Queridos sacerdotes, diáconos, consagrados, agentes de pastoral y voluntarios:

1.- TIEMPO DE PASCUA:

En este Tiempo de Pascua seguimos atormentados con motivo de la pandemia que tanto daño está realizando en nuestra sociedad a nivel local y a nivel universal. Es momento donde nos hacemos muchas preguntas. Ahora bien las respuestas han de ser precedidas por una disposición especial. “Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias… Pero siempre tuve la incómoda sensación de que él deseaba que le mirara a los ojos…, cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que él me estaba mirando. Yo siempre miraba a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido…pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que él deseaba de mí. Al final, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: ¡TE QUIERO! Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: ¡TE QUIERO! Y, al igual que Pedro, salí y lloré” (Místico indio). En estos momentos nos toca mirara cara a cara a Dios y a servir con caridad al prójimo.

Dios nos ama y esta es la raíz de nuestra fe, esperanza y caridad. Nada tendría sentido sin esta certeza y sin esta seguridad. El gran problema del hombre actual es que le falta esta fe. Se fía de sí mismo más que de Dios. Este secularismo se vislumbra muchas veces también en nuestra vida puesto que nos hemos dejado llevar por nuestra propia razón como única luz de nuestra reflexión y este racionalismo ha dejado a muchos en la estacada del estío espiritual; pensemos en ciertas corrientes ideológicas con tinte autosuficiente acurrucadas en su propia forma de ver y pensar sin dar privilegio a la fe y desde ella dar razón de sus contenidos. ¿Se puede decir que una de las crisis de nuestro tiempo es que falta fe? ¿Se podría decir también en la vida del creyente? ¿No se ha dejado a veces de lado la vida en Dios por centrarse en sí mismo el hombre o centrarse tanto en Dios dejando al hombre? Leamos de nuevo a San Juan: El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor de Dios hacia nosotros se manifestó en que Dios envió al mundo a su Hijo Unigénito para que nosotros vivamos en él. En esto está el amor, no en que nosotros  hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados” (1Jn 4,8-10).

2.- PRIMERAS COMUNIONES:

Ante la incertidumbre  de no saber cuándo finalizará el proceso de la pandemia del COVID19 y no teniendo seguro que esto pueda estar solucionado en próximos meses, habiendo consultado el Arzobispo al Consejo Episcopal, dispone y ruega a todas las Parroquias que se pospongan las Primeras Comuniones para el comienzo de curso, siempre y cuando sea posible puesto que no se podrían celebrar en estado de alarma si ésta persiste. Y la razón es porque en estado de alarma no se pueden celebrar aglomeraciones masivas.

   Como los niños que van a celebrar la Primera Comunión están expectantes es bueno que podáis seguirles con los medios ONLINE u otra forma de acercarse catequéticamente a ellos. Desde la Delegación de Catequesis y desde las Parroquias se ha informado que los sacerdotes, los catequistas y las familias están trabajando para ayudar a los niños en la vivencia de oración y de conocimientos de Jesús a través de catequesis. ¡¡¡Enhorabuena a todos y sigamos evangelizando!!!

3.- OFRECER SUFRAGIOS EN NUESTRAS EUCARISTÍAS POR LOS DIFUNTOS:      

Muchos de nuestros feligreses y varios sacerdotes, religiosos y consagrados han fallecido a causa del COVID19. Agradecemos la labor pastoral cercana de los capellanes de Hospitales, de los sacerdotes, diáconos o ministros extraordinarios que estáis al lado de los pocos familiares en el Cementerio y a todos los que tenéis la cercanía con los familiares de los difuntos en estos momentos de dolor. A los familiares queremos acompañar y consolar rogando por sus difuntos, de modo especial en nuestras oraciones y en las Eucaristías celebradas sin presencia de fieles. Cuando pasen todas estas circunstancias se celebrarán los FUNERALES pertinentes por todos los difuntos. Que todos ellos puedan descansar en la Paz de Cristo Resucitado.