13 de septiembre de 2010

Nacional

 

Unos 60.000 granadinos asisten a la beatificación de Fray Leopoldo

 
Diario de Navarra
El acto que se celebró en la base aérea de Armilla culmina un proceso de 49 años
Unas 60.000 personas, según la Subdelegación del Gobierno en Granada, asistieron ayer al acto de beatificación del capuchino Fray Leopoldo de Alpandeire en la base aérea de Armilla, donde se ha desarrollado el acto presidido por el arzobispo Angelo Amato en representación del Vaticano.

Con el acto de ayer culmina un largo proceso de beatificación iniciado hace 49 años y ratificado en diciembre de 2009 con la firma, por parte del Papa Benedicto XVI, del decreto en el que se le reconoce un milagro (la curación del lupus que padecía Ileana Martínez, una portorriqueña que cuenta ahora con 50 años). Nacido en la localidad malagueña de Alpandeire en 1864, Francisco Tomás Sánchez Márquez tomó el hábito capuchino en el convento de Sevilla en 1899 cambiando su nombre por el de Leopoldo. En 1904 llegó a Granada, donde se quedó definitivamente y donde se hizo muy popular por su oficio de fraile limosnero.

¡Feliz año 5771!

ABC

La Comunidad Judía de Madrid concluye la celebración de Rosh Hashaná, el año nuevo hebreo

Saná tová. Buen año. La comunidad judía madrileña concluye hoy la celebración de Rosh Hashaná, la fiesta para recibir al año nuevo hebreo. Una festividad que poco tiene que ver con la Nochevieja más común, ya que posee un fuerte componente espiritual. Para los judíos, Rosh Hashaná es un día de reflexión e introspección en el que hacer balance de las faltas cometidas durante el año y que tendrán que ser expiadas el día de Yom Kipur, la próxima semana.

En España viven actualmente unos 30.000 judíos, de los cuales 15.000 lo hacen en Madrid. La mayoría de ellos son sefardíes que retornaron a España desde Marruecos o Argentina tras siglos de exilio. Si quieres saber más acerca de Rosh Hashaná, las peculiaridades del calendario lunar hebreo y la vida de la colonia judía madrileña, no te pierdas el reportaje en vídeo.

El Papa alaba la humildad de Fray Leopoldo

La Razón

Después del rezo del Ángelus al mediodía, el Papa habló ayer en español en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfose alabando al capuchino andaluz Fray Leopoldo de Alpandeire (1865-1956). «La vida de este sencillo y austero religioso capuchino es un canto a la humildad y a la confianza en Dios y un modelo luminoso de devoción a la Santísima Virgen María», afirmó. Benedicto XVI animó «a todos, siguiendo el ejemplo del nuevo beato, a servir al Señor con sincero corazón, para que podamos experimentar el inmenso amor que Él nos tiene y que hace posible amar a todos los hombres sin excepción».
A esa misma hora, bajo un sol inclemente, decenas de miles de personas (60.000 según las autoridades civiles) participaban en la misa de beatificación en la base aérea de Armilla, cerca de Granada, presidida por el arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que es quien suele representar al Papa en las beatificaciones por todo el mundo.
Predicando la homilía en español, Amato afirmó que «si Granada es conocida en todo el mundo por la Alhambra, también lo es por muchos devotos de Fray Leopoldo; es una ciudad afortunada porque ha contemplado el espectáculo glorioso de la santidad del beato». El arzobispo destacó que el fraile «con frecuencia recibía insultos y apedreamientos, y una vez a punto estuvo de que lo lincharan», pero, sin embargo, «consiguió que incluso los más anticlericales le dijeran que ojalá todos fueran como él».
La ceremonia comenzó con el «Ave María» de Schubert, interpretado emotivamente por la cantante granadina Rosa López, que se dio a conocer con «Operación Triunfo» y luego en Eurovisión.
En la beatificación participaron el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, que fue arzobispo de Granada de 1997 a 2002; el actual arzobispo, Francisco Javier Martínez; el cardenal Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla, y el arzobispo castrense, Juan del Río, entre otros eclesiásticos.

Jon Sobrino denuncia que el poder eclesiástico “ha traicionado a Jesús”

EL PAÍS

Jesús, el fundador cristiano, se alzó contra la casta sacerdotal de su tiempo. Los teólogos de la Asociación Juan XXIII lo hacen ahora contra el poder episcopal. Ayer lo confirmaron con un manifiesto en el que lanzan “un reto” a los creyentes en el nazareno crucificado cerca de Jerusalén hace algo más de dos mil años.

Jesús, el fundador cristiano, se alzó contra la casta sacerdotal de su tiempo. Los teólogos de la Asociación Juan XXIII lo hacen ahora contra el poder episcopal. Ayer lo confirmaron con un manifiesto en el que lanzan “un reto” a los creyentes en el nazareno crucificado cerca de Jerusalén hace algo más de dos mil años. “Se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de compromiso, de avivar la fe en Jesús, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los más deprimidos, y de ayudar a implantar el reino de Dios entre nosotros como reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad-solidaridad”, proclama el mensaje final del trigésimo congreso de la organización.

Poco antes, el jesuita Jon Sobrino había dicho en su lección de clausura que “la Iglesia ha traicionado a Jesús”. “Esta Iglesia no es la que Jesús quiso. Esta es la idea que tengo ahora, viejo y medio ciego, en espera de la muerte”, dijo a los congresistas. Más tarde, en la colecta celebrada durante la eucaristía aportaron 17.000 euros, que se destinarán a proyectos de solidaridad con África, América Latina y Asia.

El paraninfo del sindicato Comisiones Obreras en Madrid se quedó pequeño para acoger a los pensadores cristianos convocados por la Asociación Juan XXIII para reflexionar sobre Jesús de Nazaret. Se esperaba. Nadie como el fundador cristiano concita en la Iglesia católica tanto entusiasmo y tanta polémica, desde quienes subrayan su faceta humana, radical, valiente, combativa contra los poderosos, y los que lo prefieren como un ser supremo y divinamente pacificador. Gran parte de las sanciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el viejo y siniestro Santo Oficio de la Inquisición, tiene origen en escritos sobre el famoso nazareno crucificado.

Para curarse en salud, el mensaje del congreso se inicia con una proclamación del Concilio de Calcedonia, del año 451. “Nos reafirmamos en la doctrina de que Jesucristo es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, por lo cual sus dos naturalezas, la divina y la humana, están unidas sin confusión”.

Los teólogos funden así el Jesús histórico y el Cristo de la fe, pero no renuncian a sus principios, que tanto incomodan a sus obispos. “A la pregunta de Jesús a sus discípulos: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy?’, creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, en una manifestación de ecumenismo activo, han expresado la dimensión de la fe en un Jesús liberador, compañero de viaje, con plena actualidad para un mundo que sufre la violencia, la discriminación, la intolerancia, los fanatismos, los abusos hacia las clases más desfavorecidas, el hambre…”, añaden.

Tampoco se olvida el manifiesto del discreto papel de las mujeres en la Iglesia romana. “Jesús abre una puerta de esperanza y produce seguridad, respeto y dignidad a la mujer en medio de una sociedad que con frecuencia la rechaza, y en la que los órganos de decisión y poder procuran convertirla en instrumento de placer o servicio, reduciéndola a un plano de subordinación con respecto al varón; todo lo contrario a la práctica de la lapidación o a la negativa a la ordenación de mujeres, considerada arteramente por la jerarquía como un grave delito, al mismo nivel que la pederastia”.

Jesús mantuvo una relación de amistad con las mujeres, “en la que queda patente la complicidad y la sintonía”, añade el mensaje. La teóloga Mariola López Villanueva, de la congregación de los Sagrados Corazones, había planteado antes que, quizás, en vez de preguntarse qué enseña Jesús a las mujeres, sería mejor preguntarse qué aprendió Jesús de las mujeres.

El congreso también aprobó un mensaje de solidaridad con el teólogo José Arregi, forzado a abandonar la orden franciscana por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. Antes, los congresistas habían subrayado “la actitud dialogante, acogedora y respetuosa de Jesús ante los disidentes”. Sobre el castigo a Arregi, se afirma que el ya ex franciscano “aceptó con humildad el silencio impuesto por la autoridad eclesiástica, pero se rebeló frente a la humillación de que fue objeto al ser acusado por el obispo de ser ‘agua sucia”. “Es antievangélico el comportamiento inmisericorde del poder eclesiástico contra creyentes sinceros testigos de Jesús con su vida y sus enseñanzas”, concluye el congreso.

La resistencia de un testigo de mártires

Jon Sobrino, uno de los grandes de la Teología de la Liberación, conmovió ayer el corazón de los más de mil asistentes a la clausura del congreso de pensadores cristianos celebrado este fin de semana en el paraninfo de Comisiones Obreras, en Madrid. Nacido en Barcelona en 1938, en el seno de una familia vasca, el famoso teólogo jesuita había pasado gran parte de la noche anterior en un hospital y pronunció su discurso con voz quebrada. En una de sus manos era visible la jeringuilla que lleva a sus venas el suero que le ayuda a vivir.

En el punto de mira, desde hace décadas, de los inquisidores romanos por sus escritos sobre un Jesús demasiado humano, Sobrino es, además, un testigo de mártires, un superviviente de milagro. También a él lo buscaban los escuadrones paramilitares salvadoreños que, instigados por extremistas cristianos, entraron a tiros el 16 de noviembre de 1989 en la residencia de jesuitas donde vivía con otros siete compañeros. Murieron todos: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López y Joaquín López, y también la mujer, Elba Ramos, encargada de la casa, y su hija menor de edad, Celina. Él se salvó porque aquel día estaba en Tailandia dando una conferencia.

Estrecho colaborador del arzobispo de San Salvador Óscar Romero, asesinado también en 1980, Jon Sobrino se hizo jesuita a los 18 años y viajó a El Salvador en 1957. Más tarde cursó estudios de ingeniería en la universidad jesuita de San Luis, en los Estados Unidos, y de teología en Fráncfort del Meno, Alemania.

La Congregación para la Doctrina de la Fe (el viejo Santo Oficio de la Inquisición), lo ha molestado varias veces, hasta concluir en 2006, en una polémica Notificación aprobada por el papa Benedicto XVI, que en algunas de sus obras Sobrino “subraya en demasía la humanidad de Cristo, ocultando su divinidad”.

Internacional

 

El mayor «lobby» ateo fracasa contra el sello de Madre Teresa

La Razón

Con motivo de los cien años del nacimiento de Madre Teresa (que se celebraban el 26 de agosto) y del aniversario de su muerte y fiesta litúrgica (el 5 de septiembre) se han sucedido los actos de homenaje a la fundadora de las Misioneras de la Caridad.
El 26 de agosto, por ejemplo, tres países peleados (la postcomunista Albania, la musulmana Kosovo y la ortodoxa República de Macedonia) presentaron un sello conjunto en su honor. Era la primera vez que estos tres servicios postales acordaban hacer algo juntos. «La Madre Teresa nos une a todos los albaneses», afirmó el jefe de correos de Macedonia, Rahim Bajrami explicando el «milagro».
En Estados Unidos, ante el anuncio de que también allí se le dedicaría un sello a la religiosa, se movilizó durante meses la Freedom from Religion Foundation (FFRF), el mayor lobby ateo del país, con más de 13.000 socios.  Su co-presidente, Dan Barker, la llamó «una mujer mediocre» en  «The Daily Show», un programa televisivo de gran audiencia. Otra portavoz de la FFRF, Annie Laurie Gaylor, sugirió en FoxNews que se le dedicaba un sello por «el poder de la jerarquía católica romana».
Sin embargo, en Kosovo los católicos son un 5%, en Albania un 10% y en Macedonia no llegan ni al 1% y ahí está sello conjunto.
En la India, en las musulmanas Yibuti o Mali, en Bhutan, que se define como monarquía constitucional budista… todos ellos países con menos de un 4% de católicos, también han dedicado sellos a Madre Teresa, y desde luego no es por el «poder de la jerarquía católica. El 5 de septiembre, el Cartero General de los Estados Unidos, John Potter, presentó el nuevo sello en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Washington.

Obama insiste en que el enemigo es Al Qaida, no el Islam

ABC

En el aniversario del 11-S con diferencia más tenso y politizado desde la ofensiva terrorista que hace nueve años se saldó con casi tres mil muertos, Estados Unidos ha protagonizado este sábado una triste cacofonía de momentos de silencio, lágrimas, protestas callejeras, montajes electoralistas, además de apremiantes llamamientos a la unidad y la tolerancia religiosa. Con niveles de crispación no amortiguados ni tan si quiera por el ritual neoyorquino de recitar desde la Zona Cero todos y cada uno de los nombres de las víctimas de una tragedia que parece producir mayor desasosiego con el paso del tiempo.

Ante lo que algunos consideran como una especie de victoria ralentizada para los integristas de Al Qaida, el presidente Barack Obama se ha visto obligado a utilizar sus previstas intervenciones durante la jornada de luto nacional para lanzar un mensaje de diversidad y tolerancia religiosa a un país históricamente basado en esos principios pero que parece haberse contagiado de una epidemia de recelos hacia el Islam tras meses de provocaciones y fervientes controversias.

El atentado en el Pentágono

Al hablar en el Pentágono, escenario en el que 184 personas perdieron la vida el 11 de septiembre del 2001, Obama ha recordado “aquella horrible mañana” de hace nueve años en la que “una lamentable banda de hombres” tergiversando su religión atacaron a Estados Unidos con la esperanza de desmoralizar y dividir. Según ha enfatizado el ocupante de la Casa Blanca, en un tono similar al de su antecesor en la Casa Blanca, “hoy declaramos una vez más que no les otorgaremos esa victoria porque nuestra causa es justa, nuestro espíritu es fuerte y nuestra determinación inquebrantable”.

A pesar de los premeditados esfuerzos terroristas para utilizar la religión como frente de conflicto, Obama ha reiterado que “nosotros no nos vamos a rendir a su odio”. Con insistencia en que los ciudadanos de Estados Unidos “ni estamos ni estaremos nunca en guerra contra el Islam”. Pronunciamiento acogido con educados aplausos entre los familiares de víctimas y militares congregados en la sede del Departamento de Defensa a las afueras de Washington.

En su discurso semanal por radio e Internet, el presidente americano ha reconocido también la crispación acumulada por las amenazas de quemar coranes o el proyecto de construir una mezquita a unos doscientos metros de la Zona Cero. Según Obama, “este es un tiempo de dificultad para nuestro país y a menudo en esos momentos es cuando alguien trata de alimentar el rencor para dividirnos en base a nuestras diferencias y cegarnos sobre lo que tenemos en común”. Con el mensaje de que en sus mejores momentos, Estados Unidos sabe resistir a ese tipo de tentaciones nefarias.

Según los argumentos de un presidente con una cultivada fama conciliadora, los estadounidenses deben aprovechar las conmemoraciones del 11-S como jornadas de voluntario servicio social para “mejorar nuestras comunidades, ayudar a la gente en necesidad, reafirmar nuestro ideales y desafiar a los que nos desean un grave daño”. A su juicio, “si hay una lección que aprender es que somos una nación, un pueblo unido no sólo por la pena sino también por ideales comunes”.

Preservando la guerra

La Administración Obama también ha aprovechado el aniversario del 11-S para argumentar la necesidad de perseverar en la guerra directamente vinculada a esa ofensiva terrorista: Afganistán. El secretario de Defensa, Robert Gates, ha destacado como este aniversario es una oportunidad para reflexionar sobre el esfuerzo realizado “por toda una generación de jóvenes americanos que ha respondido a la llamada de servir en las Fuerzas Armadas”.

La replica de los republicanos a Barack Obama ha corrido a cargo del senador Jon Kyl. El político de Arizona ha secundado al presidente en la necesidad de “recapturar la unidad que nos permitió hace nueve años cerrar filas como nación y plantar cara a un resuelto enemigo”. Pero sin dejar de plantear dudas sobre el compromiso del actual gobierno a la hora de proseguir y rematar la lucha contra el terror iniciada por la Administración Bush, con reproches de peligrosa complacencia ante la ausencia de adicionales atentados dentro de Estados Unidos.

Más hacia la derecha, Sarah Palin y el propagandista televisivo del «Tea Party» Glenn Beck tenían previsto para la noche del sábado un evento en Alaska para congregar a los “patriotas que nunca olvidarán el 11-S”. Convocatoria, cuyas entradas oscilaban entre los 65 y los 200 dólares, con secciones separadas para los asistentes mayores de 21 años interesados en consumir alcohol.

11-S: «una jornada e reflexión

Detalles y montajes como el de la ex gobernadora de Alaska han logrado soliviantar a una parte de los familiares de las víctimas del 11-S. Como reprochaba ayer Karen Carroll, cuyo hermano bombero murió en las Torres Gemelas, “no se puede permitir nunca que este día se convierte en una fiesta nacional o en una celebración“. A su juicio, el aniversario de uno de los días más sangrientos en toda la historia de Estados Unidos tiene que ser obviamente una jornada de reflexión y respetuoso recuerdo.

Aunque durante las ceremonias de la Zona Cero se han visto múltiples consignas contra el proyecto de mezquita a la vuelta de la esquina, desde la tribuna de los oradores -encabezados por el vicepresidente Joe Biden que recurrió a recitar un poema de Longfellow durante su intervención- se han evitado pronunciamientos beligerantes. Según el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg: “Ninguna otra tragedia pública ha cortado tan profundamente a nuestra ciudad. Ningún otro lugar se encuentra tan lleno con nuestra compasión, amor y solidaridad“.

Los imitadores de Terry Jones

ABC

La fama mundial que ha obtenido de manera repentina esta semana Terry Jones, un pastor evangélico que apenas tiene 50 feligreses y que causó la ira del mundo musulmán al proponer la quema del Corán, ha animado a otros a seguir su ejemplo. En un efecto indeseado y temido por las autoridades estadounidenses, en Tennessee, Kansas y Wyoming han aparecido otros imitadores que, ante la decisión de Jones de cancelar la polémica iniciativa, quieren ellos mismos incendiar el libro sagrado del Islám.

Uno de ellos es el pastor Bob Old, de Springfield, en Tennessee, quien asegura que su ansia pirómana no responde a los motivos del pastor de Florida -la construcción de una mezquita junto a la zona cero de Nueva York- sino que tiene otras razones. “A la iglesia musulmana le voy a decir por qué voy a hacer esto (quemar el Corán), porque creo que veneran a un dios falso . Tienen un texto falso, un falso profeta y unas escrituras falsas”, aseguró a una emisora de televisión local, el canal 5.

Apenas unas horas después de que el pastor Jones saltará a las televisiones de todo el mundo, pastores de pequeñas congregaciones y líderes de grupos minoritarios comenzaron a buscar la atención de los medios con un mensaje similar de odio al Corán, a veces disfrazado de patriotismo. Éste es el caso de Bon Old que, según dice, quiere con la quema del Corán dar una lección a los estadounidenses sobre sus derechos constitucionales y hacerles mejores cristianos.

Odio religioso

Además, rechaza que esté promoviendo el odio religioso. “¿Como va a ser esto un acto de odio cuando lo que estoy intentando es salvar sus almas?”, afirmó. Cerca de donde vive este pastor, otro hombre, Danny Allen, se dirigió a la prensa para anunciar que él también conmemoraría los ataques del 11 de septiembre con la quema del libro sagrado musulmán, aunque no obtuvo mucha atención mediática.

En Kansas, una iglesia denominada “Westboro Baptist Church”, cuyos feligreses tienen por costumbre acudir a funerales de soldados estadounidenses para difundir su mensaje de que Dios está castigando al país por ser tolerante con los homosexuales, también se quiere sumar a la iniciativa. La iglesia ha colgado en su página web (www.godhatesfags.com) (Dios Odia a los Maricas), un vídeo en el que su anciano pastor, Fred W. Phelps, invita a la comunidad a sumarse al evento contra la “pervertida religión musulmana”.

Sin cámaras

En Wyoming, Ducan Philp, que dirige un grupo denominado Equipo de Respuesta a la Tiranía, ha decidido también incinerar unas copias del libro sagrado del Islám, pero en las escalinatas del Capitolio legislativo estatal. Su motivo, como el del pastor Jones, era protestar por la futura construcción de una mezquita cerca de la “zona cero” y por el apoyo que ha dado al proyecto el presidente Obama. Todos estos grupos tenían intención de realizar la quema del Corán a lo largo del sábado, coincidiendo con el aniversario de los ataques del 11 de septiembre, aunque para su disgusto y satisfacción de las autoridades, las cámaras no estuvieron allí para comprobarlo.

El Papa defenderá en Londres la separación Iglesia-Estado

ABC

Casi quinientos años después de que Enrique VIII se proclamara cabeza de la Iglesia de Inglaterra, uniendo en su persona la autoridad civil y eclesiástica, Benedicto XVIII lanzará esta semana en Londres un encendido mensaje en defensa de la separación entre Iglesia y Estado, entendida ésta como un respeto mutuo que suponga el reconocimiento de los poderes civiles del derecho de sus ciudadanos a manifestar y desarrollar también en la vida pública sus compromisos religiosos.

La vital importancia de la conciencia personal, y la libertad necesaria para seguirla en medio de la sociedad, será el hilo conductor de una visita a Gran Bretaña que el Santo Padre comenzará el jueves en Edimburgo, donde será recibido por Isabel II en lo que es la primera visita de Estado de un Papa a suelo británico, y concluirá el domingo en Birmingham con la beatificación del cardenal John Henry Newman, apóstol de la conciencia.

El viaje incluye un esperado discurso a la sociedad civil que Benedicto XVI pronunciará el viernes en Westminster Hall, la dependencia más antigua del Parlamento británico, en la que Santo Tomás Moro, patrón de la clase política, fue condenado por su oposición a los planes de Enrique VIII. Otro singular momento será la vigilia que tendrá lugar el sábado en Hyde Park, el gran parque de Londres. Esa jornada ha sido la elegida por algunas voces opuestas a la Iglesia Católica para intentar sacar a la calle manifestantes contra la visita papal.

Con apoyo social

A pesar de esas quejas, como las expresadas por el líder de la causa homosexual Peter Tatcherll en un documental que emite esta noche Channel 4 cuestionando la autoridad del Papa a raíz de los escándalos de pederastia, la mayoría de la sociedad británica se ha pronunciado en apoyo de la visita papal o, en todo caso, pidiendo respeto a la sensibilidad de los católicos, como ha hecho el grueso de la usualmente mordaz prensa inglesa.

Una encuesta realizada para la BBC por ComRes indicaba ayer que el 70 por ciento de los católicos del Reino Unido consideran que el viaje ayudará a la Iglesia Católica en su papel en el seno de la sociedad británica. Ese mismo sondeo apunta que el 52 por ciento de los fieles católicos se han visto sacudidos en su fe por los casos de pederastia, aunque en realidad en el país apenas se han producidos escándalos. Un 49 por ciento se pronuncia a favor de «relajar» el celibato de los sacerdotes y un 62 por ciento considera que las mujeres deberían tener mayor autoridad en la Iglesia, si bien en ambas cuestiones es menor el porcentaje de quienes reclaman abiertamente la eliminación del celibato y el sacerdocio femenino.

Pero sobre cualquier estimación pesa especialmente el carácter histórico del viaje y la importancia que le da el propio Vaticano. Se trata de la primera visita de Estado de un Papa (el único precedente fue el de Juan Pablo II en 1982, pero fue una visita pastoral) y además se produce en medio de un proceso de conversiones desde la Iglesia Anglicana al Catolicismo.

Como ya ocurriera con el Movimiento de Oxford comenzado en 1833, que llevó a la conversión del Newman en 1845 y abrió una ola de destacados ingresos en la Iglesia Católica, en estos momentos se produce otra peregrinación de anglicanos hacia Roma, iniciada en 1994 con la ordenación de mujeres como sacerdotes por parte de la Iglesia Anglicana y proseguida ahora con la decisión de nombrar mujeres obispo. En 2009, la Santa Sede promulgó sus instrucciones para la creación de un Ordinariato para la integración de grupos de anglicanos que, en plena comunión con el Papa y la doctrina católica, deseen mantener su propia liturgia.

El Santo Padre pondrá especial atención en su viaje en cuidar las relaciones con la Iglesia Anglicana para impedir que el anunciado Ordinariato suponga una fricción entre ambas Iglesias. Precisamente uno de los momentos destacados de la visita será su encuentro con Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra, y con un grupo de obispos de esa confesión.

Wojtyla, sus años jóvenes

ABC

Slawomir Oder, postulador de la canonización de Juan Pablo II, relata aspectos inéditos de la vida de Karol Wojtyla en el libro «Por qué es santo» (Ediciones B) del que ofrecemos un adelanto

Los años en el instituto fueron los del descubrimiento del teatro, que para Wojtyla representó la primera pasión auténtica. Ya en tiempos de Wadowice había demostrado su capacidad interpretativa recitando el Prometidion de Cyprian Kamil Norwid con ocasión de un concurso en el que, al final, obtuvo el segundo premio. El 15 de octubre de 1938, cuando tenía dieciocho años, organizó una velada de poesía con unos amigos con los que estudiaba Filología polaca en la Universidad Jagellonica. Tras declamar unos versos de su autoría, declaró que deseaba ser actor.

Varios meses más tarde empezó a frecuentar el Teatro de la Palabra Viva. Allí tuvo como maestro a Mieczysław Kotlarczyk, quien mejoró su dicción, precisó el ritmo de sus tiempos y mejoró su sentido de la relación con el público. En junio de 1939 representó el papel del toro, uno de los signos del zodiaco, en el espectáculo El caballero de la luna, que se había montado en el patio del colegio Nowodworski. A éste siguió el papel de Gucio en Votos de las muchachas. Su memoria excepcional y su talento natural le permitieron representar, además de su propio papel, el de un compañero que había enfermado durante la puesta en escena de Balladyna.

Las representaciones continuaron de forma clandestina durante la ocupación nazi, y un día Wojtyla hizo gala de una gran sangre fría recitando el Pan Tadeusz mientras las SS patrullaban la calle.

Este inmenso amor por los escenarios convivía en Karol con una intensa búsqueda espiritual: dos caminos arduos que acabaron llevándolo a una encrucijada. Es probable que la difícil decisión entre uno u otro madurase durante un espectáculo en el que Karol declamaba un monólogo del rey Boleslaw el Valiente en el que se evocaba la resurrección de Piotrowin por obra de san Stanislaw, además de varios fragmentos del Rey Espíritu de Juliusz Slowacki. Tal y como refirió un testigo presencial, durante la primera representación Karol recitó con intensidad y firmeza, mientras que en la segunda, que tuvo lugar quince días después, lo hizo con un hilo de voz. Cuando le preguntaron por el motivo de ese inesperado cambio de registro, respondió que, tras reflexionar, había llegado a la conclusión de que el monólogo era una confesión.

Sus amigos pensaron que, a lo largo de esas semanas, de las cenizas del autor había nacido el sacerdote. Cuando Wojtyla ya era Papa uno de ellos le escribió una carta a la que adjuntó una grabación de dicho monólogo. Juan Pablo II respondió: «No te equivocas. Sucedió justo eso. Lo acepto de todo corazón». En marzo de 1943 Wojtyła subió por última vez a un escenario, en este caso como protagonista de la obra Samuel Zboroswski de Slowacki.

La fuerte espiritualidad que animaba al joven estudiante apasionado del teatro no pasaba, desde luego, inadvertida para sus compañeros de universidad. Uno de ellos, que posteriormente se convertiría en amigo suyo, aseguró que su discreción era tal que durante mucho tiempo ignoraron incluso su apellido. De forma que le pusieron el apodo de «Sadok», dado que en esos años los libros de Wladyslaw Grabski, A la sombra de la colegiata y El confesionario, cuyo protagonista era cierto padre Sadok, gozaban de gran popularidad.

Durante esos meses Wojtyla realizó un gesto que podría haberle costado muy caro. Desde el año 1936 la juventud universitaria tenía por costumbre realizar todos los años una gran peregrinación al santuario de la Virgen Negra de Jasna Góra. Durante la ocupación los nazis habían prohibido la iniciativa, pero para conservar la tradición Karol logró llegar clandestinamente al santuario con otros dos delegados, pese a que Czestochowa estaba rodeada por las tropas de Hitler.

(…)

Desde que la Alemania de Hitler había invadido Polonia el 1 de septiembre de 1939, el edificio del seminario había sido requisado para albergar a la sección de las SS que se encargaba de garantizar la seguridad de las fuerzas de ocupación en Cracovia. Durante varios meses los seminaristas se habían alojado en el segundo piso del Palacio arzobispal pero, tras el cierre de todas las instituciones escolásticas que impuso el gobernador nazi, el arzobispo Sapieha había mandado a una parte de ellos a las parroquias, como ayudantes, mientras que los demás, que trabajaban en empresas sometidas al control de las autoridades alemanas, debían estudiar en casa. Los seminaristas clandestinos no se conocían entre ellos. Recibían los manuales para estudiar Filosofía y Teología directamente del prefecto don Kamizierz Klósak, y luego cada uno realizaba individualmente el examen con el profesor.

Durante dos años, desde el otoño de 1942 hasta el verano de 1944, Wojtyla formó parte del segundo grupo. Para evitar ser deportado a realizar trabajos forzados en Alemania era, de hecho, necesario el Ausweis, un salvoconducto que expedían las autoridades alemanas a los trabajadores «socialmente útiles», de esta forma en 1940 empezó a trabajar también -tras un breve periodo como chico de los recados en un restaurante- en la cantera de piedra de Zakrzówek, que se encontraba a media hora a pie de su casa de Debniki, como ayudante del obrero que hacía explotar las cargas explosivas.

En la primavera de 1942 había pasado ya a la fábrica química Solvay, situada en Borek Falecki, como encargado de la depuración del agua de las calderas. De hecho, mientras era ya un seminarista clandestino, siguió trabajando en ella. Sus compañeros, que lo veían siempre con un libro, pensaban que se trataba de un universitario, de manera que lo protegían y le permitían que estudiase durante el horario de trabajo.

Por aquel entonces su director espiritual era don Stanislaw Smoleski, quien lo consideraba dotado de una gran preparación intelectual y moral, y además apreciaba su marcada disposición al sacrificio y al esfuerzo. Karol tenía un físico robusto, gracias al cual consiguió superar también el accidente del 29 de febrero de 1944, cuando un camión lo atropelló y lo dejó sin conocimiento en el arcén de la calle Konopnicka, mientras se dirigía a la fábrica. Al despertar comprobó que se encontraba en el hospital, con la cabeza vendada.

A principios de agosto de 1944 abandonó la Solvay para responder a la llamada del arzobispo Sapieha, quien nada más iniciarse la insurrección de Varsovia había ordenado que todos los seminaristas regresasen al Palacio arzobispal que se encontraba en la calle Franciszkaska, justificándose ante los nazis con el argumento de que «he pedido que vengan algunos seminaristas porque, dada mi condición de arzobispo, tengo derecho a disponer de alguien que intervenga en la celebración de la misa».

Karol llegóal seminario vistiendo camisa blanca, pantalones de algodón y unos zuecos. Al día siguiente recibió una sotana que había donado un sacerdote de la diócesis. La decena de seminaristas se alojó inicialmente en las estancias del primer piso de un ala lateral de la Curia, cuyas ventanas daban al patio interno y a la calle Wilna. En octubre, tras la derrota de los insurgentes de Varsovia, el cardenal ofreció sus habitaciones a los sacerdotes que había huido de la capital y albergó a todo el grupo de jóvenes en la sala de audiencias, adyacente a su apartamento. Estos últimos dormían en unos camastros prácticamente pegados unos a otros, y en ese mismo espacio seguían también las lecciones.

La actividad diaria era intensa: se despertaban a las cinco de la mañana, luego venía el aseo personal y la gimnasia en el patio, laoración en la capilla, la meditación, la misa celebrada por el arzobispo, el desayuno y las lecciones de Filosofía y Teología. A la una se comía e inmediatamente y a continuación se podía pasear por el patio interior. Después seproseguía con la adoración del Santísimo Sacramento, el estudio y la lectura espiritual. A las ocho se cenaba, luego tenía lugar la función religiosa en la capilla y varias ocupaciones en silencio. A las nueve el arzobispo se dirigía a la capilla para una hora de adoración que realizaba tumbado en el suelo delante de la eucaristía, y a las diez regresaba a su apartamento no sin antes haber echado un vistazo a la sala para comprobar si los seminaristas dormían.

Uno de los compañeros deWojtyla contó que de éste le habían impresionado sobre todo «su bondad, su benevolencia y su sentido de la camaradería. Se relacionaba fácilmente con sus interlocutores, intentaba comprenderlos y planteaba temas que nos interesaban a todos. Era callado, le gustaba escuchar historias cómicas que le hacían reír. Cumplía a rajatabla el reglamento del seminario. Se concentraba durante las lecciones, tomaba apuntes diligentemente y comprendía al vuelo la idea fundamental que el maestro pretendía transmitir. En los exámenes era lúcido y sus respuestas precisas satisfacían a los profesores y suscitaban la admiración de todos nosotros».

Opinión

 

Hawking contra Hawking

Diario de Noticias / Jaime Aznar Auzmendi

Parecían no caber más sorpresas en los estrechos bolsillos de un imaginario frustrado, pero el Siglo de las Luces se ha empeñado en reaparecer ante uno de los públicos más exigentes. El origen del universo y la implicación de Dios en dicho proceso llegan en un momento poco adecuado. Desde que comenzó la lucha titánica entre el mito y el logos, el idealismo que vinculaba el trono y el altar ha librado una intensa batalla frente al materialismo, capaz de concebir un barco insumergible pero que en realidad no aguantaba ni un asalto. En raras ocasiones a lo largo de la historia ambos contendientes descansan en su rincón, son los tiempos del pragmatismo, de la Pax Romana o Pax Americana, como lo bautizó acertadamente la izquierda europea.

Ahora sabemos que la ciencia cura, la religión alivia y la ideología ordena, pero de ningún modo toleraríamos que alguna de estas opciones suplantara a las otras dos. No, no es un ejemplo de madurez intelectual, han hecho falta millones de muertos para descubrirlo. Desde luego no es el mejor momento para que un cerebro de la talla de Stephen Hawking nos desvele el final del cuento, sobre todo, cuando la ciencia matemática es incapaz de detener los nocivos ciclos económicos. Tras las aterradoras predicciones de Fátima y la campaña atea del “Quizás Dios no exista”, nos hemos quedado tan tranquilos; temor y escándalo son dos hábitos felizmente superados. Pero la pregunta es: ¿así ayudan nuestros sabios a una humanidad en dificultades? Ponerse ahora a debatir sobre la verdadera naturaleza del Gran X cósmico es cuando menos una pérdida de energía. Seguimos esperando el desarrollo eficaz de las energías renovables, del coche eléctrico, de las buenas cosechas, de la autodeterminación económica de los llamados Estados fallidos (antes tercermundistas), o el descubrimiento de un antídoto contra el cáncer, el sida, o el odioso paro.

La guerra de Stephen Hawking y cuantos lo pongan en duda no es en absoluto mi guerra, es difícil saber qué pensará de nosotros el de arriba, pero podíamos exigir a nuestros intelectuales un poco más de sentido común. Seguimos necesitando de sus habilidades para progresar.

El gran entuerto de la expulsión de los moriscos

EL PAÍS / FRANCISCO MÁRQUEZ VILLANUEVA

Los españoles hemos estado desorientados durante siglos acerca de la expulsión de los moriscos en 1609, presentada como necesaria medida de protección, tanto política como religiosa, contra una minoría desleal y apóstata. Don Antonio Cánovas del Castillo la consideraba tan necesaria que, según decía, de no realizarse a comienzos del siglo XVII habría sido preciso hacerla en el siglo XIX, dando a entender que la habría hecho él.

Hoy sabemos que semejante concepto procede de una campaña lanzada desde el poder para contrarrestar el estupor suscitado en toda la Monarquía por el hecho sin precedente del desarraigo de todo un pueblo bautizado por un país católico.

La idea del gran exilio, lanzada desde muy atrás, venía siendo rechazada como moralmente condenable, además de ruinosa, y Felipe II se negó siempre a su ejecución. El duque de Lerma, don Francisco Gómez de Sandoval, valido todopoderoso de Felipe III, fracasó en su intento de recabar el apoyo de la Inquisición, así como el del pontífice Pablo V, a quien se mantuvo ignorante del decreto hasta el último instante.

El reino de Valencia, que en ello se jugaba su futuro económico y especialmente el de su nobleza territorial, tropezó contra una muralla en su protesta. Aunque con miras interesadas, los titulares de señoríos, actuando en complicidad, lograron evitar la salida de muchos, y la ley, decidida en 1602 por el Consejo de Estado, conoció una historia de intensos vaivenes políticos hasta su promulgación en 1609.

Los moriscos, forzados por medio de la violencia a la conversión al cristianismo y nunca adoctrinados de un modo viable, eran desde luego un serio problema, pero aun así conocían un proceso de asimilación y (lo más esencial) no podían ser privados, en cuanto nacidos españoles, a la habitación (como entonces decían) sin previa figura de juicio. Los moriscos no eran (como los judíos) mera propiedad privada de los reyes cristianos. Por el contrario, poseían estatuto de naturales o “ciudadanos”, según la doctrina de Pedro de Valencia.

Existía una franja de fanática inquina contra los moriscos, y el influyente patriarca de Valencia José de Ribera (hoy canonizado) abogó toda su vida por la expulsión. Pero se daba también una amplia gama de opinión moderada, favorable a la catequesis y la convivencia, que perduró hasta el último día. Su voz más autorizada fue el cronista real Pedro de Valencia, de inmenso y justificado prestigio, que escribía en 1608 para el confesor del soberano su Tratado acerca de los moriscos de España, sin duda la pieza más importante en torno a un siglo de debate. Su tesis de rechazo de toda violenta solución final del problema morisco (incluyendo la expulsión), que tal vez sorprenda hoy a muchos, es clara y tajante: lo que se halla en juego no es el destino de una minoría, sino la decisión acerca de si España podrá seguir llamándose una nación cristiana. El susodicho tratado, largamente leído en copias privadas, no ha visto la letra impresa hasta 1997.

Cervantes manifestó, conmovido, su condena con las maravillosas páginas dedicadas en El Quijote a la figura del morisco Ricote, verdadero monumento de patriotismo y de cristianos sentimientos. El gran desarraigo fue visto en todas partes como un acto bárbaro e impolítico y el destino de aquel pueblo no pudo ser más desdichado. Se calcula que costó la vida de un tercio de su demografía y lo más triste fue que en la mayor parte del mundo islámico fueron acogidos con desconfianza, en cuanto españoles y en cuanto bautizados. La relativa excepción fue la regencia turca de Túnez, donde su impronta de “andaluces” se reconoce hasta hoy detrás de cuanto suena a moderno, lo mismo que en los recuerdos materiales del valle del Guadalquivir o de la serranía de Ronda.

No tuvieron la misma suerte los expulsados moriscos de Hornachos en el dominio jerifiano-magrebí, donde llegaron a fundar una especie de republica independiente en Salé. Se ofrecieron incluso a negociar su vuelta a España “como cristianos” bajo la única garantía de no ser molestados por la Inquisición.

Si los valencianos aceptaron el traslado a Berbería, muchos de otras procedencias prefirieron acceder en privado al mundo cristiano por Francia, a través de un control situado en Burgos, que es lo que hizo el buen Ricote. Los de Castilla, Andalucía y Murcia fueron embarcados para Francia e Italia. Y al final resultó exacto el hosco vaticinio del patriarca Ribera: “Los moriscos se disolverán como la sal en el agua”. Así ha sido.

España tiene, ante el mundo y ante los actuales descendientes de aquella compatriota cepa, una deuda de honor y de justicia conculcada.

No se trata de un regalo, de una lisonja ni de ningún oportunismo. Es asumir una responsabilidad histórica en modesto reconocimiento de nada más que el cuique suum, en desfacimiento de un gran entuerto, cuya negativa sombra pesa aún sobre nosotros.

Guerras de religión

ABC / Alberto Sotillo

Para los musulmanes el Corán no es un libro, sino uno de los atributos de Dios. Creen que hay un Corán primordial en el cielo, eterno e inmutable. Esa divinización del libro y de la palabra no es más que un desarrollo de la que ya existía en la tradición hebrea y cristiana. Los judíos han atribuido al arte combinatoria de los números y las letras poderes taumatúrgicos. Y los cristianos recuerdan que en el principio fue la palabra. Las tres religiones comparten su amor por los libros —no sólo por los sagrados—, aunque algunos de sus seguidores parecen haberlo olvidado.

Creíamos que las guerras de la religión pertenecían al pasado, pero por lo visto estábamos equivocados. De acuerdo: Terry Jones —con sus turbios sueños de quemar el Corán— sólo es un chiflado con cincuenta seguidores. Pero sus amenazas no habrían tenido tal repercusión si no fuera por el escenario de enfrentamiento de civilizaciones en el que vivimos. Es muy legítimo el debate sobre el conflicto entre derechos humanos y el islam. Y convendría no trivializar y sí recordar que George W. Bush siempre dijo que su guerra era contra el terrorismo y no contra el islam. Un discurso que hoy parecen haber olvidado al igual sus fans que sus detractores. No hay que exagerar. Pero, por desgracia, Terry Jones no es el único empeñado en sembrar el odio entre religiones. Y nada extiende con tanta eficacia el odio como la quema de libros, aunque sólo sea en forma de amenaza. Ya lo dijo Heine en su famosa premonición: «Ahí donde se queman libros se termina quemando seres humanos».

El amor por la palabra no es lo único que comparten las tres religiones. «Todos somos nietos de Abraham», gustan de repetir los árabes a sus vecinos judíos. Nuestros orígenes no son tan diferentes. Ni siquiera lo de los fanáticos que legitiman sus crímenes sacando de madre y de contexto la palabra escrita. Nuestro común amor por los libros debería unirnos.

¿Se debe prohibir la quema del corán?


Diario de Navarra / Iñaki Iriarte López
Hasta hace quince días el reverendo Terry Jones era un perfecto desconocido. Al parecer, la nómina de quienes escuchaban sus prédicas domingo tras domingo andaba muy lejos del centenar. Ni siquiera sus virulentas opiniones contra los homosexuales y a favor de las armas de fuego habían conseguido que su nombre trascendiera a los medios. Hace unas semanas Jones anunció su intención de quemar públicamente ejemplares del Corán.

Así ha conseguido con una rapidez asombrosa una fama que hace muy poco nadie habría podido imaginar. El gobierno federal norteamericano, la Unión Europea, la Liga Árabe y una larga lista de instituciones públicas y asociaciones de todo tipo se han apresurado a condenar la ocurrencia del reverendo. Dentro y fuera del mundo musulmán -que hasta el viernes celebraba el Ramadán- se han producido ya numerosas manifestaciones de protesta. Nada comparado con la que podría organizarse si Jones lleva a cabo finalmente sus planes -algo que, cuando escribo estas líneas, todavía no parece claro: 24 horas después de anunciar su renuncia acaba de declarar que vuelve a pensárselo-.

Sea cual sea la decisión de este extraño personaje, el caso suscita varias reflexiones. Por de pronto, llama poderosamente la atención cómo la probable lapidación de una mujer en Irán ha provocado comparativamente un interés bastante menor que el anuncio de Jones, especialmente en los países musulmanes donde, que se sepa, las masas no han salido indignadas a la calle para protestar contra la torticera interpretación de la ley islámica que ha permitido una condena contraria al propio Corán. En segundo lugar, la consternación que cierta izquierda está mostrando ante la quema del libro sagrado del Islam resulta también muy llamativa. Hace un par de años, en una tertulia televisiva donde se discutía sobre la Guerra Civil española, un intelectual -al parecer- progresista se refirió a la quema de iglesias y conventos durante la Segunda República como una mera anécdota carente de importancia. Tal vez arriesgue demasiado, pero apostaría mi sueldo a que ahora la destrucción del Corán le parece a ese mismo intelectual un “intolerable acto de islamofobia”. En tercer lugar, el caso da también que pensar por la facilidad con que un oscuro personaje, con afanes de notoriedad, puede en nuestro tiempo desencadenar un incendio que cueste mucho tiempo apagar. Ya lo ven, efectos perversos de la globalización.

Con todo, por encima de estas reflexiones, el tema nos plantea la cuestión -filosófica, más que jurídica- de si resultaría correcto prohibir al reverendo Jones (o a cualquiera que venga detrás) ultrajar al Corán. Como es evidente, el tema atañe a un problema clave en la civilización occidental: la libertad individual y sus límites. En teoría, en nuestras sociedades, consideramos que el único límite que cabe poner a la voluntad de un individuo es la libertad de los demás. Conforme a ello, puedo comer y beber lo que quiera, pensar lo que quiera, vestir como quiera, etc., porque nadie resulta dañado con mis actos. Pero en el momento en que éstos perjudiquen a otros (por ejemplo, cuando conduzco borracho), será lícito que la ley actúe contra mí. En principio, el daño moral no debería ser tenido en cuenta como criterio para prohibir una conducta, porque, si lo fuera, cualquiera podría pedir que se castigara todo lo que no le agrada con el argumento de que se siente moralmente atacado.

Este concepto de libertad puede resultar, en apariencia, muy razonable. Pero en casos como el que se nos plantea, aplicarlo supondría, lógicamente, permitir la destrucción del Corán y que, en consecuencia, se altere la convivencia y la paz en el mundo. Por este motivo, pienso que debería impedirse legalmente la quema de aquél y de cualquier otro objeto sagrado. Tal vez, alguien aduzca que son los musulmanes quienes tendrían que comprender que Dios, y no los hombres, castigará al reverendo. Y que si aceptamos el daño moral en esta ocasión como argumento para recortar la libertad individual, tendremos que aceptarlo para todos los casos. Tal vez sea así. Pero entiendo que la primera regla de la política es la convivencia. Por que cuando ésta se rompe es la base misma de la sociedad la que se ve amenazada. Y sin sociedad toda libertad desaparece. En definitiva, no deberíamos poner tanto en las manos de cualquier pirómano.

Navarra

 

Misa y ofrenda floral en la parroquia

Diario de Navarra

La parroquia de Santa María de la Esperanza de Zizur Mayor acogió ayer, a las doce y media de la mañana, una misa y una ofrenda floral a Santa María. La eucaristía fue oficiada por el párroco Javier Sagasti y a ella acudieron decenas de feligreses.

Entre los niños que depositaron sus flores a la virgen se encontraban Garoa Clemente Álvarez, de 7 años, y su hermana Maider, de 10, ambas de Zizur Mayor. “Venimos todos los años a poner nuestras flores y seguiremos haciéndolo. Es un momento muy bonito y a nuestros padres les gusta que lo hagamos”, comentaban.

Otros niños que se acercaron hasta el templo zizurtarra fueron Aitana Rivera De León, de 10 años, su hermano Eneko, de 5, y Miriam Horen, de 6. “Son fiestas y aparte de divertirnos por ahí con nuestros amigos en las barracas aprovechamos y sacamos también tiempo para venir a misa y poder ofrecer las flores a Santa María. Después, ya habrá tiempo de salir con los gigantes y la música”, apuntó Rivera.

Flores y oraciones a la Virgen del Romero

Diario de Navarra

Los concejales Carlos Andino y María Huete abrieron la ofrenda floral a la patrona – La banda y los gaiteros tocaron la jota de Cascante y la coral cantó el Himno de Navarra en la plaza de los Fueros
Cascante celebró ayer su día grande de las fiestas honrando a su patrona la Virgen del Romero. Durante la misa celebrada en su basílica la población cascantina colmó de flores a su Virgen, cuya antigua talla de 79 centímetros se colocó junto al altar. Además, la coral Cais Cantum cantó el Himno a Navarra que interpretó la banda de música, y la comparsa de gigantes y cabezudos bailó en la plaza de los Fueros la jota de Cascante, que tocaron conjuntamente la banda y los gaiteros de la ciudad.

El día grande de las fiestas de Cascante comenzó a las siete de la mañana con el canto de la aurora, pero el acto principal lo constituyó la misa en la basílica del Romero y la ofrenda floral de los niños y de las peñas a la patrona. La corporación municipal estuvo acompañada por la delegada del Gobierno, Elma Saiz; el consejero de Educación, Alberto Catalán; el parlamentario socialista, Javier Monzón; los alcaldes de Barillas y Tulebras; además de concejales de Tudela y Monteagudo. La comparsa de gigantes y cabezudos, los gaiteros y la banda municipal de música acompañaron el cortejo hasta la basílica del Romero.

La misa fue oficiada por el párroco Javier Ignacio Villava Primo con quien concelebró el jesuita Juan Ignacio Fernández Marco -hijo adoptivo de la ciudad-. El coro parroquial -adulto e infantil- armonizó la ceremonia.

Ofrenda, jotas y bailes

En el presbiterio se encontraban a ambos lados las autoridades y en las verjas, que separan el presbiterio del resto del templo, anudados los pañuelos rojos que se colocaron en el transcurso de los actos de la subidica del día anterior. El resto del templo estuvo totalmente abarrotado de público y muchas personas tuvieron que seguir la misa en el exterior.

Tras la homilía se hizo la ofrenda floral que iniciaron los concejales Carlos Andino Corcuera y María Huete López. Tras ellos, asociaciones, peñas y niños de Cascante ofrecieron sus ramos de flores que se colocaron a los pies del altar y de la Virgen. La fiesta concluyó con el canto del himno, los vivas a la patrona y la jota Con rocío mañanero que entonó bravamente el coro infantil con la colaboración de vecinos

Tras la misa, en la plaza de los Fueros, la coral interpretó el Himno a las Cortes de Navarra y la banda de música y los gaiteros tocaron la Jota de Cascante que bailó la comparsa de gigantes ante cientos de personas.

Los vecinos arropan a su patrona en las calles

Diario de Navarra

Cientos de fiteranos participan en la procesión en el día grande de sus fiestas – Flores, pétalos de rosas y jotas a la Virgen de la Barda, en una mañana soleada y de agradable temperatura
Fitero amaneció ayer con un cielo azul profundo y un sol reluciente para recibir a la imagen de la Virgen de la Barda en su paseo procesional en el día grande de las fiestas de esta localidad ribera. La patrona fiterana recorrió las calles más céntricas entre flores, pétalos de rosas y jotas, acompañada por cientos de vecinos que vestían de blanco y rojo o lucían sus mejores galas para la ocasión.

Cerca de una hora duró la procesión que partía del monasterio de San Raimundo Abad con las imágenes de este santo copatrón y de la Virgen de la Barda. Por delante, la comparsa de gigantes y cabezudos abría la comitiva que se prolongaba en doble fila por más de 800 metros.

San Raimundo Abad era portado por personas adultas de ambos sexos y secundado por sus cofrades. Una docena de mujeres de nombre Barda abrían el camino a la patrona, que recibía el cariño y la mirada cómplice de cientos de fiteranos.

El clero, con las autoridades y la banda de música cerraban la comitiva, que regresó al monasterio para asistir a la misa mayor. Antes de acceder al interior, en la plaza de San Raimundo, Margarita Andrés Fernández y Marcos González “Macaco”, le entonaron tres jotas con la música de un grupo de los auroros de Corella.

La misma fue presidida por el religioso Saturnino Yanguas Barea, hijo del pueblo y residente en Vitoria, quien estuvo acompañado en el presbiterio por el párroco Javier Goitia Chasco, y los sacerdotes Joaquín Guarás y Julián Guarás, ambos primos, y Jesús Jiménez, los tres también fiteranos.

La parte musical corrió a cargo de la Coral Santa María que dirige Elvira Guarás, y las lecturas y preces fueron leídas por vecinos. El enorme templo del monasterio se llenó de fieles y varias decenas tuvieron que seguir de pie la eucaristía por encontrarse todos los bancos ocupados.

Los vecinos arropan a su patrona en las calles

Diario de Navarra

Cientos de fiteranos participan en la procesión en el día grande de sus fiestas – Flores, pétalos de rosas y jotas a la Virgen de la Barda, en una mañana soleada y de agradable temperatura
Fitero amaneció ayer con un cielo azul profundo y un sol reluciente para recibir a la imagen de la Virgen de la Barda en su paseo procesional en el día grande de las fiestas de esta localidad ribera. La patrona fiterana recorrió las calles más céntricas entre flores, pétalos de rosas y jotas, acompañada por cientos de vecinos que vestían de blanco y rojo o lucían sus mejores galas para la ocasión.

Cerca de una hora duró la procesión que partía del monasterio de San Raimundo Abad con las imágenes de este santo copatrón y de la Virgen de la Barda. Por delante, la comparsa de gigantes y cabezudos abría la comitiva que se prolongaba en doble fila por más de 800 metros.

San Raimundo Abad era portado por personas adultas de ambos sexos y secundado por sus cofrades. Una docena de mujeres de nombre Barda abrían el camino a la patrona, que recibía el cariño y la mirada cómplice de cientos de fiteranos.

El clero, con las autoridades y la banda de música cerraban la comitiva, que regresó al monasterio para asistir a la misa mayor. Antes de acceder al interior, en la plaza de San Raimundo, Margarita Andrés Fernández y Marcos González “Macaco”, le entonaron tres jotas con la música de un grupo de los auroros de Corella.

La misma fue presidida por el religioso Saturnino Yanguas Barea, hijo del pueblo y residente en Vitoria, quien estuvo acompañado en el presbiterio por el párroco Javier Goitia Chasco, y los sacerdotes Joaquín Guarás y Julián Guarás, ambos primos, y Jesús Jiménez, los tres también fiteranos.

La parte musical corrió a cargo de la Coral Santa María que dirige Elvira Guarás, y las lecturas y preces fueron leídas por vecinos. El enorme templo del monasterio se llenó de fieles y varias decenas tuvieron que seguir de pie la eucaristía por encontrarse todos los bancos ocupados.

Misa y comida para 400 mayores de 75 años

Diario de Navarra

El ayuntamiento invirtió 11.000 euros en esta jornada que destacó el alcalde de “perfecta”
La penúltima jornada de las fiestas se dedica tradicionalmente a los mayores, quienes en un considerable número asistieron a una misa en la parroquia. Fue decisivo contar con la ayuda de Cruz Roja, cuyos vehículos y personal trasladaron hasta el templo y, posteriormente hasta el hotel Alhama, a todas las personas de más edad con problemas físicos.

Tras la ceremonia, tuvo lugar un ágape en el que tomaron parte 400 personas de 75 años en adelante, invitados por el ayuntamiento. El menú constó de entrantes (jamón de bodega, ensaladilla rusa, queso curado, croqueta, cuadraditos), langostinos a la plancha, paletilla de cordero con patatas panadera y cogollos, tarta de yema con helado, café, infusiones y vinos.

El alcalde Adolfo Navascués explicó que el presupuesto del banquete era de 11.000 euros, una cifra que en su opinión “está perfectamente gastada porque los abuelos han dado mucho”. “Les gusta sentirse acompañados y en ese sentido agradecen que el pueblo se acuerde de ellos”, dijo.

También las personas que viven en la residencia de ancianos, fueron invitadas por el ayuntamiento con el mismo menú”.

La misa en la iglesia de San Juan fue oficiada por el párroco José Ignacio Larragueta, quien en su homilía destacó la importancia de la trayectoria de las personas mayores en la vida “porque son un referente hacia los que hay sentir gratitud porque son un ejemplo a seguir”, afirmó.

En el Hotel Alhama, Pilar Fernández, la encargada de las instalaciones, señaló que la comida del Día del abuelo es un compromiso muy especial. “Para nosotros, que el ayuntamiento deposite su confianza para sacar adelante una jornada tan emblemática como la de hoy, es muy importante. Tenemos experiencia en este banquete tan especial y siempre intentamos quedar a la altura de las circunstancias porque los mayores se merecen todo. Para esta casa, insisto, es una gran responsabilidad pero también una enorme satisfacción”, aseguró.

Además, contaron con un mariachi mejicano cuyos componentes ambientaron la sobremesa poniendo el colofón a un ágape fraternal.

Sangüesa arropa a su patrón en una procesión multitudinaria

Diario de Navarra

Al coincidir en domingo, hubo más presencia de vecinos que en años anteriores – El “momentico” de la jornada fue de nuevo el baile de los gigantes de la “Jota Vieja” ante la imagen de San Sebastián
Más multitudinaria que las de años anteriores. Así fue la procesión en honor de San Sebastián que celebró ayer Sangüesa en el segundo día de sus fiestas patronales. La coincidencia de esta jornada con domingo animó y permitió que más sangüesinos se sumaran a este acto. Un año más, eso sí, el momentico más esperado y aplaudido fue el baile de los gigantes de la Jota Vieja ante la imagen del patrón al son de banda y gaiteros.

Es el momento más emocionante, con toda la gente callada. Se te pone la carne de gallina”, opinó Mª Jesús Monreal Iturria, de 74 años y oriunda de la ciudad, aunque reside en San Sebastián.

Previamente a este baile, la corporación municipal había llegado a la iglesia de Santiago procedente del ayuntamiento. Partió a las 11.00 horas, y estuvieron presentes 11 de los 13 ediles (faltaron Pilar Fanlo, de PSN, y Jone Usoz, no adscrita), y los acompañaban los maceros Javier Solozábal Amorena y Sergio Gayarre Bermejo, de 24 y 29 años, además de la comparsa de gigantes, txistularis y la banda de música. Hizo las veces de abanderada municipal la concejal de la AISS Marta Sola Jaso, de 33 años.

La procesión se inició tras entrar la corporación al templo y salir junto con la imagen de San Sebastián y los sacerdotes, y celebrarse el baile de la Jota Vieja.

La abrieron los 6 cabezudos y 8 gigantes de la comparsa (4 grandes y 4 txikis), y tras ellos marchaba Hipólito Navascués Buey con el pendón denominado El Guión.

Arropado a derecha e izquierda por decenas de sangüesinos, el cortejo continuaba con Carlos Osés García (bandera de la Hermandad de la Pasión), Victoria Pescacen López (bandera de la Adoración Nocturna femenina), Francisco Ayerra Gallués (bandera de la Adoración Nocturna) y Matilde Lacasa Puyada (bandera de San Román). Posteriormente marchaban 7 parejas de dantzaris del grupo Rocamador, los txistularis, maceros y abanderada municipal y la cruz procesional que portaba Sergio Alústiza Villanueva.

Ya después venía la imagen del santo, que portaron 8 vecinos: Evaristo Goñi, Santiago Ojer, Jesús Mª Iso, Jesús Mª Ibáñez, Román Sola, Juanmi Aísa, José Luis Pérez y César Estabolite. Cerraban la marcha los sacerdotes, los ediles y la banda de música.

Misa y concierto

Tras la procesión, más de 600 personas abarrotaron la iglesia de Santiago para la misa en honor de San Sebastián. La oficiaron José Mª Martincorena Redín, párroco de Sangüesa; Juan Cruz Labeaga Mendiola, ex sacerdote en la ciudad y lanzador del chupinazo; y Juan Mª Iso Chávarren, sangüesino y párroco en Barañáin.

La homilía corrió a cargo de este último, que es hijo del pueblo. “El del patrón es un día entrañable dentro de las fiestas patronales, días para juntarse, descansar y desconectar de la rutina”, dijo. Repasó también la vida de San Sebastián, y aseveró: “Todos los cristianos estamos llamados a ser mártires como él, y testigos de Jesús”.

Tras la misa, la corporación volvió a la casa consistorial, en cuya galería ofreció su tradicional concierto la banda de música. Interpretó 9 piezas, 3 de ellas junto con los gaiteros. “Es nuestro día más especial, y también el que más tocamos”, dijo el director, Jokin Borromeo. Componen el conjunto 48 vecinos, y este año se han incorporado 6 jóvenes de la escuela de música.

“Que no nos engañen con treguas orquestadas”, dice el arzobispo Pérez


Diario de Navarra

Su homilía en el aniversario de la coronación de Santa María la Real fue “un canto a la paz y al fin de la violencia” – El arzobispo de Pamplona afirma que “la paz sólo llegará deponiendo todo y usando después razones”
La catedral de Pamplona se llenó ayer, como desde hace 64 años, en el aniversario de la coronación de Santa María Real, una ceremonia presidida por el arzobispo Francisco Pérez, que en su homilía pidió el fin de la violencia, dijo que “la única salida es deponer todo” y pidió “que no se nos engañe con treguas maliciosamente orquestadas”.

El 21 de septiembre de 1946 la imagen de Santa María la Real fue coronada canónicamente como reina de Navarra. El Conde de Rodezno, entonces vicepresdente de la Diputación Foral de Navarra, leyó la fórmula de la consagración, en una ceremonia presidida por Manuel Arce Ochotorena, obispo de Tarragona, natural de Ororbia y legado Pontificio; predicó el sermón el obispo Olaechea.

Pues bien, Francisco Pérez recordó ayer que “Navarra, un pueblo noble, respalda un acto que une historia y tradición, porque quien pierde tradición perderá identidad”. El arzobispo quiso hacer “un canto de gloria a la paz”. Subrayó que “la violencia hunde sus raíces en el pecado y nunca se puede justificar por razones ideológicas, culturales ni menos religiosas”. Dijo también que “una ideología impuesta es cultivo de violencia” y que “el terrorismo es un estilo de actuar donde todo es válido, y sólo tiene una salida, deponer todo”.

Francisco Pérez fue más allá y pidió que “no se nos engañe con treguas maliciosamente orquestadas para conseguir objetivos y que tanto dañan a las víctimas”. Volvió a incidir en que “la paz sólo llegará deponiendo todo y utilizando después razones, con diálogo y respeto”.

Se refirió también al fundamentalismo religioso, en el aniversario del 11-S, e insistió en que “en la religión no cabe la violencia y menos organizada”. “La religión, si es auténtica, nunca impone y siempre propone”, señaló.

El Orfeón Pamplonés, dirigido por Igor Ijurra, cantó la eucaristía, con música de Julián Ayesa, organista de la catedral. Concelebraron el deán, Carlos Ayerra y varios canónigos, entre ellos Aurelio Sagaseta, maestro de la Capilla de Música.