20 de septiembre de 2010

Nacional

 

Sevilla se volcó con Sor María de la Purísima y las Hermanas de la Cruz

La Razón

Sor María de la Purísima, que nació en 1926 en una familia rica de Madrid y entró en las humildes Hermanas de la Cruz con 18 años, para servir a los pobres y enfermos, ya es beata de la Iglesia. Más de 45.000 personas acudieron ayer a la beatificación en el estadio de La Cartuja de Sevilla, presidida por el Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Ángelo Amato, al que acompañaban treinta obispos y unos seiscientos sacerdotes. El arzobispo de Sevilla, José Asenjo, destacó el carisma de las Hermanas de la Cruz, que «con su pobre y tosco sayal son la admiración de Sevilla y de todas aquellas poblaciones de Andalucía, España, Italia y Argentina, donde tienen sus casas porque viven el Evangelio químicamente puro, con toda su belleza y radicalidad». María de la Purísima fue Madre General de la congregación tres veces tras la muerte de su fundadora, Santa Ángela de la Cruz. El proceso de beatificación ha sido rapidísimo, porque ella murió en 1998. En el estadio hizo ayer la comunión muy contenta la niña de 10 años Ana María Rodríguez Casado, quien según la ciencia debería estar muerta o con gravísimas secuelas cerebrales, porque en 2004 su cerebro quedó sin oxígeno por una parada cardíaca durante un buen rato. La oración de unas monjas con la estampa de María de la Purísima obró el milagro.

Manos Unidas contra la miseria

Diario de Noticias

Habría que dar pasos de gigante para luchar contra el hambre y el subdesarrollo, pero la realidad es que se avanza despacio. Las necesidades crecen, la brecha entre países ricos y pobres se ensancha. Unos 1.000 millones de personas nacen y mueren en la calle en pleno siglo XXI. Y la única lucha visible la protagonizan personas como ellas, totalmente anónimas. Quizá por ello la ONG católica Manos Unidas ha sido distinguida este año con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, tras imponerse a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y a la dirigente de la oposición democrática birmana Daw Aung San Suu Kyi.

La que podría denominarse Cáritas internacional, que desde hace 50 años se dedica a la lucha contra el subdesarrollo, la enfermedad, la opresión, la falta de instrucción y el hambre, destinará los fondos íntegros del premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010, dotado con 50.000 euros, a un proyecto en Haití.

En plena crisis, Navarra corre el mismo peligro que otras comunidades, que la ayuda sufra recortes. “Vamos al unísono con el país, hemos pasado los años del boom económico que se tradujo en mayores donativos; ha bajado la aportación en dinero o en otro tipo de donaciones (joyas, objetos de valor…) aunque menos de lo esperado”, remarcan. “La gente que es solidaria no deja de serlo aunque lo pase peor ahora porque sabe que hay otros que todavía sufren más. Algunos se dan de baja de momento, pero la mayoría mantiene su aportación”, agregan.

La ONG lleva trabajando en Navarra desde los años 70, testigo de que la vida en los países subdesarrollados es un continuo azote de desgracias. “En Haití lo acabamos de vivir por las barriadas a reconstruir”, indica Elena Martinicorena, delegada de Manos Unidas en Navarra, acompañada por las voluntarias Adriana Sagaseta y Asunción Orbe. La asociación tiene 4.000 socios y medio centenar de voluntarios, algunos de ellos veteranos como Maribel Rivero, una de las fundadoras. Los fondos que se derivan a la sede central de Madrid provienen de la aportación de los socios, donativos particulares (algunos van directos a la sede, en el Seminario de Pamplona), algunas subvenciones públicas (del Gobierno foral y ayuntamientos) y de la colecta especial que se realiza el segundo domingo de febrero entre las diferentes parroquias diocesanas así como en los colegios.

educación y dignidad La educación es uno de los pilares de la ayuda al desarrollo para Manos Unidas. “Es importante que las personas víctimas de la pobreza y la exclusión recuperen su dignidad, que elijan su forma de vida, su modelo de desarrollo económico, su movilidad…”, indican. Los brazos de esta ONG se extienden en el mundo a través de un ejército de misioneros y misioneras, bien pertrechado en el caso de Navarra. “Ellos se encargan de supervisar los proyectos o de contactar con otras ONG o cooperativas y, en todo caso, siempre hay una supervisión del Arzobispado o de personal autorizado por la Iglesia. Todo se inspecciona hasta el último céntimo”, remarcan. Misioneros que viven con “satisfacción” el resultado de este esfuerzo. “De hecho, todos vuelven porque ven cómo los chavales estudian, incluso van a las universidades, que las necesidades se cubren…”, reconocen. Toda la planificación y viabilidad de los diferentes proyectos se centraliza desde Madrid, prioridades que se establecen desde la lógica: “Es la pescadilla que se muerde la cola -admite Adriana Sagaseta Ilurdoz- no pueden aprender a leer y escribir si no tienen instalaciones adecuadas, pero tampoco pueden escolarizarse si no hay unas mínimas garantías de salud, si no hay letrinas en los colegios o si no comen porque no hay un desarrollo agrícola detrás”, indica. “La promoción de la mujer en muchas zonas de África, Asia y Sudamérica es clave para introducir pequeños proyectos con los que se consigue elevar el nivel de vida de toda la comunidad”, indica. “Una mujer que no es analfabeta tiene muchas más probabilidades de que sus hijos estudien y no vivan en la calle, que tengan una cultura de base”, reconocen.

El proyecto en Haití consiste en que las personas que se fueron de Puerto Príncipe tras el seísmo del pasado enero puedan tener condiciones de vida suficientes en el entorno rural para no tener que regresar a la capital. Así, se trata de dotar de semillas, herramientas y, en general, los insumos necesarios para trabajar la tierra, buscar un modo de vida en esta zona y no “volver al sin futuro” de Puerto Príncipe. El proyecto, que tendrá un coste de 55.000 euros -Manos Unidas añadirá 5.000 a los 50.000 del galardón-, repercutirá en 700 familias del departamento del Sur-Suroeste, denominado Coteaux.

“La crisis permite reajustar las cabezas a la vida”

EL PAÍS

Le llamaban en clase El Brujo. Y es cierto, embruja Rafael Álvarez. Le ves, con esa piel finísima, su pelo blanco y ensortijado, se queda con la camisa blanca que afila más su cara, y te lo imaginas de san Juan, el evangelista.

Le llamaban en clase El Brujo. Y es cierto, embruja Rafael Álvarez. Le ves, con esa piel finísima, su pelo blanco y ensortijado, se queda con la camisa blanca que afila más su cara, y te lo imaginas de san Juan, el evangelista.

Ya cuando empieza a hablar, en este restaurante fronterizo con el Centro Dramático Nacional, se parece del todo a ese santo al que da voz en su espectáculo El Evangelio de San Juan. Y aunque habla de la crisis (“Lo que no se sostiene se cae como un castillo de naipes. La construcción fue un exceso”) y de otras circunstancias prosaicas de la vida, parece que por su boca habla un espíritu delicado y supremo que ha llegado ahora de algún convento con una verdad que se está haciendo.

Come poco; iba a ensayar, antes del estreno, y solo quería alimentos ligeros. Como si estuviera en un convento. A media voz, escuchando una música mientras paladea. Fue en un convento, el de Silos, donde concibió por primera vez la idea de llevar a escena un Evangelio. Se lo dijo un monje, después de que él, en medio de una terapia de silencio, les representara monólogos suyos: “Usted tendría que hacer un Evangelio”. Años después, en Menorca, un joven programador de teatro le dijo: “Usted tendría que hacer un Evangelio”. “Lo escuché como un mensaje”, dice ahora El Brujo. Y este cordobés de Lucena que ya ha decidido que comerá merluza y nada más (“Si acaso una cervecita”) se lanzó a buscar en san Juan la palabra “que expresa la búsqueda de la belleza en la vida de Jesús”.

Da gusto oírle hablar; no solo paladea la merluza. Paladea las palabras. Ya dejó atrás el verbo sobre la crisis (“La crisis permite reajustar las cabezas a la vida”); ha pasado también por su disgusto “ante el empobrecimiento del lenguaje político, que está llegando a un infantilismo tremendo”, y se ha parado un rato en Vittorio Gassman y en Tierno Galván. “El maestro actuaba ante Tierno; cuando este terminó de hablar, Gassman dijo: ‘¿Y si es político, por qué sabe?”.

Ha pasado por todo eso en la conversación, y cuando ya ha terminado esta merluza a la gallega que ha roto con unción, Rafael ingresa de lleno en san Juan. “El Jesús de san Juan es directamente divino… Escribe su experiencia mística en relación con Jesucristo y la personifica en un Jesús que es una creación estética suya…”.

¿Y qué le ha dicho ese Evangelio como ser humano? “Decían que Paul Claudel”, cuenta El Brujo, mirándote ya directamente a los ojos, despojado de la necesidad de cortar los hilillos restantes de “esta merluza fantástica”, “Claudel se metió una tarde en Notre Dame, oyó el coro y creyó en Dios. Tú puedes ver una puesta de sol y se te puede revelar ahí el universo en su infinita capacidad de asombro. Depende de tu capacidad de asombrarte. Eso es para mí lo básico de este Evangelio, que es la belleza de la verdad y la belleza de la bondad. La capacidad de asombro”.

¿Y cómo se lleva eso al teatro? “Indagando en el texto para encontrar los elementos dramáticos ocultos; levantando cascotes. Descubrir eso fue lo que llevó a decirme: aquí, en san Juan, hay una obra de teatro impresionante”. Escuchar a El Brujo es asistir a un espectáculo. Lástima que las comidas no duren días sino en los evangelios.

La Buena Vida. Madrid

– Dos de merluza: 54 euros.

– Un agua de Vichy: 6,42.

– Una caña: 4,70.

– Tarta tatin: invitación.

– Helado: invitación.

– Tres cafés: 8,85.

Total: 73,97 euros.

Internacional

 

El Papa pide a los obispos que se acerquen con humildad a las víctimas de abusos

ABC

Benedicto XVI se despidió este domingo del Reino Unido señalando que los casos de curas pederastas «han minado seriamente la credibilidad moral de los responsables» de la Iglesia y pidiendo a los obispos que la mejor manera de reparar esos «pecados» es acercarse «con humildad» a las víctimas y darles el apoyo necesario.

El último acto de su visita de cuatro días al Reino Unido fue un encuentro con los prelados de Inglaterra, Escocia y Gales, antes los que dio un paso más para intentar solucionar los casos de sacerdotes pederastas, que han sacudido la conciencia de los fieles y las bases de muchas estructuras eclesiásticas. «El vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos ha socavado gravemente la credibilidad moral de los Pastores de la Iglesia. He hablado en muchas ocasiones de las profundas heridas que causa dicho comportamiento, en primer lugar en las víctimas, pero también en las relaciones de confianza entre los sacerdotes y el pueblo, entre los sacerdotes y sus obispos y entre las autoridades de la Iglesia y la gente en general», dijo el Papa.

Reconoció que en los últimos tiempos los obispos han adoptado «serias medidas» para poner remedio a esa situación y asegurar que los niños estén «eficazmente protegidos contra los daños» y para hacer frente de forma «adecuada y transparente» a las denuncias que se presenten. Pero también subrayó los «efectos devastadores» de esos abusos y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas. «¿Qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos», se preguntó el Papa. El Pontífice agregó que si quieren ser Pastores cristianos eficaces «debemos llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad».

Benedicto XVI volvió a referirse a la crisis financiera en el mundo y denunció que el espectro del desempleo proyecta su sombra sobre las vidas de muchas personas y que el coste a largo plazo de las prácticas de inversiones «imprudentes» está siendo muy evidente.

El encuentro con los prelados puso fin a una visita que le llevó a Edimburgo, Glasgow, Londres y Birminghan y que se vio empañada por la detención de seis hombres, en su mayoría argelinos, en Londres en relación con una posible amenaza terrorista contra Benedicto XVI aprovechando su estancia. Este domingo fueron puestos en libertad sin cargos.

Un Papa contra la «ideología del mal»

EL MUNDO

El mal tiempo no logró empañar el último día del viaje del Papa, marcado por la beatificación de John Henry Newman y el encuentro con los obispos de Inglaterra y Gales. En cierto modo, volvió a ser un día para la Historia. Esta vez por las palabras de Benedicto XVI sobre la II Guerra Mundial. Palabras de reconocimiento hacia los británicos que resistieron los arreones de Hitler en el otoño de 1940 y de pésame por el bombardeo de la Luftwaffe que redujo a cenizas a la ciudad de Coventry y a sus habitantes.

Son frases extraordinarias en labios de un alemán. Esta vez sin la polémica coletilla del jueves, cuando el Papa asoció el nazismo con el ateísmo y avivó las protestas de sus críticos, que el sábado protestaron en Londres contra él. Unos críticos que retrataron el sábado al Papa como una persona comprensiva con las atrocidades del nazismo.

Una caricatura injusta que Benedicto XVI se sacudió ayer recordando el 70º aniversario de los bombardeos alemanes y ensalzando la resistencia de los británicos en la II Guerra Mundial. «Para mí, que he vivido y sufrido los días oscuros del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí con vosotros y recordar cuántos de vuestros compatriotas sacrificaron sus vidas valientemente resistiendo las fuerzas de esa ideología del mal», dijo el Papa.

Las palabras del Pontífice contrastan con las pancartas vejatorias que se pudieron ver en la marcha laicista del sábado. Muchas hacían referencia a su reclutamiento obligatorio en las Juventudes Hitlerianas. Otras pintaban su efigie con esvásticas y le tachaban de fascista o antidemocrático.

De todos modos, hoy no era tanto el día del Papa como del cardenal John Henry Newman, desde esta mañana nuevo beato de la Iglesia. Es la primera vez que Benedicto XVI celebra una beatificación lejos del Vaticano. Un detalle que da idea de la cercanía que le une a Newman, con el que comparte un perfil académico e intelectual. Los dos iniciaron su carrera como docentes y terminaron vistiendo la púrpura cardenalicia. Y los dos comparten el mismo discurso en contra del relativismo de la sociedad.

El Papa dedicó su homilía a ensalzar la figura del nuevo beato en sus distintas vertientes: promotor de una relación fecunda entre la fe y la razón, fundador de la primera universidad católica irlandesa y apóstol de unos laicos con más responsabilidades en la Iglesia. Pero Benedicto XVI no se detuvo tanto en el Newman intelectual como en el Newman sacerdote, recordando sus virtudes pastorales en el oratorio que fundó en la Birmingham industrial del siglo XIX, en las cercanías del parque donde se celebra la ceremonia de beatificación. «Newman pasó años visitando a los enfermos y a los pobres, consolando a los tristes, preocupándose por quienes estaban en prisión. No es de extrañar que tantas personas se agruparan en las calles para despedir su féretro rumbo al cementerio, a tan sólo media milla de aquí», declaró el Papa.

El de ayer fue un acto muy especial para los católicos británicos. Y no sólo porque es el último gran evento del viaje del Papa sino por el reconocimiento a Newman: el hombre cuya conversión sacudió la Inglaterra victoriana y devolvió al catolicismo un cierto aire de respetabilidad. Hay quien ha visto en la beatificación un capítulo más del intento del Vaticano por atraerse a los sacerdotes anglicanos más conservadores. Pero hoy en Cofton Park hay representantes anglicanos y aún hoy Newman es un intelectual muy influyente entre las feligresías de las dos iglesias.

Al Papa lo despidió en el aeropuerto de Birmingham el primer ministro, David Cameron, que ensalzó sus palabras durante estos días y dijo que había logrado poner a los británicos a pensar. Unas palabras que reflejan el éxito un viaje que ha dejado imágenes para el recuerdo y quizá también un legado duradero para los católicos.

El padre del catolicismo moderno en el Reino Unido

EL MUNDO

Por entonces, los católicos estaban marginados en el Reino Unido. Les estaban vedadas algunas actividades públicas y sufrían el escarnio de los prejuicios atávicos de un país que construyó su identidad nacional en torno al odio a la religión de Roma. La conversión de Newman hizo que todo cambiara. Entre otras cosas por su condición de gigante intelectual y autor prolífico, que confirió al catolicismo británico nuevos bríos y un fuste académico inédito en una religión que los ingleses despreciaban como cosa de irlandeses más o menos iletrados.

Newman logró con su ejemplo que fuera respetable ser católico en el Reino Unido y suscitó una curiosidad que salpicó el país de nuevas conversiones. Hijo de un banquero arruinado y una descendiente de exiliados hugonotes, no se puede decir que el joven Newman tuviera una inclinación por la religión católica, a la que describió después de un viaje a Roma como «idólatra, degradante y politeísta».

Pero poco a poco fue abonando el terreno para su conversión. Primero junto a otros sacerdotes anglicanos que intentaron renovar la Iglesia de Inglaterra en el llamado movimiento de Oxford. Luego con un retiro monástico de varios años que desembocó en 1845 en su conversión.

La conversión no fue fácil para Newman. Y no sólo porque le obligó a dejar el Olimpo académico de Oxford. También porque le trajo problemas con algunos amigos y familiares, que la percibieron como una traición. Desde entonces, vivió en Birmingham, donde fundó un oratorio y dedicó su tiempo al cuidado de los más pobres y a escribir con el celo de un grafómano una obra literaria que incluye poemas, ensayos y una espléndida autobiografía intelectual.

Se podría decir que John Henry Newman es el padre del catolicismo moderno en el Reino Unido. Vivió 89 años. La mitad como anglicano y la mitad como sacerdote de la Iglesia católica, que lo aceptó entre sus miembros en otoño de 1845.

El Papa reabre el debate entre religión y laicismo tras su viaje a Reino Unido

EL PAÍS

Los baños de multitudes han sido moderados y nadie espera que los británicos se conviertan en masa al catolicismo, pero solo sus críticos más irreductibles le negarán a Benedicto XVI que su viaje a Reino Unido le ha permitido transformar positivamente su imagen personal y abrir un debate sobre el tema central de sus mensajes.

Los baños de multitudes han sido moderados y nadie espera que los británicos se conviertan en masa al catolicismo, pero solo sus críticos más irreductibles le negarán a Benedicto XVI que su viaje a Reino Unido le ha permitido transformar positivamente su imagen personal y abrir un debate sobre el tema central de sus mensajes: el papel de la religión en una sociedad dominada por el laicismo.

En el acto central de sus actividades de ayer, el Papa beatificó al cardenal John Henry Newman, un teólogo anglicano del siglo XIX que se convirtió al catolicismo cuando era ya uno de los sacerdotes más famosos del país. Newman ha emprendido el camino de la santidad gracias a la cura de un canónigo estadounidense que sanó de la noche a la mañana de una dolencia de espalda tras rezar a Newman. Aunque el enfermo había sido operado meses antes de esa dolencia, el Vaticano ha concluido que su cura fue un milagro. La beatificación fue seguida por 55.000 fieles en Cofton Park, cerca de Birmingham.

El primer ministro, David Cameron, despidió ayer a Benedicto en el aeropuerto de Birmingham instantes antes de que volara de regreso a Roma tras cuatro días en Reino Unido, en la que ha sido la primera visita de Estado de un papa a tierras británicas. Cameron, que no es especialmente religioso, le agradeció al Pontífice que haya puesto la cuestión de la fe “en el centro del debate nacional”.

Que ese debate se haya abierto no significa necesariamente que las conclusiones finales coincidan con la visión destilada por Benedicto y expresada con particular énfasis en dos ocasiones. El primer día, ante la reina Isabel en Edimburgo, al denunciar el ateísmo y equipararlo en cierto modo al nazismo. Y de nuevo el viernes, en su importante discurso ante la sociedad civil y la clase política en Westminster Hall, cuna y símbolo del Parlamento británico, cuando denunció que la religión está siendo marginada y advirtió que la democracia no puede basarse solo en el consenso social y ha de tener en cuenta también la dimensión moral.

El Papa ha cosechado estos días cumplidos desde bandos muy poco sospechosos de papismo. “Llegó, vio y convenció”, escribe en el tabloide News of the World George Carey, primado de la Iglesia de Inglaterra entre 1991 y 2001, coincidiendo con las primeras ordenaciones de mujeres y la apertura del debate de los anglicanos sobre la homosexualidad. “El Papa puede volver al Vaticano con la satisfacción de saber que ha derrotado a sus críticos acérrimos y ha conquistado el corazón de muchos británicos”, añade. Pero advierte al Pontífice de que “se necesita más apertura en los pasillos del Vaticano”, en especial en lo que se refiere al sacerdocio de las mujeres y el celibato de los sacerdotes. “Le hemos escuchado con cortesía. Pero nada cambiará a menos que nos escuche a nosotros”, concluye Carey.

En un editorial, el muy liberal y laicista The Sunday Independent critica a los sectores más radicales del ateísmo por sus reacciones intolerantes contra Benedicto y subraya: “Aunque no es probable que sea recordado como un gran Papa, la historia le puede reconocer que fue el primero que afrontó la cuestión”. “Sea cual sea la visión que cada uno tenga sobre la culpabilidad personal del Papa en el escándalo de los abusos sexuales a niños, o la culpa colectiva de la Iglesia, eso se tiene que equilibrar en cualquier visión razonable por el poder para hacer el bien que tiene la Iglesia católica moderna”, añade el diario. Pero también publica una encuesta que revela lo alejado que está Benedicto de la visión abierta que tienen la inmensa mayoría de los católicos británicos sobre el aborto o la contracepción.

“Le retrataban como un diablo, como el Rottweiler de Dios, y resulta que es un buen chico”, escribe el cronista de The Sunday Times. “Cuando no está en la estratosfera teológica (…) puede ser un abuelo con encanto, gracia y hasta deferencia”, añade. “El mito del Rottweiler, disipado”, titula a toda página el conservador y nacionalista The Sunday Telegraph.

La comunidad armenia celebra la primera misa en Turquía en casi un siglo

EL PAÍS

Turquía permitió ayer la celebración en su territorio de la primera misa armenia en 95 años en la iglesia de la Santa Cruz, santuario que durante siete siglos fue una de las cuatro sedes de la Iglesia Apostólica Armenia. Se esperaba la asistencia a esta histórica celebración de 5.000 fieles, pero finalmente acudieron alrededor de un millar.

Turquía permitió ayer la celebración en su territorio de la primera misa armenia en 95 años en la iglesia de la Santa Cruz, santuario que durante siete siglos fue una de las cuatro sedes de la Iglesia Apostólica Armenia. Se esperaba la asistencia a esta histórica celebración de 5.000 fieles, pero finalmente acudieron alrededor de un millar. La prohibición del Gobierno turco de colocar para la ocasión una cruz en el techo de la iglesia causó indignación entre muchos fieles, que decidieron boicotear el acto.

La iglesia de la Santa Cruz, situada en la isla de Aktamar, en el lago de Van, al este de Turquía, llevaba cerrada desde el inicio del genocidio armenio en 1915 y se ha convertido en un símbolo de los problemas de Turquía con la minoría armenia y su difícil reconciliación. Desde su saqueo hace casi un siglo, el edificio permaneció en ruinas hasta su restauración en 2007 por el Gobierno turco. La misa de ayer ha sido presentada por el Gobierno como un signo de la creciente apertura religiosa en este país de mayoría musulmana y que aspira a entrar en la UE.

Según el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, la apertura a la oración del templo -podrá realizarse una vez al año- es una muestra de la tolerancia de Turquía a credos diferentes del islam. “La participación ha sido muy buena. Aunque habría deseado que aquellos que prometieron acudir al evento lo hubieran hecho”, aseguró el padre Tatul Anushyan, presidente de la Asamblea Espiritual del Patriarcado Armenio en Turquía, a la agencia Efe.

El motivo del boicoteo fue la negativa del Gobierno turco a colocar una cruz de 200 kilos en el techo del edifico alegando que era demasiado pesada. La cruz fue colocada finalmente junto a la puerta de entrada. Esta decisión enfureció a muchos armenios, que decidieron no ir a la misa.

La comunidad armenia en Turquía acusa al Gobierno de Erdogan de utilizar la misa como un lavado de imagen de cara al exterior. Como muestra de desaprobación, ningún representante de la Iglesia armenia acudió a la cita. Para Rober Kopta, director del diario armenio Agos, la restauración del santuario por parte del Estado turco es “un buen gesto”. “Sin embargo, el hecho de que siga en manos del Ministerio de Cultura turco y no de la Iglesia armenia prueba que no estamos ante un acercamiento sincero”, añade. Turquía controla los lugares de culto, incluidas las 45 iglesias armenias que quedan en el país. La UE lleva años exigiendo a Ankara una mayor libertad religiosa como requisito para su adhesión, además de la devolución de las tierras confiscadas por el Estado y una mayor tolerancia para las minorías religiosas.

Pese al acercamiento político de los últimos años, Turquía y Armenia siguen sin mantener relaciones diplomáticas y sus fronteras siguen cerradas por múltiples conflictos, sobre todo el genocidio de más de un millón de armenios que Ankara se niega a reconocer. Los turcos califican la masacre de “migración forzada” y elevan a 200.000 el número de víctimas. Según la versión oficial, la necesidad de proteger la integridad territorial durante la I Guerra Mundial llevó a las autoridades del Imperio Otomano a expulsar a los armenios, aliados de Rusia.

Las víctimas llegarán hasta el final para destapar los abusos del clero

EL PAÍS

Tenía 14 años y un cura abusó de mí. Así titula Joël Devillet, antiguo seminarista y enfermero, el libro que ha escrito contando su tremenda experiencia en el seno de la Iglesia católica belga. Ahora tiene 37 años y se ha convertido, desde Bruselas, en el enlace de las víctimas francófonas que sufrieron asaltos similares durante las últimas décadas.

Tenía 14 años y un cura abusó de mí. Así titula Joël Devillet, antiguo seminarista y enfermero, el libro que ha escrito contando su tremenda experiencia en el seno de la Iglesia católica belga. Ahora tiene 37 años y se ha convertido, desde Bruselas, en el enlace de las víctimas francófonas que sufrieron asaltos similares durante las últimas décadas. Atado todavía a un proceso judicial que sufre continuos retrasos, no piensa descansar hasta ver castigado a su agresor. Su firmeza actual, después de años de silencio y vergüenza, es compartida por otros compatriotas que sufrieron agresiones similares.

“Antes tenían miedo de la autoridad de la Iglesia, pero las víctimas son ahora más visibles y combativas que nunca. Saben que se ha intentado ocultar lo ocurrido y manipular los expedientes acusatorios, y les une un sentimiento solidario”, dice Walter van Steenbrugge, abogado de una treintena de afectados. Entre sus clientes figura el sobrino de Roger Vangheluwe, ex obispo de Brujas que se vio obligado a renunciar a su cargo el pasado abril después de admitir los abusos. Después de aquello, todo se precipitó hasta que el pasado 10 de septiembre se dio a conocer un informe que hablaba de agresiones masivas y continuadas en toda Bélgica.

Los relatos de la víctima y el letrado corren paralelos en un momento clave para el futuro del catolicismo en el país . Así, mientras Joël Devillet admite que su vida sigue cautiva de las apelaciones interpuestas por la curia a todas sus demandas, Van Steenbrugge describe con extrema dureza la situación. “El escándalo de los abusos es el 11-S de la Iglesia. Los obispos no admiten su culpa porque el dinero de posibles indemnizaciones les parece más importante que las víctimas. Una actitud lamentable, viniendo de una Iglesia donde Cristo echó a los mercaderes del templo”, afirma.

Devillet admite que sigue luchando por salir adelante, y sin embargo, su experiencia eclesiástica no pudo empezar mejor. Cuando tenía ocho años, conoció a un sacerdote honrado y amable que le ayudó a sobrellevar las estrecheces de su familia. El abuso comenzó después, cuando ese primer cura se jubiló y llegó otro, de 27 años. “Mi padre se quedó inválido tras un accidente de coche y mi madre se ocupaba de una familia numerosa. Tengo otros tres hermanos y una hermana. Yo frecuentaba la parroquia para no ser una carga en casa. Hacía los recados del primer cura y otras pequeñas labores. El nuevo párroco lo cambió todo. Abusó sexualmente de mí aprovechando mi desvalimiento”, asegura con voz templada.

En 1996 empezó su peregrinaje por la vía eclesiástica. En 2001, su caso entró también en la vía judicial ordinaria. Sin éxito en ninguna de las dos instancias, por ahora. “Me prometieron que me ayudarían a entrar en el seminario si no denunciaba al sacerdote, pero me abandonaron de todos modos. No pude pagar al psicólogo y tampoco me apoyaron en la búsqueda de empleo. Nunca había salido al mercado laboral y me dejaron caer. Siempre quise hacerme cura, pero ya no creo en nada. Nunca me he casado por temor a que mi esposa pensara que yo podría abusar de mis hijos. Es una idea que me paraliza. Aunque lo más duro de todo es que mi agresor sigue en activo. Trabaja en un centro para discapacitados”.

El abogado Van Steenbrugge lamenta que los delitos de abusos prescriban en la legislación belga, pero piensa agotar todas las instancias legales con sus casos. “No nos pararemos ante el Supremo si no obtenemos respuesta. Tenemos pruebas de que se ha ocultado el nombre de sacerdotes que abusaron de niños. Es la omerta [ley del silencio siciliana para proteger a otros culpables] contra el menor. Si es preciso, mis clientes están dispuestos a demandar al Vaticano por lo civil, que es la ruta de las reparaciones morales”.

Hasta la fecha, entre las víctimas belgas prima la exigencia del castigo de los culpables, aunque no excluyen alguna forma de indemnización. “Lo esencial es detener los abusos, porque es posible que sigan produciéndose en estos momentos”, advierte Devillet.

Para el abogado, evitar que el drama se repita requerirá un esfuerzo social. “Bélgica es católica, y la comunidad flamenca todavía más. Estamos muy influidos por el poder de la Iglesia. También es una manera de diferenciarse de la vecina del norte, Holanda. Espero que si algo bueno sale de todo esto, sea que perdamos el miedo y haya más libertad”, apunta, de camino a Amberes y luego a Lovaina y Gante.

Renuncias al bautismo

EL PAÍS

La iniciativa es polémica, lo mismo que sus promotores, pero el Centro belga de Acción Laica suma ya 900 demandas de ciudadanos deseosos de borrar de las parroquias sus actas de bautismo. En 2008, se recibieron 70 solicitudes. En 2009 fueron 380. El escándalo de los abusos sexuales a menores ha generado una ola crítica de católicos que quieren desaparecer de los archivos eclesiásticos. Si bien la cifra de bautizados sigue siendo muy superior -unos 60.000 al año- el fenómeno no habría tenido tanto eco si no fuera por las facilidades aparentemente dadas por la organización laica.

A través de la denominada Federación de Amigos de la Moral Laica, sus patrocinadores brindan ayuda para organizar los trámites administrativos destinados a conseguir las bajas de bautismo. Las críticas no se han hecho esperar, y apuntan a la presunta intromisión en un terreno ajeno de una organización partidaria de separar religión y sociedad.

El debate se une a otro anterior acerca de la respuesta dada en las propias iglesias belgas a los excesos del clero. El pasado domingo 12 de septiembre, la prensa local flamenca, de habla neerlandesa, recordaba que “solo fueron mencionados en los sermones de uno de cada tres templos”. En Valonia, la zona francófona y donde se han registrado, de momento, menos casos, la situación tuvo más eco dominical. Según el rotativo Het Laastse Nieuws, todos los mensajes tuvieron un tono similar: de vergüenza por lo sucedido y de llamada a la comprensión.

Al abogado Walter van Steenbrugge le parece que todas las reacciones ciudadanas apuntan hacia una misma meta: “Perder el miedo para que la justicia haga su trabajo”. “Después de lo que hemos visto en Bélgica, es la manera de que la gente se sienta más libre. A la situación creada por los abusos se ha sumado la concentración del poder de los obispos y el Vaticano. Y la libertad es lo único bueno que puede salir de todo esto”, concluye.

El Papa pide que se priorice la evangelización

La Razón

Reino Unido es uno de los países más descristianizados de Europa, y poco antes de abandonar el país, como una especie de colofón, Benedicto XVI  ha querido hacer públicas sus instrucciones para un episcopado que tiene fama (dentro y fuera de Gran Bretaña) de ser poco esforzado a la hora de evangelizar.

La prioridad ha de ser la «Nueva Evangelización», para la cual el Papa ha creado incluso un nuevo dicasterio en Roma, y en la que los obispos locales han de apoyarse, dice expresamente, en los «nuevos movimientos eclesiales». Más aún, en el caso británico, les pide seriedad al adoptar el nuevo misal en inglés (que corrije décadas de liturgia con traducciones, como poco, peculiares del canon latino) y que haya «generosidad» con los anglicanos que vuelvan al catolicismo a través de los «ordinariatos» anglocatólicos establecidos con la constitución «Anglicanorum Coetibus». Y todo ello, sin abandonar la lucha por los valores y la defensa de la vida.
Un párrafo de su discurso a los obispos, apenas dos horas antes de despegar, resume su «hoja de ruta»: «He percibido con claridad la sed profunda que el pueblo británico tiene de la Buena Noticia de Jesucristo. Dios os ha escogido para ofrecerle el agua viva del

Evangelio, animándolo a poner su esperanza, no en las vanas seducciones de este mundo, sino en las firmes promesas del mundo venidero. Al anunciar la venida del Reino, con su promesa de esperanza para los pobres y necesitados, los enfermos y ancianos, los no nacidos y los desamparados, aseguraos de presentar en su plenitud el mensaje del Evangelio que da vida, incluso aquellos elementos que ponen en tela de juicio las opiniones corrientes de la cultura actual. Como sabéis, he creado recientemente el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización de los países de antigua tradición cristiana, y os animo a hacer uso de sus servicios al acometer vuestras tareas. Además, muchos de los nuevos movimientos eclesiales tienen un carisma especial para la evangelización, y sé que continuaréis estudiando los medios apropiados y eficaces para que participen en la misión de la Iglesia».
Un ejemplo del laicado que el Papa quiere lo dio por la mañana, durante la beatificación del cardenal John Henry Newman en el parque Crofton de Birmingham, cuando citó uno de sus textos que dice: «Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla».
Al llegar al Papado, Benedicto XVI dictaminó que las beatificaciones debían presidirlas los obispos locales. Sólo con Newman ha hecho una excepción. Ayer, ante decenas de miles de fieles, insistió en el modelo excepcional que ofrece este beato.
Influyente incluso hoy
Newman fue un influyente clérigo e intelectual de la Iglesia Anglicana, que a base de estudiar la historia de la Iglesia se fue acercando a las posturas católicas. También le impactó su trato con el humilde fraile pasionista Domenico Barberi. A los 44 años aceptó la plena fe católica, para escándalo de la «intelligentsia» inglesa de la época. Oscar Wilde lo leyó en la cárcel, G. K. Chesterton lo admiró y su luz ilumina la obra de católicos como Graham Greene, Flannery O’Connor, Christopher Dawson o J. R. R. Tolkien.

Más de 50.000 fieles en el Parque Cofton

La Razón

Más de veinte mil personas acudieron al entierro del cardenal Newman en 1890. Ayer, más de cincuenta mil estuvieron presentes en su beatificación. A pesar de que el Parque Cofton es de difícil acceso y muchos temían que no se llenara, a las tres de la madrugada  comenzaron a llegar los primeros peregrinos para acompañar al Papa en su última jornada en Reino Unido.

No los frenó el frío ni la lluvia. Victoria, una católica originaria de Nigeria, había dicho a sus nietos que tenían que llevarla a toda  costa. Desde las seis de la mañana estaba sentada en una silla, pero, según contaba uno de sus hijos, «la familia nunca la había visto tan contenta». A su lado, un grupo de africanas con la cara de Benedicto XVI estampada en sus vestidos esperaban expectantes el gran momento.
Cuando el Santo Padre llegó finalmente al recinto salió el sol. Como en otros encuentros de este viaje, el papamóvil se detuvo las veces que fueron necesarias para besar a los bebés que le acercaban hasta el vehículo.
Rachel y Niamh no se lo podían creer cuando le tuvieron tan cerca. Desde el pasado viernes estaban siguiendo al Pontífice sin descanso, de acto en acto, pero no fue hasta ayer cuando le tuvieron a menos de cinco metros. «No puedo explicar lo que siento en este momento. Es una sensación increíble», decía una de ellas mientras movía una pancarta en la que podía leerse «El Papa es más que judías sobre tostada», una expresión muy inglesa para referirse a algo realmente bueno.

Al comienzo de la Eucaristía, el Pontífice llevó a cabo la beatificación del cardenal Newman y descubrió en el altar una gigantesca imagen del intelectual británico.
Un grupo de españoles, que había venido desde Madrid sólo para ser testigos del instante histórico, comenzó a aplaudir emocionado. Las banderas españolas también se movieron con fuerza cuando, en el momento del Ángelus, Benedicto XVI hizo mención especial a Sevilla, donde el sábado fue beatificada la Madre María de la Purísima de la Cruz. «Que la Beata María inspire a las jóvenes a seguir su ejemplo de amor incondicional a Dios y al prójimo», deseó el Santo Padre, proponiendo a la española como modelo ante decenas de miles de católicos ingleses.
La ceremonia usó el latín en algunas de las partes invariables  de la misa. Algunas de las canciones que interpretó el coro (con centenares de feligreses de distintas parroquias de Reino Unido) usaban la letra de oraciones escritas por Newman a lo largo de su vida.
Acabada la misa, el Papa visitó el Oratorio de San Felipe Neri, en Edgbaston, donde el cardenal vivió desde 1854 hasta su muerte, el mismo sitio donde se formaría la fe católica de J.R.R Tolkien, el famoso autor de «El Señor de los Anillos», que, huérfano a los 12 años, fue tutelado por un sacerdote de la comunidad fundada por el beato. El Papa compartió allí un momento de oración con  los sacerdotes del Oratorio y después visitó la casa museo de Newman y la capilla privada adjunta, dedicada a San Francisco de Sales, otro santo escritor que vivió entre protestantes.

El milagro que beatifica a Newman

La Razón

Un hombre de 71 años y acento norteamericano, revestido de diácono, leyó ayer el Evangelio con voz potente. Era Jack Sullivan, casado, padre de tres hijos, y hace diez años estaba dolorido e incapacitado por una estenosis severa que atacaba sus nervios y médula espinal.

Le dijeron que no podría seguir sus estudios para diácono, pero él vio un documental sobre Newman en la televisión y le rezó, y al día siguiente desapareció el dolor. Un año después, tras una operación, el dolor volvió a apoderarse de su espalda. Recitó una oración a Newman. «Sentí un inmenso calor, como una explosión en un horno, sensación de alegría y paz, lo que creo que es la presencia de Dios», afirma. Se puso en pie curado y sigue sano a día de hoy, contando su testimonio a quien le pregunte.

El Papa pide a los obispos humildad con las víctimas de pederastia

La Razón

El Papa se despidió hoy del Reino Unido señalando que los casos de curas pederastas “han minado seriamente la credibilidad moral de los responsables” de la Iglesia y pidiendo a los obispos que la mejor manera de reparar esos “pecados” es acercarse “con humildad” a las víctimas y darles el apoyo necesario.

El último acto de su visita de cuatro días al Reino Unido fue un encuentro con los prelados de Inglaterra, Escocia y Gales, antes los que dio un paso más para intentar solucionar los casos de sacerdotes pederastas, que han sacudido la conciencia de los fieles y las bases de muchas estructuras eclesiásticas.
“El vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos ha socavado gravemente la credibilidad moral de los Pastores de la Iglesia. He hablado en muchas ocasiones de las profundas heridas que causa dicho comportamiento, en primer lugar en las víctimas, pero también en las relaciones de confianza entre los sacerdotes y el pueblo, entre los sacerdotes y sus obispos y entre las autoridades de la Iglesia y la gente en general”, dijo el Papa.
Reconoció que en los últimos tiempos los obispos han adoptado “serias medidas” para poner remedio a esa situación y asegurar que los niños estén “eficazmente protegidos contra los daños” y para hacer frente de forma “adecuada y transparente” a las denuncias que se presenten.
Pero también subrayó los “efectos devastadores” de esos abusos y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas.
“¿Qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos”, se preguntó el Papa.
El Pontífice agregó que si quieren ser Pastores cristianos eficaces, “debemos llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad”.
Benedicto XVI volvió a referirse a la crisis financiera en el mundo y denunció que el espectro del desempleo proyecta su sombra sobre las vidas de muchas personas y que el coste a largo plazo de las prácticas de inversiones “imprudentes” está siendo muy evidente.
El encuentro con los prelados puso fin a una visita que le llevó a Edimburgo, Glasgow, Londres y Birminghan y que se vio empañada por la detención de seis hombres, en su mayoría argelinos, en Londres en relación con una posible amenaza terrorista contra Benedicto XVI aprovechando su estancia. Hoy fueron puestos en libertad sin cargos.
Comenzó en Edimburgo, donde el Papa se reunió con la reina Isabel II, pero ya en el avión que le llevaba desde Roma admitió por primera vez que la Iglesia en su conjunto, los obispos y el Vaticano, no han sido suficientemente “vigilantes, veloces y decididos” a la hora de afrontar los abusos sexuales a menores y tomar las medidas necesarias.
En Londres dijo que se sentía “avergonzado y humillado” y se reunió con cinco víctimas británicas, con las que se “conmovió” escuchando sus historias y les expresó su profundo dolor por sus sufrimientos.

A la vez que se reunía con las víctimas, varios miles de personas se manifestaron en el centro de Londres contra él, acusándole de ultraconservador y de haber ocultado los abusos.
Durante el viaje denunció el “secularismo agresivo” que “no aprecia o siquiera tolera” los valores tradicionales y que se intenta relegar la religión de la esfera pública.
La visita también tuvo un marcado carácter ecuménico, con la reunión que mantuvo con el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, ante quien reiteró el compromiso de Roma en aras de la unidad de los cristianos, pero subrayó que la Iglesia “está llamada a ser inclusiva, aunque nunca a expensas de la verdad cristiana”.
El encuentro se produjo un año después de que el Vaticano abriera sus puertas a los fieles tradicionalistas anglicanos contrarios a las medidas demasiado aperturistas de la Comunión Anglicana, como la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos.
Durante este viaje, considerado “un éxito” por el Vaticano, se vivió un momento histórico: por primera vez un Papa pisaba el más importante templo del anglicanismo, la londinense Abadía de Westminster.
Según el Vaticano, unas 600.000 personas acogieron al Papa en los diferentes actos, siendo el más multitudinario el de Hyde Park de Londres, al que asistieron, según el portavoz Federico Lombardi más de 200.000 personas.
El motivo de la visita fue la beatificación en Birmingham del cardenal John Henry Newman (1801-1890), un converso del anglicanismo, considerado uno de los “padres espirituales” del Concilio Vaticano II, reconocido intelectual que ha influenciado en la formación del Papa Ratzinger.

Benedicto XVI: «El nazismo es un ideología demoniaca»

La Razón

Benedicto XVI condenó hoy en Birmingham el nazismo, que denominó “ideología demoniaca”, y dijo que 70 años después de la “Batalla de Inglaterra” recuerda “con horror y vergüenza” el “estremecedor número de muertos y destrucción” de la guerra.

El Papa alemán hizo estas declaraciones durante la beatificación del cardenal John Herry Newman, y en el aniversario de la Batalla de Inglaterra, una serie de operaciones en cielo británico en las que la fuerza aérea alemana trató en vano de destruir a la británica para lograr la superioridad aérea que facilitara una invasión de las islas.
“Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca”, afirmó el Papa ante unas 70.000 personas reunidas en el Cofton Park.
Benedicto XVI agregó que pensaba “en particular” en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940.
“Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto”, aseguró el Papa.
Esta es la segunda vez que Benedicto XVI condena el nazismo durante su visita de cuatro días al Reino Unido, que concluye hoy.
A su llegada a Edimburgo y en el discurso que pronunció ante la reina Isabel II se refirió asimismo a la agresión nazi contra Gran Bretaña y resaltó como el pueblo británico se enfrentó “a la tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba a muchos, especialmente a los judíos, a quienes no consideraba dignos de vivir”.

«Curación y reconciliación»

La Razón

Benedicto XVI ha viajado a Inglaterra con la idea de proponer la figura y el ejemplo del cardenal Newman, a quien beatifica hoy, y para evitar interferencias con este acto, decidió centrar el día de ayer en el asunto de los abusos sexuales. Por la mañana, durante la misa en la catedral católica de Westminster, dedicada a la Santísima Sangre de Cristo, el misterio del mal y el dolor de Jesucristo le dio pie a hablar de los abusos, y por la tarde se encontró con un grupo de víctimas de abusos de Escocia, Gales e Inglaterra, y también (cosa novedosa) con un grupo de profesionales que ayudan a las víctimas.

«Pienso en el inmenso sufrimiento causado por el abuso de menores, especialmente por los ministros de la Iglesia», declaró en una catedral abarrotada y con las calles de alrededor rebosantes de fieles. «Por encima de todo, quiero manifestar mi profundo pesar a las víctimas inocentes de estos crímenes atroces, junto con mi esperanza de que el poder de la gracia de
Cristo, su sacrificio de reconciliación, traerá la curación profunda y la paz a sus vidas. Reconozco con vosotros la vergüenza y la humillación que todos hemos sufrido a causa de estos pecados; y os invito a presentarlas al Señor, confiando  en que este castigo contribuirá a la sanación de las víctimas, a la purificación de la Iglesia y a la renovación de su inveterado compromiso con la educación y la atención de los jóvenes», afirmó.

Rezó con cinco afectados
Como sucedió en Estados Unidos, Australia y Malta, el Papa organizó un encuentro privado con víctimas de abusos. En la sala en la Nunciatura estaban sólo el Pontífice, su ayudante y las víctimas, cuatro mujeres y un hombre, de 40 a 50 años. Oraron juntos al inicio y al final del encuentro, según dijo el padre Lombardi, jefe de la Sala de Prensa del Vaticano, quien destacó que el Papa se sintió «muy tocado» por los testimonios, pero «feliz de poder escucharles y animarles personalmente». Lombardi apuntó, además, que «no hay ningún acuerdo de confidencialidad en este tipo de encuentros» y que, como pasó en otros países, las víctimas pueden tratar con la Prensa, si quieren, aunque muchas prefieren no hacerlo.
El Papa, además, habló un rato con ocho profesionales y voluntarios que trabajan para proteger y ayudar a  víctimas de abusos en la Iglesia, miembros de la Comisión Católica Nacional de Protección Bill Killgallon.
Nada de esto frenó a la mayor manifestación antipapista de este pontificado en Occidente: unas 8.000 personas. Fue todo lo que pudieron sacar a las calles las asociaciones ateas, anticatólicas y secularistas del Reino Unido unidas, después de un bombardeo mediático generalizado de varios meses. Incluso en Londres, ciudad descreída de 7,5 millones de habitantes, el ateísmo radical no dio para más. Uno de sus líderes, el presidente de la Sociedad Nacional Secular, Terry Sanderson, dijo que «el Papa debería irse a casa con su religión» y el comediante Al Murray se quejó de que «ya está bien de que nos dé lecciones de moral».

Hyde Park quiere ir a Madrid 2011
Bailes africanos, gospel y música clásica de Händel y The Priests recibieron al Papa en Hyde Park en una vigilia de oración al anochecer, con 80.000 peregrinos con pase, y muchos más, por los alrededores, sin él. En las pantallas gigantes, un joven ex alcohólico y drogadicto contó cómo un centro católico le había ayudado aunque él no tenía fe.  «Yo soy metodista, pero vengo aquí porque tengo respeto al Papa», explicó una señora a LA RAZÓN. Cuando el Pontífice invitó a ir a las Jornadas de Madrid 2011, resonaron aplausos y gritos de entusiasmo.

Beatificación del cardenal Newman


Diario de Navarra
Una multitudinaria misa cerró la visita de Benedicto XVI al Reino Unido – En el 70 aniversario de la “Batalla de Inglaterra”, el Papa recordó el horror del nazismo y abogó por trabajar para la paz – Ha sido la primera beatificación presidida personalmente por el Papa Ratzinger desde su llegada al Pontificado
Benedicto XVI beatificó ayer en Birmingham, en el centro de Inglaterra, al cardenal John Henry Newman (1801-1890), un converso del anglicanismo, considerado uno de los “padres espirituales” del Concilio Vaticano II, y reconocido intelectual con influencia en la formación del Papa Ratzinger.

Esta ha sido la primera beatificación presidida personalmente por Benedicto XVI, que tras llegar al Pontificado en 2005 retomó la tradición de los papas de no presidir estas ceremonias, teniendo en cuenta que la beatificación autoriza el culto local, mientras la canonización conlleva el culto universal, de ahí que sea una prerrogativa del Papa. Benedicto XVI, proclamándole beato en persona, ha querido resaltar la categoría universal del cardenal londinense.

La beatificación se celebró en la jornada en que se conmemoraba en el Reino Unido el 70 aniversario de la Batalla de Inglaterra, los bombardeos nazis durante cuatro meses en cielo británico, lo que el Papa aprovechó para condenar de nuevo el nazismo, al que llamó “ideología demoniaca”.

“Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos día del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca”, afirmó.

Trabajar por la paz

Benedicto XVI agregó que setenta años después “recordamos con horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo” y renovó su determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto”.

La beatificación se celebró en el parque Cofton Park, en las afueras de Birmingham, cerca de la casa de una de los Oratorios de San Felipe Neri en Inglaterra, fundados por el cardenal, donde se encuentran sus restos, y a la misma asistieron una 70.000 personas llegadas de toda Gran Bretaña.

Entre ellos, el ex juez y diácono estadounidense Jack Sullivan, de 71 años, que curó de forma inexplicable para la ciencia de una enfermedad incurable de médula espinal tras rezar a Newman.

Tras resaltar las virtudes y el pensamiento del nuevo beato, Benedicto XVI quiso destacar el llamamiento de Newman en aras de un laicado “inteligente y bien instruido”.

Profundizar en la religión

“Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla”, afirmó el Papa, recordando las palabras del cardenal Newman.

El Pontífice también destacó la calidez y humanidad del beato, así como “sus intuiciones sobre la relación entre fe y razón, sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad civilizada”.

El Papa califica el nazismo de “ideología demoníaca”

Diario de Navarra

Benedicto XVI condenó hoy en Birmingham el nazismo, que denominó “ideología demonÍaca”, y dijo que 70 años después de la “Batalla de Inglaterra” recuerda “con horror y vergüenza” el “estremecedor número de muertos y destrucción” de la guerra.

El Papa alemán hizo estas declaraciones durante la beatificación del cardenal John Herry Newman, y en el aniversario de la Batalla de Inglaterra, una serie de operaciones en cielo británico en las que la fuerza aérea alemana trató en vano de destruir a la británica para lograr la superioridad aérea que facilitara una invasión de las islas.

“Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca”, afirmó el Papa ante unas 70.000 personas reunidas en el Cofton Park.

Benedicto XVI agregó que pensaba “en particular” en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940.

“Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto”, aseguró el Papa.

Esta es la segunda vez que Benedicto XVI condena el nazismo durante su visita de cuatro días al Reino Unido, que concluye hoy.

A su llegada a Edimburgo y en el discurso que pronunció ante la reina Isabel II se refirió asimismo a la agresión nazi contra Gran Bretaña y resaltó como el pueblo británico se enfrentó “a la tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba a muchos, especialmente a los judíos, a quienes no consideraba dignos de vivir”.

Opinión

 

Conciencia crítica de la Iglesia y de la sociedad

Diario de Noticias / Secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, por juan josé Tamayo

Hace 30 años un grupo de teólogos y teólogas y de movimientos cristianos de base iniciamos en España una aventura tan apasionante como incierta: la convocatoria de un congreso sobre Teología y Pobreza. Era apasionante porque pretendíamos responder con seriedad y sin demagogias a los desafíos que nos planteaba la realidad española y mundial, ética y religiosa, política y social. Uno de esos desafíos, quizá el que más influyó en la puesta en marcha de esta iniciativa, era el proceso de involución eclesiástica que empezaba a incubarse en la Iglesia católica y que amenazaba con dar al traste con el espíritu renovador del Concilio Vaticano II y con las experiencias liberadoras del cristianismo. Otro, no menos importante, era la necesidad de apoyar el proceso de transición que estábamos viviendo en España y de combatir el desencanto que empezaba a apoderarse de la sociedad española ante la lentitud del cambio político y la desatención a los sectores más vulnerables de la sociedad. El tercer desafío era crear un espacio de formación socio teológica que compaginara armónicamente la teoría y la praxis del cristianismo liberador y de revitalización de movimientos cristianos comprometidos en el mundo de la solidaridad y en la construcción de una Iglesia democrática.

La incertidumbre desapareció el mismo día del inicio del congreso al contar con una inscripción de cerca de 1.700 personas, que desbordaron las más optimistas previsiones y nos obligó, la misma tarde de la inauguración, a buscar un local más espacioso que acogiera a tantos participantes y no frustrara las expectativas de cientos de personas que venían de toda España y del extranjero. Esto sucedía en septiembre de 1981.

De entonces para acá el congreso de Teología no ha faltado a la cita ni un solo año. Así hemos llegado a la trigésima edición. Tan largo e ininterrumpido recorrido constituye la mejor prueba del acierto de aquella iniciativa, es un signo innegable de vitalidad del cristianismo crítico y posee una significación socio cultural que trasciende el entorno religioso. Y ello a pesar de la activa oposición de la jerarquía católica y del acoso militante de los sectores integristas, que no han conseguido hacer mella ni en las organizaciones convocantes -algunas pertenecientes a la Acción Católica y a congregaciones religiosas-, cada vez más numerosas, ni en los congresistas, que con una ininterrumpida asiduidad vienen participando.

Los congresos de Teología son lugares de encuentro de cristianos identificados con la reforma de la Iglesia y con la Teología de la liberación. Son también un espacio abierto a personas no creyentes que valoran positivamente el carácter emancipatorio del cristianismo y defienden la laicidad del Estado y de sus instituciones frente a la tendencia confesional de la jerarquía católica y al miedo de los diferentes gobiernos a las reacciones de ésta. Durante estos 30 años los congresos se han convertido en conciencia crítica de la sociedad y de la Iglesia en tiempos de pensamiento único, de instalación en el orden establecido y de neoconservadurismo eclesial. Son ejemplo de libertad de conciencia y de libertad religiosa, ejercicio práctico de los Derechos Humanos sin cortapisas y lugar de acogida de los teólogos represaliados por la jerarquía. Son la mejor prueba de que es posible un cristianismo sin censura. Me atrevo a decir que estamos ante uno de los pocos espacios de palabra libre y de pensamiento crítico que existen hoy en la Iglesia católica.

Pero la originalidad de los congresos radica en su carácter universal e intercultural, que los convierten en puente de comunicación y de diálogo entre culturas, religiones, continentes. Junto a teólogos e intelectuales españoles intervienen expertos europeos, africanos, latinoamericanos y a veces asiáticos, que cuestionan el etnocentrismo europeo, aportan la visión crítica desde el sur e interpelan al primer mundo.

Los congresos han cambiado el modo de hacer teología. Parten del análisis de la realidad que corre a cargo de especialistas en las diferentes disciplinas: científicos sociales, filósofos, historiadores, juristas, politólogos, antropólogos. Continúan las comunicaciones de experiencias alternativas. Sigue el juicio crítico sobre la realidad desde una perspectiva ético liberadora. Finalmente se hacen propuestas orientadas a la praxis, una praxis transformadora de las personas y de las estructuras sociales, económicas, políticas y religiosas.

Desde hace 15 años se celebran en la sede de Comisiones Obreras de Madrid Región. No es éste un dato irrelevante. Tratándose de un encuentro de cristianos, de teólogos, de movimientos, lo propio sería que tuviera lugar en algún local de la Iglesia Católica. ¿Por qué entonces celebrarlo en la sede de un sindicato laico y de clase? La respuesta es simple: porque las autoridades eclesiásticas no permiten hacerlo en sus locales. Es una prueba más de la falta de libertad de expresión, reunión y asociación que reina en la Iglesia Católica. La hospitalidad, regla fundamental de humanización y principio ético de las religiones, parece haber cambiado de lugar social y ha pasado a los movimientos sociales.

El intelectual de Europa

EL MUNDO / SALVADOR SOSTRES

No existe en la actualidad ningún jefe de Estado ni presidente de Gobierno que pueda mantener debate intelectual alguno con el Santo Padre. No se trata de confesión ni de la fe: se trata de razón, de la razón pura que con tanta arrogancia los laicos y los ateos consideran su patrimonio. Hasta al más leonés de los socialistas se le escaparía la risa con sólo imaginarse un debate entre Zapatero y Ratzinger.

Con la razón y sólo con ella el Santo Padre ha planteado en su visita al Reino Unido asuntos de una profundidad a la que el politiqueo tan barato de los últimos tiempos ha renunciado por completo. Por falta de altura, de talla. Ha advertido de la degeneración social y política a la que lleva el ateísmo; y ha defendido el elemento de corrección en la sociedad que suponen los valores del cristianismo y la valentía de quienes los defienden pese a ser excluidos y ridiculizados por ello.

La Iglesia con su concepción plena del hombre, con la caridad como pauta cívica y el perdón como paradigma moral es mucho más que los puntuales casos de abusos sexuales a los que quieren reducirla.

Sólo desde una deprimente sequía espiritual se pueden comparar algunos errores que aunque graves no dejan de ser marginales, con el bien que la Iglesia ha sembrado y siembra en el mundo entero.Con el consuelo y la esperanza con que ha sido capaz de hacer crecer a la humanidad.

El Papa ha subrayado en el Reino Unido su altura individual y que la civilización que ha creado el cristianismo es la única. Existe una sola civilización y adquirimos la fuerza de lo que hemos conquistado.

Pastoral y de Estado

EL PAÍS / EDITORIAL

Benedicto XVI ha sido el primer Papa en hacer una visita de Estado a Reino Unido y ha sido recibido por ello oficialmente por la reina Isabel II, jefa de la Iglesia de Inglaterra. También se ha dirigido a la flor y nata de la clase política en el Westminster Hall. Pero la visita ha tenido al mismo tiempo un contenido pastoral. El pontífice aspiraba a superar los efectos deletéreos del escándalo de la pederastia sacerdotal sobre la grey británica, por la que una vez más se ha excusado, y a aplicar una reingeniería religiosa a la creciente secularización de la sociedad de la isla. En ambos casos cabe hablar de la proverbial división de opiniones.

La visita no parece haberse montado con la tradicional finura de la diplomacia vaticana. Las multitudes, sin caer en la insignificancia que se auguraba, no pueden compararse con las que atrajo Juan Pablo II en su visita solo pastoral de 1982. Aquellos eran otros tiempos, sin nubarrones de abuso sexual, y éstos, los de un prelado de 83 años y energía limitada. Y la idea de cobrar por la asistencia a ciertos actos, como si fueran espectáculo de zoo, parecía singularmente desavisada por muchos que sean los problemas económicos de la Iglesia con sus 1.000 millones -siquiera muchos de ellos nominales- de fieles en el mundo.

La propia Iglesia de Inglaterra -con 27 millones aún más nominales- que es la más cercana a Roma del universo protestante, ha visto con reticencias el trasteo papal. Molestó a la jerarquía anglicana que Benedicto XVI se dirigiera en el pasado a sus fieles más conservadores exhortándoles a recogerse en el seno de Roma, bien que apoyándose en comunes posiciones menos que democráticas, como la oposición frontal al aborto, a la ordenación de la mujer y a la promoción al episcopado de sacerdotes abiertamente homosexuales, todo lo que sí admite el sínodo general anglicano. Y tampoco es azar que ayer se celebrara durante la visita la beatificación del cardenal Newman, prelado anglicano que hace un siglo se convirtió al catolicismo, al frente del llamado movimiento de Oxford.

Cuando en 1534 Enrique VIII rompió con Roma lo hizo solo en el terreno político. La realeza reivindicaba su propia autocefalia, pero solo dos décadas más tarde la redacción del Book of Prayer, ya bajo su hija Isabel I, codificaba unas diferencias dogmáticas con Roma que hoy parecen insignificantes. En los siglos siguientes hubo una protestantización de la feligresía de signo más popular. Sin embargo, la aristocracia o rama anglocatólica del anglicanismo, a la que pertenecía el ex primer ministro Tony Blair, que se convirtió al catolicismo, o la propia soberana, practica para muchos un papismo al que solo le falta el Vaticano.

Ese modesto pero apreciable corrimiento de fieles constituiría una tentación irresistible para cualquier pontífice. Por eso la visita, que el viernes hasta tuvo su susto de amenaza terrorista, ha sido casi tan pastoral como de Estado.

Sugerencia al señor arzobispo don Francisco Pérez

Diario de Noticias / José Ramón Garín

Señor arzobispo, he leído el artículo que apareció publicado el día 16 de septiembre en DIARIO DE NOTICIAS en el que trataba de explicar por qué realizaba tantos cambios de sacerdotes de unas parroquias a otras.

Según ese artículo usted dice que es bueno ir cambiando de sitio a los sacerdotes y a profesores por el bien de la Iglesia. Si esto le parece así, yo le pregunto: ¿Por qué no realiza cambios en los cargos directivos de los colegios que pertenecen a la Diócesis? ¿Esos cargos son a perpetuidad o se pueden cambiar las personas que los ocupan? Si tan bueno es cambiar, incluso los arzobispos cambian de diócesis, no entiendo por qué los directores de esos centros, que llevan más de dos décadas en el cargo, no se cambian. (…)

Personalmente creo que sería bueno ir cambiando los miembros de la dirección de los centros para evitar el abuso de poder, para abrir los centros a aires nuevos, nuevas expectativas, nuevos proyectos, nuevas personas, nuevas alternativas, sin separarse de la ideología católica. Seguramente que en los centros hay gente preparada para coger el timón e imprimir nuevas esperanzas, alegrías e ilusión a esos centros.

Le sugiero que realice una consulta o dedique alguna jornada para informarse de forma más directa, es decir, preguntando a los trabajadores de los centros, tanto docentes como no docentes, para que le expongan su relación con la dirección del centro, su situación, etcétera. Probablemente no se atrevan a decir lo que piensan y desean por el miedo que se tiene a la dirección, pero podría intentarlo. ¿Es así como actúa o quiere que actúe la Iglesia? ¿Utilizando el miedo?

Como arzobispo de Navarra tiene a su cargo varios centros diocesanos, por lo tanto reflexione sobre lo aquí escrito, puesto que conozco y sé de qué hablo. Si hasta los obispos cambian de sede, ¿por qué no lo hace usted con los directores de los centros diocesanos? Todo sea por el bien de la Iglesia.

Newman y la verdad

ABC / Jesús Higueras

El Santo Padre beatificó ayer solemnemente al cardenal John Henry Newman en su viaje apostólico al Reino Unido. Aunque para muchos de nosotros tal vez sea una figura desconocida, fijémonos en que el Papa hace una excepción, pues hasta ahora siempre había delegado las beatificaciones en diferentes representantes suyos.

¿Qué tiene de singular este nuevo beato que la Iglesia nos propone como ejemplo en el seguimiento de Cristo? Cada ser humano, por supuesto, es único y singular, pero en el caso del cardenal Newman, se unen unas circunstancias que a todos nos afectan, ya que fue un hombre inmerso en el mundo moderno y científico, que en un momento en el que las dudas sobre Dios y la existencia humana afectaban profundamente su interior, buscó sin miedo y sin prejuicios la verdad más profunda sobre la vida humana. Para él, la razón humana fue el instrumento que le ayudó a encontrarse con el Dios verdadero y que le preparó para recibir el don de la fe.

Hoy que tanto se cuestiona la posibilidad de armonizar fe, ciencia y razón, el cardenal Newman aparece como un ejemplo del amor profundo que todos debemos profesar por la verdad. En segundo lugar, fue un hombre que siempre vivió en completa fidelidad a su conciencia, entendiendo perfectamente el concepto de libertad de conciencia, libertad que siempre crecía en proporción a la verdad y a la recta razón que iluminada por la fe guiaban su intimidad. Nosotros reclamamos esa libertad precisamente para justificar muchas veces lo injustificable.

Por último, no le tembló el pulso ante el juicio de la sociedad que en su tiempo vio su conversión de la Iglesia anglicana al catolicismo como una posible traición. Todo lo contrario, desde una honestidad y una razonabilidad completa argumentó con claridad cómo en la Iglesia católica se encuentra la plenitud de la revelación que Dios ha manifestado en Cristo.

Navarra

 

Las Hermanitas de los Pobres inauguran su nueva residencia

Diario de Noticias

Las Hermanitas de los Pobres inauguraron ayer su nueva residencia en la avenida Guipúzcoa, con la presencia “de 800 de los bienhechores que han colaborado en la financiación de ésta”, según señaló la superiora Sor Emilia.

El acto, al que también acudieron el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz; la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina; la consejera de Bienestar Social, María García Malo; Ignacio Palacios; y varios concejales del Consistorio de Pamplona, contó con un aperitivo para los asistentes en la propia calle.

NUEVO HOGAR La nueva residencia, ocupada desde el 7 de enero por 8 hermanas y desde el 30 de abril por 45 ancianos, tiene unas dimensiones aproximadas de 3.000 metros cuadrados y posee una planta baja y tres plantas superiores. En la baja se alojan el comedor, las cocinas, los despachos y la administración, la cafetería, las consultas médicas y de enfermería, la sala de rehabilitación y manualidades, la capilla y el salón de actos.

Por otro lado, en la primera planta se localizan 27 habitaciones adecuadas para los residentes, con baños adaptados, un comedor para asistidos y seis apartamentos para matrimonios. Asimismo, la segunda planta acoge 27 habitaciones para minusválidos; y la tercera, por último, alberga las habitaciones de las Hermanitas.

En total, el nuevo recinto tiene capacidad para acoger a 70 ancianos, aunque actualmente lo ocupan solamente 45. “El nuevo edificio ha supuesto un gran cambio, tanto para nosotras como para los ancianos, sobre todo porque los espacios son mucho más amplios que los que teníamos antes”, puntualizó sor Emilia.

La construcción de la nueva casa, que se ha llevado a cabo en el mismo lugar donde se encontraba el antiguo edificio, construido en el siglo XIX y derribado en 2007, ha supuesto una inversión de 11 millones de euros. La antigua residencia, que había sido utilizada por las monjas durante más de un siglo, comenzó a ser construida en 1887.

Fiesta del Cristo de la Columna

Diario de Navarra

El canto de la aurora y una misa centraron los actos en honor al copatrón de Cascante
Cientos de cascantinos de todas las edades participaron ayer en los actos en honor al Cristo de la Columna, patrón de la ciudad junto a la Virgen del Romero.

El programa se inició con el tradicional canto de la aurora a las 7 de la mañana, si bien el acto principal del día fue la misa que se ofició en la iglesia de la Asunción.

El templo se llenó de fieles en una ceremonia que fue presidida desde el presbiterio por la imagen del Cristo de la Columna.

La misa fue oficiada por el párroco Javier Ignacio Villava Primo y el jesuita cascantino Juan Ignacio Fernández Marco.

Al comienzo de la eucaristía, los niños de la catequesis colocaron un escudo de Cascante a los pie del Cristo. La misa fue armonizada por los coros parroquial e infantil, a los que se unió la Escuela de Jotas de Cascante.

En esta ocasión, la ofrenda floral corrió a cargo del coro infantil; la Asociación de Peñas La Roya, que presentó un cuadro con los pañuelos de cada entidad; y el ayuntamiento, que depositó ante el patrón un centro floral.

Fiesta del patrón de Cascante

Diario de Navarra

El canto de la aurora y una misa centraron los actos en honor al copatrón de Cascante
Cientos de cascantinos de todas las edades participaron ayer en los actos en honor al Cristo de la Columna, patrón de la ciudad junto a la Virgen del Romero.

El programa se inició con el tradicional canto de la aurora a las 7 de la mañana, si bien el acto principal del día fue la misa que se ofició en la iglesia de la Asunción.

El templo se llenó de fieles en una ceremonia que fue presidida desde el presbiterio por la imagen del Cristo de la Columna.

La misa fue oficiada por el párroco Javier Ignacio Villava Primo y el jesuita cascantino Juan Ignacio Fernández Marco.

Al comienzo de la eucaristía, los niños de la catequesis colocaron un escudo de Cascante a los pie del Cristo. La misa fue armonizada por los coros parroquial e infantil, a los que se unió la Escuela de Jotas de Cascante.

En esta ocasión, la ofrenda floral corrió a cargo del coro infantil; la Asociación de Peñas La Roya, que presentó un cuadro con los pañuelos de cada entidad; y el ayuntamiento, que depositó ante el patrón un centro floral.

Huarte honra a su patrona en el día grande

Diario de Navarra

Tras la procesión, se celebró una eucaristía en la que participó la Coral de la Virgen Blanca – Decenas de niños disfrutaron de los bailes de los gigantes infantiles por las calles de la localidad cebollera
El día grande de las fiestas de Huarte congregó a centenares de vecinos que acompañaron la imagen de la Virgen del Rosario, que sale en sustitución de la Virgen Blanca (patrona de la localidad), por el elevado peso de ésta, en su recorrido por las calles de la localidad. La procesión salió a la calle puntual, a las once y media de la mañana, y completó el recorrido en, aproximadamente, media hora.

Minutos antes, en la sacristía, se ultimaban los últimos preparativos para sacar a la calle a la Virgen del Rosario. Iñaki Redín, Antonio Martínez, Luis Leache, Javier García, Alfredo Urío, Juanjo Cía y José Salas son las personas que se van turnando para llevar a la Virgen en la procesión. Algunos de ellos llevan portándola 16 años. “Por ahora los jóvenes no se animan así que me parece que seguiremos llevándola más tiempo, hasta que el cuerpo aguante», explicaba Iñaki Redín.

La corporación municipal y la Banda de música de Huarte acompañaron a la Virgen durante la procesión. La comitiva recorrió la calle de la Virgen Blanca, la calle San Francisco Javier, la plaza El Ferial, las calles Postal y Zubiarte y volvió a la iglesia de la localidad. Tras la procesión, se celebró la eucaristía que contó con la participación de las voces de la Coral de la Virgen Blanca.

Gigantada infantil

Otro de los actos que más gente arrastró ayer en las fiestas patronales de Huarte fue la gigantada infantil. Decenas de niños disfrutaron de los bailes de las diferentes comparsas infantiles que se desplazaron hasta la localidad cebollera. La comitiva recorrió las calles Miravalles, Piscinas, Ugarrandia, Pérez Goyena, Zarraondoa, Centro Salud y El Ferial, donde terminó la marcha. Allí, los gigantes realizaron diferentes bailes para deleite de los más pequeños, que vivieron con emoción el momento.