Homilía Ramos Scaled

Celebración del Domingo de Ramos

Ayer 5 de marzo, las calles del Casco Viejo de Pamplona deberían haber acogido la tradicional procesión del Domingo de Ramos. Pero las restricciones para paliar la crisis del coronavirus obligaron a suspenderla y a celebrar la Santa Misa de la Catedral a puerta cerrada, sin presencia de fieles.

Nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Pérez fue el encargado de presidir esta Eucaristía que fue retransmitida por Navarra TV. En el marco de la celebración se bendijeron los ramos y se contó con la música de Aurelio Sagaseta, maestro de Capilla.

Don Francisco recorrió con su palma el camino que hay desde la sacristía hasta el presbiterio. Estuvo acompañado por el Obispo Auxiliar, Mons. Juan Antonio Aznárez, por Deán de la Catedral, Carlos Ayerra, y por los sacerdotes José Antonio Goñi, Ángel Iriarte, Miguel Flamarique y Aurelio Sagaseta.

Don Francisco comenzó su homilía recordando que “descubrir a Dios como Amor es una gran revelación y esto, podríamos decir que es la revelación de nuestro tiempo. Ahora bien, no estaría todo revelado si no se comprende hasta qué punto Dios ha amado a los hombres puesto que ha entregado la vida de su hijo amado”.

Además, nuestro Arzobispo recordó en su homilía que “los cristianos están con Dios en su Pasión” y explicó que esto es lo que distingue a los cristianos de los paganos. “No es el acto religioso quien hace que el cristiano lo sea, sino su participación en el sufrimiento de Dios en la vida del mundo”.

Ante la desorientación que existe hoy, don Francisco explicó que “el hombre busca evitar el sufrimiento” y recordó unas palabras de J. J. López Ibor en las que afirma que “La angustia del hombre contemporáneo es una angustia ontológica… El progreso le hace sentirse responsable ante la historia, pero se niega a sentirse responsable ante Dios… El dialogar con Dios transforma la frustración en humildad y la angustia en gracia”.