías y elementos ornamentales. “El Monasterio es conocido en la parte exterior, pero es desconocido en el interior. Y es lo que hemos querido hacer constar. Es un aspecto desconocido, pero cuando lo conoces te quedas extrañado”, dijo. Para él, el libro plasma lo que es “el espíritu del CETE”, es decir, “estudiar, investigar, trabajar, difundir y extender de una forma didáctica para la gente lo que es el patrimonio cultural de la Merindad de Estella”. Por eso, espera que el público, con este recopilatorio, pueda “aprender, madurar y desarrollar ese sentido de querer amar y proteger nuestra cultura”.

Antonio Sola, por su parte, añadió que no se trata de una obra para expertos realizada para que “descanse en las bibliotecas”, sino que va dirigida a todos los públicos. “Los que conocen el tema van a disfrutar, pero sobre todo los que no son especialistas en la materia. El objetivo es que entre por los ojos, que sea atrayente, cercano y fácil de asumir”. Con esa misma idea, -prosiguió- se han realizado desde 2007 las diferentes exposiciones fotográficas sobre Irache, germen de esta publicación, que seguramente tenga continuación en años venideros. “Las exposiciones (ya se puede visitar la cuarta entrega) tenían un carácter didáctico; el libro, también”.

En opinión de Sola, es necesario conocer el patrimonio para poder hacer luego que llegue a los demás. “Es difícil preservar algo que no se conoce, por eso, queremos extender el conocimiento”, dijo antes de añadir que, al margen de la bibliografía utilizada, lo más importante para la redacción de la publicación ha sido, ” el estudio in situ, las horas muertas que hemos pasado allí observando y estudiando los detalles”.

El libro recoge y amplía los 22 paneles que han formado parte de las diferentes exposiciones realizadas desde 2007 por estas fechas. Lo hace de forma amena y apoyado en numerosas imágenes, que son explicadas de forma breve y concisa haciendo un recorrido por gran parte del monasterio a lo largo de 184 páginas.

La publicación, según explicó la presidenta de la Asociación de Amigos, Miren Zuza, se venderá al precio de 10 euros, aunque los socios la recibirán de forma gratuita. Para adquirirla, puede hacerse los domingos, de 11.00 a 13.00, en el monasterio. A partir del 10 de octubre, a través del e-mail de la asociación (amigosmonasterioirache@gmail.com) y todos los domingos, tras la misa.

Un viaje con equipaje solidario

Diario de Navarra
El pamplonés Javier Echávarri Pascual y su mujer, la alemana Ronja Meier, han colaborado tres semanas en Etiopía con la organización “Crear sonrisas”, que impulsa el apadrinamiento de niños – Han colaborado en la Misión Católica de Dubbo, que gestiona un orfanato y un hospital

La alemana Ronja Meier, de 35 años, pidió un regalo muy especial las pasadas navidades: apadrinar un niño. Ella y su marido, el pamplonés Javier Echávarri Pascual, de la misma edad, rastrearon en Internet hasta dar con una organización “pequeñita y familiar” que impulsa esta labor en Etiopía. “Las ONG grandes no me daban confianza.

Entonces encontramos la página de Crear Sonrisas, nos gustó mucho y apadrinamos a Bereket, una niña de 5 años”, apunta esta traductora e intérprete, natural de Waldshut (al sur de Alemania) y que trabaja en el departamento de logística de FCC para Volkswagen. El pasado julio viajaron hasta el país africano para conocer a la pequeña y trabajar como voluntarios en la Misión Católica de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús en Dubbo ( a unos 300 kilómetros al sur de Addis Abeba, la capital) y que gestiona un hospital, un orfanato y una guardería.

Viajaron con las maletas cargadas de ilusión y de 120 kilos de ropa que les donaron familiares y amigos. Además, el Ayuntamiento de Pamplona les regaló 100 camisetas, 500 globos y 100 bolígrafos con el logo de Pamplona 2016; la empresa FCC, unas gorras y empleados de Tasubinsa, diez bolsas de ropa. “Es sorprendente la pobreza con la que viven. No tienen nada. Van vestidos con harapos y muchos niños sufren desnutrición. Son imágenes que has visto muchas veces en reportajes por televisión, pero cuando lo vives en primera persona…” explica todavía impactado por la experiencia vivida el periodista Javier Echávarri Pascual.

Su trabajo en la Misión de Dubbo, una de las zonas más pobres del país, ha consistido en colaborar con el cuidado de los 50 niños del orfanato y con la “mesa de los pobres”, un comedor popular que alimenta a unos 500 niños al día durante julio y agosto, lo meses en que no hay escuela. “Llegan muchos niños al orfanato. Algunos son abandonados por sus padres; en otros casos, la madre muere en el parto y el padre no se quiere hacer cargo de él. Allí están muy bien atendidos hasta que los adopta alguna familia italiana, país con el que tienen contacto para la adopción”.

Dentro del recinto de la Misión, también hay una guardería, a la que asisten niños de hasta 5 años. “Allí aprenden el alfabeto latino y los de las lenguas que se hablan en Etiopía y que necesitarán saber para ir a la escuela. Los niños van andando solos desde sus casas a la guardería, más de cinco kilómetros “, explica Ronja. Fuera del recinto de la Misión, hay un pequeño hospital privado gestionado por médicos y enfermeras etíopes. “A él tienen acceso gratuito los niños apadrinados y sus madres. La enfermedad más común es la malaria y muchos niños mueres. También hay algunos casos de SIDA. Las monjas tienen un proyecto en el que están intentando que la sanidad sea gratuita para todos”, añade Javier Echávarri. “Aunque tiene muchas carencias, es un hospital que está muy bien en comparación con la sanidad pública”.

Más información, en la web de Crear Sonrisas (www.crear-sonrisas.com) y en el blog etiopia.mifotoblog.com

 El Camino descubre las raíces

Diario de Navarra
“El Camino en Navarra” llega a Estella desde Puente la Reina en su quinta etapa. Un recorrido por las raíces de Navarra que lleva al peregrino por calzadas romanas, barrios con siglos de tradición y puentes medievales. 22 kilómetros de llano bañados por los infinitos campos de trigo.
Es fácil reconocer las raíces navarras cuando el peregrino atraviesa antiguas calzadas romanas, cruza vetustos barrios judíos y camina sobre grandes puentes medievales. Cada paisaje, cada palmo de tierra que se recorre, supone un acercamiento a los orígenes de la región. Los 22 kilómetros que separan Puente la Reina de Estella ayudan a comprender los fundamentos sobre los que se ha forjado Navarra.

El caminante parte de la localidad puentesina por la calle Santiago hasta llegar al inmenso gigante medieval de cinco ojos que atraviesa el río Arga. El puente, del siglo XI, obliga a los peregrinos a pararse en su punto álgido y darse la vuelta para apreciar una panorámica de Puente la Reina bañada por los primeros rayos de sol. El camino asfaltado atraviesa las casas colindantes al pueblo y deja a un lado una gran cruz, en la que hay forjada una vieira en metal. Tras pasar por debajo de la carretera, la senda pasa a estar compuesta por tierra, piedras y gravilla. Los matorrales flanquean al peregrino, y a la izquierda se dibuja una bandera en el horizonte. El amarillo del trigo, el verde de los pinos, el marrón de los montes, el azul del cielo, son sus colores. El pueblo de Mendigorría, su escudo.

Una vieja bota, llena de tierra, reposa sobre un pedestal de piedra. Esta es la señal de que el caminante debe afrontar un fuerte desnivel durante unos 700 metros. Tras haber superado este reto y haber caminado unos minutos junto a la carretera, se alcanza la localidad de Mañeru, en cuya plaza se ubica una fuente en la que rellenar la cantimplora.

“Me diagnosticaron diabetes y me recomendaron andar. Así me animé la primera vez que hice el Camino”, explicó Ángel Navalón Fernández de 49 años, equipado con una gran mochila, una camiseta negra sin mangas, y con el brazo marcado con la cruz de Santiago. “Pedí al Apóstol por mi enfermedad y al medio año me dijeron que no tenía nada. Por eso decidí hacerme este tatuaje. Ahora repito peregrinación”, explicó este madrileño.

Un cartel indica que faltan 15,4 kilómetros para llegar a Estella. Sin embargo, este dato no es fiable, ya que tras cuarenta minutos caminando aparece otra señal que advierte la misma distancia hasta fin de etapa. Al peregrino aún le quedan 18 kilómetros de trayecto desde Mañeru.

Las moreras y los campos llenos de vides y de cereal apostados a ambos lados de la senda conducen al caminante hasta Cirauqui. Callejear por este pueblo es conocer los fundamentos medievales de Navarra. El caminante debe descender la villa, para trasladarse a otra época, con la antigua calzada romana. Para atravesar un puente de la misma antigüedad, se deben salvar cuatro grandes escalones de piedra, de unos 40 centímetros de altura cada uno. David Molano Sánchez, de 34 años, acompañó a María José Conde Delgado, de 36 años, en este tramo. Ella, especialmente dolida de su rodilla izquierda, reconoció que no sabía si iba a ser capaz de cubrir la etapa: “Puedo subir e ir por llano, pero cuando toca ir cuesta abajo, sufro un dolor punzante que me deja destrozada”, señaló.

Esta vez sí, quedan 15,4 kilómetros para llegar a Estella. Se debe atravesar la carretera por un punto en el que no hay ninguna señalización ni paso indicado. La senda salva un puente de piedra y un túnel especialmente cuidado, iluminado por los rayos de sol que atraviesan las hendiduras del techo. El paisaje de infinitos campos se extiende a ambos lados durante este tramo de varios kilómetros.

Lorca espera al peregrino con una gran plaza, escogida por muchos para descansar, aliviar los pies, y comer un pequeño almuerzo. La calidez de la villa, habituada al transcurso de estos peculiares viajeros, hace de este rincón un punto que conviene tener marcado en la ruta.

El camino es de asfalto cuando atraviesa los pueblos, pero vuelve a ser de piedra y tierra en el resto del trayecto. Tras media hora de camino, siempre acompañado de viñedos y campos de trigo, el peregrino encuentra un cartel de madera que le da la bienvenida a Villatuerta. Esta villa es la antesala del gran pueblo al que se llega tras esta etapa.

Camino de ida y vuelta

Manuel Murcia Álvarez, de 55 años, encontró bajo la sombra de los árboles de un parque el lugar perfecto para hacer un alto en el trayecto: “El mío es un camino de ida y vuelta. En febrero salí desde Blanes, en la Costa Brava. Llegué a Santiago y Finisterre, ahora mi destino es mi casa. Tengo 160 sellos en mi credencial”, explicó. “Soy marinero y estuve a punto de perder la vida en un accidente. Mi pie quedó enganchado en una red y caí al mar. Sobreviví y pasé una semana en coma. Por eso me embarqué en esta aventura, contó, marcadamente emocionado.

En la plaza de Villatuerta se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la que una voluntaria acoge al peregrino y le ofrece consejo e información: “Muchos llegan aquí y les explico lo que hay en esta iglesia del siglo XIV. Algunos rezan, otros cantan, e incluso lloran. Llevo desde 1993 ejerciendo esta labor”, comentó.

Tres kilómetros restan hasta llegar a destino. El camino de grandes piedras conduce hasta un gran puente, de metal en este caso, con una pronunciada pendiente. Tras alcanzar el asfalto y doblar una curva a la izquierda surge, de la nada, Estella.

El peregrino puede imaginar y reconocer los orígenes navarros en esta localidad. La iglesia del Santo Sepulcro, del siglo XII. El barrio de la judería. Las casas y calles con siglos de antigüedad. Un pueblo en el que perderse antes de emprender el rumbo a Los Arcos, que espera al caminante en la próxima etapa.