30 de agosto de 2010

Nacional

 

El obispo de Tarrasa consulta a sus superiores sobre el hospital que practica abortos

ABC

Primer pronunciamiento de la Iglesia respecto a la información publicada por ABC sobre la práctica de abortos en hospitales en los que tiene participación. En un comunicado emitido ayer, el Obispado de Tarrasa, al que rinde cuentas la parroquia Sant Esteve de Granollers, que participa en el patronato de uno de estos centros —el Hospital General de Granollers (Barcelona)—, expresa su más absoluta condena a que se practiquen estas intervenciones y avanza que el pasado marzo, tras comprobar que en el citado centro se realizaban Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE ), elevó una consulta a «sus superiores», de la que todavía no ha obtenido respuesta.

Fuentes del Obispado de Tarrasa consultadas por ABC no aclararon si la queja la han remitido únicamente al Arzobispado de Barcelona, directamente implicado en el caso por su participación en el patronato del hospital de Sant Pau, donde también se realizan abortos; a la Conferencia Episcopal o a la Santa Sede, aunque, según ha posido saber este diario, podrían tener constancia de su malestar «tanto el Arzobispado como la Conferencia Episcopal».

Mientras, el Arzobispado barcelonés se mantiene en el más absoluto mutismo. La Conferencia Episcopal Española, por su parte, remite a los obispos catalanes.

Repulsa por la situación

Según aclara la nota del Obispado de Tarrasa, el prelado diocesano, monseñor Josep Àngel Saiz Meneses, «ha manifestado reiteradamente y de manera pública su repulsa y clara condena a la legislación que permite la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier supuesto». El Obispado admite también su participación en el Hospital General de Granollers y asegura que sus representantes en el centro ya se han opuesto internamente a esta situación.

«Los dos miembros de la Iglesia que forman parte del Hospital General de Granollers, mencionado en la información del diario, son también contrarios a esta práctica y así lo han manifestado», indica la nota del Obispado catalán. La institución eclesial reconoce que antes de la publicación de la noticia en ABC —la pasada primavera—, «llegaron al Obispado comentarios al respecto de tales hechos y se procedió de inmediato a confirmar si era cierto», por lo que, según explica, una vez constatado que se realizaban tales prácticas, «el prelado diocesano emprendió las consultas pertinentes con sus superiores en orden a tomar la decisión de futuro más conveniente en coherencia con la doctrina católica sobre el tema en esta cuestión». Hasta la fecha, el Obispado egarense no ha recibido respuesta de las citadas instancias superiores. También se ha pronunciado al respecto la gerencia del Hospital General de Granollers. En una nota emitida el jueves, el centro aclara que hasta la entrada en vigor de la nueva Ley del Aborto (julio 2010), «el hospital sólo ha realizado intervenciones quirúrgicas en aquellos supuestos en los que clínicamente —y sólo hasta las 20 semanas de gestación— se identificaba una malformación grave contrastada del feto». Aclaraba también que «en ningún caso se han practicado IVE por alteración psicológica de la madre inducida por el embarazo».

«Sólo cumplimos la ley»

En igual sentido respondió la dirección del Hospital de Sant Pau, el otro centro con participación eclesiástica señalado en la denuncia de este diario. Portavoces del Sant Pau, cuyo máximo órgano de gobierno está integrado por la Generalitat, el Ayuntamiento y el Arzobispado de Barcelona, con dos representantes cada uno, aclararon que «en este centro sólo se practican IVE en los supuestos que establece la ley». «No hacemos nada ilegal, sólo cumplimos la ley», aseguraron portavoces del hospital barcelonés.

Sólo en un año, el servicio de ginecología de este centro realizó una veintena de estas intervenciones sin que el Arzobispado, que sigue sin reaccionar, realizara ninguna manifestación pública de rechazo. Las principales asociaciones en defensa de la vida se han sumado al toque de atención de los obispos y en declaraciones a ABC han mostrado su «indignación» y repulsa por esta situación.

«Debe ser más beligerante»

El presidente de la Federación Internacional de Médicos Cristianos, el doctor Josep Maria Simón, lamentó que hasta la fecha no se haya producido una oposición enérgica a esta situación, que atenta directamente contra la esencia de la doctrina católica y reclamó a los participantes de la Iglesia una «actitud más beligerante»

«No pongo en duda que dentro del Hospital de Sant Pau, los representantes eclesiales (dos canónigos de la Catedral de Barcelona) hayan expresado su rechazo a que se realicen estas prácticas, aunque lo que está claro es que no han trasladado esta queja públicamente y eso puede llevar a la gente a pensar que están de acuerdo con que se realicen estas intervenciones», denunció Simón. «Interrumpir una vida está mal y eso deberían dejarlo claro públicamente los representantes eclesiásticos que participan en el centro», añadió.

A su entender, tienen dos opciones: «Abandonar el hospital porque las practicas que realizan van en contra de lo que dicta la doctrina católica o mostrarse mucho más combativos que hasta ahora para hacer valer su peso en la institución».

El Foro de la Familia se ha mostrado también contundente con esta situación tan paradójica. Benigno Blanco, presidente de esta organización cívica, la mayor de las que actúan en España, declaró que es «escandaloso que en un hospital en el que la Iglesia esté implicada directa o indirectamente se practique un solo aborto».

«Resulta incongruente, con la posición absolutamente modélica que mantiene la Iglesia en su defensa de la vida», añadió Blanco e instó a la institución eclesiástica a que «rectifique y solucione urgentemente esta situación».

«Tal vez no lo sabían»

El presidente de E-cristians, Josep Miró i Ardèvol, también reaccionó con estupor ante la información. Miró expresó, no obstante, su convencimiento de que «los representantes de la Iglesia no son conscientes de que se estaban realizando este tipo de intervenciones en los citados hospitales», sospecha que ayer desmintió el Obispado de Tarrasa.

Por su parte, Magí Freixa, secretario de la Fundación Pro Vida de Barcelona, denunció la situación e hizo especial hincapié en el caso del Hospital de Sant Pau, aunque recordó que la capacidad de decisión de la Iglesia en el centro —dos respresentantes de los seis que integran el patronato— es reducida. «Si deciden no abandonar el centro quizás pueden minimizar el impacto de las medidas que se aprueban que son contrarias a la doctrina eclesiástica».

Escudero se presenta como «un palentino más»

La Razón

Palencia recibió ayer entusiasmada a su nuevo obispo, Esteban Escudero, hasta ahora auxiliar de Valencia. La catedral palentina fue testigo de una toma de posesión animada con una traca valenciana que despedía a su obispo, mientras la dulzaina palentina le daba la bienvenida.
Escudero se presentó como «un palentino más» y se comprometió a «fomentar los espacios de comunión entre todos», además de prometer que los «preferidos» de la diócesis serán los enfermos y pobres. El prelado reconoció que «no vivimos tiempos fáciles para la fe cristiana» pero envió un mensaje de esperanza recordando las palabras de Jesús: «En el mundo tendréis lucha pero tened valor, yo he vencido al mundo».
Su antecesor, el obispo de San Sebastián, Ignacio Munilla, definió a los palentinos como «cristianos recios, de hondas raíces y gente de buena masa», «necesitados del pastoreo de la Iglesia».

Internacional

 

“Newman fue demasiado grande para anglicanos y católicos”

ABC

La Conferencia Episcopal le ha elegido para manejar la dimensión mediática del proceso tras su experiencia en la polémica del Código Da Vinci

En la primera visita de Estado de un Papa al Reino Unido (la de Juan Pablo II en 1982 fue pastoral), Benedicto XVI beatificará el 19 de septiembre en Birmingham al cardenal John Henry Newman (1801-1890). «Que lo beatifique, cuando dijo que en su Pontificado él sólo canonizaría, muestra la importancia que le da el Santo Padre a Newman», explica Jack Valero, portavoz de esta beatificación, a las puertas del Oratorio de Londres.

—¿Qué aporta la figura de Newman?

—Newman fue contemporáneo de Darwin y de Marx, en un siglo XIX que estaba cambiando la mentalidad de muchas cosas. El da respuesta a un mundo en proceso de secularización y es un pionero de la relación entre fe y razón. Otra gran aportación es la primacía que da a la conciencia. Para él no había contradicción entre obediencia a la doctrina y seguir la propia conciencia.

—En su momento, Newman resultó polémico.

—Porque fue reinvindicado desde distintas posiciones. A su muerte, los llamados modernistas se lo apropiaron, presentándolo como defensor de la conciencia en contra de la autoridad. Cuando el Vaticano condenó el modernismo, hubo quien extendió sospechas sobre él y su causa de beatificación no empezó hasta 1959. Ahora los llamados progresistas dicen que si Newman viviera discreparía de las posiciones oficiales, pero los más tradicionales, recuerdan que siempre se mantuvo fiel a la verdad, dispuesto a dejarlo todo por seguirla.

—Hay quien presenta esta beatificación como signo de división entre anglicanos y católicos.

—En realidad, es más punto de unión. Probablemente es el anglicano más importante del siglo XIX y la Iglesia anglicana de hoy se debe en mucho a él. Tras acudir a los orígenes de los Padres de la Iglesia, en su búsqueda de la verdad vio que ésta estaba en la Iglesia católica. Pero él no cambió. Es un gigante que fue demasiado grande para la Iglesia anglicana y demasiado grande para la Iglesia católica de la época.

—El Movimiento de Oxford generó una ola de conversiones desde el anglicanismo. ¿Marcará esta beatificación un momento semejante?

—Puede ser, pero es difícil de saber. Newman trató de hacer la Iglesia anglicana más católica. En un momento dado se dio cuenta de que no podía llegar a más y que él debía convertirse. Tal vez ahora ocurra lo mismo.

El Papa reza por los mineros chilenos y les pide serenidad

La Razón

El papa Benedicto XVI quiso recordar hoy con “particular afecto” a los mineros atrapados en el yacimiento de San José, en Chile, y les pidió que mantengan la serenidad en espera de ser rescatados.

Durante los mensajes en varios idiomas tras el tradicional rezo del Angelus dominical que hoy celebró en la residencia de Castel Gandolfo (cerca de Roma), Benedicto XVI recordó en español el drama de los mineros atrapados.

“A ellos y a sus familiares los encomiendo a la intercesión de San Lorenzo, asegurándoles mi cercanía espiritual y mis continuas oraciones, para que mantengan la serenidad en la espera de una feliz conclusión de los trabajos que se están llevando a cabo para su rescate”, dijo el Papa.

Desde el pasado 5 de agosto, 33 mineros se encuentran atrapados a 700 metros de profundidad en el yacimiento de San José, en la región de Atacama, y las labores de rescate podrán durar meses.

«Mi tradición es la de los judíos ‘tocapelotas’»

EL MUNDO

«Dios es cruel», dice el fajín de la novela Lamentaciones de un prepucio, de Shalom Auslander (Blackie Books). En la portada, dos religiosos miran enfurruñados al lector. Y páginas adentro, se suceden las tribulaciones de un hombre que cree mucho en Dios pero que, al mismo tiempo, no lo aguanta, se lleva fatal con Él. Lo desafía, lo expulsa de su vida, se enfurece con Él… Pero, ay, ni contigo ni sin Ti…

¿Suena a literatura española del XIX? ¿A Unamuno, quizá? Sí, pero en judío ortodoxo, con los suburbios de Nueva York de escenario, más blasfemo y mucho más cómico.

Empecemos por ahí, por lo de las blasfemias. Señor escritor ¿qué le va a decir a Dios el día del Juicio Final, en el valle de Josafat, sobre Lamentaciones de un prepucio?

«Hay dos opciones. Si Dios es el pedorro que nos han enseñado que es, le diré: ‘Mira, ni empieces con eso’. Así hay que tratar a los matones: darles antes de que te den ellos. Y seguiré: ‘Yo soy el que ha estado en esa letrina infecta que es la Tierra mientras que Tú estabas aquí arriba escuchando harpas. Así que los que tenemos derecho a enfadarnos aquí somos nosotros y no Tú’… Después, probablemente, empiece a lloriquearle y a implorar perdón». ¿Y si es buena gente? «Espero que le guste la novela; digo yo que se reirá…».

Y cuidado porque estas palabras no son la cháchara de un ateo despreocupado. Aunque trate con guasa al Yahveh, Auslander es creyente hasta el tuétano. Y ésa es la clave de su novela.

Protagonista: Shalom (él mismo, se entiende), un muchacho criado en una yeshiva (escuela religiosa judía) del Estado de Nueva York y crecido en una comunidad cerrada a más no poder. El chico es listo, tiene buenos sentimientos pero, qué se le va a hacer, no se cree la doctrina que mantiene firme y unida a su gente. Así que se porta fatal: come comida gentil, se masturba compulsivamente, roba en las tiendas y avergüenza a sus padres… Hasta que entra en la edad adulta y puede, por fin, emanciparse de esa vida religiosa.

Lo malo es que ni siquiera entonces está libre Shalom de su conflicto de identidad. El chico sigue marcado por su mezcla de temor y resentimiento hacia el Dios justiciero con el que creció en la escuela. Por ejemplo: engendra a un hijo, descubre que va a ser niño y alguien le pregunta qué va a hacer. ¿Circuncisión o no circuncisión?

La frágil estabilidad de nuestro hombre se va al garete.

«Sí, yo mismo tuve un hijo, Paix [o sea, Paz, shalom en hebreo, como el nombre de pila de Auslander]. Ahora mismo tiene cinco años y no parece muy preocupado por su prepucio ni por su pene. Más bien le interesa lo que las chicas tienen en vez del pene», explica Auslander a EL MUNDO. Y, en el acto, se enreda en una serie de explicaciones bastante incorrectas sobre las precoces aventuras sexuales de Paix. «El crío no conoce a mis padres y, por tanto, no tiene ningún contacto con la cultura ortodoxa de la que procedo. Sabe que sus abuelos no me quieren y, por tanto, piensa que son dos mierdecillas. Y más o menos, tiene razón».

«De alguna manera», continúa el escritor, «mi padre ha sido una víctima. Y mi madre también aunque a un nivel menor. La gran mayoría de la gente que vive en ese mundo tan cerrado es su víctima… a pesar de que lo defienden y se esfuerzan por hacer pervivir ese modo de vida. La falta de aire nos sofoca a todos. Y a algunos, los mata».

Pero no nos pongamos tristes, que Auslander es, sobre todo, un tipo con gracia. Por ejemplo: ¿Qué es lo que los gentiles de buena voluntad no entendemos de los judíos?

«Que nuestro control de los medios de comunicación, la banca y la política no es bienintencionado. En cuanto controlemos el Gobierno, os vamos a gasear a todos vosotros. En serio. Vais a ver qué duchas».

Pero bueno, Shalom, se supone que no se pueden hacer bromas sobre la sexualidad de los niños, ni sobre el Holocausto…

Aunque si los editores y los críticos dicen que Auslander escribe como un Woody Allen rejuvenecido, podemos abrir una expensa.

Hablando de Woody Allen, ¿qué se dice en las yeshivas de la tradición de intelectuales judíos laicos que tanto fascina a los laicos?

«Diría que la escuela percibía una especie de decepción orgullosa hacia ellos. Algo así como: sí, son unos tipos brillantes y muy sabios; la pena es que no hayan empleado todo su talento en estudiar la Torah. Les habría ido mucho mejor… Personalmente, no me impresiona demasiado esa tradición de intelectuales judíos laicos. Lo que hace que me enorgullezca del hecho de ser judío es la tradición de los tocapelotas, los rebeldes, los que crean problemas. Estoy pensando en los profetas que insultaban a su propia gente, en los homosexuales radicales, en Lenny Bruce [un cómico estadounidense de los años 50 y 60]. Jesucristo es un buen ejemplo. Consiguió que ni los romanos ni sus compatriotas judíos lo soportaran. En realidad, es lo único en lo que los judíos y los romanos se pusieron de acuerdo, en Cristo… Supongo que, como mis padres y mi escuela me educaron en un sentido muy victimizado del hecho de ser judío por culpa del Holocausto, me encanta pensar en los judíos que se rebelan contra todo».

Opinión

 

El guardián de Dios

ABC / Juan Manuel de Prada

SI hay algo que me conturba el ánimo (tal vez porque me recuerda la «abominación de la desolación» de la que hablaba el profeta Daniel: esto es, el sacrilegio del templo) es el espectáculo de los turistas indecentes que se pasean por las iglesias como por un mercadillo playero, en camiseta de tirantes y pantalón corto, pavoneándose de la pelambre de sus canillas, de los morrillos de carne excedente de sus cinturas, de su muslamen injuriado por la celulitis, mientras disparan fotografías por doquier e intercambian comentarios vocingleros en la capilla del Santísimo, como los intercambiarían en un retrete comunal. Esta pérdida generalizada del decoro (que es expresión de otra pérdida más aflictiva, que es la pérdida del sentido de lo sacro) alcanza una expresión paroxística en las iglesias de la Toscana más celebradas por las guías turísticas, ante la pasividad o negligencia de las propias autoridades eclesiásticas. Es verdad que a las puertas de los templos suele haber carteles que reclaman respeto al visitante; pero la caterva turística se pasa tales avisos por la entrepierna, que gusta de rascarse sin rebozo y llevar bien aireada, tal vez para aliviarse las escoceduras de las caminatas, tal vez para exhibir su nauseabunda indiferencia. Y así las iglesias se van convirtiendo en zocos de zafiedad impronunciable, donde la luz roja del sagrario tiembla acongojada, como debió de temblar ante las invasiones de los bárbaros.

Pero, mientras la abominación de la desolación campa por sus fueros, aún queda algún irreductible guardián de Dios que no se resigna. En la iglesia de San Agustín, en Montepulciano, un sacristán viejo y acaso impedido, acaso también loco, vigilaba, sentado en una silla al pie del presbiterio, el trasiego de turistas en el templo. Entró una recua, con las consabidas camisetas de tirantes y los pantaloncitos cortos que enseñan los mofletes del culo; y el mulo que parecía capitanear la recua voceó, para recrearse con el eco de la bóveda: «Venga, vamos a hacernos unas fotos aquí». Entonces el sacristán, poseído por esa virtud cristiana hogaño en desuso llamada santa ira (la misma virtud que animaba a Cristo cuando expulsó a los mercaderes del templo y cuando maldijo a la higuera seca), lo increpó desde la penumbra: «Tú, cerdo, vete a hacer fotos a la pocilga de tu casa, donde tu madre te dejará ir vestido como un mamarracho». El mulo entonces titubeó, incrédulo ante la osadía del sacristán loco, incrédulo de que una estantigua semejante se atreviera a cercenar sus sacrosantos derechos democráticos, pero mientras titubeaba el sacristán loco proseguía su retahíla de improperios: «Largaos de aquí con viento fresco, panda de guarros, que no os quiero ver ni en pintura». El italiano campesino del sacristán loco, áspero como un vino mal fermentado, sonaba a gloria bendita, era como escuchar al león de Judá en el día del Juicio Final, separando a las ovejas de los cabritos. Y los cabritos de la camiseta de tirantes y el pantaloncito corto se fueron con el rabo entre las piernas, perseguidos por la santa ira del sacristán loco, que apenas los vio desaparecer del templo recuperó un aire inocente y beatífico, como acariciado por la brisa de la Jerusalén celeste.

Transido de emoción, me arrodillé en la penumbra de la iglesia de San Agustín, en Montepulciano, y rogué fervorosamente a Dios que concediera muchos años de vida a aquel sacristán, y que le mantuviera incólume la virtud de la santa ira. La llama del sagrario resplandecía con un vigor jubiloso e impávido, orgullosa de su celoso guardián.

Navarra

 

La Asociación Yamaguchi pone fin a su labor

Diario de Navarra
Ha sido clave para reconstruir en Asia templos dedicados a San Francisco Javier – La renuncia de su presidente, el joyero Pedro Bueno, supone el final de la entidad – La asociación participó en la reconstrucción del templo de San Francisco Javier en Yamaguchi o la tumba templo de Sancián
La Asociación Yamaguchi, una pieza clave para la reconstrucción de los templos dedicados a San Francisco Javier en Yamaguchi o Sancián, ha puesto fin a su labor después de que su presidente durante cerca de dos décadas, el joyero Pedro Bueno, abandonara el cargo. Bueno, de 78 años, ex presidente de la Cámara de Comercio, asegura que su renuncia supone “el fin de la entidad” al no haber nadie dispuesto a sustituirle

La Asociación Yamaguchi se puso en marcha después del incendio que destrozó en 1991 el templo dedicado al santo navarro en la ciudad japonesa de Yamaguchi y ha estado formada, además de por Pedro Bueno, por José María Ruiz Oyaga, José Luis Beunza, José Vicente Galarza, Víctor Manuel Arbeloa, Juan Luis Uranga, Mechor Gascue, Manuel Torres, Ignacio Galañena, Luis María Aiciondo o Julio Clavero.

“Lo dejo porque ya me he cansado”, explica el joyero pamplonés. “No queremos ser una ONG, ni que nadie nos suceda”, dice. “Hemos muerto como asociación, así que, quien quiera continuar con la labor, que cree otra”. Como balance, le queda “la satisfacción personal”. También guarda algún recuerdo no tan grato, como el no ser invitados por el Gobierno de Navarra a la celebración del quinto centenario del nacimiento de San Francisco Javier. “Pero eso no importa, lo único que realmente me preocupa es toda la gente que me ha apoyado”, asegura Pedro Bueno.

De Yamaguchi a Sancián

El incendio, en 1991, que dañó gravemente la iglesia de San Francisco Javier en Yamaguchi, impulsó la idea de crear una asociación en Navarra que ayudara a la reconstrucción del templo. Las gestiones de la asociación que presidía Pedro Bueno lograron que el Gobierno de Navarra participara con cinco millones de pesetas en la recuperación de una vidriera que había sido devastada por el fuego. La iglesia restaurada fue inaugurada ante 3.000 personas en abril de 1998.

En el templo de Yamaguchi está colocada también una escultura del santo navarro realizada por el artista Faustino Aizkorbe. La Asociación promovió la colocación de esculturas similares en cuatro lugares significativos en la vida de San Francisco Javier: su localidad natal, Javier; la ciudad de Yamaguchi, donde desarrolló gran parte de su labor evangélica; Sancián, en China, donde falleció (y donde la asociación también ha trabajado para restaurar la tumba templo); y Goa, en la India, donde se conservan los restos del santo navarro.

La Asociación Yamaguchi también ha participado en labores humanitarias. En concreto, ha prestado ayuda en diversas ocasiones al padre Luis Ruiz Suárez, un misionero jesuita que mantienen una organización de ayuda a los leprosos de China. El padre Ruiz fundó una sociedad que mantiene a75 leproserías a lo largo y ancho del país y se calcula que ha atendido a más de 4.400 enfermos.

 

Unos 80 vecinos de Berriozar en la procesión a San Esteban

Diario de Navarra
Unas 80 personas acompañaron ayer en procesión al patrón de Berriozar, San Esteban, y a la Virgen del Sagrario desde la Parroquia, durante el día grande de las fiestas de la localidad. Julián Monreal Senosiáin, vecino de la localidad de 82 años, fue el encargado de ponerle el pañuelo al santo. “Me ha hecho mucha ilusión, estoy muy contento” explicó.

Hace ya cinco años que lleva el cirio, y le cedieron esta labor porque acaba de cumplir 50 años de casado, además de su colaboración en la iglesia.

El coro San Esteban, que forma parte de la parroquia desde hace sólo tres meses, entonó algunas jotas y el Cante a Berriozar, compuesto por Julio López.

Una vecina de Berriozar explicó que tuvieron muchas complicaciones para celebrar la procesión, porque no está incluida en el programa de actos. La ceremonia se desarrolló sin complicaciones y, un año más, San Esteban retornó a la parroquia.