Celebrada la Misa Crismal en las catedrales de Pamplona y Tudela

El martes 30 y el miércoles 31 de marzo se celebró, en la Catedral de Tudela y en la de Pamplona, respectivamente, la Misa Crismal, presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, quien acompañado por todos los presbíteros de la Diócesis, bendijo los Santos Óleos y consagró el Santo Crisma.

Tudela:

El día 30, a las once de la mañana, en la Catedral de Tudela, don Francisco, acompañado por el Obispo Auxiliar, Mons. Juan Antonio Aznárez, el Deán y Vicario Episcopal, Sergio Álava, los canónigos y unos 30 sacerdotes más, ha presidido la Eucaristía en la que se han bendecido los Óleos y consagrado el Santo Crisma.

Durante su homilía, don Francisco ha tenido presente la labor de los sacerdotes y ha agradecido la entrega generosa de todos ellos. Al hilo de las lecturas, en las que se leía “Anunciar la buena noticia a todos y darles un perfume de fiesta”, don Francisco ha recordado que ante las circunstancias actuales debemos perfumar con la oración personal a aquellos que esperan un mínimo y una luz, que es Cristo.

También destacó la frase “Mirad al que traspasaron”, afirmando que “muchas veces nos vemos traspasados por el dolor, el sufrimiento, la incomprensión… Pueden ser “lanzas atascadas” en nuestro interior que dejan heridas, que impiden correr la vida espiritual. Cristo fue traspasado por la lanza pero lo ofreció por amor y así glorificó a Dios y al pueblo por quien entregaba su vida”.
Finalmente explicó que no nos pertenecemos, sino que somos propiedad del Espíritu Santo. “No somos el centro, es Él. Nosotros somos frágiles y siervos inútiles. Siendo conscientes de esto, dejemos que resplandezca el Espíritu en su Iglesia. Podrán criticarnos, maltratarnos e incluso martirizarnos, pero el Espíritu es garantía de la Iglesia”, afirmó nuestro Arzobispo.

Durante la celebración, los sacerdotes renovaron las promesas que un día hicieron al Obispo, y se ha tenido muy presente a los sacerdotes, consagrados y fieles que han fallecido a causa de la pandemia.

Pamplona:

La Catedral de Santa María la Real de Pamplona acogió el 31 de marzo, la Misa Crismal, en la que los sacerdotes renovaron sus votos, se consagró el Santo Crisma y se bendijeron todos los óleos que se utilizarán durante el resto del año.

La celebración fue presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, quien estuvo acompañado por el Obispo Auxiliar, Mons. Juan A. Aznárez, por el Deán, Carlos Ayerra y un nutrido grupo de sacerdotes.

En la homilía, don Francisco hizo referencia a la pandemia y afirmó que “las vacunas ayudan, pero la oración nos ayuda para que Cristo sea el centro de nuestra vida”.

Tras la homilía se renovaron las promesas sacerdotales y posteriormente se bendijo, primero, el óleo de los enfermos, con el cual que ungirá a los enfermos para que reciban el alivio del Señor. Seguidamente se bendijo el óleo de los catecúmenos, con el cual se unge a los que recibirán el bautismo, para hacerlos fuertes contra el mal. Finalmente, don Francisco consagró el crisma con el que se ungirá a los recién bautizados, con el que los confirmados son signados, con el que se sellan las manos de los presbíteros y la cabeza de los obispos cuando son ordenados y se marcan las iglesias y los altares el día de su dedicación, para expresar la unción invisible del Espíritu Santo.

Tras la consagración, don Francisco derramó perfume sobre el óleo para confeccionar el santo crisma y después sopló sobre la boca del ánfora, del mismo modo que cuando Dios creó al hombre le insufló el aliento de vida.

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