6 de septiembre de 2010

Nacional

 

Dos hombres y 43 detenidos

ABC

Hace un siglo, en la comarca que ahora atienden Maxi y Miguel Ángel había decenas de curas, un equipo bien provisto que velaba por las necesidades espirituales de la comunidad y anotaba con cuidada caligrafía los pormenores de su pequeña historia: nacimientos, bodas, defunciones. Pero llegaron la guerra, la despoblación, esos momentos en que la Historia con mayúscula cambia de postura, y los pueblos se fueron vaciando. Los curas también desaparecieron poco a poco, hasta que quedaron sólo dos. Hoy, Maxi Barriuso y Miguel Ángel Moral llevan 43 parroquias de Burgos, pertenecientes al arciprestazgo del Ubierna y el Úrbel, y se multiplican para continuar la tarea de aquellos lejanos antecesores en la labor pastoral. Aquí, el sacerdocio no es sólo cosa de predicar, consagrar o confesar, sino también de conducir muchos kilómetros, diseñar horarios que parecen rompecabezas y, cuando se tercia, retejar alguna iglesia.

En la casa parroquial de Sedano, los añejos libros de registro forman una larga hilera, como una biblioteca que se ha ido ampliando con sucesivas herencias. Algunos corresponden a poblaciones ya desiertas, porque las parroquias subsisten cincuenta años a partir de la desaparición del último habitante, pero eso no significa que no haya actividad. «Hemos tenido bautizos en pueblos deshabitados. Aquí ha venido a bautizar sus hijos gente de Holandao de Alemania, descendientes de tercera y cuarta generación», explica Miguel Ángel. Echando por lo alto, habrá unos 300 habitantes en invierno, cuando el frío congela la cera de las velas y obliga a ponerse dos pares de calcetines para dar misa, incluso a trasladarla a locales alternativos, más cálidos que las iglesias de gruesos muros. Son ceremonias, a veces, para tres o cuatro feligreses. Pero, en verano, la comarca florece y la población supera cómodamente las 3.000 personas: los grupos de niños vuelven a correr por las calles de Sedano y las parejas de turistas se dedican a fotografiar los dólmenes y el románico, vestigios de remotos momentos de esplendor. «Estamos en una franja con menos de seis habitantes por kilómetro cuadrado, pero en verano aquí hay ingenieros, médicos… De todo menos astronautas, bromea Miguel Ángel.

40.000 kilómetros al año

Los curas tienen que refinar su organización en esta época, cuando entra en vigor su horario de verano. Las 43 parroquias están repartidas en seis categorías: en un extremo estaría Sedano, con misa todos los sábados y domingos, y en el otro lugares como Mozuelos, que sólo resucitan en las fiestas patronales y acogen entonces su única Eucaristía anual. La actividad se incrementa hasta tal punto que Maxi y Miguel Ángel necesitan sacerdotes de apoyo, pero eso no les evita las prisas para llegar a tiempo a todos sus compromisos: algunos pueblos están separados por más de cuarenta kilómetros, que con esta orografía bien puede suponer una hora de coche. Los dos curas son conductores consumados: «Yo hago 40.000 kilómetros al año, una vuelta al mundo», detalla Miguel Ángel, que vive en Burgos y va y viene desde allí, mientras que su compañero permanece en la comarca de viernes a domingo.

En las 43 parroquias se cuentan nada menos que 60 templos, con los achaques propios de los siglos, y administrarlos puede dar muchos quebraderos de cabeza. «La tasa de residuos cae en todas las parroquias, aunque no tengan ingresos. Muchas de las que tenemos en ruinas también pagan esa tasa. Y los cementerios, claro», se queja Miguel Ángel. Los curas insisten una y otra vez en que el mantenimiento de todo este patrimonio resultaría inviable sin los vecinos, siempre dispuestos a complicarse la vida si es por su iglesia: «Yo siempre digo que esto es la Liga de la Gente Extraordinaria —se admira Miguel Ángel—, con personas heroicas que cuidan a los mayores, limpian las calles y nos echan una mano a nosotros. Si no, no llegaríamos». Él nació hace 42 años en la ciudad, Burgos, pero ya ha pasado por otros destinos rurales: «En los pueblos —resume— ves la familia cristiana de manera más inmediata».

Sus palabras se refieren a gente como María Ruiz, la tendera, que se ocupa de recogerles el correo, tocar la campana para llamar a misa y avisarles si muere alguien. O como Ángel Ruiz, de Moradillo de Sedano: su madre fue sacristana durante cuarenta años y él creció al lado de la iglesia de San Esteban, con el pantocrátor del pórtico y las arpías y quimeras de los capiteles como vecinos más cercanos. Ahora, jubilado de un almacén de papel de San Sebastián, se encarga de atender a los visitantes. «Vienen de Inglaterra, de Bélgica…», se enorgullece. Al fin y al cabo, presumir de la propia iglesia es un rasgo de esa cultura tradicional que Maxi, de 59 años y natural de San Mamés de Abar, resume en una frase socarrona: «Lo mejor de cada pueblo siempre es el agua, que sabe mejor; las campanas, que se oyen desde el pueblo de al lado, y el cura que se marchó, porque el de ahora nos lo ha cambiado todo».

Internacional

 

El Papa recuerda la doctrina social del Pontífice León XIII

La Razón

El Santo Padre presidió una eucaristía para celebrar el bicentenario del nacimiento del Papa de la «cuestión social».

Los cristianos deben ser una «fuerza benéfica y pacífica de cambio», aseguró Benedicto XVI este domingo al visitar Carpineto Romano, pueblo natal del Papa León XIII (1810-1903).
La visita apostólica a esta localidad, situada a ochenta kilómetros de Roma, tenía por objetivo recordar el bicentenario del nacimiento de ese obispo de Roma, llegado a la sede de Pedro en 1878 y cuyo nombre de pila era Vincenzo Gioacchino Pecci. El Pontífice ha pasado a la historia por ser el gran pionero de la doctrina social de la Iglesia con su encíclica «Rerum Novarum» (1891).
El acto central de la visita fue la celebración eucarística, que tuvo lugar en la plaza principal. Durante la homilía el Papa quiso recordar la contribución que León XIII ofreció al «camino de la civilización»: «La nueva fraternidad cristiana supera la separación entre esclavos y libres, desencadena en la historia un principio de promoción de la persona que llevará a la abolición de la esclavitud, así como a superar otras barreras que todavía existen» dijo el Papa en alusión a la encíclica de León XIII sobre la esclavitud (Catholicae Ecclesiae).
«El amor de Dios y de Cristo, ante el cual no hay que anteponer nada» fue la «primera y principal cualidad de Vincenzo Gioacchino Pecci, la asimiló aquí, en su pueblo natal, de sus padres, de su parroquia» afirmó el pontífice.

Al terminar el acto, el Papa regresó a Castel Gandolfo para el rezo del Ángelus dominical, en el que lamentó que en los mensajes dirigidos a los jóvenes se exalte la incertidumbre, la movilidad y la volatilidad, aspectos que reflejan una cultura indecisa sobre los valores de fondo y que contrasta con estar «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe», afirmó.

El Vaticano, contra la lapidación de la mujer iraní condenada por adulterio

La Razón

El Vaticano sigue “con atención” todo lo que ocurre en Irán en relación con el caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani”, la mujer iraní que afronta en su país una sentencia a muerte por lapidación por un delito de adulterio.El Vaticano sigue “con atención” todo lo que ocurre en Irán en relación con el caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani”, la mujer iraní que afronta en su país una sentencia a muerte por lapidación por un delito de adulterio.
Así lo afirmó hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien subrayó que la posición de la Iglesia contra la pena de muerte es conocida, mientras consideró la lapidación como una de sus formas “más brutales”.
Sobre una posible llamamiento del Vaticano en favor de Sakineh, Lombardi señaló que “cuando se pide a la Santa Sede de forma apropiada que intervenga en cuestiones humanitarias ante autoridades de otros países, como ha sucedido anteriores ocasiones, ésta acostumbra a hacerlo de forma no pública, sino a través de sus propios canales diplomáticos”.
La agencia de noticias italiana Adn Kronos, informó hoy del seguimiento por parte del Vaticano del caso de Sakineh, citando “fuentes fiables” vaticanas.
El hijo de Sakineh, Sajjad Ghaderzadeh, hizo un llamamiento a través de dicha agencia al gobierno de Italia y al papa Benedicto XVI para que intervengan con el fin de evitar la ejecución de la condena.
Ashianti, de 43 años, fue condenada en 2006 por mantener una “relación ilícita” con dos hombres después de la muerte de su marido y poco después condenada por adulterio y sentenciada a muerte por lapidación.
El pasado 31 de agosto, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, y la ministra para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna, pidieron al gobierno de Irán “un acto de clemencia” hacia a Ashtiani. 

Pío IX y Juan XXIII, diez años en los altares como beatos

La Razón

Roma recuerda el gran legado de Pío IX y Juan XXIII en uno de los  momentos más cruciales para la Iglesia católica.

El pasado viernes día 3 de septiembre se conmemoró el décimo aniversario de la beatificación de Pío IX y Juan XXIII. A pesar de que los separa casi un siglo de diferencia, los dos pontífices sacaron  adelante un concilio ecuménico y les tocó vivir momentos difíciles en  el orden mundial.

Pío IX, un largo pontificado
Fue el pontificado más largo de la historia de la Iglesia. Giovanni Maria Mastai Ferretti, estuvo en la sede de Pedro durante casi 32 años en la que propició grandes reformas en la Iglesia.
Un ejemplo fué la constitución apostólica Inefabilis Deus que proclamó en 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción, después de realizar una consulta con todos los obispos del mundo en la que la gran mayoría (546 de 603 en total), se declaró a favor.
Esto «Demuestra especialmente la gran sensibilidad de Pío IX hacia la realidad sobrenatural de la fe con particular atención a la cuestión del pecado y de la gracia», ha explicado en una entrevista, monseñor Walter Brandmüller, quien fue hasta el año pasado presidente del Pontificio Comité de Ciencias.
Pío IX fue el papa que convocó el Concilio Vaticano I en 1869, donde se definió la infalibilidad del Papa para sus pronunciamientos «ex cátedra» y se discutió la relación entre la fe y la razón.
«Su larguísimo pontificado no fue fácil, y tuvo que sufrir mucho para cumplir su misión al servicio del Evangelio», recordó Juan Pablo II hace diez años durante la homilía de su beatificación. «Fue muy amado, pero también odiado y calumniado», aseguró.
Juan XXIII, un revolucionario  Por su edad avanzada en el momento de su elección como sucesor de Pío XII (casi 77 años), se pensaba inicialmente que su pontificado sería sólo de transición. Sin embargo, Angelo Giuseppe Roncalli convocó al acontecimiento eclesial más importante del siglo XX: el Concilio Vaticano II.  Hoy, miles de fieles visitan su cuerpo incorrupto, que yace en una urna ubicada en la Basílica de San Pedro. Juan Pablo II definió a Juan XXIII el día de su beatificación como «el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón».
«Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos papas que vivieron en épocas históricas muy diferentes», señaló Juan Pablo II hace 10 años, «pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual».

Pío IX
Nació el 13 de mayo de 1972 en la localidad de Senigallia (Italia) con el nombre de Giovanni María Mastai Ferretti, estuvo en la sede de Pdro de 1846 a 1878
– Juan xxiii
Tuvo uno de los pontificados más breves, de 1958 al 1963. Angelo Giuseppe Roncalli nació en Sotto il monte (Italia) el 25 de noviembre de 1881.

El Papa invita a Madrid a todos los jóvenes, sean creyentes o no

La Razón

«La calidad de nuestro encuentro dependerá, sobre todo,  de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco». Ésa es la receta de Benedicto XVI para que la multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011, el próximo agosto, sea un éxito
Consulte el texto íntegro del Mensaje de Benedicto XVI para las Jornadas de la Juventud de Madrid pinchando en DOCUMENTO

Y para apoyar esta «preparación», el Papa publicó ayer su mensaje oficial para la Jornada, un documento dirigido directamente a los jóvenes que empieza con las palabras «queridos amigos», recuerda con satisfacción las anteriores   jornadas y menciona a menudo las experiencias y deseos que vivió siendo un joven en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial y su dura posguerra.

Deseo de cosas grandes
Recuerda, por ejemplo, que «al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada», y «queríamos la vida misma en su inmensidad».
Este deseo ambicioso ¿es cosa sólo de jóvenes?  «No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito», afirma el Pontífice. Y nada más grande y menos aburguesado que Dios.
Por eso, el Papa afirma: «Si creéis, si sabéis vivir y dar cada día testimonio de vuestra fe, seréis un instrumento que ayudará a otros jóvenes como vosotros a encontrar el sentido y la alegría».  Y añade: «Quisiera que todos los jóvenes, los que comparten nuestra fe y los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida, la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros».
El Papa también pide a los jóvenes huir del «conformismo con las modas del momento» y reclamar su derecho a recibir sus raíces. «Tenéis el derecho a recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto», escribe el Pontífice, y aprovecha para recordar que el lema del encuentro, tomado de la «Carta de Pablo a los Colosenses», dice: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe».

El Papa dudó de joven
Hablando una vez más de su juventud, Benedicto XVI confiesa que «después de la guerra, cuando en el seminario y en la universidad» estudiaba para el sacerdocio, «tuve que reconquistar esa certeza», la convicción de que Dios le llamaba a esa vocación. «¿Seré capaz de permanecerle fiel y estar totalmente a disposición de Él, a su servicio? Una decisión así también causa sufrimiento, no puede ser de otro modo. Pero después tuve la certeza: ¡así está bien! Sí, el Señor me quiere, por ello me dará también la fuerza. Estando con Él, llego a ser yo mismo», escribe.

La cruzada por la ‘Zona Cero’

EL MUNDO

A la guerra santa abierta por la mezquita de la Zona Cero sólo le faltaba un telepredicador. Uno de cada dos neoyorquinos se opone a la construcción del centro islámico, y en esto llega el pastor Bill Keller, con su cresta rubia engominada y su verbo incendiado en defensa de la Biblia, condenando el islam como «un credo falso que arrastrará a sus seguidores hasta el infierno».

«El islam siempre ha buscado la dominación y la muerte de los infieles», asevera Keller. «Y lo que pretende ahora es erigir su templo de la victoria en Nueva York, igual que hicieron en Jerusalén. No se darán por vencidos hasta instalar al ley de la sharia en Estados Unidos».

«Pero en el fondo tenemos que bendecir a los musulmanes», agregó inesperadamente el telepredicador de la Zona Cero en su primer sermón oficial como apóstol de Centro Cristiano del 11-S. «Tenemos que darles las gracias por haber encendido la mecha del cristianismo en Nueva York. Vamos a defender agresivamente nuestra religión frente a los credos falsos, como el mormonismo o el islam. Pero vamos a hacerlo con amor».

Apenas 50 creyentes y curiosos se acercaron ayer el bautismo de fuego del telepredicador Keller, asediado sin embargo por un tropel de cámaras a su paso huracanado por los salones del hotel Marriott, que hicieron las veces de santuario temporal. En enero, asegura, el templo cristiano tendrá un local estable, más cercano incluso a la Zona Cero que la polémica mezquita.

«No pretendemos erigir una antimezquita ni nada que se le parezca», aseguró Keller, perfectamente trajeado (aunque sin calcetines) en su estreno neoyorquino. «Ellos tienen derecho a construir su templo, aunque me parece de muy mal gusto el lugar elegido. Nosotros tenemos también el derecho a construir el nuestro».

La cruzada de Keller -renacido hace 11 años como telepredicador tras pasar por la cárcel por evasión de divisas- ha servido para crispar aún más los ánimos de una ciudad dividida como nunca antes, en vísperas del noveno aniversario del 11-S y ahora que la Zona Cero ha perdido su apariencia de fosa séptica para convertirse en un bullicio constante de obras.

El primer rascacielos del futuro World Trade Center (desprendido ya del nombre de Torre de la Libertad) se levanta por encima del piso 20. La estación de Calatrava y el monumento a las más de 2.800 víctimas están ya muy avanzados. Más de 2.000 trabajadores avanzan a todo tren y confían en completar el rompecabezas de la Zona Cero en el año 2013.

Pero la polémica se ha trasladado dos manzanas hacia el norte, a la altura del número 51 de Park Place, una calle sombría que hasta hace unos meses era desconocida para la mayoría de los neoyorquinos. Cuando el imán Feisal Abdul Rauf y el promotor Sharif el Gamal anunciaron su intención de construir allí un centro islámico (bautizado inicialmente como Iniciativa Córdoba) no calibraron tal vez la oposición a la que se enfrentarían.

El alcalde Michael Bloomberg, de ascendencia judía, fue el primero en romper una lanza por la mezquita de la Zona Cero en el nombre de la libertad de religión. El presidente Obama hizo lo propio coincidiendo con la cena del Ramadán, aunque prefirió no pronunciares sobre la conveniencia del lugar elegido.

La mitad exacta de los neoyorquinos se opone a estas alturas a la construcción de la mezquita a la sombra de donde estuvieron las Torres Gemelas, según un reciente sondeo del New York Times. Dos de cada tres admite incluso que preferiría que se construyese en otro lugar. La encuesta revela además una alto grado de islamofobia en la ciudad: el 20% de los neoyorquinos reconoce algún grado de «animosidad» contra los musulmanes.

La polémica de la mezquita ha servido sin duda para reabrir las heridas del 11-S, como lo atestigua Vinny Forras, que participó como bombero voluntario en las tareas de rescate y ahora apadrina la construcción del Centro Cristiano del telepredicador Keller: «Todos deberían haber mostrado más respeto y más sensibilidad hacia las víctimas y sus familiares. Es un lugar sagrado y debería seguir siéndolo».

Preben Andersen, que perdió varios amigos en la tragedia, se sumó ayer a la oración del telepredicador, que también convocó a agnósticos a favor de la mezquita como Richard Borkowski y a reventadores como Clark Simon, que abandonó la sala convocando a los presentes a la manifestación que tendrá lugar el mismo 11-S bajo el lema No al racismo y al fanatismo antimusulmán.

«Yo no soy un profeta del odio», se defendió ayer el telepredicador Keller, en declaraciones a EL MUNDO tras su primer sermón de la Zona Cero. «He venido aquí a predicar un mensaje de amor y a pedir a los cristianos que hagan lo propio y se entreguen al poder transformador de la Biblia… Los musulmanes conversos serán bienvenidos a nuestra congregación», concluyó.

Un ‘broker’ reconvertido en agitador evangélico

EL MUNDO

«Mi Dios era el dinero», confiesa de Bill Keller, el telepredicador de la ‘Zona Cero’, condenado a 42 meses de cárcel por evasión de divisas a la islas Caimán desde Florida. El propio Keller confiesa sus pecados como ‘broker’ financiero, especializado en inversiones de alto riesgo, en su web oficial (www.liveprayer.com). La estancia en la cárcel, asegura, le dio la oportunidad de leer varias veces la Biblia. Tras dejar la prisión de Pensacola, se sintió peparado para reencontrarse con Dios… Siguió el camino marcado por el ultraconsevador Jerry Falwell y completó sus estudios bíblicos (y los de Periodismo) en la Liberty University, lanzadera de telepredicadores. / C. F.

Opinión

 

Dios no juega a los dados

ABC / Gabriel Albiac

En Port-Royal se tenía por blasfemia demostrar la existencia de Dios. En torno a la abadía de Angelique Arnauld, giraban las mejores cabezas del siglo XVII: teológicas como científicas. No siempre sin conflicto. Las memorias de Nicolas Fontaine dan fe del desagrado del maestro Sacy ante los «entretenimientos» de ascetas que, en sus ratos libres, diseccionaban animales y teoremas. Algo los unía: la fe, entendida como infinito don divino que ninguna lógica humana permitiría ajustar a su finito canon. Y lo blasfemo consistía, para esos a los cuales los otros llamaron «jansenistas» y que entre sí sólo se decían «cristianos», no en negar la demostrabilidad de Dios, sino en afirmarla. Porque Dios y demostración se excluyen. Se excluyen fe y argumento, en la blindada lógica que dice que no hay continuidad entre finito e infinito y que toda traslación del absoluto al lenguaje de los efímeros hombres es perversa.

De entre aquellos «señores de Port-Royal», hay uno que da la clave escueta del abismo. No es extraño que fuera, al tiempo, el teólogo más hondo y el más alto matemático del grupo: en su escrito más íntimo —y más trágico— Blaise Pascal lo enuncia con elegancia ascética, al encomendarse al «Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no de los filósofos ni los científicos»; al Dios al cual «sólo se alcanza por las vías que enseñan los Evangelios». El texto está fechado en «el año de gracia de 1654». En lo conceptual, cierra la posibilidad misma del debate.

Pero la necedad humana sobrevive. Y tanto consuela fantasear saltos sin red de la razón finita al absoluto, que de poco acaba por servir aquella glacial inteligencia pascaliana. Los falsos problemas se repiten, precisamente porque son falsos: deliciosos de rumiar para quien no tiene ganas o fuerzas de afrontar el áspero pensamiento. Hacía tiempo que no leía tantas simplezas a costa de física y de teología, acerca de su amalgama, cuantas leo estos días en torno a un enunciado elemental de Stephen Hawking: que no hay tránsito conceptual entre física y teología. Él lo dice de un modo muy moderado. Pascal diría que ese tránsito se llama blasfemia. A costa de ignorar algo tan básico, más de un titular de prensa ha atribuido al físico la fantástica tarea de «demostrar la no existencia de Dios». Bien está que se aprecie o no la obra de Hawking. Atribuirle, sin embargo, la ignorancia de lo que Russell bautiza como «navaja de Ockham» es demasiado fuerte, no ya para hablar de un sabio de filiación russelliana, sin sencillamente de un estudiante de primero de lógica. Un enunciado negativo jamás se demuestra. Ni la no existencia de Dios ni la de miríadas de hadas danzando en una gota de rocío pueden ser argumentables. Entia non suntmultiplicanda praeter necessitatem, escribía el maestro del siglo XIV. En los usos de la ciencia moderna: la carga de la prueba recae sobre la afirmación.

Las recluidas monjitas que, a cuatro pasos de Versalles, agotaron la paciencia de Richelieu, de Mazarino, del gran Luis XIV, sabían eso. Sin precisar siquiera formularlo. En español, lo tallan los inapelables endecasílabos de Góngora: «…sino porque hay distancia más inmensa / de Dios a hombre que de hombre a muerte».

San Ismaelito mártir, malandro milagroso

EL PAÍS / IBSEN MARTÍNEZ

Durante un cóctel en la Embajada británica en Caracas, hace pocos meses, presencié un torneo entre varios diplomáticos latinoamericanos. Cada cual pujaba por vindicar el puesto superlativo que su país habría alcanzado en una imaginaria y deshonrosa tabla de grados de violencia criminal: “Me perdona, pero mi país es muchísimo más violento que el suyo”. Se equivocaban todos.

Con 28 millones de habitantes, en Venezuela registramos durante 2009 más de 16.000 homicidios. Aportamos a la estadística anual unos 140 asesinatos por cada 100.000 habitantes, esto según el muy acreditado Observatorio Venezolano de la Violencia. Una cifra que se compara abrumadoramente con los magros 32 por cada 100.000 de la vecina Colombia. El Estado brasileño de São Paulo, con 42 millones de habitantes, registra nueve homicidios por cada 100.000 paulistas. Solo Ciudad Juárez, en México, supera a Caracas en esto de “entrematarnos” a balazos.

Cierto es que en Venezuela no se vive lo que la jerga de las ONG llama “conflicto interno armado”; esto es, una guerra civil abierta, con bandos políticamente beligerantes en sangrienta pugna por el poder. Sin embargo, casi todos los violentólogos de la región dan a las matanzas en mi país la explicación favorita de la progresía para todas las matanzas del continente: la causa de la mortandad es la pobreza, claro. Atacad esta, se nos dice, y amainará la carnicería. No tengo inconveniente en aceptar tal explicación y en desear que la receta se administrase cuanto antes. Pero si es cierto, como afirma Chávez y repiten los funcionarios venezolanos, que la pobreza se ha reducido significativamente en mi país, gracias a los muy jaleados programas sociales de la “revolución bolivariana”, resulta igualmente significativo el empeño de Chávez y los suyos en ocultar a toda costa las cifras oficiales de muertes violentas. Pese a la censura, las cifras del organismo oficial, el Instituto Nacional de Estadísticas, se han filtrado a la prensa y, sorprendentemente, resultan mucho más elevadas que las que ofrece el ya mencionado Observatorio Venezolano de la Violencia.

Es un hecho que hace apenas 10 años Venezuela no figuraba en los anales superlativos de la violencia latinoamericana y que hoy día somos, junto con El Salvador, uno de los dos países más violentos del continente. ¿Cómo explicar esto? Una versión oficial afirma que los asesinos venezolanos no son autóctonos, sino protervos agentes de paramilitarismo colombiano, infiltrados por la CIA para crear zozobra en vísperas de elecciones parlamentarias.

La oposición venezolana lo atribuye todo, unívoca y machaconamente, a una calculada desidia de Chávez y sus ministros para forzar a la clase media a emigrar, a lo que los voceros oficialistas oponen que la mortandad es achacable al abandono que Gobiernos anteriores condenaron a millones de pobres. Lo dicen quizá sin advertir que, luego de más de una década en el poder, el de Chávez ya es un Gobierno anterior.

Lo único cierto es que la escabechina venezolana comenzó hace ya muchos años y que una fecha descuella en las tablas estadísticas: la del 27 de febrero de 1989, día del sangriento estallido social conocido como Caracazo. Las cifras de homicidios, y en general, de criminalidad, se dispararon desde entonces hasta alcanzar en 1998 -en vísperas del ascenso de Chávez al poder- un promedio de 4.500 muertes por cada 100.000 habitantes. ¿La fuente de estos números? El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas que ya para 2003 registraba 11.342 muertes por cada 100.000 habitantes y hoy, siete años más tarde, más de 16.000.

Los petroestados como Venezuela se caracterizan, paradójicamente, por atravesar las bonanzas del ciclo de precios del crudo sin que las mayorías saquen de ello el menor provecho. Si, además, el petroestado es populista radical, no logra, característicamente, más que fomentar la corrupción y agudizar odiosas desigualdades. Pero, sin duda, el peor efecto del desmantelamiento de las instituciones policiales y judiciales en que Chávez se ha empeñado a fondo es la impunidad.

Más del 98% de los homicidios no llegan nunca a resolverse policialmente en Venezuela, ni hay acusados ni procesos ni sentencias. La impunidad obra en la práctica como un poderoso incentivo económico para el delito al que se llega, en muchos casos, por emulación. Y para la reincidencia. Añádase a ello los 10 millones de armas en manos no gubernamentales y el reclutamiento de prepúberes drogadictos por las bandas armadas del narcotráfico en las favelas caraqueñas y el resultado es una espiral de muertes. Mucho más arduo resulta explicar la saña con que se da muerte en Venezuela.

Hay algo más alarmante que la inseguridad misma y es el cariz vesánico que cobran la razias del “malandraje” -hamponato armado- en las ciudades venezolanas. Según la página roja, los caídos reciben un promedio de cinco balazos, pero los hay que presentan 14 o 20 perforaciones. Los caraqueños de mi generación recordamos con nostalgia los años setenta, cuando la recomendación paterna a los hijos que salían de juerga era: “Ya sabes, si te atracan, no te resistas; el malandro solo quiere tu dinero y el reloj”.

Hoy día, pocas cosas sublevan más a un malandro “engorilado” por el crack que una víctima servicial que muestre sumiso desprendimiento: significa que puede reponer el celular y que el coche está asegurado. Significa que es rico -“ser rico es malo”, predica Chávez- y normalmente recibe más de un tiro en la cabeza.

Hasta el mismísimo René Girard se vería en apuros para explicar los estremecedores ritos fúnebres con que los malandros entierran a sus caídos en las guerras entre bandas o en enfrentamientos con la policía. La sabiduría convencional dice que en estos ritos macabros, representados en Caracas a pleno sol, se transfunden diversos cultos afroamericanos, presumiblemente llegados de Cuba.

El más horripilante de estos cultos es el de los paleros, quienes practican la profanación de tumbas en procura de las reliquias humanas que entran en la elaboración de sus nganga, o amuletos protectores. Las osamentas más buscadas son las de personas que en vida hayan mostrado talentos superlativos. La idea es apropiarse de su “fuerza” por vía de magia empática. No ha faltado el chusco que atribuya a este culto el trasteo forense de Hugo Chávez con la osamenta de Simón Bolívar.

Estos cultos necrofílicos han juntado los suyos a los “valores” del malandraje y hacen de los entierros de un múltiple homicida famoso, por ejemplo, una verdadera saturnal de música de salsa, licor, caravanas de motocicletas y disparos al aire de armas automáticas. Se baila guaguancó y reggaetón ante el féretro. Las funerarias de Caracas rehúsan prestar sus pompas a quien haya sido muerto a balazos, se trate o no de una víctima inocente: temen que la banda rival se presente en la sala de pompas fúnebres a saldar cuentas con los compinches del muerto. O que abaleen el féretro del delincuente en rabiosa demostración de desprecio.

De estas prácticas, que llevan ya algunas décadas, ha surgido una deidad a la que se rinde culto en los altares sincréticos venezolanos. En estos, el panteón de la “santería” afrocubana desde hace años se confunde con deidades autóctonas. La nueva deidad se llama Ismael Sánchez, el “santo mayor” de la llamada Corte Malandra, integrada por los espíritus de malandros muertos, algunos hace más de 40 años.

Llamado por sus fieles Ismaelito, en su tumba del Cementerio General del Sur -uno de los más profanados por el culto palero-, nunca faltan flores, velas encendidas y hasta ex votos. Su efigie lo muestra con la mano apoyada en la culata de una nueve milímetros que lleva semioculta en la pretina. Circula en los barrios una confusa hagiografía sobre Ismaelito, su vida y milagros. Es un santo protector a quien encomiendan a sus esposos e hijos los familiares de homicidas presos. También los malandros en activo que solicitan sus buenos oficios y, last but not least, todo aquel que se sienta potencial víctima del hampa.

Vivo muy cerca de un barrio bravo. Yo también me encomiendo a Ismaelito cada mañana, “sin creer ni dejar de creer”, como diría mi santa madre. Prefiero el pensamiento mágico a la sociología del Foro Social de Porto Alegre.

Hawking y el problema de Dios

El Mundo

A lgunos extractos aparecidos en la prensa británica como avance del nuevo libro de Stephen Hawking The Grand Design han levantado revuelo medático por la aparente afirmación de dicho científico de que Dios no existe. No obstante, en lo que se conoce del libro, Hawking no afirma que Dios no existe, sino que no es necesario ya postular su existencia para comprender el origen del universo, que es algo muy diferente.

Hawking, prestigioso físico, catedrático en Cambridge y, dicho sea de paso, miembro vitalicio de la Academia Pontificia de las Ciencias, ya trató la cuestión de la existencia de Dios en obras anteriores, si bien de modo más ambiguo.

A juzgar por los pasajes que han resaltado los expertos del diario The Times, el libro no revela ningún nuevo y portentoso descubrimiento en el campo de la física. Hasta tal punto es así que la afirmación más espectacular contenida en el mismo parece ser que, a la vista de las últimas teorías de la física, ya no hace falta creer en Dios para explicar la existencia del universo.

Tal afirmación de Hawking parece implicar que hasta este momento el ateísmo era científicamente injustificable, puesto que es únicamente ahora, gracias a las últimas teorías, cuando es permisible prescindir de Dios para entender nuestra propia existencia.

A la vista de lo erróneo de las que eran consideradas las «últimas teorías» científicas hace cien o doscientos años, uno se pregunta cuales serán las últimas teorías de la física de aquí a cien o mil años y cómo se verán entonces las «últimas teorías» que ahora cita Stephen Hawking.

En cualquier caso, A falta de una lectura integral del libro, que no aún no está en las librerías, hay que señalar que ciertas afirmaciones en el mismo son filosóficamente -y uno diría que intelectualmente, sin más-insostenibles. Hawking afirma que el Big Bang fue una «consecuencia inevitable de las leyes de la física». Y uno se pregunta «leyes… ¿de qué física?» si antes del Big Bang no había nada. Y, en cualquier caso, cuál es el origen de esas misteriosas leyes físicas que precedían a la existencia del mundo físico, ¿qué leyes dieron lugar a esas leyes?

Los científicos sitúan la edad de universo en torno a los 13.700 millones de años. Y, al igual que ocurre con cualquier objeto físico, cuando llegamos al punto cero de su edad podemos afirmar que antes de ese momento no existía. Es decir, antes del Big Bang no había nada. Hawking, como no podría ser de otro modo, está de acuerdo en esto. Sin embargo, en su libro, hace la afirmación de que el universo «se creó a sí mismo de la nada», por generación espontánea. Es el ateísmo llevado al límite de la desesperación.

No está claro que Hawking, que desprecia la filosofía, entienda lo que significa el término «nada» en su sentido filosófico, o si más bien cae en la ingenuidad de visualizar la nada como si de un «algo» se tratara. La nada es un concepto difícil, y quizás sólo posible de captar mediante analogías.

Si en vez de casarse con mi padre, mi madre se hubiera casado con otro hombre no existiría yo ahora, sino otra persona. ¿Quién es esa persona que pudo haber existido si mi madre se hubiera casado con otro hombre? ¿Cómo sería? De esa persona que pudo haber sido pero que no es no podemos decir nada. No existe. Ese ser imaginario -ese no ser- en su no existencia, es lo más cercano que podemos llegar a la idea de la nada. ¿Cómo podría ese imaginario ser que no existe dar lugar a algo? Y sin embargo dicho «ser» que pudo haber existido pero que no existe tiene un grado de existencia que la nada no tiene, porque en la nada no hay nadie que pueda ni tan siquiera imaginar la existencia de algo. En la nada no hay ni siquiera la posibilidad de la existencia, porque la posibilidad ya es de por sí una forma de existencia.

Miremos al cielo e imaginemos lo improbable que sería que de repente, sin motivo ni razón, apareciera una piedra allí flotando en el aire. ¿Qué probabilidad hay de que eso ocurra? Estamos tentados de decir que ninguna. Pues bien, aún con todo lo extremadamente improbable que eso nos parece -y ello en un mundo en que existen piedras y concatenaciones físicas aún desconocidas- la aparición de algo a partir de la nada es infinitamente más improbable que la aparición espontánea de una piedra en mitad del aire. En la nada no hay probabilidad de nada.

Hawking no da argumentos de peso para apoyar su afirmación de que todo ha surgido de la nada por generación espontánea. Y la verdad es que para creer eso hace falta más fe en la ciencia -fe ciega, literalmente ciega- que para creer en la Virgen de Fátima y en los angelitos de la guarda. Es la ciencia convertida en instrumento de fe, fe en la religión del ateísmo militante.

Lo que ofrece Hawking en su nuevo libro no es un argumento científico propiamente dicho, sino un posicionamiento ideológico, una instrumentalización de su prestigio como científico para promover sus convicciones personales.

Juan A. Herrero Brasas es profesor de Ética Social en el departamento de Estudios de Religión de la Universidad del Estado de California.

Navarra

 

Jotas a San Blas en la procesión por las calles

Diario de Navarra

Jornada de sol y alta temperatura en el día grande de las fiestas y presencia de numerosos políticos en los actos
Milagro honró ayer a su patrón San Blas con jotas que le dedicó en la procesión por las calles de la localidad, y con la misa que posteriormente se celebró en la parroquia. Numerosas autoridades asistieron a esta jornada festiva que concluyó con un aperitivo popular servido en el polideportivo

El día grande de las fiestas de Milagro llegó presidido por un sol radiante y un alta temperatura. El patrón de los milagreses se vio muy bien acompañado en su paseo por las calles más céntricas del municipio. La peana la cargaron los quintos de 2010, aunque durante el trayecto les relevaron los de 1950. En la comitiva también estaban los quintos de 1964, además de cientos de vecinos.

Antes del comienzo de la procesión, Marta Barrado colocó el pañuelo rojo a la imagen de San Blas y durante el recorrido la comitiva se detuvo en tres ocasiones para escuchar cuatro jotas. La agrupación musical Sol Mayor de Milagro le cantó una jota compuesta por Jesús Anoz -componente del dúo Hermanos Anoz-, y en la segunda parada, junto al escenario de las fiestas, la comparsa de gigantes bailó en honor del santo.

Como ya es costumbre, José Luis Blanco y Jesús Barrado le entonaron las jotaa El Juglar y Nuestro querido San Blas.

La eucaristía la presidió el sacerdote milagrés José Félix Quiroga y le acompañó el párroco de la localidad Ignacio Omeñaca. Una degustación de vinos rosados, queso, embutidos y frutos secos se ofreció tras la misa.

Encuentro de cruces en San Miguel Aralar

Diario de Noticias

Un año más, San Miguel de Aralar fue el marco de la fiesta del arciprestazgo de Larraun, una celebración que comenzó a celebrarse hace 16 años a iniciativa del consejo pastoral de la zona con el fin de reunir las 42 parroquias que engloba e impulsar el trabajo conjunto, según recordaba el sacerdote Juan Bautista Irazoki, uno de sus artífices. Desde entonces, coincidiendo con el primer domingo de septiembre, cientos de personas se reúnen en Aralar este día.

Ayer acudieron 25 cruces parroquiales de otras tantas localidades de Larraun, Leitzaldea, Araitz-Betelu, Imotz y Basaburua, algunas auténticas joyas de la orfebrería. Del primer valle, acudieron Sabino Olaskoaga y Pío Mugiro, con las cruces de Etxarri y Aldatz respectivamente, quienes destacaban la fe en San Miguel que existe en la zona.

La cruces se reunieron poco antes de las once de la mañana en las inmediaciones de Guardetxe, desde dónde salieron en procesión para cubrir los aproximadamente tres kilómetros que separan este lugar del santuario, dónde fueron recibidos por la efigie de San Miguel.

Con un sol de justicia, los termómetros superaban los 30º, se celebró una misa en el exterior del templo presidida por el arcipreste de Larraun, Ander Guillegui y concelebrada con los sacerdotes Juanito Apezetxea, Jesús Mª Sotil, Patxi Beloki y Mikel Garciandía, capellán de Aralar y vicario de la zona Mendialde. Finalizada la misa, los allí presentes, que eran muchos, pudieron venerar la imagen de San Miguel.

Tal y cómo es costumbre, las limonas obtenidas ayer se destinarán a un misionero de la zona. En esta ocasión serán para Juan Cruz Sagastibeltza, de Uitzi, que trabaja con los más desfavorecidos en Ecuador.

LA CRUZ DE LA JMJ La fiesta de ayer fue especial por el encuentro con la Cruz JMJ y el icono de la Virgen María, la cruz de 3,8 metros de largo que está viajando por todas las diócesis del Estado como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011. Se trata de la misma que el Papa Juan Pablo II decidió instalar en 1984 cerca del altar de la Basílica de San Pedro como símbolo de fe. Llegó con media de retraso procedente de la catedral de Pamplona, dónde estuvo presente en la misa presidida por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela. Ya en Aralar, fue recibida por la efigie de San Miguel, para besar a continuación el resto de las cruces y partir en procesión hasta la ermita de la Trinidad.

Así, y tras visitar por la tarde el monasterio de Zamartze, en Uharte Arakil, la cruz se despidió de tierras navarras, a dónde llegó el pasado miércoles para continuar su viaje por Asturias.

La Virgen de Nieva exalta Peralta el día grande

Diario de Navarra

Cientos de vecinos se echaron a la calle el día grande para participar en la procesión de la patrona – Durante la misa se reconoció al coro de Peralta y a la charanga local Bakerías con la entrega de sendas placas
La patrona de Peralta, la Virgen de Nieva, sacó ayer a la calle a cientos de vecinos de la localidad, que tomaron parte en la procesión y en la posterior misa en honor a su patrona. En una jornada calurosa, los peralteses tardaron una hora en completar el recorrido por las calles del pueblo debido a la alta concentración de personas. Treinta vecinos portaron a la Virgen de Nieva acompasando sus pasos. Uno fue Miguel Monroy Gil, de 43 años, que participa en la procesión desde hace 18.

“Me gusta y mientras pueda lo seguiré haciendo. Tengo un hijo, Miguel, de 12 años, y espero que me tome el relevo”, apuntó Monroy.

Gorka Dallo Busto, peraltés de 9 años, era uno más de la comitiva en su labor como monaguillo. “Hemos pasado mucho calor con el traje, pero me ha parecido divertido”, comentaba el niño. Martina Ciordia Barcos y Laura Lezáun Pagola, de 10 y 9 años, acarreaban estandartes. “Participar en un día tan importante como el de la patrona siempre hace muchas ilusión”, comentaron.

Pañuelo para la patrona

En un momento de la procesión, justo después de la primera de las tres jotas que se interpretaron a lo largo del recorrido, el músico peraltés de 27 años Íñigo Osés Maestro colocó el pañuelo de fiestas a la patrona. “Siempre lo hace el más veterano de los porteadores que todavía no se lo ha puesto. Es algo emotivo y especial el poder acercarte tanto a la Virgen de Nieva en un día tan significativo como este. Sólo se puede hacer una vida y es un orgullo para todo peraltés cuando te llega el momento”, aseguró.

Durante la misa, en la que se estrenó la obra que el sacerdote y compositor Joaquín Madurga “Peralta y su Virgen de Nieva”, se brindaron diferentes homenajes. Uno fue a parar al propio Madurga, mientras que los otros dos tuvieron tintes musicales. La charanga local Bakerías recibió una pequeña escultura de la patrona por su dilatada labor como amenizadora de las fiestas, y el coro de Peralta una placa que reconocía su afán de continua mejora y su dedicación. El párroco local, Javier Leoz, apeló al carácter conciliador de las fiestas durante su homilía. “Nos han de empujar hacia la amistad, el encuentra, la alegría y la fe”, predicó.

Unas 800 personas, en la romería del Yugo del mes de septiembre

 
Diario de Navarra

Participaron vecinos de Arguedas, Cadreita y Valtierra, en una mañana soleada y calurosa – La parroquia de Arguedas obsequió con un cuadro a ayuntamientos y entidades colaboradoras en la coronación de la Virgen
Unas 800 personas, número menor que en años anteriores, asistieron ayer a la romería de la Virgen del Yugo del mes de septiembre en la que se citan vecinos de Arguedas, Cadreita y Valtierra. La sorpresa se produjo al final de la misa cuando la parroquia de Arguedas entregó varios cuadros con la imagen de la Virgen y la ermita a los principales colaboradores para llevar a cabo la coronación canónica del Yugo que tuvo lugar el pasado 30 de mayo.

Quizá porque el día soleado y caluroso invitaba más a salir al campo, o porque en el Yugo no se puede hacer fuego para asar costillas, pero lo cierto es que ayer se llenó la ermita de fieles pero sin las apreturas de años anteriores.

La misa fue oficiada por el párroco de Arguedas, Santiago Jiménez Igea, quien se despedía oficialmente para hacerse cargo de la parroquia de Fustiñana. Por este motivo, el Ayuntamiento de Arguedas le rindió un sencillo pero emotivo homenaje al final de la eucaristía. Le acompañó en el presbiterio José Miramón, párroco de Valtierra. No pudo asistir y disculpó su ausencia Carmelo Galdeano, párroco de Cadreita.

Jiménez recordó en su homilía la alegría de la Virgen María en muchos momentos de su vida. Antes, la valtierrana Nati Garcés había leído la lectura, y después, la arguedana Rosa Mari Lasheras pronunció las preces. La parte musical del oficio religioso lo llevó la coral Virgen del Yugo de Arguedas.

Reconocimiento sorpresa

Por sorpresa, al final de la misa Santiago Jiménez, en representación de la parroquia de Arguedas, quiso agradecer el apoyo, sobre todo económico, recibido por los ayuntamientos de Arguedas, Valtierra y Mélida para afrontar los gastos de la coronación canónica de la Virgen del Yugo, que tuvo lugar el pasado 30 de mayo.

A cada uno de ellos les entregó un cuadro con la imagen de la Virgen del Yugo y de fondo la fachada de la ermita. Además, las parroquias de Valtierra y Cadreita también recibieron el mismo detalle. Los recogieron José Miramón y Antonio Cambra.