“Ha sido una pastoral extraordinariamente agradable y muy beneficiosa”

Compartir

Tras 12 años como vicario de Vida Consagrada, José Antonio Zabaleta dejó hace unos meses su cargo para dar paso a Jesús Galdeano. Ahora hablamos con él para saber cómo han sido estos años,
mano a mano, con los consagrados y consagradas de nuestra Diócesis de Pamplona y Tudela.

¿Cuántos años estuvo como Vicario de Vida Consagrada?
He estado 12 años. Desde que llegó don Francisco a la Diócesis. A los pocos meses de su llegada me nombró Vicario de Vida Consagrada.

¿Qué balance hace de esos años?
Puedo hacer dos balances, uno el mío personal y otro el balance de la Vida Consagrada.
Personalmente ha sido una pastoral extraordinariamente agradable y muy beneficiosa. He realizado este trabajo muy a gusto y además con mucho provecho personal.
En cuanto a la situación actual de la Vida Consagrada he notado un proceso de envejecimiento en las comunidades. Cuando asumí la Vicaría de Vida Consagrada, mi predecesor Jesús Labiano me entregó 28 comunidades y me voy dejando 18. Son comunidades que han ido desapareciendo por una razón o por otra, pero fundamentalmente por el envejecimiento y la disminución del número de la comunidad. Algunas se han clausurado, pero generalmente se han fusionado. Este dato es indicativo del proceso de envejecimiento que hay en las comunidades. Yo me he encontrado comunidades que realizaban, al pie de la letra, las constituciones respectivas de su comunidad, pero que luego han tenido que ir cercenando cosas de la constitución porque no tenían ni número, ni salud para poder realizar las normas.

¿Qué trabajo ha realizado durante estos 12 años en la Vicaría de Vida Consagrada?
Mi atención ha estado centrada, casi exclusivamente, en la pastoral de las comunidades contemplativas de clausura y luego a los institutos seculares y al Orden de Vírgenes Consagradas. Con respecto a vida religiosa, como la lleva muy bien la CONFER no he estado tan directamente sobre ella. Me he limitado sobre todo a la vida contemplativa de monasterios de clausura, a los institutos seculares y a la Orden de Vírgenes.
CONFER ha realizado una gran labor porque está muy bien organizado, tanto a nivel nacional, ya que tiene una organización de servicios estupendos, como a nivel diocesano. En CONFER Navarra está Gemma que lo hacen muy bien. Estoy muy agradecido a todo el trabajo que ha hecho CONFER.

En todos esos años, ¿cuál fue el mayor problema con tuvo que afrontar?
El mayor problema ha sido el envejecimiento de los consagrados y la falta de vocaciones jóvenes. Esto no pasa en todas las comunidades, ya que en nuestra Diócesis hay congregaciones que han traído vocaciones jóvenes, especialmente de Kenia y de Brasil, pero eso es en cuatro cinco comunidades. El resto está sufriendo esta falta de vocaciones. Pero este hecho ha sido de las cosas que más ánimo me ha dado, ya que he visto la fortaleza de las monjas y de los monjes. A pesar de ver que la comunidad envejece y que casi no tiene la capacidad de recibir vocaciones jóvenes, el espíritu de las comunidades se mantiene firme en la fidelidad de sus constituciones y en la esperanza. Nunca tienen desaliento. Siguen la vida con una fidelidad extraordinaria.

¿Y la mayor satisfacción?
He estado muy a gusto, hasta que llegó el coronavirus y me cortó las visitas. Yo visitaba las comunidades con mucho gusto. Uno de mis trabajos era informarles de las noticias que acontecían en la Diócesis, y no sabes con qué interés escuchas esas noticias. Para mí era muy importante poner a las comunidades contemplativas en comunión con la Diócesis. Están muy al tanto y muy al servicio de la Diócesis.
Para mí es una satisfacción grande el Orden del grupo de Vírgenes. Yo empecé con Mons. José María Cirarda con las dos primeras Vírgenes Consagradas y luego han ido viniendo más. Es un grupo que ha crecido mucho en número y en juventud. Creo que ahora hay 18. Y he disfrutado mucho acompañándolas.
Y en cuanto a los institutos seculares da gusto ver lo adheridos que están a la Diócesis y a las parroquias.

¿Qué consejo le puedes dar al nuevo Vicario de Vida Consagrada?
Ya se lo di. Jesús Galdeano y yo nos conocíamos desde hace mucho porque hemos estado juntos en la pastoral familiar. Me he alegrado mucho de que le nombrasen a él. Creo que es un acierto que sea religioso. Le dije que lo mejor es el principio de comunión. El Vicario tiene que establecer comunión y lazos de relación entre la Vida Consagrada y la Diócesis. El Arzobispo y el Obispo suelen visitar con frecuencia a los monasterios, pero el Vicario debe visitarles con más asiduidad. En cuanto a CONFER, Jesús sabe mucho mejor como manejar este asunto, porque antes de su nombramiento ya era miembro de la junta de CONFER.

¿Qué importancia tiene la Vida Consagrada en la Diócesis?
La Vida Consagrada en la Diócesis es un potencial de actividad y vitalización de fe, esperanza y caridad en la comunidad diocesana. Gracias a su fidelidad a sus estatutos, aprobados por la Iglesia, están derrochando y lanzando a la comunidad diocesana las súplica, la oración y la intercesión y también rellenado muchos huecos de orden pastoral. Es muy importante que contemos unos con los otros.

¿Cómo ve el futuro de la Vida Consagrada?
En cuanto a la Vida Consagrada están surgiendo continuamente movimientos nuevos y carismas nuevos. Te sorprenden tantas instituciones que van surgiendo. Tiene que haber un proceso de sedimentación y eso es Gracia de Dios y fuerza del Espíritu Santo. Lo mejor es tener prudencia, apoyarles y esperar.

¿Qué papel juegan los consagrados hoy en día?
Ahora están muy centradas es garantizar un envejecimiento digno como personas y como miembros de la comunidad cristiana. A pesar de todo, el esfuerzo de disponibilidad es total. Pienso que estamos en una situación de mutuo apoyo y mutua colaboración, que en algunos momentos no ha sido tan fluido y tan fecundo.
¿Va a seguir involucrado de algún modo con la Vida Consagrada?
No, ya he dejado todo en manos de Jesús Galdeano.
Seguiré como capellán de las Benedictinas de Alzuza y como párroco de las 7 parroquias que llevo en el Valle de Egües, que son pequeñas pero tienen su trabajo. Seguiré también llevando a varios grupos matrimoniales, seguiré con los grupos Neocatecumenales y con prestando el servicio de Acompañamiento Espiritual. Quehaceres no me sobran. Esa fue la razón principal para dejar el cargo de Vicario de la Vida Consagrada. Eso y que ya tengo 80 años y notaba una cierta inseguridad a la hora de conducir, especialmente a la noche. Y siendo Vicario de Vida Consagrada había que recorrer muchos kilómetros, desde Tulebras hasta Arizkun.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad