1 de septiembre de 2010

Nacional

 

El Arzobispado de Barcelona niega que avale abortos

ABC

Una semana después de que ABC publicara que varios hospitales catalanes, en cuyos órganos de gobierno está representada la Iglesia, practican abortos, el Arzobispado de Barcelona abandona el mutismo y responde respecto al caso del Hospital de Sant Pau de Barcelona, en cuyo patronato participa en igual medida que la Generalitat y el Ayuntamiento.

Los dos representantes eclesiásticos que integran el patronato del citado hospital, designados en última instancia por el Arzobispado, son dos canónigos de la Catedral de Barcelona, los sacerdotes Joan Benito Tolsau y Josep M. Turull Garriga. En un comunicado remitido ayer a este diario y firmado por los dos representantes eclesiásticos, el Cabildo de la Catedral afirmaba que «en el momento en el que aparecieron las primeras referencias a los hechos que nos ocupan, se investigó hasta qué punto se correspondían con la realidad». Añade que, tras llevar a cabo las citadas pesquisas, «la dirección del hospital informó de que, de acuerdo con los principios éticos en que se inspira desde su fundación, en el centro no se practican interrupciones voluntarias del embarazo», hecho que contradice la información oficial del Ministerio de Sanidad —publicada en su web y que aparece contenida en el último anexo del informe sobre Interrupciones Voluntarias de Embarazo (IVE)—. En ella, el centro barcelonés aparece entre los hospitales que realizan estas intervenciones. Es más, según confirmaron a ABC fuentes oficiales del Hospital de Sant Pau, en un sólo año el centro sanitario realizó hasta 20 abortos.

En el comunicado, los representantes eclesiásticos reconocen, no obstante, que «no se practican abortos, aunque excepcionalmente concurran circunstancias médicas que lleven a actuaciones que puedan tener como consecuencia la pérdida del feto». Acto seguido, la nota subraya que el convenio institucional del centro «comporta el respeto a los principios éticos y morales de la Iglesia católica» y que «en caso de que alguno de estos principios sea vulnerado, se tomarán las medidas oportunas para su cumplimiento». Los representantes del Arzobispado se escudan en su poder limitado en la institución, aunque en la práctica todas las decisiones del centro pasan por el máximo órgano de gobierno del hospital, que es el patronato.

La respuesta del Arzobispado ha soliviantado a las asociaciones en defensa de la vida y a algunas fundaciones religiosas. La Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Cristianos lamentó ayer la «tibia» respuesta del Arzobispado y exigió que «haya una resolución rápida al problema antes de que el Pontífice visite Barcelona». El doctor Josep Maria Simón, presidente de la Federación, afirmó que «puede ser que realmente estén engañados y no sepan lo que sucede en el centro».

Internacional

Una televisión cristiana de Oriente Medio comienza a emitir en español

La Razón

El canal de televisión libanés Télé Lumière acaba de iniciar la emisión en español de varios de sus programas para acercar la realidad de la minoría cristiana de Oriente Medio a los cristianos que emigraron del Líbano a Latinoamérica.

La directora de programación de Télé Lumière, María Teresa Kreidy, explicó a Efe que el canal, fundado hace veinte años, ha comenzado a transmitir tres horas en español cada semana, que se ampliarán a partir de septiembre u octubre. Además, “el próximo año contaremos con una producción mayor, con un emisión de diez a quince minutos diarios”, agregó Kreidy.
Por el momento, los programas en español se limitan a una misa maronita (cristianos de Oriente) y una ortodoxa, y a espacios sobre la vida de los libaneses y árabes en países de habla hispana, adonde se traslada un equipo de Télé Lumière para hacer entrevistas y retratar los problemas que afrontan.
Actualmente, Télé Lumière dispone de oficinas en EE UU y México y está en contacto con productores españoles para adquirir programas en español. “Aunque el volumen es muy pequeño, es importante que exista esta cadena porque muestra que existen cristianos en esta parte del mundo, que contribuyen con sus vidas y quieren la paz”, explica Kreidy.
Aparte de programas en español, la emisora cuenta con espacios en inglés y en portugués y, por supuesto, en árabe, el principal idioma de la cadena. Los responsables de Télé Lumière se animaron a lanzar programas en español y francés por las peticiones de los libaneses cristianos residentes en países anglófonos e hispanohablantes.
“La lengua de la mayoría de los programas es el árabe, pero con subtítulos en inglés y español”, destacó Kreidy, quien apuntó que el portugués es también un idioma solicitado por los telespectadores, aunque todavía no cuenta con una programación específica.
Programas para la familia
Kreidy subraya que en su canal no se tratan cuestiones políticas y apunta que los programas “están dirigidos a las familias y abordan problemas sociales o retos a los que se enfrentan los libaneses y el resto de cristianos de Oriente Medio”.
En cualquier caso, Kreidy también precisa que “es importante emitir en árabe para que puedan escucharlo y traten de comprenderlo, sobre todo, la tercera generación que no habla la lengua de sus antepasados”.
La parrilla de Télé Lumière divulga temas religiosos, sociales, educativos, familiares, culturales así como documentales sobre las congregaciones y los lugares de culto que existen en Oriente Medio, además de ofrecer conciertos y programas infantiles. También emite largometrajes con mensaje mediante los que se intenta “exponer todos los problemas sociales y dar sobre ellos un punto de vista humanitario para ayudar a resolverlos”, dice Kreidy.
El canal acoge, además, un informativo sobre los cristianos en el mundo que se centra con especial interés en la presencia de fieles en países árabe como Irak, Jordania o los territorios palestinos.
“No todo son malas noticias, también hay las hay buenas”, afirma Kreidy refiriéndose a la situación de los cristianos en Oriente Medio, cuya precariedad ha sido denunciada en varias ocasiones por distintas organizaciones cristianas. “Esta es la tierra de Jesucristo, por ende, santa; y Oriente Medio no es sólo lugar de conflictos y guerra, sino también de paz, reconciliación y encuentro con el prójimo”, concluye Kreidy.

Cuando los obispos experimentan a Dios

La Razón

«Cuéntenos un caso en que Dios hablase a su corazón», preguntaron a nueve obispos de Gales e Inglaterra.

Ya lo decía Juan Pablo II en su encíclica «Redemptoris Missio» de 1991: «El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros; cree más en la experiencia que en la doctrina». Quizá por eso, los obispos ingleses, ante la visita de Benedicto XVI al Reino Unido del 16 al 19 de septiembre, no hablan de doctrina, sino que se limitan a responder en una serie de vídeos en internet a una pregunta muy personal: «Cuéntenos una ocasión en la que Dios le haya hablado al corazón».
John Arnold, obispo auxiliar de Westminster, explica que en el día de la muerte de su madre Dios le dio un sentido de paz y aceptación. «Dios estaba presente cuando la llevó consigo y Él me dio la seguridad de que ella siempre me está escuchando, que le puedo hablar, y que las manos de Dios nos sostienen», afirma.
El obispo Edwin Regan, de Wrexham, Gales, recuerda cuando era quinceañero y se ganaba un dinerito repartiendo periódicos de madrugada antes de ir a la escuela. «Era una época de mi vida en que me preguntaba: “¿Habrá un Dios o no, es verdad lo que me han contado los mayores?”; y estaba repartiendo diarios, era una madrugada hermosa, miré al cielo, lleno de estrellas, destellando, titilando», explica Regan. Aquello le hizo pensar que «alguien debe haberlo hecho», que había una belleza trascendente «en el corazón de todo».
Para el arzobispo de Liverpool, Patrick Kelly, un momento en que sintió la cercanía de Dios fue su visita a Tierra Santa, cuando se quedó absolutamente solo en el mismísimo lugar de la Crucifixión. Aquel espacio tan concreto le impactó: «Aquí, no en otra ciudad, en un viernes, Dios, en Cristo, reconcilió al mundo», sintió admirado.
Rodeado de tumbas
También Kieran Conry, obispo de Arundel, narra su experiencia en un lugar santo: las catacumbas de Roma. «Celebrábamos misa, de pie en una capillita diminuta, con las tumbas de los primeros papas a nuestro alrededor, y las palabras de la misa recordaban “a nuestros hermanos difuntos que nos precedieron con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz” y la gente se conmovió y lloraba mirando alrededor y pensé “hay miles de estos aquí ahora”. Fue profundamente emocionante, me recordó que soy parte de una gran historia», afirma Conry.

Benedicto XVI publicará antes de fin de año un nuevo libro-entrevista

La Razón

Por primera vez desde que es Papa, Benedicto XVI ha participado en una serie de conversaciones en profundidad con un periodista que se publicarán con formato de libro «antes de que acabe el año», según informa la Sala de Prensa del Vaticano.

Según adelantan fuentes periodísticas alemanas, el libro se titularía  «La luz del mundo».
Siendo Prefecto para la Doctrina de la Fe y un experto en el Concilio Vaticano II, el cardenal Joseph Ratzinger concedió dos largas entrevistas que aparecieron con formato de libro. La primera, concedida al periodista italiano Vittorio Messori, se publicó en 1984 con el título «Informe sobre la fe». La segunda, a partir de largas conversaciones con el periodista alemán Peter Seewald, se publicó en 1996 con el título «La sal de la tierra».
Un ateo que se convirtió
Seewald, que era ateo en 1996, se convirtió después al catolicismo y concede el mérito de ello al Papa. Benedicto XVI ha dedicado ahora una semana de agosto a hablar con este periodista, que firmará el nuevo libro-entrevista.

Opinión

 

Reforma o ruptura

La Razón / Santiago Martín

Este verano, además de calor, hemos tenido y sufrido otras cosas. Por ejemplo, la constatación de que la avaricia del hombre, su ausencia de un sentido moral objetivo aplicado a la propia vida, está destruyendo el planeta y provocando catástrofes tan graves como la de Paquistán, con veinte millones de afectados.
Desde el punto de vista eclesial, quizá lo más significativo ha sido el encuentro para estudiar y debatir que, como todos los años, ha celebrado el Papa con sus ex alumnos. Siempre es importante esta reunión, pero en esta ocasión lo ha sido aún más por el tema elegido: la aplicación del Concilio Vaticano II.
Benedicto XVI ha afirmado que en dicha aplicación ha habido dos hermenéuticas: una de continuidad o de reforma y la otra de discontinuidad o de ruptura.
Esta segunda, que en muchos casos ha sido la imperante, ha provocado una división en la Iglesia, estableciendo la existencia de una Iglesia preconciliar (no sólo en el sentido cronológico, sino también en el teológico, pues ha sido entendida como anticonciliar e incluso como no verdadera y plenamente católica, lo cual coincide con la postura de fondo del protestantismo, que considera que la Iglesia como tal no empezó a existir hasta que no vinieron los reformadores) y de una Iglesia posconciliar (esta sí plenamente en sintonía con los deseos de Cristo).
Esta hermenéutica de ruptura, además, según señala el Papa, termina por volverse contra el propio Concilio, pues incluso los documentos conciliares son vistos como fruto de consenso para tranquilizar en parte a la Iglesia preconciliar, pero precisamente por eso deben ser abandonados o, al menos, interpretados a la luz de la teología posconciliar.
Se pueden poner muchos ejemplos de todo esto: en catequesis, en disciplina moral, en liturgia, pero fijémonos en uno muy significativo puesto que es bien visible: la vestimenta de los sacerdotes. No sólo se ha producido una ruptura con la forma de manifestar la pertenencia a un estado consagrado, sino que esa ruptura ha sido especialmente grave en el caso de las congregaciones religiosas que han abandonado el hábito, puesto que para ellos era una especial seña de identificación con una familia espiritual y con un fundador concreto.
Tras esta ruptura externa estaba la interna, anticipándola y siguiéndola. La Iglesia siempre está necesitada de reforma, pero no de ruptura.
Encontrar el equilibrio no es fácil, pero ciertamente en los últimos cincuenta años éste no se ha encontrado todavía.

El aborto en España visto por un católico belga

EL PAÍS / PABLO SIMÓN

Mientras disfruto de una estancia académica en el Centro de Ética y Derecho Biomédico de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) me ha llegado la noticia de que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva está pendiente de un hilo. Parece ser que uno de los magistrados del Tribunal Constitucional, antiguamente adscrito al llamado “sector progresista”, ahora no tiene claro qué votará en la sentencia sobre el recurso de la ley presentado ante el alto Tribunal por el Partido Popular, por sus convicciones “católicas”.

He venido a Bélgica para tratar de comprender qué ha pasado en estos ocho años de vigencia de la Ley de Eutanasia, aprobada en 2002 por este país de profunda cultura católica. Creo que su experiencia será para nosotros, en el futuro, mucho más importante que la tan conocida y citada experiencia holandesa.

El comentario de la noticia con mis colegas de esta Universidad les suscita estupefacción. Ellos tienen claro que viven en una sociedad presidida por lo que el filósofo Rawls llamaba el “hecho incuestionable del pluralismo”. Esto implica aceptar que no se tiene la verdad absoluta en cuestiones morales y que, por tanto, generar un proyecto viable de sociedad exige buscar acuerdos basados en valores éticos aceptados por la mayoría de ciudadanos. Esta misma actitud mantienen ahora, cuando el país se enfrenta a una profunda crisis política motivada por las dificultades de entendimiento que existen entre las comunidades flamenca y valona. Por eso entienden que el verdadero proyecto católico no es defender numantinamente la propia “moral católica”, sino más bien fomentar la deliberación colectiva desde el compromiso en la defensa integral de la dignidad de la vida y muerte de las personas.

Parece que es exactamente lo contrario de lo que, a juzgar por lo que dice la prensa, piensa el magistrado español. Pero en cambio, a los profesores de Lovaina, su forma de pensar les llevó a participar activamente en el proceso de redacción de la Ley de Eutanasia. Más tarde emitieron recomendaciones a los numerosísimos hospitales católicos belgas acerca de cómo y en qué circunstancias aplicar dicha ley. La razón era que no todos los usuarios de dichos hospitales eran católicos, pero sus derechos ciudadanos legalmente reconocidos debían ser igualmente respetados.

Pero lo cierto es que esta actitud no es tan excepcional. Los mismos obispos belgas se mantuvieron en un discreto segundo plano durante el proceso de debate de la ley. Estaban en contra, obviamente, por coherencia con el Magisterio. Pero nunca dieron una batalla tan feroz como la que la Iglesia ha dado en España ante la llamada reforma de la ley del aborto -batalla que no dio, por cierto, en los ocho años de Gobierno del Partido Popular-. Y por supuesto, según me dicen aquí, ningún obispo llamó a los profesores de Lovaina para decirles lo que debían pensar o escribir, cosa que no puede decirse precisamente de los obispos españoles respecto a los centros de bioética de sus Universidades o Facultades de Teología.

Puede decirse por tanto que, en la sociedad belga, la separación entre Iglesia y Estado es completa en el marco de un pluralismo cívico aceptado por todas las partes, incluidos, por supuesto, los obispos.

Pero no tengo tan claro que en España estemos en este punto. Y el posicionamiento del magistrado del Constitucional me lo sugiere aún más. La influencia de “lo católico” sigue sobrepasando claramente los límites de lo aceptable en una sociedad pluralista y democrática. Es grave, a mi modo de ver, que alguien pueda pensar que la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una ley pueda ser evaluada con un instrumento distinto al de la propia Carta Magna. Menos aún, con el catecismo de la Iglesia católica. Y es que los funcionarios públicos deben tomar decisiones basadas en el interés público, no en sus presupuestos morales privados.

Aunque todas las personas tengamos dichos presupuestos, basados o no en convicciones religiosas, cuando los que desempeñamos funciones públicas -jueces, médicos, militares, políticos- actuamos en el ejercicio de nuestro cargo debemos ser capaces de ponerlos entre paréntesis. Solo podemos guiar nuestros juicios y nuestras actuaciones por los valores de una ética cívica pública y por la ley. Si no somos capaces de hacer esto, entonces, por coherencia y honestidad, debemos dimitir.

Así lo hizo, aunque solo fuera transitoriamente, el rey Balduino de Bélgica cuando se aprobó la ley del aborto: no quería sancionar una ley que iba en contra de su conciencia privada, pero no podía, como cargo público, bloquear una ley aprobada por la mayoría de los ciudadanos.

No entender ni aplicar estos conceptos constituye, a mi modo de ver, un ataque frontal al pluralismo, al bien común, a la esencia de la democracia. No es que nuestro alto Tribunal esté como para dar mucho ejemplo de nada, gracias a la inestimable colaboración de los partidos políticos, pero me resulta impensable que un magistrado del Constitucional pueda permitirse incurrir en un error tan tremendamente grave que nos devolvería a oscuros tiempos pasados de los que pensábamos que ya habíamos salido.

Iglesias militantes

EL PAÍS / MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO

Si uno quiere hacerse una idea cabal de lo que es la libertad religiosa funcionando en la práctica, debería emprender un viaje por Estados Unidos. Pero si lo que desea es realizar una visita cultural por el más surtido hipermercado espiritual de nuestro tiempo, bastaría con que se diera un largo paseo por Harlem y, preferentemente, por el cuadrilátero limitado por las calles 116 y 135 y las avenidas que llevan el nombre de dos grandes líderes ideológicos afroamericanos: los bulevares de Frederick Douglass y Malcolm X. No conozco ningún otro lugar en el que pueda repasarse en vivo un catálogo tan exhaustivo de las confesiones religiosas que se profesan en este planeta (alguna, incluso, se anuncia como “religión cósmica”). En este extenso distrito, cada vez más ennoblecido por las inmobiliarias que levantan imponentes torres con vistas a Central Park y restauran el esplendor de antiguas mansiones victorianas para atender la demanda de jóvenes profesionales (blancos y negros) con poder adquisitivo, conviven comunidades de creyentes de convicciones tan diversas como las que separan a un musulmán chií de un budista nichiren o un miembro de una diminuta secta episcopaliana de Alabama. Los fines de semana constituye un espectáculo memorable observar la asistencia a los templos, a menudo, alojados en edificios protegidos como landmarks (monumentos) por el Gobierno de Nueva York. Si desean elegir su iglesia, basta con consultar las páginas amarillas de Harlem. Casi todas disponen, además, de estupendos sitios web.

En muchas también se hace política, por dentro y por fuera. En el exterior del templo de Atlah (secta baptista), céntricamente situado en la 123 con Malcolm X Boulevard, un gran panel luminoso, semejante al de los moteles de carretera, anunciaba hace unos días en grandes caracteres: “La sangre de Jesús contra Obama. El 4 de noviembre de 2008 la historia hizo presidente de los Estados Unidos a un talibán musulmán elegido ilegalmente”.

Bueno, no son los únicos en creerlo. Uno de los problemas que tiene el que la rampante extrema derecha gusta designar por su primer y segundo nombre de pila (Barack Hussein) es la combativa oposición que contra su programa político se orquesta desde los grupos religiosos. Una reciente encuesta señala que el 18% de los estadounidenses creen que su 44º presidente es musulmán. La teoría de la conspiración no se elabora solo en sectas como Atlah. El carismático evangelista televisivo Franklin Graham declaraba hace poco en la CNN que Obama había nacido “musulmán por parte de padre y judío por la de madre”, y que eso se notaba en la política de Washington. Claro que muchos judíos -quizá la minoría religiosa más culta y políticamente influyente- también giran al republicanismo, convencidos de que la Administración de Obama “es la más antiisraelí de la historia moderna”: la proporción entre los judíos demócratas y republicanos ha pasado de 3 a 1 a menos de 2 a 1.

La oposición de derechas a Obama está a la que salta, como se ha demostrado con el asunto de la construcción de una presunta mezquita (en realidad, un centro islámico) en Ground Zero (en realidad, a varias manzanas). Desde Palin a Gingrich, pasando por el oportunista McCain, la oposición republicana agita las pasiones, apoyada en la agresiva campaña de desinformación propiciada desde ciertos medios de la derecha y muchas iglesias. Mientras tanto, y con la economía que no se decide a emprender vuelo y una guerra sin resolver, Obama continúa cada vez más expuesto en los medios y cada vez más desconocido por los votantes. Supongo que los encargados de la comunicación de la Casa Blanca y del Partido Demócrata deberían hacer algo. Y pronto. Las importantes elecciones de noviembre están a la vuelta de la esquina.

Pamplona: curas en invierno, toros en verano

Diario de Noticias / F.L. Chivite

¿Lo recuerdan? Cuando yo tenía unos diez años hicieron pegatinas con esa frase. En mi calle había un Simca 1000 amarillo que la llevaba pegada en el cristal de atrás y yo la leía a diario. Qué extraña mezcla de añoranza y tristeza me produce ahora acordarme de aquel tiempo. En fin. Ya entonces, me resultaba una frase rara. O por lo menos, de una intencionalidad dudosa: no entendía si se trataba de un lema publicitario o de un puto sarcasmo bastante atinado. Curas en invierno, toros en verano, ¿eso es todo?, me preguntaba ya a esa edad, parpadeando, con un principio de angustia por lo limitado y chungo de las expectativas. Desde luego, lo de los curas, en aquella época, tenía sentido. Pamplona era una próspera factoría de vocaciones. No hay más que ver las dimensiones y el talante del Seminario para comprender la magnitud de la ambición espiritual con que fue erigido. De aquí salían curas para surtir las necesidades nacionales y enviar una buena remesa a la exportación. Ya no, claro. Ahora hay que traerlos de fuera. Se me ocurre que ahora, en vez de curas, habría que decir opus. “Pamplona: Opus en invierno, toros en verano”. Porque, en torno al Opus hay mucho silencio, vale, pero está ahí, ¿no es cierto? Invisible y omnipresente a la vez. El ser humano puede resultar más o menos gracioso, según la sustancia que tomes, pero también puede resultar muy trágico. De hecho, como dice Woody Allen, un mismo suceso puede observarse desde una óptica cómica o trágica. Como el hecho de que Barcina vaya a ser la próxima presidenta de Navarra. Porque va a serlo, ¿no? A unos les parecerá terrible, pero a otros les hará mucha gracia. A mí lo único que me preocupa es que se pretenda reducir (y me temo que algo de eso hay) la cultura navarra, a Opus y toros. Siempre ha sido un poco así: es cierto. Y hay que aceptarlo: de acuerdo. A mi entender representa una agria perspectiva, pero bueno. Lo que quiero decir es que hay más cosas. Opus y toros, sí. Repito: es innegable. Pero no todo es eso. Digo yo. Hay más cosas. O por lo menos las había hace no mucho tiempo.

Navarra

 

La Cruz de los Jóvenes llega hoy a Navarra por Bera

Diario de Noticias

La Cruz de los Jóvenes o Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) recorrerá la geografía navarra desde hoy al 5 de septiembre, como preparativo del próximo encuentro que congregará a más de dos millones de jóvenes en agosto de 2011 en Madrid. En los días previos a esta cita, que contará con la presencia del Papa, Navarra acogerá a los más 5.000 jóvenes que llegarán de diversos países del mundo para participar. La Cruz llegará hoy a las 12.00 horas a Bera, procedente de Lourdes, a las 18.00 horas alcanzará la clínica Padre Menni y la residencia de ancianos de Elizondo y a las 20.00 horas alcanzará Arizkun.